Memorias de la cordillera de Nahuelbuta

Nuestro colaborador invitado de hoy es Allen Barra, oriundo de Curanilahue, ciudad ubicada a los pies de la cordillera de Nahuelbuta. Dedicado a las caminatas y el ecoturismo, en el siguiente artículo Allen nos relata, a través de su relación con Nahuelbuta, la historia de esta majestuosa, pero herida cordillera. Era a finales del 95′ […]

Nuestro colaborador invitado de hoy es Allen Barra, oriundo de Curanilahue, ciudad ubicada a los pies de la cordillera de Nahuelbuta. Dedicado a las caminatas y el ecoturismo, en el siguiente artículo Allen nos relata, a través de su relación con Nahuelbuta, la historia de esta majestuosa, pero herida cordillera.

Era a finales del 95′ cuando por primera vez me aventuré con mis padres y amigos de la familia a conocer el Parque Nacional Nahuelbuta. Partimos desde mi pueblo natal, Curanilahue. A las 6AM nos pasaba a buscar un amigo de mi padre en su camioneta, y en el pick up de ésta nos amontonamos con nuestras mochilas junto a las canastas con comida y bebidas. Nos cubrimos bien con mantas por el viento y el frío. En el camino había neblina, de la cual emergían como fantasmas hilera tras hilera de plantaciones de pinos, que para nosotros en ese entonces era algo normal, algo cotidiano y “natural”.

Curanilahue rodeado de monocultivos forestales ©MVMT

El suave vaivén del auto me sumió rápidamente en un profundo sueño. Cuando desperté por el traqueteo del camino, recuerdo bien ese momento, miraba hacia arriba, y el camino era abrazado por árboles de todos los colores y edades que se erguían alargados algunos, chatos otros, junto al camino. Me incorporé en mi asiento, y pude observar que estábamos muy arriba de los cerros, y que el valle era tapado por un colchón blanco de nubes. Por la ventana abierta, se infiltraba un aroma diferente en el ambiente, ya no olía a pino o eucalipto, era un aroma nuevo, entre humedad, tierra, madera y vida.

Yo era un niño de cinco años descubriendo un mundo nuevo, un mundo maravilloso, con los ojos bien abiertos ante tan hermoso espectáculo, pero mi asombro no se detuvo ahí, ya que entre estos árboles de lanceoladas hojas verdes, se asomaban unos enormes troncos, que parecían tener rompecabezas tallados en sus cortezas.

Enorme guardianes que vigilan el camino y reciben a los visitantes se alzaban por sobre las copas del resto del bosque, con poderosas raíces que se aferran a la tierra, y largos brazos que abrazan el cielo acariciando suavemente el viento. Fue la primera vez que conocí al sagrado pewen.

Bosque nativo de Nahuelbuta ©Michael R. Sagüez

Al llegar al parque, pude caminar entre ellos, unos jóvenes, otros ya muertos. En este lugar, hacia donde miraras había vida y verde. Desde el suelo, habitado pequeños mañíos y frondosos colihues y quilas, hasta el techo del bosque, repleto de coihues, hualles, arrayanes, radales y nuevos pewenes, todos cubiertos de barbas de viejo que le daban un aspecto mágico al ambiente.

Con el paso de los años, comencé a frecuentar esta sagrada tierra y sus bosques. En aquel entonces, aún desconocía la importancia de sus especies, solo sabía que aquel bosque estaba vivo, que en aquel lugar se respiraba paz, tranquilidad y alegría. Conocí el corazón de Nahuelbuta, esos senderos olvidados, casi invisibles, que solo el puma transita en el silencio de la noche. Conocí a sus últimos habitantes humanos, la familia Vergara, Los Morales, Los Arellano, hasta un austriaco que tenía su rancho arriba en el monte me toco conocer, todos distribuidos en diferentes partes de la cordillera, cuidando y viviendo de su tierra.

Las oscuras forestales

Las forestales llegaron respaldadas por la dictadura, financiadas por un decreto de ley que les pagaba casi la totalidad de su producción (DL 701), el precio de producción lo ponían ellos, y el valor de compra de los campos también, engañando, usurpando a la gente que alguna vez tuvo un rancho para poder cultivar o criar animales. Los campesinos de la cordillera de Nahuelbuta comenzaron a bajar del monte a vivir al pueblo, engañados por promesas de mejor calidad de vida y buenos puestos de trabajo, dejando atrás sus tierras, sus campos, sus animales, sus cultivos, sus padres y abuelos.

Como un humo negro y tóxico, las forestales ya rodeaban Curanilahue a fines de los 90’. El trabajo era escaso, y las minas de carbón ya no eran una opción, siendo mal pagada y extremadamente sacrificadas y peligrosas. la industria forestal se masificó y automatizó, disminuyendo los pocos puestos de trabajo. La pobreza azotaba como un látigo.

Fábrica de celulosa ©Daniel Casado

En aquel entonces, la vida de un trabajador forestal partía a las seis de la madrugada, en la espera de un furgón lleno de otros trabajadores. “Al llegar a la faena, comienza el trabajo: bajo sol o lluvia, talando el pino y euca, reventándose el lomo entre barro, aserrín y aceite de las máquinas. Al llegar a casa, de noche y en silencio, el hombre deja su sencilla mochila en la entrada de la puerta, junto a las botas llenas de barro. Su señora lo espera con un plato de sopa caliente, él deja el traje de agua amarillo al lado de la salamandra y come en silencio; no tiene vida, no ve a su familia, no juega con su hijo, no tiene otra opción.”

A fines de la década del 90’ nos vimos forzados a emigrar de mi pueblo, buscando nuevas oportunidades en el norte de Chile, específicamente al Valle de Aconcagua, V región de Valparaíso. Esta zona era dominada por la industria de la minería del Cobre y la agricultura, una zona semidesértica, carente de vegetación, pero vigilada por imponentes montañas nevadas que nunca había visto.

Veinte años han pasado desde que dejé mi pueblo, y la realidad no ha cambiado prácticamente en nada, cada vez que vuelvo, es imposible ignorar el paisaje que domina gran parte del viaje; cerro tras cerro cubierto de monocultivos, como un enorme ejército verde oscuro que avanza, silencioso, sin vida.

Interminable fila de pinos ©MVMT

Desafío Nahuelbuta

Ante la degradación de mi territorio, nace una iniciativa de ecoturismo llamada Trekking Desafío Nahuelbuta, organizada por un grupo de amigos y profesionales que conforman el colectivo “Los Montaraces del Sur”. La actividad consiste en una travesía de seis días y cinco noches por Nahuelbuta, recorriendo, aprendiendo e interpretando desde la geomorfología, historia, y biodiversidad propia de nuestra tierra.

Para entender un poco lo que es el ecoturismo, podemos definirlo como una forma de turismo sustentable, que es amigable con el medioambiente, que no genera impacto en su entorno y que genera ingresos, empleabilidad y bienestar en la comunidad local. Además, paralelamente fomenta la conservación y preservación de áreas silvestres naturales, en este caso los bosques nativos de la cordillera de Nahuelbuta.

