El Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado en colaboración con el Departamento de Arte, invitan al estreno en Chile del documental «Donna Haraway: Story Telling for Earthly Survival» de Fabrizio Terranova (2016). Donna Haraway, filósofa feminista, historiadora de las conciencias humanas, primates y cyborgs, comparte en este documental su universo rebelde y esperanzador. La autora del «Manifiesto Cyborg» […]

El Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado en colaboración con el Departamento de Arte, invitan al estreno en Chile del documental «Donna Haraway: Story Telling for Earthly Survival» de Fabrizio Terranova (2016).

Donna Haraway, filósofa feminista, historiadora de las conciencias humanas, primates y cyborgs, comparte en este documental su universo rebelde y esperanzador. La autora del «Manifiesto Cyborg» (1985) se abre a un diálogo con el realizador Fabrizio Terranova, que nos lleva a recorrer las realidades, ficciones y fricciones contemporáneas desde la perspectiva de una de las mentes más curiosas y ágiles de nuestra época. Para ver la sinopsis del documental, accede aquí.

Esta proyección es gratuita y abierta a todo público previa inscripción. El documental tiene una duración de 81 minutos, se proyectará en versión original (inglés) con subtítulos en castellano. Esta actividad es apoyada por los grupos de estudio Antropologí­a de la Vida y Culturas y Naturalezas del Departamento de Antropología UAH.

Inscríbete acá.

¿Qué estarías dispuesto a hacer para proteger los últimos ríos libres en tu propia tierra? Patagonia te invita a la presentación de su nuevo documental “Blue Heart”, el cual relata la lucha de los habitantes de la región de los Balcanes contra los proyectos hidroeléctricos que amenazan los últimos ríos libres de Europa. A continuación, […]

¿Qué estarías dispuesto a hacer para proteger los últimos ríos libres en tu propia tierra? Patagonia te invita a la presentación de su nuevo documental “Blue Heart”, el cual relata la lucha de los habitantes de la región de los Balcanes contra los proyectos hidroeléctricos que amenazan los últimos ríos libres de Europa. A continuación, se especifican las fechas y lugares donde se presentará el documental. Inscripciones en el siguiente link: https://bit.ly/2xMGQaU

Santiago, miércoles 13 de Junio a las 19.30 hrs. •
Galería NAC, Juan de Dios Vial Correa 1351, Providencia
Documental + Charla de Juan Pablo Orrego (ONG Ecosistemas)

• Puerto Varas, miércoles 13 de Junio a las 20.30 hrs. •
Tienda Patagonia Puerto Varas, San José 192
Documental + Charla de Andrés Amengual y Josefina Vigoroux (ONG Puelo Patagonia)

• Coyhaique, jueves 14 de Junio a las 20.30 hrs. •
Tienda Patagonia Coyhaique, Calle Plaza 485
Documental + Charla de Mitzi Urtubia (ONG Ecosistemas)

• Concepción, jueves 14 de Junio a las 21.00 hrs. •
Tienda Patagonia Concepción, Jorge Pedro Alessandri Rodríguez 3177
Documental + Charla de Jens Benöhr (Colectivo Bestias del Sur Salvaje)

 

“The Smog of the Sea” es un documental de 30 minutos que señala un gran e invisible problema que nuestros océanos están enfrentando en la actualidad. Este problema son las trillones de minúsculas piezas de plástico, fragmentos que apenas podemos ver, que están en la superficie de nuestros océanos, los cuales últimamente se están asentando […]

“The Smog of the Sea” es un documental de 30 minutos que señala un gran e invisible problema que nuestros océanos están enfrentando en la actualidad. Este problema son las trillones de minúsculas piezas de plástico, fragmentos que apenas podemos ver, que están en la superficie de nuestros océanos, los cuales últimamente se están asentando en las capas del suelo oceánico.

El documental —dirigido por Ian Cheney— sigue una semana de la aventura de la expedición “Sea Change Expedition” a través del Mar de los Sargazos. Marcus Eriksen, un científico marino, lidera la expedición y, además de otros científicos, lo acompañan el músico Jack Johnson, los surfistas Keith y Dan Malloy, el “bodysurfer” Mark Cunningham y la pescadora Kimi Werner. ¿Su misión? Evaluar el estado de la basura plástica en los océanos del mundo.

