El taller «Pequeñxs Naturalistas» se trata de una caminata para todas las edades cuyo objetivo es promover el amor por la naturaleza en los habitantes del Biobío y compartir conocimientos respecto a los ecosistemas locales, la geografía y las especies con las que compartimos el lugar que habitamos. La actividad es organizada por Hotel Concepción, un edificio […]
El taller «Pequeñxs Naturalistas» se trata de una caminata para todas las edades cuyo objetivo es promover el amor por la naturaleza en los habitantes del Biobío y compartir conocimientos respecto a los ecosistemas locales, la geografía y las especies con las que compartimos el lugar que habitamos.
La actividad es organizada por Hotel Concepción, un edificio patrimonial ubicado en el casco histórico de la ciudad y que como parte de sus trabajos de restauración está organizando actividades familiares que puedan poner en valor el carácter cultural y natural de la ciudad.
El día de la caminata es 28 de Julio, desde las 10.00 hasta las 13.00 hrs en la Reserva Nacional Nonguén. El precio por participante es 3.500 pesos, para más información consultar en el facebook del Hotel Concepción.

Observación en la naturaleza

Estamos regresando a la naturaleza, atraídos por los bosques, el mar, la montaña y sus múltiples habitantes. De la sorpresa inicial damos paso a la curiosidad y nos preguntamos sobre los diversos procesos naturales, ¿por qué? ¿dónde? ¿cómo? Y es así como comprendemos que la naturaleza guarda múltiples secretos. Observar y aprender de ella no […]

Estamos regresando a la naturaleza, atraídos por los bosques, el mar, la montaña y sus múltiples habitantes. De la sorpresa inicial damos paso a la curiosidad y nos preguntamos sobre los diversos procesos naturales, ¿por qué? ¿dónde? ¿cómo? Y es así como comprendemos que la naturaleza guarda múltiples secretos. Observar y aprender de ella no es tarea fácil.

Lo que a simple vista parece obvio, puede esconder una enorme complejidad, y sin los conocimientos o métodos adecuados, tratar de entenderlo puede transformarse en una tarea frustrante. A continuación, comparto algunos consejos, desarrollados a partir de mi formación de biólogo y de años visitando los entornos salvajes, que espero sirvan a aquellos exploradores que quieren abrir sus sentidos y plantearse nuevas preguntas sobre la naturaleza.

Una nueva ola de exploración se expande en nuestros entornos naturales. ©Bastian Gygli

El marco ambiental

Hay múltiples formas de aproximarse al desafío de entender un ecosistema y sus habitantes. Muchos factores pueden ser importantes, pero para mí una buena forma está en usar una escala ecosistémica, que va desde los niveles más generales a los más particulares.

Como primer paso nos encontramos con la geografía, la cual define el marco físico de los ecosistemas. El viento, los glaciares, la lluvia y otros procesos erosivos funcionan como escultores y van dando forma a los distintos tipos de roca y suelos. Estos procesos, a lo largo de millones de años, dan forma al relieve, que es la configuración de la superficie con partes que sobresalen más o menos. Aquí tenemos a las montañas y cerros, los valles y quebradas, además de muchos otros componentes.

Sobre esta matriz se sobrepone el clima y el tiempo meteorológico. Estas condiciones son variables y a veces impredecibles, pero aun así mantienen una tendencia en el tiempo que da identidad a un lugar. Por ejemplo, el sur es muy frío y el desierto muy seco.

Al tener claro los conceptos anteriores, seremos capaces de ubicar nuestro marco ambiental, el cual determinará las condiciones en donde se desarrollará la vida. En el hemisferio sur, no es lo mismo vivir en una ladera norte, expuesta al sol, que en la ladera sur, al cobijo de la sombra. No es lo mismo vivir en una estepa azotada por el viento que en una quebrada húmeda y guarecida.

En el desierto de Atacama está la quebrada de nacimiento, que muestra las características de su marco ambiental: relieves escarpados en medio del entorno de gran sequedad. ©Bastian Gygli

Los habitantes

Una vez definida la primera capa de información nos encontramos con los habitantes del territorio, algunos móviles y otros sésiles. Entre estos, los inmóviles suelen tener una mayor influencia sobre su entorno. Esto es porque están siempre ahí, por lo tanto, pasan a ser parte del paisaje y comienzan a actuar como la geografía, es decir, generando un marco más rígido para los demás seres. Un ejemplo claro son los bosques, donde un conjunto de árboles define las condiciones para la formación de un ecosistema en particular.

Dentro de estos espacios se mueven los animales, que anteriormente llamamos seres móviles. Su capacidad de desplazarse los hace tremendamente complejos en sus comportamientos, pues pueden cambiar de entorno mucho más fácilmente: si hace calor pueden esconderse, si tienen hambre buscan alimento y si todo cambia pueden migrar.

Para entender ambos tipos de habitantes se deben tener en cuenta hábitos propios de cada organismo en relación a su entorno. Por ejemplo, conocer los horarios de actividad de una lagartija o las preferencias hídricas de una planta nos puede ayudar a encontrarlos con mayor facilidad.

También es fundamental ir generando nuestros propios códigos de observación. Técnicas que para algunas personas pueden resultar útiles no lo son para otras. Es por eso que debemos ir conociendo nuestra propia forma de encontrar y observar organismos, perfeccionando la forma que nos ha sido útil en el pasado. Hay personas sigilosas, otras pacientes y otras estudiosas. Todas estas son vías válidas para mejorar nuestras posibilidades de encontrar un organismo o para aprender de él y su modo de vida.

A continuación, les presento unos consejos para observar y reconocer plantas, hongos y animales en terreno.