Selva fría del sur en Nahuelbuta ©Bastian Gygli

Nuestro equipo enfoca sus fuerzas en las poblaciones aisladas de la cordillera, familias que aún viven ahí, pero el aislamiento las ha dejado carentes de recursos y herramientas para llevar a cabo otro tipo de labores, en este caso ecoturísticas. Nos propusimos la formación guías locales, rutas, senderos y talleres con estas personas, entregándoles las herramientas, explicándoles los beneficios del bosque y sus ecosistemas, su estructura, su flora, su fauna, el cómo cada especie coexiste con las otras, y el cómo dependen entre sí para sobrevivir.

Este trabajo lo hemos llevado a cabo año a año, de manera independiente y autogestionada, entregando estos conocimientos como una opción y no una obligación.

Montaraces del Sur ©Michael R. Sagüez

Sumado a esto, en los últimos cuatro años más de 300 personas nos han acompañado en esta expedición anual, aprendiendo y entendiendo el delicado equilibrio de los últimos bosques de nuestra cordillera, la función de sus vertientes y ríos como un gran reservorio de agua para los valles. También enfatizamos en el rol de semillero que juega Nahuelbuta, una isla de biodiversidad donde sobreviven, desde las últimas glaciaciones, cientos de especies, que los últimos treinta años han sufrido una drástica fragmentación y reducción de su hábitat.

Las personas lo entienden, se dan cuenta del contraste y en más de un rostro hemos visto una lágrima caer al terminar el viaje y volver a bajar al valle; valle repleto de pinos y eucaliptos, de maquinarias, humo y silencio.

Nahuelbuta hay que conocerla, hay que aprender de ella, hay que admirarla y amarla, y cuando logren llegar a quererla, ¡defenderla!

Vista desde la Piedra del Águila, en Parque Nacional Nahuelbuta ©Montaraces del Sur

*Fotografía de portada: araucarias en cordillera de Nahuelbuta ©Michael R. Sagüez

Despertando por un buen vivir

Nuestro colaborador invitado de hoy es Joaquín de Tierra, fotógrafo y director de la asociación Mañun por la Tierra. En el siguiente artículo, Joaquín nos invita a reflexionar sobre la importancia del «buen vivir» en nuestra sociedad. Te invito a hacer un ejercicio de imaginación. Estás en tu hogar, pero el hogar ideal, con muebles […]

Nuestro colaborador invitado de hoy es Joaquín de Tierra, fotógrafo y director de la asociación Mañun por la Tierra. En el siguiente artículo, Joaquín nos invita a reflexionar sobre la importancia del «buen vivir» en nuestra sociedad.

Te invito a hacer un ejercicio de imaginación. Estás en tu hogar, pero el hogar ideal, con muebles ideales y construida idealmente, te miras en un espejo y estás vestido con la ropa ideal, cómoda, bonita, te sientes muy bien con ella. Tu casa está en completo equilibrio, sus colores, sus texturas, sus muebles, toda su construcción está hecha de la mejor manera para que todo funcione. Sales de tu casa y observas tu jardín, lleno de plantas, colores. Es un día precioso, como te gusta a ti. Entonces decides salir, caminas por una calle, ideal, donde se han ocupado los materiales más sofisticados para hacer de este espacio un lugar confortable para caminar y observar. El mundo ideal está frente a ti, materializado.

Observas tu entorno, casas, gente y animales, todo en armonía. Te acercas a lo que parece un pequeño negocio, tienen frutas y te apetece una. El dueño te trata muy amablemente, le pides una de sus frutas y se la cambias por algo que tenías en el bolsillo, que a tu parecer es de igual valor. Ambos quedan felices y sigues tu camino. Esa fruta que empiezas a comer es la fruta más deliciosa que has probado, dulce, suave, jugosa y gozas cada uno de los mordiscos.

Ahora vuelve a tu presente, observa tu entorno, tu ropa, tu casa, y piensa que tan lejos estás de ese mundo ideal que acabamos de visitar, qué se necesita para construirlo y qué debe suceder para lograr ese medio ambiente ideal. Seguramente tu sueño no será muy distinto al del resto de la población, ya que el humano guarda en sí el concepto de un mundo ideal donde todas las cosas estén en completo equilibrio. Como sociedad (occidentalizada) hemos creído que esto es solo un sueño y lo hemos vivido así, pero si miramos a un vecino no muy lejano podríamos descubrir uno de los tesoros más bellos de la humanidad que nos revelaría otro paradigma para comprender nuestra posición en el planeta. Este paradigma, nuevo para nosotros, era la base de los distintos pueblos originarios alrededor del mundo. Por la cultura mapuche es conocido como Küme Mongen, que se  traduciría literalmente como “buen vivir”.

Estructuración de invernadero en el encuentro Munay Mapu (2018), en el sur de Chile. ©Joaquín de Tierra

En nuestra sociedad, cuesta comprender el «buen vivir», ya que muchos tenemos conceptos muy distintos de su significado. Pero el mapuche sabe muy bien que significa puesto que este hermoso concepto engloba un ordenamiento natural en toda su estructura difícil de extrapolar, un horizonte en el cual se configura su modo de vida.

El Küme Mongen es entendido como la acción de vivir en armonía y reciprocidad con todos los seres, con los demás hombres y mujeres, con las fuerzas espirituales, con la naturaleza en sus infinitas manifestaciones y con uno mismo. Esto se logra con la práctica del reconocimiento de las energías naturales que mueven el universo, pues para este pueblo, el concepto de mundo, individuo, mundo físico, mundo sutil, energías totales, entre otros tantos, es indivisible, todo es parte de un todo que co-crea en conjunto. Entienden que el mundo nos les fue dado, más bien que pertenecen a un engranaje dentro del ordenamiento de un todo mayor. Así mismo nos abre la puerta a un entendimiento más allá de lo físico, si no también lo espiritual.

¿Pero quién dicta el orden? Para los mapuches el ordenamiento de su sistema de vida no es proporcionado por un grupo de personas en un gabinete dictando leyes, si no más bien, por uno dictado por la misma naturaleza y sus partes, al que llaman Admapu. Este es comprendido por un estudio minucioso del comportamiento de los elementos llegando así a la comprensión, en parte dual, de su funcionamiento. Para generar un diálogo entre las partes de este todo es necesario comprender las leyes que lo mueven, por ejemplo, el solo hecho de ocupar la “mala palabra” podría atraer energías de similar vibración o la mala acción, tener consecuencias de similar poder.

Montando techo recíproco de una ruca en el encuentro Munay Mapu (2017), en el sur de Chile. ©Joaquín de Tierra

Así el Küme Mongen es un concepto que aboga a la abundancia en sí, hacia la vida misma, por eso al «dar», bajo esta visión, de u otra forma se devolverá de similar manera la energía que acabo de entregar tanto física, material o espiritualmente. Así el termino Küme aboga a que ese gesto sea positivo, de buena fe, en pos de un crecimiento que beneficiará al que lo entrega como al que lo recibe.