Equipo de la embarcación Mystic ©The Smog of the Sea

Durante la expedición, el grupo busca las famosas “islas de basura” de las que probablemente todos hemos visto fotos y videos en Internet. Sin embargo, lo que realmente descubren es que estas “islas de basura” no son lo que esperabamos. Cuando navegan a través de ellas, el agua cerca de su barco luce azul y limpia —o eso parece.

Cada día, el grupo usa un aparato de recolección, sumergido en la superficie del océano mientras navegan, y cada día lo remueven y revisan las cosas que allí han quedado atrapadas. Separan las cosas que deberían estar en el océano y las que no deberían estar allí. Hacen la investigación con sus manos. Es una operación muy delicada, y a menudo el equipo usa pinzas para quitar las piezas muy pequeñas.

Realizando este trabajo, descubren una inquietante realidad: la existencia de una niebla o smog de partículas plásticas en casi todos los océanos. Trillones de piezas de plástico casi invisibles “viven” en nuestros océanos y están impactando en las especies de los mismos —además de en nuestras propias vidas.

Muestra de plástico en la desembocadura del río Hudson, Nueva York ©Max Liboiron

A veces, los miembros de la tripulación tienen dificultades para discernir entre los plásticos minúsculos y otras partículas que se supone que viven en el océano. Nada de lo que ellos no pueden diferenciar, tampoco lo podrán diferenciar los animales. En el agua, Werner, por ejemplo, se ve en una situación difícil tratando de discernir si lo que tiene enfrente es una bolsa de plástico o una medusa.

En algunos plásticos, el grupo encuentra marcas de mordida —señal de que los animales trataron de comer la pieza. En ocasiones, encuentran peces muertos, los abren y descubren que sus estómagos están repletos de este material.

Muestra de plástico en peces ©Max Liboiron

Es mucho más preocupante si pensamos que esta expedición solamente está rozando la superficie de nuestros océanos. El plástico se hunde, y hay capas de plástico—y por lo tanto toxinas—que se están asentando en el suelo oceánico.

Demostrando que las islas de basura no son tal como las pensábamos, y mostrando las partículas plásticas casi invisibles que están dispersas en nuestros océanos, la gente de Sea Change Expedition nota que la respuesta a este problema no es tan simple como limpiar una mancha de basura. Sería fácil limpiar nuestros océanos si toda la basura estuviera concentrada en un solo lugar. ¿Cómo quitamos trillones de piezas de plástico apenas visibles que están esparcidas en nuestros océanos?

Marcus Eriksen se encuentra con basura en el océano ©Sergio Izquierdo

Todos somos culpables, y todos necesitamos cumplir un rol en la solución. Como tal, la película es un llamado a la acción para nosotros y las empresas que producen plásticos de «un solo uso». Preguntas recurrentes durante la expedición son; cuándo tiramos plástico, ¿a dónde va?¿Cuál es la responsabilidad de las empresas que empaquetan sus productos en plástico? ¿Cuál es nuestra responsabilidad?

Jack Johnson, quien proporcionó la música para el documental con Simon Beins, dice que: “Necesitamos preguntarnos, ¿queremos continuar haciendo plásticos que usamos por un segundo y después quedan en el océano para siempre?”.

El documental señala que este es un problema solucionable, que se inició hace alrededor de 50 años. Para resolverlo, necesitamos responsabilizar a las empresas que están produciendo plásticos de un solo uso. Estas empresas son partes esenciales para iniciar el cambio. Para ello, podemos señalar tres objetivos clave como ciudadanos:

I. Organizarnos para que la empresas rediseñen los plástico teniendo todo su ciclo de uso en mente.
II. Rechazar plásticos de un solo uso.
III. Exigir a las empresas que sean responsables de dónde terminan estos plásticos.

The Smog of the Sea nos hace ver nuestros océanos y la epidemia del plástico a un nivel micro. Nos hará dar cuenta que no todos nuestros problemas son visibles a simple vista.

Podemos encontrar el documental en https://vimeo.com/181069340. La contraseña es “blueblueblue”. Para más información sobre “The Smog of the Sea,” puedes visitar https://www.thesmogofthesea.com.