Solo viendo los distintos componentes de un ecosistema nos damos cuenta de su enorme complejidad. Imagínate ahora todos estos componentes en constante interacción. ©Cristian Toro 

Observación de la flora

Las plantas son seres inmóviles (o más bien, se mueven a una velocidad que no percibe nuestro apresurado ojo humano), pero no por eso son fáciles de encontrar o identificar, e incluso después de esto se nos abre un abanico de preguntas respecto a sus historias de vida.

Los seres sésiles están íntimamente relacionados con el entorno en el que se encuentran. Una vez germinada una planta no puede cambiar de lugar. Esto hace que estén muy adaptadas a ciertas condiciones, que de no encontrarse limitan su posibilidad de desarrollarse. Organismos como los musgos, que requieren mucha agua, solo crecerán en lugares de abundante humedad. Una lenga (Nothofagus pumilio) en su distribución norte crece como el último árbol del gradiente altitudinal, a grandes alturas, pero en la Patagonia, donde las condiciones a nivel del mar son similares a las de altura en Chile central, la encontraremos muchísimo más abajo.

También debido a su incapacidad de moverse, las plantas han desarrollado una gran plasticidad fenotípica, que corresponde a la capacidad de variar sus características para adaptarse a un medio en particular. Incluso en un mismo árbol es posible observar hojas de mayor tamaño, adaptadas para captar luz de sombra, y hojas más pequeñas, ideales para resistir la exposición más directa al sol. Esto se puede aplicar a todas sus partes, generando una gran variedad dentro de una misma especie. Es por eso que es extremadamente recomendable tratar de identificar características claves, que vayan más allá del tamaño y la forma, que son muy variables. Estas tienen que ser más constantes y no cambiar de individuo a individuo. Un ejemplo muy bueno es la estructura de flor, usualmente muy definida.

Los árboles pueden ser analizados como individuos, pero en su conjunto adquieren una nueva dimensión, dándole vida al concepto de bosque. ©Bastian Gygli

Observación de hongos

A la hora de reconocer y buscar hongos se pueden usar los mismos consejos descritos para las plantas, dado su carácter inmóvil. Aún así, hay cosas que son específicas para estos seres, donde sus modos de vida son especialmente importantes.

Algunas de las estructuras visibles de los hongos que podemos observar son perennes (que no desaparecen), como en el caso de las «orejas de palo» (grupo grande de hongos que descomponen madera), pero muchas otras son pasajeras. Esto es debido que mucho de lo que vemos corresponde a cuerpos fructíferos, estructuras especializadas para propagar esporas. Esto hace que aparezcan en ciertos momentos, usualmente después de las lluvias, cuando las condiciones son propicias para su propagación. Otra cosa importante es la reiteración de la aparición de cuerpos fructíferos. Donde hemos visto una callampa es muy probable que volvamos a verla, pues el hongo filamentoso sigue viviendo en ese lugar y cuando vuelvan a haber condiciones ideales tenderá a volver a salir.

Cuerpos fructíferos creciendo en el suelo del bosque. Este es uno de los diversos modos de vida de los hongos. ©Bastian Gygli

Observación de fauna

Ya sea buscando o por casualidad, muchas veces nos vemos enfrentados a los animales, los más elusivos habitantes de los parajes salvajes. Observarlos es fascinante, pero involucra muchas dificultades.

El concepto clave para ver fauna es “pasar piola”. Si el animal no nota que estamos ahí, no lo molestaremos y podremos ver su comportamiento natural sin la influencia de nuestra presencia. Para esto es ideal poder localizarlo desde una gran distancia, para lo que los binoculares son de gran ayuda, especialmente si estamos activamente buscando. Si llegamos a toparnos con algún animal hay que tratar de mantenerse lo más calmado posible y evitar cualquier cosa que le puede generar estrés o miedo. Si podemos lentamente hacernos parte del entorno, nuestra observación será más provechosa que si el animal está constantemente atento a nuestra presencia.

Para ayudarnos a conseguir esta invisibilidad hay varias cosas útiles que podemos hacer. La vestimenta puede llegar a ser muy importante. Es recomendable camuflarse lo mayor posible con el entorno o al menos evitar colores muy contrastantes. Moverse en silencio y evitar ruidos fuertes, para no llamar la atención. Otro factor que puede ser clave es el olor. Nuestro olfato no es tan desarrollado, pero el de muchos animales lo es, así que recomiendo estar atento al viento y su dirección para evitar que nuestro olor sea llevado al animal. Esto, unido a movimientos lentos y controlados nos ayudará a “pasar piola”.

Si vemos el animal a lo lejos y queremos acercarnos debemos armarnos de paciencia. Acercarse puede ser algo tedioso, pues hay que estar atento a todos los factores mencionados y estos pueden cambiar a medida que avanzamos, por lo que se requiere de constante análisis de la situación. Un consejo útil es tratar facilitar el acercamiento usando las condiciones naturales. Una estrategia es usar el brillo del sol a nuestras espaldas para que el animal no nos pueda mirar directamente sin encandilarse. Esto es especialmente efectivo en los animales que usan la vista como principal sentido.

Todos estos son consejos generales, los cuales pueden variar en importancia dependiendo del animal. Para sacar el mayor provecho a un avistamiento es fundamental conocer al organismo en cuestión, entre más información disponemos, más es la capacidad de tomar buenas decisiones y respetar sus rangos de tolerancia. Si sabemos poco del organismo en cuestión es aconsejable jugar a la defensiva y tener paciencia, que de todos modos suele ser el método más usual para observar animales.