En una sociedad como la nuestra, donde constantemente estamos cuestionando la sostenibilidad de nuestra forma de vida en su trato con la naturaleza, entre humanos, y  el individuo en sí, cabe destacar la importancia e impacto que este concepto desataría al replantearnos nuestra forma de habitar y relacionarnos. Así como la naturaleza simplemente fluye siendo lo que ella es, el Küme Mongen nos llama a actuar desde el sentir sin anteponer el pensamiento.

Actuar en pos de un bien mayor que nos beneficiará en conjunto hacia una nueva forma de vida, el buen vivir. Si tú estas bien, yo estoy bien. Si nosotros estamos bien, el entorno está bien. Si el entorno está bien, yo estoy bien. Y si todo está bien, ¡Küme Mongen!

Lawentuchefe Silvia Caneo ©Joaquín de Tierra

*Fotografía de portada: mamita Alejandrina en la ceremonia de bendición a la Pachamama, en Perú, durante en el encuentro Sumaq Kausay (2018) ©Joaquín de Tierra

El insospechado impacto de la fotografía de hongos

En los últimos años la Reserva Altos de Cantillana se ha posicionado como un lugar para la fotografía de naturaleza, recibiendo frecuentes visitas de fotógrafos que buscan retratar la naturaleza del lugar. Una de estas salidas autoguiadas tuvo como resultado la destrucción de un  delicado sitio de monitoreo a largo plazo. El siguiente artículo, escrito […]

En los últimos años la Reserva Altos de Cantillana se ha posicionado como un lugar para la fotografía de naturaleza, recibiendo frecuentes visitas de fotógrafos que buscan retratar la naturaleza del lugar. Una de estas salidas autoguiadas tuvo como resultado la destrucción de un  delicado sitio de monitoreo a largo plazo. El siguiente artículo, escrito por la educadora ambiental Ximena Romero, reflexiona sobre el impacto que la fotografía puede llegar a tener en el bienestar de otras especies.

Una de las salidas imperdibles para los visitantes de la Reserva Altos de Cantillana, es recorrer el Bosque Patagual en la temporada otoño-invierno, uno de los lugares que concentra una gran cantidad de especies fúngicas que, debido a su variedad de formas y colores, han atraído especial atención. Durante el mes de julio algunos grupos de fotógrafos organizados por empresas comenzaron a visitar el bosque con el objetivo de aprender técnicas de fotografía macro teniendo como principal foco para sus trabajos el retratar hongos.

©Ximena Romero

En estas instancias las empresas van acompañadas por un guía de la reserva. Las primeras experiencias de este tipo fueron complejas, pues el querer las mejores fotografías muchas veces conllevó a dañar el hábitat de la especie, a pisar plántulas u otros hongos y en muchos casos a destruir lo que se quería fotografiar.

En el fondo todos los fotógrafos disfrutan de la naturaleza, pero muchas veces no ven como su actividad va deteriorando los espacios que utilizan. Por ejemplo, recientemente un grupo de fotógrafos quienes visitaban la reserva, se salieron del sendero, pisoteando un área de muestreo a largo plazo, despedazando una comunidad de Mycena cyanocephala y pisoteando otras especies de hongos que se habían dejado ahí para que se terminaran de desarrollar y colectar para su estudio.

Cuando fuimos a ver el lugar, la comunidad de hongos estaba fragmentada en pequeños grupos colocados de la mejor forma para la foto. Unos metros más allá troncos dado vueltas que mostraban el mejor ángulo, otros metros más allá aproximadamente unos seis hongos diferentes sacados de sus sustratos y puestos sobre un tronco para ser fotografiados. Lamentablemente se destruyeron varios micro hábitat de un ecosistema que tiene cada vez menor capacidad de recuperación.

Desde esta perspectiva, poco a poco el hongo se comienza a ver como un objeto fotográfico y no como un ser vivo y se comienzan a normalizar una serie de malas prácticas.

Por lo tanto, como educadora ambiental, y a partir del respeto y reconocimiento del valor intrínseco que tiene cada criatura viva, realizo tres pequeñas recomendaciones para los fotógrafos de naturaleza:

  • Evitar salir de los senderos compactando áreas frágiles
  • Prevenir pisar plantas y hongos
  • Procurar no arrancar el hongo de su hábitat solo para tener un plano “más bonito”
  • En caso de mover algún tronco, dejarlo tal y como estaba

Las fotografías son fundamentales para revelar la importancia de especies, para sensibilizar y para educar, probablemente ningún fotógrafo de naturaleza tiene la intención de causar este daño, pero lo cierto es que sucede, la pregunta es ¿qué estamos sacrificando por la fotografía perfecta? ¿Cuánto se está dañando por obtener el mejor ángulo?

La invitación es a pensar dónde y cómo se están sacando las fotos, es fundamental replantearse esto para que las pequeñas maravillas del bosque sigan con su ciclo natural y todos puedan disfrutarlas tal y como son.

©Bastian Gygli

*Fotografía de portada: ©Ximena Romero

La modernidad edificada

Nuestra colaboradora, la periodista independiente Paula Fernández, nos cuenta sobre su perspectiva sobre el acelerado desarrollo de las ciudades modernas, su interminable crecimiento y consecuente impacto en la calidad de vida de las personas. Cuesta entender por qué se originó la concepción humana de que entre más se construye sobre la Tierra, más habitable ésta […]

Nuestra colaboradora, la periodista independiente Paula Fernández, nos cuenta sobre su perspectiva sobre el acelerado desarrollo de las ciudades modernas, su interminable crecimiento y consecuente impacto en la calidad de vida de las personas.

Cuesta entender por qué se originó la concepción humana de que entre más se construye sobre la Tierra, más habitable ésta se vuelve. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “a mediados de 2015, la población mundial alcanzó los 7.300 millones de personas, lo que significa que, en 12 años, el número de personas en el mundo ha aumentado en 1.000 millones” lo que afectaría, y ya está afectando los procesos de urbanización de las ciudades. Sin duda, nuestro planeta es un lugar cada día más habitado (por humanos), pero este habitar se refiere solo a cantidad, y no calidad.

Durante mis viajes, en los últimos meses he podido visitar diversas ciudades alrededor del mundo. La oportunidad de recorrer los barrios medievales, góticos o simplemente antiguos de estas grandes urbes me ha permitido observar el desarrollo de las construcciones humanas en el tiempo. Primero, edificios gigantescos –como las grandes catedrales góticas, el coliseo romano o las pirámides egipcias–, que tardaron décadas e incluso siglos en ser construidos. Esto, dado que antiguamente el humano debía asociarse en grandes grupos para culminar la elaboración de una sola gran construcción, por lo que se necesitaba de mucho tiempo y mano de obra para llevar a cabo solo una edificación como las mencionadas.