La juventud de las Islas Bahamas recolectando basura en la playa ©The Smog of the Sea

Blue River: el impacto de los jeans en los ríos

¿Sabías que en China se puede conocer el color de ropa que estará de moda sólo viendo el color de los ríos? Este fenómeno se da no solo porque las fábricas utilizan elementos completamente nocivos para el ser humano y para el ambiente, sino porque no existe un tratamiento de residuos apropiado para los desechos […]

¿Sabías que en China se puede conocer el color de ropa que estará de moda sólo viendo el color de los ríos? Este fenómeno se da no solo porque las fábricas utilizan elementos completamente nocivos para el ser humano y para el ambiente, sino porque no existe un tratamiento de residuos apropiado para los desechos que generan. Todas las personas que usamos blue jeans somos parte de la cadena de suministro y por lo tanto todos causamos un impacto.

En toda producción existe un costo económico, ambiental y social, lo cual el documental River Blue explora a través del impacto de la producción de las prendas de vestir. La cinta está narrada por Jason Priestley y protagonizada por Mark Angelo, dos reconocidos conservacionistas de ríos. Angelo también creó el “Día de los Ríos del Mundo” en el año 2005, que actualmente es celebrado en más de 60 países.

©River Blue

Roger Williams y David Mcllvride dirigieron el documental que muestra los ríos más contaminados del mundo. La mayoría de estos fluyen a través de ciudades industriales que abastecen la producción del retail, donde sus aguas se densifican debido a la cantidad de tóxicos desechados por las fábricas, provocando la total pérdida de la biodiversidad. Otro efecto de esto, es la creciente cantidad de enfermedades que sufren las personas involucradas y el aumento de enfermos de cáncer, enfermedades de la piel y la pérdida del olfato, entre muchas otras enfermedades. No es casualidad que en este ambiente no se vean personas de la tercera edad en las fábricas, ya que la mayoría a esa edad no llega. La calidad de vida es igual de trágica para la flora, la fauna y los humanos.

©River Blue

Los países presentados en el documental son los que poseen los ríos con mayor contaminación, que casualmente también cuentan con la mayor cantidad de fábricas de producción de ropa que funcionan, por supuesto, en precarias condiciones. Hablamos de China, India, Indonesia y Bangladesh. Específicamente se analiza Xintang, la ciudad China conocida como “la capital mundial del blue jean” porque produce anualmente más de 260 millones de estos pantalones. El río que sale de esta ciudad se lo puede ver desde el satélite de Google Earth de un color azul oscuro muy poco natural. La causa de este color es la tintura que se utiliza para teñir los blue jeans, la cual queda como residuo en el río Dong, que desemboca en el delta del río de las Perlas, logrando distribuir los desechos tóxicos en una zona donde convergen numerosos ríos.

Un dato curioso es que, por más que estos tóxicos se liberen en un lugar específico del mundo, el agua tiene la capacidad de “viajar” por todo el mundo (ya que casi el 70% de la superficie del planeta es agua), y por esta razón se han encontrado restos químicos de estas tinturas en autopsias realizadas a osos polares del ártico.

La situación es tan crítica que en Indonesia se han descubierto “cañerías anónimas” donde una cantidad ridícula de agua contaminada con tóxicos ultra nocivos como el plomo, cromo, mercurio, cadmio y cobre, se vierten sin control en los ríos. Se les denomina «anónimas» dado que su procedencia es desconocida y, al estar escondidas debajo de la tierra y protegidas por vegetación, es difícil conocer su dueño directo. Hay veces en las que las fábricas se unen para construir estas cañerías de desechos tóxicos y contribuir a la muerte de los ríos en conjunto.

©River Blue

En la década del 70, gran parte de la producción de los jeans se realizaba en EE.UU., tierra madre del producto, más específicamente en Texas. Estas fábricas contaban con grandes exigencias en las formas de producir y en el cuidado del ambiente. Luego de la firma del acuerdo NAFTA, tratado que dio pie al libre comercio, las fábricas de Texas cayeron en desuso alentando la externalización de la producción y los costos asociados: China se transformó en el gran proveedor mundial de este producto (entre tantos otros). El precio fue la acelerada contaminación de sus ecosistemas, en pos del desarrollo económico.