Acercarse a este quetru volador (Tachyeres patachonicus) requirió conocimientos de su comportamiento, además de mucha paciencia para esperar las condiciones ideales. ©Bastian Gygli

Apoyo

Una parte del conocimiento natural ha sido estudiada y mucho de este estudio se ha documentado, encontrándose disponible en textos científicos y en internet. Usar estos conocimientos es muy útil para aprender, ya sea antes o después de un terreno. Hay que preparar conocimientos previos y resolver dudas posteriores.

Otra fuente de saber notable son las guías de campo, libros especializados pensados en resolver dudas en terreno. Existe una enorme variedad de estos, cada vez más comunes y mejor realizados. Hoy por hoy, probablemente existe una guía para cada tipo de naturalista. Te recomiendo buscar los más afines a tus áreas de interés.

Pero dentro de todas estas fuentes de apoyo, conversar con otrass personas que también estén interesadas en el aprendizaje en la naturaleza es probablemente la más poderosa para mejorar nuestra comprensión del entorno. Compartir las inquietudes hará el proceso más eficiente, pudiendo complementar los talentos de los miembros del equipo, y notablemente más divertido, pues no hay nada como disfrutar la naturaleza en buena compañía.

Las guías de campo son una herramienta espectacular para resolver dudas en terreno. ©Bastian Gygli

La experiencia y el saber

Todos estos consejos pueden llegar a ser útiles, pero nada podrá reemplazar al conocimiento adquirido mediante la práctica. El más importante consejo es que explores lo salvaje y que te sigas maravillando con la naturaleza. A través de ese cariño y la cotidianidad que nos da ir reiteradas veces a la naturaleza, empezamos a ver los signos de otra manera, a agudizar nuestros sentidos y a templar nuestra paciencia. Los invito a desarrollar estas herramientas, para que luego podamos compartirlas y así seguir disfrutando y aprendiendo cada vez más de nuestros ambientes silvestres.

*Foto de portada: liana en bosque lluvioso del sur de Chile ©Bastian Gygli

Para los organismos sésiles -que no pueden desplazarse de un lugar a otro-, la comunicación es un gran problema. ¿Cómo interactuar con otros individuos si no puedes moverte? Hace millones de años, esta restricción era bastante común, por ello la comunicación química y física entre organismos era solo posible entre individuos ubicados cerca entre sí, […]

Para los organismos sésiles -que no pueden desplazarse de un lugar a otro-, la comunicación es un gran problema. ¿Cómo interactuar con otros individuos si no puedes moverte? Hace millones de años, esta restricción era bastante común, por ello la comunicación química y física entre organismos era solo posible entre individuos ubicados cerca entre sí, y en usar medios abióticos como el agua y el viento para mover polen y semillas, que al ser relativamente aleatorios, requieren una gran inversión de energía, que a veces no es respondida con éxito.

Antes estas limitaciones, la evolución respondió con las flores y los polinizadores. El concepto es simple: la planta ofrece comida en una estructura especial, la flor, la cual al mismo tiempo deposita polen en el organismo que se alimenta. Al visitar distintas flores en busca de más comida, el polinizador moverá el polen de planta en planta, fecundándola. Este método es mucho más específico que el viento o el agua, y tiene muchas menos limitantes de distancia que otras formas de comunicación y propagación, pues los polinizadores sí son organismos móviles.

Una abeja poliniza a una Alstroemeria, ambas especies nativas de Chile. ©Bastian Gygli

Este método fue tan exitoso que en el periodo cretácico (durante la era mesozoica), cuando aparecieron las plantas con flor -angiospermas-, rápidamente desplazaron a las demás plantas y, en unos cuantos millones de años y hasta el día de hoy, se transformaron en el grupo dominante en el planeta. Este incluyen grupos tan comunes como los pastos, las orquídeas, muchos de los árboles y casi todas las plantas que su usan para cultivos alimenticios.

Además, a lo largo del tiempo esta relación se ha ido complejizando y hoy en día ciertos polinizadores y plantas viven en una relación de necesidad mutua, siendo la única fuente de alimento para los primeros, y el único medio de reproducción para los segundos. Esta íntima relación de dependencia, común en los trópicos, es un hermoso ejemplo de lo efectivo que es esta estrategia de vida.

El momento exacto de la cooperación ©Bastian Gygli

La polinización es probablemente el mejor ejemplo del poder de la cooperación. Otros sucesos, como la endosimbiosis, han cambiado la vida en el planeta, pero son procesos difíciles de observar. Por otro lado, la polinización tiene de respaldo un impresionante registro que podemos ver hoy en día en las plantas con flores llamativas que viven a nuestro alrededor. Cada una es una prueba viviente del poder de la cooperación y, si miramos detenidamente, podremos observar que casi todas las plantas poseen flores.

Lamentablemente, hoy en día este proceso afronta una etapa de crisis. Nuestro actual modelo de desarrollo, que genera una gran homogeneización del ambiente y una gran presión sobre nuestro entorno, incluyendo a polinizadores claves como las abejas, han puesta la nota de alerta. Si estas cadenas de polinización se quiebran, muchas de ellas podrían tener graves problemas para recuperarse o no recuperarse del todo (Lever et al., 2014), lo que podría provocar una catástrofe ambiental de grandes proporciones.

Referencias

Lever, J., Nes, E., Scheffer, M. & Bascompte, J. (2014).  The sudden collapse of pollinator communities. Ecology letters.

Fotografía de portada: Los insectos son los polinizadores más comunes, pero no son los únicos. En la imagen apreciamos un ave -de la especie chincol- en pleno trabajo. ©Bastian Gygli

 

Flor del Chagual ©Bastian Gygli

Joe Webb: El Imaginario Colectivo

Joe Webb (1976) es un artista británico quien vive y trabaja en Reino Unido, donde desarrolla y crea un imaginario surrealista a través de la realización de collages con imágenes de su colección personal de revistas. Estos ensamblajes de recortes aluden a temas relevantes en la actualidad, como el cambio climático, la desigualdad social y […]

Joe Webb (1976) es un artista británico quien vive y trabaja en Reino Unido, donde desarrolla y crea un imaginario surrealista a través de la realización de collages con imágenes de su colección personal de revistas. Estos ensamblajes de recortes aluden a temas relevantes en la actualidad, como el cambio climático, la desigualdad social y las guerras, problemáticas siempre presentes en el imaginario moderno.