Barrio Gótico en Barcelona, España. Fuente: getyourguide.es

Sin embargo, la revolución industrial generó el reemplazo de la mano de obra por máquinas automatizadas, las que trabajaban día y noche, sin dormir ni comer, naciendo la famosa producción en masa. Con el tiempo, las técnicas de construcción también se vieron impulsadas por estos adelantos tecnológicos, lo que hoy nos lleva a una situación crítica; ciudades atestadas con enormes rascacielos, apretados unos con otros, manteniendo una fría y eterna sombra sobre las calles y pequeñas casas de los centros urbanos.

Este modelo de construcción industrial permite aglutinar la mayor cantidad de gente posible en un área determinada –proceso denominado densificación–, lo cual muchos definen hoy como ‘progreso’. Debido a esto, se han derrumbado decenas de edificios con alto valor histórico, siendo reemplazados rápidamente por una hilera de edificios altos e iguales, con el supuesto objetivo de brindar la oportunidad de habitar en el centro de la ciudad, mientras que, a mi juicio, el motivo principal es la rentabilidad inmobiliaria y el resultado, la pérdida del patrimonio arquitectónico de las ciudades.

Densificación urbana. Fuente: construccionyrehabilitacion.com

Esta homogenización de la ciudad ha causado que muchos lugares pierdan su identidad, la cual es engullida por la globalización, convirtiéndolos en otra gran ciudad del mundo, sin historia, sin espacios que un forastero pueda sentir que está en ese y no en otro sitio. Entonces, ¿cómo alcanzar el equilibrio entre la densificación y el bienestar humano en la ciudad? Esta pregunta suscita dolores de cabezas a planificadores urbanos y políticos, pero a modo personal veo algunas respuestas en; la construcción de edificios respetuosos con su contexto urbano inmediato, la rehabilitación de edificaciones más antiguas que se pueden volver a utilizar, el dejar de especular con la compra-venta-arriendo de casas y departamentos, una mayor regulación del uso de suelo y un control de natalidad efectivo en todos los países.

Además, me pregunto ¿es posible dejar de construir? En un mundo ideal sí, pero sabemos la enorme cantidad de dinero que mueve la industria de la construcción, por lo cual por ahora solo nos queda reflexionar y planificar una mejor ciudad para vivir. El problema está frente a nuestros ojos y la solución al alcance de nuestra mano, puesto que, literalmente, el cambio empieza por casa.

Los grandes parques de Berlín, Alemania. ©mbell1975 en flickr.com

*Fotografía de portada: megaciudad en Asia ©Wikimedia

Festival “Origen del Maullín” en Llanquihue

En el sur de Chile, en medio de ríos, lagos y bosques, se encuentra la ciudad de Llanquihue. Este asentamiento urbano, ubicado en la Región de Los Lagos, se emplaza en un complejo sistema hídrico compuesto por el borde del lago Llanquihue, el nacimiento del río Maullín y un sistema de humedales urbanos de agua dulce. […]

En el sur de Chile, en medio de ríos, lagos y bosques, se encuentra la ciudad de Llanquihue. Este asentamiento urbano, ubicado en la Región de Los Lagos, se emplaza en un complejo sistema hídrico compuesto por el borde del lago Llanquihue, el nacimiento del río Maullín y un sistema de humedales urbanos de agua dulce. Sin embargo, en los últimos años, estos humedales han sido sistemáticamente rellenados, mientras que los pocos que aún existen en la zona, se encuentran gravemente deteriorados y amenazados.

En este contexto, el festival «Origen del Maullín» nace como una forma de empoderar a la comunidad en torno a la protección del río Maullín y los humedales urbanos de la ciudad de Llanquihue. La actividad fue organizada por la Fundación Legado Chile en conjunto con el Sindicato de trabajadores del río y el Municipio de Llanquihue, y su realización contempló diversas actividades, entre ellas reuniones con la comunidad local, un conversatorio y la pintatón de un mural.

Parte del operativo de limpieza se realizó dentro del agua, estuvo liderado por la Armada de Chile, en colaboración con los Trabajadores del Río y Cahuil Adventure. ©Fundación Legado Chile

Una de las actividades con mayor convocatoria del festival -con una participación de más de cien personas- fue una limpieza comunitaria y participativa del nacimiento del río y del Humedal Las Ranas, uno de los cinco humedales asociados a la ciudad de Llanquihue que aún permanece en la ciudad. Se extrajeron más de tres toneladas de residuos del río y del humedal, principalmente domiciliarios, entre los cuales se encontraron partes de refrigeradores, televisores, marcos de ventana, coches de bebé, baterías de auto, colchones y llantas de camiones. Al respecto, el encargado del proyecto de Fundación Legado Chile, Benjamín García, señaló: “felizmente, vimos que si la comunidad se empodera y organiza, puede generar cambios reales en su entorno” .

Durante la limpieza se desplegó maquinaria pesada, un camión, camionetas y artículos de seguridad. ©Fundación Legado Chile

El relleno sistemático de los humedales y su falta de cuidado ha despertado la alerta de la ciudadanía en otras ciudades del país, como por ejemplo Concepción, Valdivia, Algarrobo y Zapallar. La falta de protección jurídica y legal de los humedales, también ha provocado el interés de varios legisladores. Hace unas semanas, el senador De Urresti solicitó comparecencia del superintendente de Medio Ambiente, Cristián Franz, a la comisión del mismo ramo en el Senado, para que tome medidas para proteger los humedales tras diversos rellenos registrados en la región de Los Ríos. En la misma sesión, la presidenta de la comisión senatorial, Isabel Allende, pidió a la ministra de Medio Ambiente, Marcela Cubillos, apoyar la tramitación del proyecto de ley que obliga a las municipalidades que tengan humedales en sus comunas a cuidarlos, necesidad presente a lo largo de todo Chile.

Gran parte del total de voluntarios. ©Fundación Legado Chile

*Foto de portada: río Maullín por Jorge León Cabello

Una campaña para proteger el río Diguillín

El artículo de hoy fue escrito por nuestra colabora invitada Josefa Hojas, activista del movimiento “Diguillín Libre”, quien es psicóloga y se dedica a la arteterapia, pero además ha desarrollado un profundo amor por el territorio de la cordillera de Chillán. En este texto, Josefa expone la problemática que vive el río Diguillín y explica […]

El artículo de hoy fue escrito por nuestra colabora invitada Josefa Hojas, activista del movimiento “Diguillín Libre”, quien es psicóloga y se dedica a la arteterapia, pero además ha desarrollado un profundo amor por el territorio de la cordillera de Chillán. En este texto, Josefa expone la problemática que vive el río Diguillín y explica los principales motivos que, a su juicio, impulsan a las personas a proteger el río.

En el corazón de la Reserva Mundial de la Biósfera “Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna Laja” (UNESCO, 2011), donde se encuentra la última población de huemules de los Andes centrales de Chile, y en medio de lo que es un punto caliente (hotspot) de conservación de la biodiversidad, fluye el río antiguo río Diguillín. Entre profundos cañones de piedra y vigilantes árboles colgando de sus paredes, avanza este cuerpo de agua, amenazado por la construcción de la central hidroeléctrica “Pequeña Central de Pasada Halcones” de la empresa Aaktei SPA.