El documental Blue River obliga a los espectadores a preguntarse quién, cómo y dónde hizo sus ropas. ¿Queremos seguir siendo parte de esta industria? ¿Queremos alentar este tipo de trabajo, explotador y letal para la biodiversidad? ¿Puedo hacer algo al respecto?

La diseñadora Orsola de Castro,  quien es una de las fundadoras y directora creativa del movimiento internacional Fashion Revolution dice: “El consumidor no se despertó una mañana diciendo ‘Quiero comprar cinco pares de jeans por una fracción del precio‘. Fuimos, literalmente, introducidos en este concepto por la industria”. De Castro también participa del documental desde el punto de vista del diseñador, demostrando que existen muchas formas de consumir y se puede lograr una buena calidad de vida sin exceso de productos.

El consumo generado por el sistema capitalista creó una economía que privilegia el comportamiento egoísta del ser humano, en donde se prioriza el bienestar y las necesidades personales sin pensar en las consecuencias. Pero cada prenda de vestir que adquirimos tiene costos sociales y ambientales.

©River Blue

Peter Golding y Francois Girbaud son los padres del “jean europeo” y también accedieron a aparecer en la cinta. El primero fue el creador del primer jean “de diseño” y del jean elastizado en 1978. Por otra parte, Francois Girbaud fue el que inventó en la década del 60 los jeans desteñidos. Este proceso lo lograba mediante el uso de una piedra directamente sobre la tela, el mismo proceso que actualmente se utiliza en la mayoría de los países productores de jeans. Esta técnica utiliza toneladas de agua y genera grandes cantidades de residuos. Hoy en día, Francois se arrepiente de su creación y celebra los procesos existentes que generan el mismo resultado reduciendo hasta en un 97% el impacto en el entorno.

Jeanología e Italdenim son las dos empresas que colaboran con el documental mostrando dos formas distintas de fabricar el mismo producto sin dejar rastros nocivos en el ambiente. Jeanología es una empresa española que destiñe los pantalones con láser y también inventó una máquina capaz de imprimir diseños utilizando aire comprimido. Por su parte, la firma italiana Italdenim, les da color a sus jeans a través de un producto único: con una “harina” de cangrejo. De esta manera, recicla un desecho de la industria alimenticia, los caparazones de los cangrejos, los muele hasta obtener un polvo muy fino y luego lo mezcla con la tela del pantalón. Es un producto que se puede tocar con las manos sin protección alguna, ya que no lleva ningún aditivo tóxico, facilitando su manejo y priorizando la salud de quien lo manipula. También se encargan de hilar el algodón que utilizan, haciendo la fibra lo más larga posible con sus máquinas, garantizando una mejor calidad.

A la luz de la actual crisis ambiental del planeta, es importante recordar el impacto de nuestras decisiones, dado que los ecosistemas no reconoce las divisiones políticas creadas y sus efectos traspasan toda línea ficticia.

Ilustración ©Rocío Concha (@elgatozurdo en Instagram)​

Referencias

Kit de prensa descargado en: http://riverbluethemovie.eco/press-kit/

Jackson, T. (2016). Beyond consumer capitalism – foundations for a sustainable prosperity. CUSP Working Paper No 2. Guildford: University of Surrey. Disponible en: www.cusp.ac.uk/publications.

La Otra Cordillera es un documental sobre la cordillera de Nahuelbuta, donde un grupo de deportistas desciende en kayak el río Carampangue, uno de sus más emblemáticos cuerpos de agua. El viaje inicia en el nacimiento del río y culmina en su desembocadura en el océano Pacífico, recorriendo la cordillera en todo su ancho para revelar […]

La Otra Cordillera es un documental sobre la cordillera de Nahuelbuta, donde un grupo de deportistas desciende en kayak el río Carampangue, uno de sus más emblemáticos cuerpos de agua. El viaje inicia en el nacimiento del río y culmina en su desembocadura en el océano Pacífico, recorriendo la cordillera en todo su ancho para revelar la riqueza natural y cultural del territorio, al mismo tiempo que evidenciar el profundo impacto socioambiental producido por la industria forestal en las comunidades y ecosistemas locales.

La Cordillera de Nahuelbuta es el nombre dado a un extenso tramo de la cordillera de la costa, el cual se extiende de sur a norte desde el río Imperial hasta el río Biobío. Su nombre proviene del mapuzungún y significa “jaguar grande”. Ubicada en la ecorregión valdiviana, esta brumosa y lluviosa montaña del sur de Chile estuvo repleta por una particular selva fría, el único bosque templado lluvioso de Sudamérica.