La apuesta visual de Joe consigue unir imágenes que en su conjunto logran una figuración potente y sólida. De esta unión emerge una realidad que trasciende la imagen, el inconsciente colectivo y a todo espectador que se enfrenta a ella, porque logra evocar la urgencia del contenido de fondo.

Lo interesante en su propuesta es el desafío que plantea la contingencia de los temas que aborda, y como ellos se entrelazan en una nueva imagen, con un discurso que discurre entre lo irónico y lo bello. Para conseguir este objetivo, hay un trabajo importante de selección de recortes, que no pasan por retoques digitales, sino por la minuciosa selección de Webb.

Plough ©Joe Webb

Esa selección entre imágenes actuales con otras antiguas, nos evocan añoranza al pasado, al mismo tiempo que nos sitúan y dan una perspectiva sobre las problemáticas del presente. La interpretación del futuro queda a cargo del espectador y su postura ética, social y ambiental , respecto a éstos temas, que sacuden a quien observa, con ánimos de crítica el actuar apático contemporáneo de la sociedad.

Joe no apela a la subjetividad, sino que se dirige directamente al espectador, con ideas gráficas sencillas de alto impacto visual y social. Un gesto que resulta ser noble como el recorte y el collage, con ingenio, puede ser determinante y eficaz. Por ejemplo, en el collage de un hombre en tractor, en un paisaje árido y seco, con un fondo de explosiones y humo negro, impetuosamente se cuestiona a la sociedad y su estado anestesiado frente a problemáticas que están sucediendo frente a sus ojos, pero que la vida diaria, el consumo y la rutina tiene a los ciudadanos insensibilizados e insertos en la costumbre.

Así mismo, se evidencia en la imagen del mundo servido en un plato, una escena estremecedora, pues la cotidianidad y la poca consciencia de los humanos que habitan el planeta están consumiéndolo en la suma de los actos rutinarios.

On a Platter ©Joe Webb

Otro ejemplo es la melancolía que inspira el collage de una mujer mirando el planeta, como si tarde se hubiera dado cuenta del gran valor natural que tiene, o el absurdo de compartir en una piscina alrededor de un campo absolutamente seco.

Room With a View ©Joe Webb

El intercambio de imágenes y su combinación surrealista que el artista transmite, contiene más realidad de la que el espectador cree ver. La unión de este surrealismo vintage, lleno de nostalgia y desprendimiento, que pareciera ser habitual; revela una percepción que está inserta en una cotidianidad indiferente y a veces ingenua, que de pronto se encuentra con una realidad entrelazada que consigue reflejar una declaración que es enérgica y directa sobre el actuar real de la sociedad y lo urgente que este motivo necesita ser visualizado de manera evidente, cautivante y transgresora, como los collages de Joe Webb.

Hot Tub ©Joe Webb

Foto de portada: Mixed Up II, collage por Joe Webb

Plantar Pobreza: un documental sobre la industria forestal

En el contexto del cambio climático solemos escuchar que es necesario plantar árboles, que los árboles absorben el carbono de la atmósfera y que mientras más árboles más ayudamos a preservar la salud de la tierra. Entonces, ¿por qué se critican las forestales? Si ellas son las que más árboles plantan, y cuando los talan […]

En el contexto del cambio climático solemos escuchar que es necesario plantar árboles, que los árboles absorben el carbono de la atmósfera y que mientras más árboles más ayudamos a preservar la salud de la tierra. Entonces, ¿por qué se critican las forestales? Si ellas son las que más árboles plantan, y cuando los talan los reemplazan. ¿Cómo puede ser eso perjudicial para el medio ambiente? Pareciera ser que a simple vista, nos encontramos frente a una paradoja.

Como sociedad nos hemos acostumbrado a las afirmaciones rápidas: el azúcar engorda, plantar árboles es bueno para el medio ambiente, las forestales son buenas para la economía. Y nos hemos desacostumbrado a mirar más profundamente lo que subyace a esas verdades, a deconstruir el cómo y el por qué de las cosas. Si lo hiciéramos, en efecto podríamos comprobar que la respuesta más que ser una afirmación o una negación clara y concisa, tendería a un eterno “Depende”.

“Plantar Pobreza, el negocio forestal en Chile” es un documental producido por el periódico Resumen, el cual fue lanzado el año 2014 con la finalidad de precisamente “mirar más profundo”, cuestionar y ayudarnos a comprender esta paradoja. De esta manera, se encarga de hacer un recorrido por las diversas problemáticas que afectan a las comunidades locales y al medio ambiente desde cada una de las partes del engranaje lucrativo que compone a la industria forestal en Chile: de las plantaciones de monocultivos a las plantas de celulosa (y su posterior exportación).

La realización de documentales de este estilo no es nuevo para el periódico Resumen, el año 2012 el documental “Mala Pesca” aborda la problemática de la sobreexplotación de los recursos marinos y su paulatina extinción, en el marco de las leyes que durante años han monopolizado estos recursos. Y en el año 2011, en conjunto con la Sociedad Mutualista Bautista Van Schowen, fue producido el documental “El Cobre ¿Sueldo de quién?” en dónde se explica el proceso de privatización de nuestro mayor recurso.