Recientemente, el 16 de febrero del 2018, y tras cinco años de tramitación en el SEA (Servicio de Evaluación Ambiental), se aprobó por unanimidad la central. Su eventual construcción pone en riesgo un ecosistema único a nivel mundial, amenazando diversas especies endémicas en peligro de conservación que habitan la zona, además de la cultura local vinculada al río.

Es por ello que surge el movimiento “Diguillín Libre”, el cual agrupa a organizaciones sociales, empresarios, y ciudadanos de la comuna de Pinto, El Carmen, Chillán y Concepción que se verían afectados por la construcción y operación del proyecto en cuestión. La comunidad empoderada, organizada e informada ha logrado unirse para defender su territorio y generar conciencia sobre los nefastos efectos de este proyecto.

Como participante activa de este movimiento, he observado tres motivos principales que motivan a participar en la defensa del territorio, los cuales pueden ser clasificados de manera general en tres, que se explicarán a continuación.

Laguna Los Huemules ©Diguillín Libre.

I. Ecología

La defensa y conservación de la biodiversidad presente en el territorio es uno de los motivos más recurrentes para oponerse al proyecto hidroeléctrico.

El corredor biológico Nevados de Chillán – Laguna Laja fue declarado reserva mundial de la biósfera el año 2011. Este título tiene como propósito aumentar el compromiso del Estado de Chile con la conservación de la diversidad biológica y el uso sustentable del territorio, más no incorpora nuevas normas que regulen la explotación del territorio.

Incluso antes de obtener dicho estatus, esta zona cordillerana ya había sido estudiada por científicos y especialistas debido a su riqueza en biodiversidad y a su alto nivel de endemismo. Esta área es denominada como «transición vegetacional», dado que en ella confluyen dos tipos de bosque, conformando un ecotono (cuando dos o más ecosistemas se unen). El bosque esclerófilo de la zona central por se extiende desde el norte y el bosque caducifolio templado desde el sur (San Martín, 2014). Además, alberga especies endémicas -que solo es posible encontrar en ese lugar- en peligro de conservación, como el lleuque y el ciprés de la cordillera.

Pájaro Carpintero, característico de la zona ©Diguillín Libre.

El sector Nevados de Chillán – Laguna Laja, se plantea además como una de las principales vías para asegurar la conservación del único lugar de Chile central que está habitado por el huemul. Según Povilitis (2002), esta población se encuentra en un descenso crítico hacia la extinción. Al estar aislada del resto de las poblaciones de huemules, constituye un grupo de especial relevancia genética y evolucionaria. En ese sentido, el sector del Diguillín funciona como corredor biólogico, por lo que la fragmentación del territorio amenaza con eliminar el intercambio entre individuos de esta especie, que es justamente lo que asegura la viabilidad de la población.

II. Turismo

La zona ZOIT (Zona de Interés Turístico), donde se pretende emplazar el proyecto, hace alarde de una gran belleza escénica, con alto valor ecológico y paisajístico, por lo que existe un importante flujo turístico durante todo el año. Como consecuencia, existen numerosos emprendimientos de turismo que han surgido en los últimos años y que generan más de 2.000 puestos de trabajo de manera directa e indirecta. La destrucción del territorio afectaría gravemente el valor turístico de la zona y por consiguiente la actividad económica de las comunidades del sector.

Río Diguillín ©Diguillín Libre.

III. Identidad

Como seres humanos nos vamos construyendo en una relación dialéctica con el territorio que habitamos. Así como una central hidroeléctrica altera el paisaje y ecosistema, también afecta de manera directa al sistema identitario de las comunidades residentes en el área. La gran mayoría de los activistas del movimiento Diguillín Libre sienten que el río es parte de su historia y por ende, de su identidad. Medir y sistematizar el patrimonio inmaterial asociado a este afluente no es fácil, pues es una tarea cualitativa y subjetiva. El siguiente testimonio de un habitante del lugar permite atisbar lo anterior:

“Soy la única de mi familia nacida acá en Los Lleuques. Los dos mayores en el volcán Llaima, IX región, porque mi papá fue guardaparques hoy ya hace tres años fallecido. Lo trasladaron al fundo El Castillo para la preservación del huemul e hizo muchas crías, sabía desde donde nacía el río y caminaba días enteros para poder atender al huemul. Para él cortar un árbol era pecado, había que pedir permiso y rezar. Me crió a la orilla del río en el camping Los Mañíos que está del puente del Carmen a mano izquierda. Nunca pescó ni mató un animal. Aprendí del mejor sin estudios ni posgrados, solo su entrega y pasión. Un guardaparques de verdad que llevaba al cóndor herido, o nos hacia criar a los bebés para después soltarlos. Mi amor por este lugar es el mismo respeto y admiración de lo que un día hizo mi papá”.

Un huemul en la zona del Diguillín ©Diguillín Libre.

Diguillín Libre

Hoy el movimiento Diguillín Libre, que agrupa a ciudadanos de distintas localidades de la comunas Recinto, Los Lleuques, Valle de Atacalco, Valle Las Trancas, entre otras, se encuentra realizando distintas acciones para lograr frenar este proyecto y así evitar una catástrofe ambiental. Para esto se están realizando diversas gestiones a través de ONGs, agrupaciones locales y la municipalidad, trabajando en conjunto con la comunidad del valle del Diguillín.

Para nosotros como movimiento, el río Diguillín es vida. Sus cristalinas aguas alimentan y multiplican todo el ecosistema que acompaña cada milímetro de río en su recorrido hasta llegar al mar. Llegamos por diversos motivos a este lugar, pero a todos nos cautivó lo mismo; el río Diguillín y su entorno, haciendo un cambio radical en nuestras vidas, dejando atrás el cemento, el estrés y la vida de ciudad. Queremos que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos también gocen de este regalo de la naturaleza.

Más información en la página web de Diguillín Libre, pinchando aquí.

Referencias

López R, Hinojosa A, Corales E, Faúndez R, Maldonado V (2005). Estudio del huemul en Nevados del Chillán-Laguna de la Laja, Chile Central. Informe Técnico FZS Project N° 1171/93 CODEFF, Santiago.

Povilitis A (2002) El estado actual del huemul (Hippocamelus bisulcus) en Chile Central. Gayana 66 (1): 59–68.

San Martín P (2014) Reserva de la Biosfera Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna del Laja: de la amenaza de la extinción al desarrollo sustentable. En: A Moreira-Muñoz & A Borsdorf (eds) Reservas de la Biosfera de Chile: Laboratorios para la Sustentabilidad. Academia de Ciencias Austriaca, Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía, Santiago, serie Geolibros 17: 146–160.