Kayakista corriendo una sección de rápidos en el cañón del río Carampangue ©Paulo Urrutia

La expedición fue realizada por cuatro kayakistas; Canela Astorga, Jens Benöhr, Gabriel Ceballos y Paulo Urrutia, quienes junto a la productora audiovisual MVMT registraron los irreversibles efectos de las plantaciones de pino y eucalipto, los cuales sumados al cambio climático, están causando severas sequías y poniendo en riesgo la disponibilidad de agua para los habitantes de la zona, además de degradar importantísimos ecosistemas, pues la cordillera de Nahuelbuta es considerada un punto caliente (hotspot) prioritario para la conservación de la biodiversidad, siendo el único lugar fuera de la cordillera de los Andes en presentar una considerable población de araucarias, árbol endémico de Chile y Argentina.

El documental se apoya en entrevistas a habitantes del territorio, quienes día a día sufren las consecuencias de vivir rodeados por plantaciones. Al mismo tiempo, cuenta con la participación de expertos en la materia, como el ecólogo Bernardo Reyes y el educador ambiental Claudio Donoso.

Rodaje del documental en el Parque Nacional Nahuelbuta ©Paulo Urrutia

Sin duda, la cinta representa un pequeño manifiesto sobre la necesidad de combinar deportes al aire libre con activismo socioambiental. La intención del documental es plantear una forma distinta de hacer deporte, donde el deportista deja de ser un mero gozador del paisaje y, a través de conversaciones y la observación del estrago ambiental que recorre, cobra mayor conciencia frente a los hechos políticos que suceden en el territorio donde practica su deporte.

Industria celulosa en Arauco ©MVMT

La otra cordillera es un trabajo de autogestión, independiente y colaborativo, el cual fue producido por la casa productora MVMT en conjunto con el colectivo de exploradores Bestias del Sur Salvaje. Dirigido por Erick Vigouroux & Nicole Ellena y producido por Jens Benöhr, su distribución es gratuita y de libre acceso en internet.

Tala rasa junto al río Carampangue ©MVMT
Dentro del proyecto editorial «Bosques de la tierra del Biobío», el grupo gestor Senderismo y Naturaleza y Concepción realizará una actividad en el Hotel Concepción. En este encuentro se tendrán ejemplares de la guía de campo «Bosques de la Tierra del Biobío» a la venta y se presentará el micro documental «La Otra Cordillera»; el […]

Dentro del proyecto editorial «Bosques de la tierra del Biobío», el grupo gestor Senderismo y Naturaleza y Concepción realizará una actividad en el Hotel Concepción. En este encuentro se tendrán ejemplares de la guía de campo «Bosques de la Tierra del Biobío» a la venta y se presentará el micro documental «La Otra Cordillera»; el cual narra la historia de un grupo de kayakistas que decide bajar el río Carampangue, en la cordillera de Nahuelbuta, donde son testigos del alto impacto socioambiental de la industria forestal.

Tras la proyección del documental, se realizará una pequeña caminata desde el Hotel Concepción hasta la cima del cerro Caracol, icónico cerro isla ubicado a solo cuatro cuadras del centro de Concepción, durante la cual se enseñarán técnicas de reconocimiento de la flora nativa de la zona.

La actividad es el domingo 15 de Abril a las 16.00 hrs en el Hotel Concepción (Serrano 512). Para mayor información escribir a bosquesdelbiobio@gmail.com

Craig Leeson es el director del premiado documental A Plastic Ocean, largometraje que ha logrado visibilizar la problemática de los plásticos en los océanos, llegando a miles de personas alrededor del mundo gracias a la red de Plastic Oceans Foundation. En las primeras semanas de su lanzamiento, pasó a ser el documental más visto en […]

Craig Leeson es el director del premiado documental A Plastic Ocean, largometraje que ha logrado visibilizar la problemática de los plásticos en los océanos, llegando a miles de personas alrededor del mundo gracias a la red de Plastic Oceans Foundation. En las primeras semanas de su lanzamiento, pasó a ser el documental más visto en los Estados Unidos y Canadá, y hoy se encuentra en Amazon y Netflix en 15 idiomas distintos.