© Plantar Pobreza

Una de las primeras problemáticas a la que nos introduce el documental “Plantar Pobreza” es  la diferencia entre las nociones de “bosque” y “plantación forestal”. Pese a que variadas instituciones (entre ellas CONAF y FAO) tienden a utilizar estos conceptos como si fueran sinónimos —ya sea desde la ignorancia o desde un deseo de manipular la información— estos representan realidades totalmente diferentes.

En un bosque existe una comunidad conformada por diversas especies de árboles, hongos, líquenes, insectos y animales, los que han evolucionado para relacionarse de manera cooperativa y complementaria. Por ejemplo: los animales insectívoros contribuyen a mantener a raya las plagas; las raíces de los árboles se asocian a hongos para intercambiar agua y nutrientes. Además, las plantas coexisten en una diversidad de edades, debido a esto cuando un árbol joven está en etapa de crecimiento, tomando mucha agua y nutrientes del suelo, este estará rodeado de árboles maduros, que no necesitan abastecerse de tanta agua, y por el contrario, sus raíces la retienen en los suelos, y sus hojas devuelven a la tierra sus nutrientes. En suma, en un bosque existe un ciclo armónico que recicla los recursos; y además de todo esto, capta el famoso carbono de la atmósfera.

Por el contrario, cuando hablamos de plantaciones forestales en Chile, hablamos de la plantación masiva de una sola especie (monocultivo de Eucalyptus globulus o Pinus radiata) lo que hace que los árboles sean más propensos a plagas y por lo tanto deban ser tratados con pesticidas (y herbicidas) para asegurar su proliferación; además, todos los árboles tienen la misma edad, por lo que en etapa de crecimiento existe una extracción masiva de agua y nutrientes de los suelos, situación que se repite una y otra vez durante las sucesivas rotaciones, sin oportunidad de hacer un reciclaje de nutrientes, transformando un terreno fértil en uno árido. Y como si esto no fuera suficiente, al talar todos los árboles, no hay nada que evite que la lluvia arrastre el suelo (y con ellos químicos usados en el proceso) hasta el curso de agua más cercano, enturbiando y contaminando la misma y dejando una tierra profundamente erosionada. Finalmente, pese a que sí efectivamente estos árboles logran captar el carbono de la atmósfera, al momento de ser procesados en las plantas de celulosa lo devuelven, por lo que no hay realmente un balance positivo. Y todo esto sin hablar de cómo incrementan las posibilidades de incendios —hoy tan comunes en Chile— agravados por la sequedad del suelo y a la inflamabilidad de las especies preferidas para el monocultivo.

© Plantar Pobreza

Comenzamos a avistar entonces un modelo que se nos hace familiar, un modelo cortoplacista, que llama “progreso” a la extracción de la mayor cantidad de recursos en el menor tiempo posible sin pensar en las consecuencias. Como si los recursos naturales fueran inagotables, o cómo si fuéramos todos a desaparecer en un futuro cercano por lo que no existe obligación de prever para el mañana.

Pero esto no solo nos afecta a todos en el largo plazo, hoy está afectando cruelmente a las comunidades locales y esto es lo que Plantar Pobreza logra hábilmente poner sobre la mesa, creando un diálogo —que no existiría de otra manera— entre distintos representantes de las comunidades locales que padecen la pobreza originada por las forestales y el director de la CORMA (Corporación de la Madera), llevándonos al corazón del conflicto.

© Plantar Pobreza

Plantar Pobreza nos muestra cómo una actividad del llamado “crecimiento económico” a nivel país (la segunda después del cobre), produce más daños que beneficios para la comunidad local: escasez de agua (y con esto el fin de la soberanía alimentaria), accidentes laborales, presos políticos, territorio militarizado, contaminación ambiental, entre otros.

Y esto nos lleva a plantearnos ¿Qué es lo que nosotros consideramos riqueza? Si suben los índices de crecimiento económico, pero, perdemos nuestros alimentos, nuestra salud, nuestro tiempo, nuestra posibilidad de ver crecer a nuestros hijos y la diversidad biológica de nuestra tierra ¿Es eso digno de ser llamado riqueza? ¿Riqueza para quién?

Sin embargo, el documental no sólo se dedica a visibilizar el desastre socioambiental fomentado por el libre mercado y subsidiado por el estado (ósea por todos nosotros), sino que también da ejemplos de casos de éxito de restauración, en donde suelos erosionados han sido rehabilitados gracias a una reforestación con bosque nativo y a un manejo sustentable y comunitario. Casos como el del proyecto de manejo forestal Llancahue y el Werken Comunidad Wente Winkul Mapu de la comunidad de Ercilla, no dejan de dar esperanza y —esperemos— un camino a seguir.

Documental disponible en youtube.

Infografía explicativa del Decreto 701, Fundación Terram
Breathe-Respirar, es la segunda exposición de la artista Denise Lira-Ratinoff en Galería Patricia Ready. Dedicó seis años en conformar su última obra motivada por conocer y vivienciar en carne propia los ciclos de la vida. Lira ha recorrido el mundo a través de arriesgadas expediciones que la han llevado a cruzar glaciares, navegar por océanos, […]

Breathe-Respirar, es la segunda exposición de la artista Denise Lira-Ratinoff en Galería Patricia Ready. Dedicó seis años en conformar su última obra motivada por conocer y vivienciar en carne propia los ciclos de la vida. Lira ha recorrido el mundo a través de arriesgadas expediciones que la han llevado a cruzar glaciares, navegar por océanos, hacer cumbre en varias montañas y volcanes para documentar a través de su lente y capturar el tiempo: “Existe una línea muy fina entre la vida y la muerte; el tiempo es el misterio de lo que sucederá próximamente” señala la artista. “A través de retratos de naturaleza es mi deseo invitar al espectador a ese lugar con el cual no está familiarizado, guiarlo desde una imagen a la próxima, para finalmente lograr una visión complementaria, lo que permite un encuentro con esa percepción procedente de nuestra memoria ancestral”. Relata Lira, invitándonos a través de su obra a experimentar lo que no está a nuestra vista a primera instancia.