©Diguillín Libre

Xiuhtezcatl Martínez y los guardianes de la tierra

Nuestra colaboradora invitada de hoy, Lucila Lence, proviene de Argentina, y su interés en la educación ambiental la ha llevado a investigar sobre una nueva generación, los guardianes de la tierra, que exige enérgicamente un cambio de mentalidad. Xiuhtezcatl se pronuncia “shiu-tez-ca” y significa “espejo turquesa” en el idioma original azteca: el náhuatl. Este nombre […]

Nuestra colaboradora invitada de hoy, Lucila Lence, proviene de Argentina, y su interés en la educación ambiental la ha llevado a investigar sobre una nueva generación, los guardianes de la tierra, que exige enérgicamente un cambio de mentalidad.

Xiuhtezcatl se pronuncia “shiu-tez-ca” y significa “espejo turquesa” en el idioma original azteca: el náhuatl. Este nombre pertenece a un joven activista de 17 años que está reivindicando la histórica lucha contra el cambio climático. Ya ha dado varias charlas en Naciones Unidas, fue partícipe de charlas TEDx, es director del área de “Juventud” de la agrupación ambiental Earth Guardians y se expresa artísticamente a través de un hip hop cargado de mensajes ecologistas.

Cortesía de Earth Guardians (Tamara Roske).

Si bien es de nacionalidad estadounidense, las raíces de Xiuhtezcatl se encuentran en los pueblos originarios de México. Desde pequeño, este joven ha practicado los rituales tradicionales de su cultura y desde ahí surgió el acercamiento a los conocimientos de la tierra y el valor que tiene para la vida humana.

En el año 2015, fue protagonista del documental titulado “Kid Warrior” -Chico Guerrero en español- filmado por Vanessa Black. Esta cinta trata sobre sus acciones como Director de Juventud en Earth Guardians, sus motivaciones para demandar al gobierno de Estados Unidos y sus opiniones sobre las generaciones futuras.

«Master Ascteca», ilustración realizada por Victoria Alessandrini para Revista Endémico.

Earth Guardians

Esta agrupación que acoge a Xiuhtezcatl y muchos jóvenes más, se define como un movimiento global que busca empoderar a las nuevas generaciones para tener mayor representación en lo que respecta a la concientización del ambiente y generar cambios positivos a nivel social. Earth Guardians busca dar soluciones y transmitir valores ambientales a través de la cultura, el arte y las habilidades creativas. En otras palabras, les da voz y voto a los jóvenes para preocuparse por lo que está pasando a su alrededor y hacer algo al respecto, sin esperar a tener un título universitario, posgrado o MBA alguno.

Earth Guardians tuvo sus comienzos en 1992 como un colegio acreditado enfocado al desarrollo de la conciencia y la acción ambiental en Maui, Hawaii. El aprendizaje sobre la historia de los movimientos sociales era una parte esencial del plan de estudios, así como también la toma de acción sobre problemáticas locales y la restauración de bosques de Sándalos (árbol nativo de usos medicinales). En 1997 la escuela se mudó a Colorado, para llegar a más jóvenes, y también se empezó a enseñar sobre la importancia del activismo político para frenar los daños que algunas industrias causaban a comunidades y ecosistemas. Hoy en día, se involucra en la formación de líderes y la medición concreta de los cambios que generan en las comunidades. Uno de los líderes más reconocidos de Earth Guardians es, sin duda, Xiuhtezcatl Martínez.

Demanda al gobierno estadounidense

Xiuhtezcatl forma parte del grupo de los 21 jóvenes que demandó al gobierno federal de Estados Unidos y a la administración de Donald Trump -en un principio fue versus la gestión de Barack Obama- por no tomar acción en los temas referidos a los cambios climáticos. Este caso comenzó en el año 2015 bajo el nombre “Juliana vs. US”, y los demandantes componen un rango de edad entre 9 y 20 años, la gran mayoría son personas de origen indígena o negra. Las alegaciones principales de la demanda son que “el gobierno federal (de Estados Unidos) supo por décadas que la polución del dióxido de carbono estaba causando un catastrófico cambio climático y que se necesitan reducciones masivas de emisiones (…) para proteger los derechos constitucionales de los demandantes” y que «a pesar de saber de los severos daños que posee la polución del carbono, los acusados (el gobierno y las corporaciones estadounidenses) crearon y avivaron dichos peligros a través de la extracción, producción, consumo, transporte y la exportación de combustibles fósiles”. Actualmente, y a pesar de los intentos de la industria de los combustibles fósiles por desestimar el caso, la denuncia sigue vigente y avanzando en el congreso.

Cortesía de Earth Guardians (Tamara Roske).

Autor de un libro best-seller

Este joven también es autor del libro “We Rise: The Earth Guardians Guide to Building a Movement That Restores the Planet” (2017), en español “Nos Levantamos: La guía de los Guardianes de la Tierra para Construir un Movimiento que Restaure el Planeta”. Xiuhtezcatl lo define como una guía para aquellos que busquen herramientas para defender los ecosistemas. Para ello, cuenta su historia, su formación y cómo en su familia se transmitió la herencia familiar de las tradiciones.

Xiuhtezcatl se anima a escribir en su libro lo que piensa sin pelos en la lengua, demostrando que su vocación y actitud van de la mano. Sus acciones ya son un caso de éxito en lo que refiere al activismo ambiental y ojalá no sólo se mantenga, sino que se contagie a las próximas generaciones. Él sostiene que el futuro del planeta necesita un equilibrar tecnología, medios, innovación y sabiduría indígena, y que el problema deriva de nuestra obsesión como sociedad en la noción actual de progreso y crecimiento, lo cual nos ha hecho olvidar quiénes somos. Esta situación sería el resultado directo de la pérdida de la conexión con lo más esencial del ser humano: el ambiente en el cual se encuentra inserto.

Para Xiuhtezcatl, toda forma de vida es sagrada y por lo tanto debe ser protegida y respetada. En este libro, critica la forma de vida actual ya que es la causante de los cambios climáticos que ponen en riesgo su generación, las generaciones futuras y por tanto a la existencia de la especie humana entera. Esta lectura es una invitación a cambiar el estilo de vida actual, a priorizar el futuro de la tierra y todas sus formas de vida por sobre las ganancias económicas.

“Earth Guardians”, ilustración realizada por Victoria Alessandrini para Revista Endémico.

Referencias

Página oficial de la demanda Juliana vs. US https://www.youthvgov.org/

*Portada: “Pollution”, ilustración realizada por Victoria Alessandrini para Revista Endémico.

Libro sobre la flora cordillerana y sus usos tradicionales

Kora Menegoz es nuestra colaboradora invitada de hoy, quien nos invita a recorrer los bosques de la cordillera de los Andes y conocer los usos tradicionales y nombres de las plantas que en ella existen a través de su libro «Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales». Esta guía de campo fue escrita por […]

Kora Menegoz es nuestra colaboradora invitada de hoy, quien nos invita a recorrer los bosques de la cordillera de los Andes y conocer los usos tradicionales y nombres de las plantas que en ella existen a través de su libro «Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales». Esta guía de campo fue escrita por Kora junto a Asenat Zapata e impresa mediante un Fondo Nacional de las Culturas y las Artes.

Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales es una guía etnobotánica que abarca más de 70 especies vegetales, señalando sus características, propiedades y usos tradicionales. Revela también la conexión e importancia de estas especies con la cultura local, así como la esencia de la gente a través de sus relatos.

Aprovechando que todavía existen algunas personas con importantes conocimientos sobre las plantas nativas de nuestra cordillera, realizamos un trabajo de rescate del patrimonio natural y cultural en la cordillera del Ñuble. El objetivo de este libro es resguardar, valorizar y dar a conocer los saberes tradicionales sobre las plantas cordilleranas de una zona de alta biodiversidad, estrechamente asociados a la hermosa cultura de los arrieros que ha convivido durante años con la naturaleza en plena cordillera.

Habitantes de la cordillera del Ñuble, quienes participaron aportando sus conocimientos para la realización de la guía.

La realización de esta guía se valió de entrevistas a personas reconocidas en la comunidad del valle de San Fabián de Alico por tener un alto grado de conocimiento sobre la flora cordillerana nativa y sus usos. Estas apasionantes conversaciones e historias sobre las plantas fueron transcritas, lo que permitió seleccionar citas textuales, las cuales constituyen lo más valioso de este libro. Luego, esta recopilación de información en terreno fue completada por una investigación bibliográfica que permitió dar un marco más integral para cada especie.

Tal como el ecólogo Bernardo Reyes manifiesta en el prólogo de la guía, en este trabajo se intentó plasmar tres ideas centrales: por un lado, está la idea de que la biodiversidad de este territorio es un tesoro de dimensiones aún por explorar y que los distintos pisos ecológicos y formaciones vegetacionales del bosque mediterráneo y bosque templado deben ser conservados y protegidos como fuente de una antigua herencia colectiva.

Ficha de la especie «Lleuque», sus características taxonómicas y usos tradicionales.

Una segunda idea es la necesidad imperiosa de rescatar y revalorar el conocimiento ecológico de la cultura local de los arrieros y sus familias, con su amplia trayectoria de arraigo con las estaciones y viajes desde y hacia la alta cordillera.

Una tercera idea es que la biodiversidad de este territorio es una enorme farmacia de plantas medicinales, cuyas propiedades curativas han resuelto y siguen resolviendo muchos problemas de salud de las comunidades asentadas en este territorio o que se benefician de la recolección y comercialización de plantas hacia las ciudades.

Nuestro trabajo es una invitación a involucrarnos desde el conocimiento y las prácticas humanas en estas latitudes. Esta invitación va dirigida a mujeres y hombres, a caminar los senderos de nuestra montaña, conocer sus plantas y sus espacios. Esperamos que el contenido de este libro permita al público lector y senderista en general, y a las nuevas generaciones de jóvenes en especial, conocer los antiguos beneficios de la medicina natural y de la riqueza de las plantas cordilleranas de la zona central de Chile.

Para conseguir el libro, puedes escribir al siguiente correo: ko.menegoz@gmail.com

«Secretos y otros saberes campesinos», ilustración realizada por Diego Cofré Reyes.

*Foto de portada: ilustración de portada de la guía de campo, realizada por Diego Cofré Reyes.

Nuestro colaborador invitado de hoy es el reconocido fotógrafo Jaime Rojo, quien expone su visión sobre la relevancia de las áreas protegidas en México y el mundo. A través de una serie de videos educativos, Jaime presenta la importancia de estos espacios para humanos y otras especies. Las áreas naturales protegidas (ANP) son porciones terrestres […]

Nuestro colaborador invitado de hoy es el reconocido fotógrafo Jaime Rojo, quien expone su visión sobre la relevancia de las áreas protegidas en México y el mundo. A través de una serie de videos educativos, Jaime presenta la importancia de estos espacios para humanos y otras especies.

Las áreas naturales protegidas (ANP) son porciones terrestres o acuáticas, representativas de los diversos ecosistemas presentes en el planeta y donde el ambiente original no se ha alterado profundamente. Por otra parte, los servicios ecosistémicos o ambientales, son los beneficios que los diversos ecosistemas brindan a las personas, vitales para el desarrollo humano y la actividad económica.

Las áreas protegidas suelen beneficiarnos a través de los diversos servicios ambientales que sus ecosistemas ofrecen. Estos incluyen la provisión de alimentos, el abastecimiento de agua, la regulación climática, la polinización, la protección contra tormentas, así como espacios para la recreación, entre muchas otras funciones. No obstante, el valor de estos servicios es poco visible y sus beneficios suelen ser erróneamente considerados como inagotables; en consecuencia no se valoran, por ser “invisibles” dentro del sistema económico. La falta de información sobre los beneficios económicos y sociales que generan las áreas naturales protegidas ha impedido que sean valoradas como un elemento esencial en los planes de desarrollo local, regional e internacional.

Cabo Pulmo – EcoValorMX from Jaime Rojo on Vimeo.

En este contexto, en México se implementó desde hace casi dos años el proyecto EcoValorMX, coordinado por la Comisión Nacional para las Áreas Protegidas de México (CONANP) y la Agencia de Cooperación para el Desarrollo Alemana (GIZ). Este trabajo nace de la estrecha cooperación entre México y Alemania para cumplir con los compromisos internacionales orientados a la preservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.

EcoValorMX está compuesto por un equipo dedicado a la valoración y divulgación de los servicios ecosistémicos generados por las áreas naturales protegida mexicanas, para así garantizar la conservación del patrimonio biológico del país. Actualmente, la iniciativa está realizando una evaluación económica de los servicios ambientales en tres ANP de México: Cabo Pulmo, en Baja California Sur; Cozumel, en Quintana Roo e Izta Popo en el Estado de México.

Esta evaluación, más que intentar ponerle “un precio a la naturaleza”, se enfoca en visibilizar en términos económicos el valor que tienen los servicios de los ecosistemas para la sociedad, a fin de que esta información permita elaborar políticas ambientales efectivas e incremente los presupuestos de manejo de las áreas protegidas. Para ello, también se ha generado material audiovisual capaz de comunicar el valor de estas áreas al público general.

En el siguiente enlace pueden encontrar algunas de las imágenes que realicé para ilustrar la historia de este proyecto. Los pies de fotos incluyen información económica sobre los resultados. Además, contamos con resúmenes de una página que explican en detalle los resultados para cada área. Para proteger, es necesario conocer, y nada mejor que la fotografía para valorar los paisajes y ecosistemas de México y el mundo.

Cozumel – EcoValorMX from Jaime Rojo on Vimeo.

Itrofill Mogen: toda la vida sin excepción

Jorge Weke es uno de los fundadores del Koyagtun Koz koz (Parlamento Mapunche de Koz koz), del cual es werken -mensajero en mapuzungún-. En el siguiente artículo, Jorge analiza un concepto esencial en la cosmovisión mapunche: el Itrofill Mogen.