Radicado en Hong Kong, Craig visitó Chile hace poco para participar de una charla sobre esta temática, organizada por la Fundación Plastic Oceans Chile, la cual ha sido fundamental para poder vincular a las personas a iniciativas locales, tal como limpiezas de playas, u otras instancias de educación ambiental. Al mismo tiempo, la fundación ha generado proyectos multidisciplinarios en colegios, organizaciones públicas y privadas, e incluso el gobierno, en donde la sustentabilidad es el principal foco. La agrupación no solo se encuentra en Chile, sino también en otros países donde Plastic Oceans Foundation ha apoyado la formación de equipos especializados en el tema.

Nos reunimos con Craig para conocer más sobre la realización de este documental, y también para aprender sobre lo que él ha visto en cuanto al impacto de este mismo, aspecto particularmente relevante en este tipo de obras, debido a la urgencia de la temática. ¿Nos podrías hablar sobre el concepto de economía circular?

Existen muchas soluciones que podemos integrar a nuestras sociedades, y por eso manufacturadores, el gobierno, y los consumidores, todos tienen algo que decir al respecto. La pregunta es, ¿cómo creamos una economía que no descarte sus recursos? Y, ¿cómo creamos una economía que termine con la producción de los plásticos? Realmente, no los necesitamos.

Nosotros trabajamos con la industria del plástico porque queremos que sean parte del debate, y les decimos que no somos anti-plástico: mi cámara está hecha de plástico, mi auto está hecho de plástico, y el 70% de los insumos de mi oficina están hechos de plástico; pero son productos de extenso ciclo de vida, y no llegan al ambiente inmediatamente. Son los productos de un solo uso los que son el problema. Esto significa que son productos que utilizamos por cinco a diez minutos, y luego permanecen en el ambiente por 300 años o más, siendo algunos de los ejemplos más clásicos; las botellas de plástico, cubiertos de plástico, bombillas, bolsas plásticas, y tantos otros más.

Una de las soluciones, que mostramos en la película, ya la realizan en Alemania. Ellos tienen un sistema que se llama Green Dot System, donde lo que hicieron fue legislar y obligar a los manufacturados a ser responsables por el plástico que ellos producen. Entonces, si una empresa produce una botella de jugo, ellos deben ser responsables por la vida útil de esa botella, desde el momento en que la producen, hasta que el consumidor la haya terminado de usar. Y esto se hace mediante un impuesto, que luego se traduce en fondos destinados a recolectar este plástico, a través de distintos métodos de reciclaje.

Es verdad, pero esta propuesta de Alemania (y otros países), como tú planteas, no necesariamente elimina la producción de plásticos de un solo uso, ¿correcto?

Creo que la meta final es basura cero (zero waste). No creo que existan argumentos en contra de esto. Pero no podemos obligar a las empresas a cambiar lo que están haciendo hoy por basura cero, o por otro lado, obligar a los consumidores. Es un paso muy grande, es muy disruptivo y va a causar que ciertas economías y sistemas colapsen. Entonces debemos avanzar paulatinamente.

Ya tenemos mucho plástico en nuestro planeta, debemos aprender a lidiar con eso, y debemos cambiar la mentalidad de los consumidores sobre los plásticos de un solo uso. Cuando las personas sean conscientes del problema, luego podrán efectuar el cambio y eventualmente tomar decisiones para dejar de usar productos como botellas plásticas, bombillas, cepillos de dientes de plástico, y reemplazarlos con otros objetos.

Ya hemos visto cómo los gobiernos han comenzado a decir que van a prohibir los plásticos de un solo uso. En el Reino Unido, se pusieron una meta: el 2030. Luego tenemos empresas como Unilever que dicen que van a cambiar sus empaques al 2025. Tenemos varios hitos, y cuando se plantea un plazo, hace que más personas se enfoquen y se muevan más rápido.

¿Qué tipo de iniciativas llamaron tu atención en Chile?