 

Itrofill Mogen: toda la vida sin excepción

Jorge Weke es uno de los fundadores del Koyagtun Koz koz (Parlamento Mapunche de Koz koz), del cual es werken -mensajero en mapuzungún-. En el siguiente artículo, Jorge analiza un concepto esencial en la cosmovisión mapunche: el Itrofill Mogen.

Los mapunche, mucho tiempo hemos hablado de “Küme Mogen”, que quiere decir “buen vivir”. Para nosotros, este es el fundamento de la existencia humana. En la última década se ha venido incorporando como un derecho a la libertad y a la felicidad, lo cual plantea varios desafíos en la reconstitución de la sociedad mapunche. Para profundizar en el küme mogen, habrá que estudiar la causa que lo sostiene: el “itrofill mogen”, un concepto que se ha mantenido desde hace siglos en la ciencia mapuche.

Itro fill mogen: toda la vida sin excepción

En el idioma castellano, podemos definir itro como “composición de muchas vidas que comparten simultáneamente el mismo espacio”, se podría traducir como multiversidad. Fill quiere decir que todos tienen vida propia, pero que interactúan entre sí y son interdependientes, se podría traducir como pluriversidad; por tanto, son millones de pequeñísimas vidas manteniendo toda la vida, que en suma es una sola gran vida. Para ejemplificar, nuestros cuerpos físicos se componen por muchas vidas (y la misma ciencia occidental así lo confirma, somos verdaderos cúmulos de bacterias), cada una de ellas en función de las otras, que nos permiten sentir, pensar, hacer y mantener la pervivencia del Ser. Esta afirmación de la multiversidad y pluriversidad se diferencia de la clásica idea de uni-verso y uni-versalidad, o única afirmación, única ideología, en donde se sobrepone el interés uniformista por sobre la diversidad en el ser humano.

Por tanto, Itrofill mogen: todas las vidas, todxs lxs que existen. Este concepto abarca el ciclo de transformación de la vida. Para el mapunche, el concepto “Lay”, se ha asimilado a la muerte; pero la muerte como tal, no es la desaparición total de un ser vivo, sino es un paso para la otra vida, la palabra “lay” es más cercana a decir “está presente no en su totalidad”, quizás “ni en su lugar, pero existe en el conjunto de otras vidas o momentos”; tiene similitud a otros cuerpos que según el conocimiento no mapuche lo considera inerte o muertos, mientras que para el mapunche, estos constituyen parte de toda existencia, son complementos de otros cuerpos. Por ejemplo, las rocas que componen al nagmapu y minchemapu (superficie y subsuelo), cumplen una serie de funciones vitales, para los animales y otros seres: los minerales conforman nuestras estructuras óseas.

El itrofillmogen tiene su lugar en el Mapun. Este es un espacio definido que posee las condiciones de vida, sociabilidad y colaboración mutua entre familias, es el contexto socionatural. Se le denomina mapun o mapu a un espacio compuesto por territorio, su relieve, energías, espiritualidades, fuentes de aguas, flora, aires; luego, animales, aves, entre otros seres vivos que van formando auténticas naciones. Hasta los seres más minúsculos poseen sistemas de conservación de su propia especie, definición territorial, organización, comunicación y abastecimiento alimenticio.

Mural de Nacho Nass.

En los espacios donde predomina un elemento, las personas identificarán con ese nombre al lugar. Un ejemplo es “Kolüko”, o agua de color café. Es ese el lugar o Kolüko mapu donde reside la gente, que también se identifican como Kolükoche. De modo que Mapu, con los elementos descritos, no es solo “tierra”, como se quiso estandarizar por muchos años, si no más bien territorio. Este malentendido ha significado el concepto de mapunche como “gente de la tierra”; cuando lo más acertado sería “gente que proviene del territorio, agua, aire, bosque, mar, montaña, energías que provienen de todo el cosmos y espiritualidad».

Lo Circular, Horizontal y Cíclico

En el mapunche kimün o “sabiduría del mapunche”, la percepción visual del Itro fill mogen es circular y horizontal a la vez. Ese orden no revela un elemento más importante que otro. Lo circular quiere decir que en cualquier lugar donde nos encontremos, al girar en círculo sobre nosotros mismos, veremos hasta donde nuestra vista alcanza. Esta forma se replica en lo ceremonial, en el baile, en el saludo, hasta en la conversa, girando hacia el lado derecho, como los astros que vemos salir y  entrar en el horizonte. Por otro lado, la horizontalidad en el nagmapu, o superficie de, se refiere a que todos los seres tenemos los mismos derechos de existencia, donde nada es superior a otro.

Por si no nos hemos dado cuenta hasta aquí, en el mapunche kimün no se concibe la existencia de mapun como planeta, es decir, solo plano o solo tierra, sino todo el contorno de vidas, energías vivas en el wenumapu: hacia arriba, nagmapu: superficie, y ninchemapu: subsuelo, creando una gran circunferencia de equilibrios.

El mismo vocablo lo dice; primero fue la creación de la inmensidad mapun y después el che “mapunche”, de modo que, el che o persona es un elemento más del mapun, en un espacio definido como ngenmapun, que quiere decir protector del lugar, mientras cumpla el ciclo de su existencia. El Che no está creado para  acelerar la enfermedad ni la muerte de mapun, tal como su misma especie, es prolongar la vida de mapun, sin embargo, en los últimos años hemos visto el Che acelerando procesos destructivos sin considerar las lecciones del itrofill mogen.