Los mapunche, mucho tiempo hemos hablado de “Küme Mogen”, que quiere decir “buen vivir”. Para nosotros, este es el fundamento de la existencia humana. En la última década se ha venido incorporando como un derecho a la libertad y a la felicidad, lo cual plantea varios desafíos en la reconstitución de la sociedad mapunche. Para profundizar en el küme mogen, habrá que estudiar la causa que lo sostiene: el “itrofill mogen”, un concepto que se ha mantenido desde hace siglos en la ciencia mapuche.

Itro fill mogen: toda la vida sin excepción

En el idioma castellano, podemos definir itro como “composición de muchas vidas que comparten simultáneamente el mismo espacio”, se podría traducir como multiversidad. Fill quiere decir que todos tienen vida propia, pero que interactúan entre sí y son interdependientes, se podría traducir como pluriversidad; por tanto, son millones de pequeñísimas vidas manteniendo toda la vida, que en suma es una sola gran vida. Para ejemplificar, nuestros cuerpos físicos se componen por muchas vidas (y la misma ciencia occidental así lo confirma, somos verdaderos cúmulos de bacterias), cada una de ellas en función de las otras, que nos permiten sentir, pensar, hacer y mantener la pervivencia del Ser. Esta afirmación de la multiversidad y pluriversidad se diferencia de la clásica idea de uni-verso y uni-versalidad, o única afirmación, única ideología, en donde se sobrepone el interés uniformista por sobre la diversidad en el ser humano.

Por tanto, Itrofill mogen: todas las vidas, todxs lxs que existen. Este concepto abarca el ciclo de transformación de la vida. Para el mapunche, el concepto “Lay”, se ha asimilado a la muerte; pero la muerte como tal, no es la desaparición total de un ser vivo, sino es un paso para la otra vida, la palabra “lay” es más cercana a decir “está presente no en su totalidad”, quizás “ni en su lugar, pero existe en el conjunto de otras vidas o momentos”; tiene similitud a otros cuerpos que según el conocimiento no mapuche lo considera inerte o muertos, mientras que para el mapunche, estos constituyen parte de toda existencia, son complementos de otros cuerpos. Por ejemplo, las rocas que componen al nagmapu y minchemapu (superficie y subsuelo), cumplen una serie de funciones vitales, para los animales y otros seres: los minerales conforman nuestras estructuras óseas.

El itrofillmogen tiene su lugar en el Mapun. Este es un espacio definido que posee las condiciones de vida, sociabilidad y colaboración mutua entre familias, es el contexto socionatural. Se le denomina mapun o mapu a un espacio compuesto por territorio, su relieve, energías, espiritualidades, fuentes de aguas, flora, aires; luego, animales, aves, entre otros seres vivos que van formando auténticas naciones. Hasta los seres más minúsculos poseen sistemas de conservación de su propia especie, definición territorial, organización, comunicación y abastecimiento alimenticio.

Mural de Nacho Nass.

En los espacios donde predomina un elemento, las personas identificarán con ese nombre al lugar. Un ejemplo es “Kolüko”, o agua de color café. Es ese el lugar o Kolüko mapu donde reside la gente, que también se identifican como Kolükoche. De modo que Mapu, con los elementos descritos, no es solo “tierra”, como se quiso estandarizar por muchos años, si no más bien territorio. Este malentendido ha significado el concepto de mapunche como “gente de la tierra”; cuando lo más acertado sería “gente que proviene del territorio, agua, aire, bosque, mar, montaña, energías que provienen de todo el cosmos y espiritualidad».

Lo Circular, Horizontal y Cíclico

En el mapunche kimün o “sabiduría del mapunche”, la percepción visual del Itro fill mogen es circular y horizontal a la vez. Ese orden no revela un elemento más importante que otro. Lo circular quiere decir que en cualquier lugar donde nos encontremos, al girar en círculo sobre nosotros mismos, veremos hasta donde nuestra vista alcanza. Esta forma se replica en lo ceremonial, en el baile, en el saludo, hasta en la conversa, girando hacia el lado derecho, como los astros que vemos salir y  entrar en el horizonte. Por otro lado, la horizontalidad en el nagmapu, o superficie de, se refiere a que todos los seres tenemos los mismos derechos de existencia, donde nada es superior a otro.

Por si no nos hemos dado cuenta hasta aquí, en el mapunche kimün no se concibe la existencia de mapun como planeta, es decir, solo plano o solo tierra, sino todo el contorno de vidas, energías vivas en el wenumapu: hacia arriba, nagmapu: superficie, y ninchemapu: subsuelo, creando una gran circunferencia de equilibrios.

El mismo vocablo lo dice; primero fue la creación de la inmensidad mapun y después el che “mapunche”, de modo que, el che o persona es un elemento más del mapun, en un espacio definido como ngenmapun, que quiere decir protector del lugar, mientras cumpla el ciclo de su existencia. El Che no está creado para  acelerar la enfermedad ni la muerte de mapun, tal como su misma especie, es prolongar la vida de mapun, sin embargo, en los últimos años hemos visto el Che acelerando procesos destructivos sin considerar las lecciones del itrofill mogen.

Kimeltuwe, proyecto de educación sobre cultura mapuche.

Küme Mogen

Como sociedad mapunche se han realizado desde tiempos inmemoriales  diferentes y  grandiosos encuentros participativos, convenciones de humanidad y reciprocidad, rogativas y agradecimientos espirituales, unión de grandes consejos y parlamentos. Es así como el itrofill mogen también es parte del conjunto de pensamientos y sabidurías. Como anteriormente planteamos, el “Küme Mogen” se encuentra dentro del itrofill mogen. Es un término que siempre han usado los pueblos originarios de los Andes, en sus respectivas lenguas y contextos. El Küme Mogen propone una vida en equilibrio entre la sociedad, la naturaleza y la espiritualidad. Es un derecho de todas las vidas.

Particularmente, el Küme mogen mapunche se refiere al buen vivir de la persona que pertenece a un conjunto de otras personas y lugares: “pu che”. Esta idea, se refleja en la presentación personal del mapunche: “iñche mapunche ngen” traducido en castellano simplemente como “yo soy mapuche”, tiene una profundidad mayor en nuestra propia lengua. Iñ: pluralidad de nosotros, che: persona “iñche”; el convivir, es como todas las especies que viven en comunidad descendientes de un origen común y que provienen del mapun en donde residen. Entonces, “iñche mapunche ngen” podría traducirse como “yo/pluralidad cohabito y cuido este territorio del que provengo”.

Küme mogen, es además, lo que es justo, equitativo, ineludible y concerniente en todas las etapas de vida, es decir no son necesidades ficticias, aquellas que la persona no puede saciar, y aumentan el individualismo y la desesperación de acaparamiento. Si las sociedades humanas desean tener acercamientos entre sí, se debe respetar el conjunto de pensamientos, disponiendo de voluntades: dialogar cosmovisiones para arrimar acuerdos de buena vida, Küme Mogen.

Foto de portada: ilustración de Koylavida (Tumblr).