Hace unos días fuimos a visitar Comberplast, una empresa que recicla distintos tipos de plástico, y lo hacen de manera circular. Antiguamente, solían ser productores de plástico -ya que es una empresa de 46 años-, donde hoy, los dos hijos del dueño la dieron vuelta y la transformaron en un negocio sustentable, donde reciclan todo; desde redes de pesca a basura electrónica. Luego transforman todo esto en pellets de plástico, y así producen productos tal como sillas y kayaks, entre otros. Así, han mostrado que existe un valor en el reciclaje del plástico, y este no es basura. Antes de visitar Chile, pensaba que habían plásticos que realmente no se pueden reciclar, pero este viaje me ha demostrado lo contrario.

También visitamos un proyecto comunitario realizado por Fundación Mingako, donde hay un terreno que previamente era usado como vertedero para la basura electrónica, y hoy se transformó en un centro de reciclaje, un centro de educación ambiental y un huerto orgánico, donde también hacen compost. Además, toda la construcción del lugar está hecha con materiales en desuso.  Son este tipo de proyectos comunitarios los que crean conciencia para mostrarnos herramientas que permitan alargar la vida útil de los materiales.

Visita de Craig Leeson a Chile. ©Plastic Oceans Chile

Abundan argumentos sobre los efectos de la contaminación del plástico. Existe el discurso ambiental que tiene dos aristas: primero, que estamos matando a las especies marinas con todo este plástico, y segundo, que estamos utilizando un material que se produce a través de un recurso muy nocivo para el planeta: el petróleo. Sin embargo, también existe el componente de la salud humana. ¿Cuál crees que es el discurso más potente?

En todos los lugares es distinto, porque sus asociaciones con el plástico de un solo uso son diferentes. Por ejemplo, no creo correcto culpar a los países que están en vías de desarrollo por el hecho de que son los que más contribuyen a esta problemática; en cuanto a la cantidad de plástico que ingresa al océano. Dentro de los 20 países que más contaminan, los primeros seis son asiáticos: China, Indonesia, Tailandia, Vietnam, y Sri Lanka; todos menos China son países en vías de desarrollo.

Todo lo que estas naciones están haciendo es lo que se les está impulsando hacer, lo cual es consumir: compran productos provenientes de países desarrollados -Europa, América y Australia-, los consumen y posteriormente, como no tienen los recursos suficientes para construir la infraestructura para procesar esta basura y no tienen dónde meter los residuos, estos terminan en ríos y luego en nuestros océanos.

Estados Unidos, por ejemplo, tiene uno de los peores niveles de reciclaje que cualquier otro país del planeta. Reciclan entre el 7 al 14% de su basura, lo cual es muy bajo. Esto es particularmente cierto si lo comparas con México, donde reciclan aproximadamente el 56% de su basura plástica, lo cual está al nivel de los países europeos. Por tanto, debemos tener precaución en cuanto a cómo etiquetamos estos países, y debemos ver qué infraestructura tienen.

Hoy no tenemos donde más reubicar todo este plástico, y cada pedazo que fue producido, aún existe en nuestro planeta (a no ser que haya sido incinerado), y por eso estamos viendo tanto plástico regresando a nuestras costas, porque ya ha alcanzado un nivel donde es visible, donde los océanos están trayendo plástico a las playas de todo el mundo.

Y lo estamos encontrando en nuestro pescado, en nuestras fuentes de alimento, y esto ha comenzado a crear problemas masivos de salud humana. Este es precisamente el tema que me interesa hablar a los gobiernos. Porque cuando vas a un gobierno y le dices “tú tienes un problema de plásticos de un solo uso, y debes legislar al respecto”, te miran y te dicen “nos gustaría, pero tenemos a muchos grupos de lobby con intereses en las empresas que producen petróleo y plástico, y manufacturan botellas y pellets, entonces es muy difícil para nosotros hacer algo”.

Pero cuando vas y les dices que esto trae consecuencias a la salud humana, entonces toman nota, porque la salud conlleva otros presupuestos. Los gobiernos destinan muchos recursos a tratar de resolver problemas de salud humana, entonces eso les da una herramienta con la cual pueden trabajar. Hoy estamos recién comenzando a entender los problemas que el plástico produce al sistema endocrino, y existe suficiente evidencia que este material está produciendo enfermedades, cáncer, y problemas hormonales. Y cuando comenzamos a estudiar esto más en profundidad, creo que allí podemos dar las herramientas a los gobiernos para que puedan cambiar la legislación.

He leído que en Inglaterra van a prohibir los plásticos de un solo uso. ¿Quiénes fueron los primeros en tomar esta medida?