Kimeltuwe, proyecto de educación sobre cultura mapuche.

Küme Mogen

Como sociedad mapunche se han realizado desde tiempos inmemoriales  diferentes y  grandiosos encuentros participativos, convenciones de humanidad y reciprocidad, rogativas y agradecimientos espirituales, unión de grandes consejos y parlamentos. Es así como el itrofill mogen también es parte del conjunto de pensamientos y sabidurías. Como anteriormente planteamos, el “Küme Mogen” se encuentra dentro del itrofill mogen. Es un término que siempre han usado los pueblos originarios de los Andes, en sus respectivas lenguas y contextos. El Küme Mogen propone una vida en equilibrio entre la sociedad, la naturaleza y la espiritualidad. Es un derecho de todas las vidas.

Particularmente, el Küme mogen mapunche se refiere al buen vivir de la persona que pertenece a un conjunto de otras personas y lugares: “pu che”. Esta idea, se refleja en la presentación personal del mapunche: “iñche mapunche ngen” traducido en castellano simplemente como “yo soy mapuche”, tiene una profundidad mayor en nuestra propia lengua. Iñ: pluralidad de nosotros, che: persona “iñche”; el convivir, es como todas las especies que viven en comunidad descendientes de un origen común y que provienen del mapun en donde residen. Entonces, “iñche mapunche ngen” podría traducirse como “yo/pluralidad cohabito y cuido este territorio del que provengo”.

Küme mogen, es además, lo que es justo, equitativo, ineludible y concerniente en todas las etapas de vida, es decir no son necesidades ficticias, aquellas que la persona no puede saciar, y aumentan el individualismo y la desesperación de acaparamiento. Si las sociedades humanas desean tener acercamientos entre sí, se debe respetar el conjunto de pensamientos, disponiendo de voluntades: dialogar cosmovisiones para arrimar acuerdos de buena vida, Küme Mogen.

Foto de portada: ilustración de Koylavida (Tumblr).

El choque de dos mundos

Este documental está enfocado en la lucha civil que se levantó durante junio de 2009 en la Amazonía peruana debido a las decisiones político-económicas del gobierno de Alan García. A través de un detallado y escalofriante seguimiento del conflicto de Bagua (también conocido como “El Baguazo” en Perú) “El choque de dos mundos” nos muestra  […]

Este documental está enfocado en la lucha civil que se levantó durante junio de 2009 en la Amazonía peruana debido a las decisiones político-económicas del gobierno de Alan García.

A través de un detallado y escalofriante seguimiento del conflicto de Bagua (también conocido como “El Baguazo” en Perú) “El choque de dos mundos” nos muestra  cómo la pugna entre dos ideologías que no logran dialogar puede traer escalofriantes consecuencias para la convivencia social.

Dirigido por el británico Mathew Orzel y por la peruana-alemana Heidi Brandenburg, este documental comienza su narración enfocándose en Alberto Pizango, un habitante indígena de la Amazonía que durante el 2007 se percató que el ex Presidente peruano, Alan García, invitó a los empresarios extranjeros a invertir en la selva para ampliar la industria petrolera y gasífera, prometiéndoles que ningún disturbio político-social podría detener sus proyectos. Y esto debido a que el año anterior (2006) su gobierno había ratificado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, estableciendo varias normas que reducían la propiedad comunal de quienes habitaban la selva amazónica, aun sin haber consultado la opinión de las comunidades indígenas al respecto.

Al tomar conocimiento de esta situación, Pizango intenta movilizar a los pueblos nativos de la selva peruana a través de la AIDESEP (organización vocera de los pueblos indígenas de la Amazonía), quienes comienzan a protestar cortando carreteras en la provincia de Bagua e, incluso, tomando las instalaciones de la planta 6 de Petroperú -petrolera peruana ubicada en la Amazonía-. Estas acciones enfurecen al Estado peruano, y especialmente a Alan García, quien envía las fuerzas armadas a la zona, desatando el lamentable conflicto conocido como El Baguazo, donde se registraron alrededor de 33 fallecidos y unos 83 heridos (entre policías e indígenas).

El documental muestra desde distintas perspectivas cómo ambas visiones – pueblos originarios y Estado peruano- defienden sus posturas y las consecuencias que esto trae para la sociedad. Escalofriantes escenas, como el funeral del coronel Miguel Antonio Montenegro Castillo y el discurso conciliador de su  esposa pidiendo la paz entre los peruanos, o el velorio de los nativos que no se tienen más que a ellos mismos en esta lucha de poder, nos permiten observar de manera sensible y trascendental el dolor más allá de las ideologías.

Si quieres ver el documental completo, puedes encontrarlo en Netflix o en su sitio web.

Hace solo algunos días se lanzó el tercer capítulo de la serie audiovisual “The Trackers”, la cual consiste en corto-documentales de flora y fauna de Chile, difundidos a través de redes sociales. Sus realizadores nos cuentan que su objetivo es poder ayudar en la educación ambiental de nuestro patrimonio natural. En este tercer capítulo se […]

Hace solo algunos días se lanzó el tercer capítulo de la serie audiovisual “The Trackers”, la cual consiste en corto-documentales de flora y fauna de Chile, difundidos a través de redes sociales. Sus realizadores nos cuentan que su objetivo es poder ayudar en la educación ambiental de nuestro patrimonio natural.

En este tercer capítulo se entrevista a Eduardo Pávez, Presidente de la Unión de Ornitólogos de Chile, quien nos explica qué es el Tucúquere: un ave rapaz nocturna y nativa de Chile, la cual habita desde la mitad del Perú hasta Tierra del Fuego, por ambas vertientes de la Cordillera de los Andes. Además, en el cortometraje se pueden ver sus características básicas, sus principales depredadores y su importante rol ecológico.

Francisco Valdés, uno de los realizadores de este proyecto, nos cuenta que “hicimos el Tucúquere porque en Chile hay mucha información sobre el puma y el cóndor, por ejemplo. Y quisimos rescatar otras especies importantes. Esta ave rapaz está actualmente en un estado de conservación con bajo riesgo de extinción, y coexiste con nosotros en lugares más comunes de los que pensamos, alrededor de la ciudad, como Isla Maipo y la Rinconada de Maipú, entre otros”. Francisco destaca además el rol fundamental del Tucúquere como controlador natural de plagas -entre ellas, los ratones-.

Tras mucha investigación, estudios sobre la especie y grabaciones de noche (ya que es un ave rapaz nocturna) lograron concretar la tercera parte de esta serie que vuelve a enfatizar en el valor de la educación ambiental y conservación de la flora y fauna de nuestro país. El lema de The Trackers, el cual vuelven su misión, es “educar para poder conservar”.

Bosques de la tierra del Biobío

A partir de la motivación de un grupo de amigos dedicados a la educación ambiental, y para poder entender la diferencia entre “bosques” y “plantaciones”, es que surge Bosques de la tierra del Biobío, una guía de campo para identificar la flora arbórea nativa de la región. Diseñada para caber en el bolsillo y acompañar […]

A partir de la motivación de un grupo de amigos dedicados a la educación ambiental, y para poder entender la diferencia entre “bosques” y “plantaciones”, es que surge Bosques de la tierra del Biobío, una guía de campo para identificar la flora arbórea nativa de la región. Diseñada para caber en el bolsillo y acompañar en caminatas, este libro entrega las herramientas no solo para distinguir especies, sino también los distintos tipos de bosques del Biobío.

Ilustraciones: Cristian Toro

¿Cuál es la diferencia entre un bosque y una plantación?

Lo más importante: los bosques no son solo árboles. Las raíces bajo la tierra interactúan entre sí y con otros organismos, el suelo lleno de nutrientes es producto de bacterias y hongos que descomponen la hojarasca, el sotobosque es una mezcla de hierbas, arbustos y árboles jóvenes que resguardan el tránsito de los animales terrestres, e incluso los troncos de los árboles son sostenedores de muchas otras plantas, como líquenes, musgos y trepadoras. En las copas de los árboles se nos presenta el misterioso mundo del dosel arbóreo, donde las aves reinan con sus melodías. Como vemos, los bosques son grandes festivales de interacciones donde la diversidad está a la vuelta de cada árbol.

Al contrario, en una plantación forestal predomina un solo árbol: el pino o el eucalipto. Especies de rápido crecimiento y gran consumo de agua. Además, el manejo humano controla la aparición de cualquier otra planta. Mediante el raleo con motosierra o el uso de pesticidas, las plantas nativas son eliminadas, y con ellas muchas criaturas del bosque.

La plantación es un ordenamiento forzado de seres. Es una cuadrilla uniformada. Todos de la misma especie, la misma edad, a la misma distancia. Un bosque, en cambio, se alza como un carnaval de distintas especies, edades, formas y colores. El bosque nativo es rebeldía y biodiversidad.

Los bosques del Biobío

La tierra del Biobío es un gran ecotono, es decir, un lugar donde confluyen varios tipos de bosques, los cuales varían de norte a sur y de este a oeste. Es por eso que en Bosques de la tierra del Biobío hacemos hincapié en reconocer la diversidad cromática del bosque, donde las ilustraciones de la guía de campo utilizan colores que representan olores y temperaturas del bosque. Por el norte desciende el bosque esclerófilo, característico por sus secos tonos café, amarillo y verde claro; al este, en la alta cordillera andina, se alza el bosque caducifolio, teñido de rojo en otoño; o por el sur se extiende un frondoso bosque laurifolio, una verdadera selva fría repleta de profundos y húmedos verdes.

Durante la lectura de este libro se desarrolla una narración que enfatiza el valor intrínseco de los ecosistemas por sobre su posible utilidad para el bienestar humano. Por tanto, gestos literarios que pueden parecer casuales, como reemplazar “recursos naturales” por “elementos de la tierra”, son decisiones premeditadas. El lenguaje se opone a la tradicional perspectiva antropocéntrica de dominación sobre la tierra, la cual nos ha sido presentada como baúl de riquezas a nuestra disposición. Por ello, se propone el paisaje nativo como una forma de resistencia a la destrucción de nuestro hogar. Siguiendo el mismo tono, el título de la guía «tierra del Biobío» es una referencia a la geografía de la Tierra, la cual posee contornos que superan los convencionales límites administrativos de una “Región”.

Campaña de financiamiento colectivo

Bajo el tibio sol primaveral, la guía de campo ya recorre lomas y quebradas. Tanto así, que decidimos imprimir más copias, pues la primera edición se nos acabó y más personas quieren utilizar esta herramienta. Es por esto que les presentamos nuestra campaña de financiamiento colectivo para imprimir una segunda edición del libro, felices de que más personas se entusiasmen por recorrer los bosques que tanto queremos.

Esta guía se suma a muchas otras iniciativas de educación ambiental a lo largo de Chile, proyectos audiovisuales, editoriales, musicales, entre muchos otros. Nos identificamos con un gran objetivo común: recuperar el apego al territorio que nos vio nacer y sentir el peso de su geografía sobre nuestros cuerpos. En este libro el erotismo es explícito; ojalá te enamores de la tierra y sus habitantes.

Campaña de financiamiento: idea.me/bosquesbiobio