Uno de los primeros países fue Rwanda. Este país prohibió las bolsas plásticas principalmente porque su ganado se las estaba comiendo, y les producía enormes problemas de digestión. Y el ganado en Rwanda es considerado moneda de cambio. Básicamente, el plástico estaba afectando su economía. Entonces prohibieron las bolsas. De hecho, si llegas a Rwanda y te pillan con bolsas plásticas, te meten preso.

En este contexto, existen países que uno no se esperaría que han liderado el tema. Y dentro de ellos, hay estados que han tomado las riendas del tema, tal como California en EE.UU., que prohibió las bolsas y también comenzaron a cobrar por ellas. Por otro lado, Hong Kong introdujo un impuesto por bolsas hace seis años aproximadamente, y esto ha tenido un efecto significante, ya que el solo hecho de pagar unos centavos adicionales ya es algo que las personas no quieren hacer, por lo que empiezan a traer sus propias bolsas.

El Reino Unido hizo algo similar hace dos años (cobrar por las bolsas), y esto produjo una polémica inicial, ya que todos decían que usaban las bolsas plásticas para la basura. Pero finalmente, lo que sucedió fue que después de tres meses este sentimiento cambió completamente. Cuando las personas se adaptan a nuevos hábitos, como traer sus propias bolsas, ven valor en eso. Luego, lo que sucedió fue que se hizo una auditoría en las playas del Reino Unido, y encontraron que en seis meses -desde la implementación de la medida- hubo una reducción del 30% de plástico en las playas. Tuvo un efecto inmediato. Ahora estamos escuchando que quieren prohibirlas al 2030.

¡Excelente! ¿Y qué opinas sobre el plástico biodegradable?

Este es un gran tema. Dos cosas: primero, los plásticos en base de petróleo como el PET no son reciclados, porque muchas localidades no tiene la infraestructura para reciclarlos, y por ende son un gran problema. Por otro lado, el problema con los plásticos en base a plantas es que no se pueden reciclar, ya que el polímero no se deja reciclar, a no ser que se convierta en compost y luego se transforme a otro polímero. No se puede lavar, hacer trizas, y luego derretir y transformar en pellets.

Al mismo tiempo, para transformarlo en compost, se necesitan composteras industriales que llegan a una temperatura de 120°C, y existen muy pocas ciudades donde existe esta infraestructura. No se van a degradar en el compost de tu casa.

El otro problema asociado a este material es que las personas creen que es plástico normal, entonces intentan reciclarlo y mezclarlo en el lote de plásticos de PET y Polietileno, y eso contamina el plástico, y luego no se puede reciclar el lote entero. Creo que, por estas razones, no es un buen material.

Sin embargo, existen nuevos polímeros que se están inventando. Avanti es una empresa en Indonesia que hace plástico de una planta llamada casava (Manihot esculenta), la cual se descompone rápidamente en el agua. Si una bolsa hecha de este material termina en el océano, es comida de peces, y por ende no causaría un problema para el entorno. Lamentablemente, aún es muy caro producir este material, entonces el desafío hoy es, ¿cómo introducir un polímero que tenga un precio similar a los plásticos en base a petróleo, y que se pueda crear utilizando las maquinarias y tecnologías que ya existen? Hoy estamos extrayendo un 4% de las reservas de petróleo en el mundo solo para producir plástico.

¿Te consideras una persona optimista ante el actual escenario global?

Me preguntan mucho esto. La verdad es que, cuando terminé la película, estaba completamente deprimido. No tengo hijos, entonces tengo una visión diferente a las personas que sí los tienen.

Lo que filmamos fue tan deprimente que me hizo considerar no tener hijos, me hizo pensar ¿por qué traer niños a un planeta tan tóxico? Sin embargo, desde que comenzamos a dar charlas en los colegios, de a poco me he puesto más optimista. Los niños saben mucho de esta problemática, entienden cómo llegamos a esto, y quieren entender cómo se puede revertir. Me di cuenta que estos niños son el futuro, y que ellos deben solucionarlo para sus hijos. Eso me cambió profundamente, y hoy soy optimista, y busco el optimismo en lo que hago.

Un problema global requiere soluciones en todos los niveles, y hoy se está logrando la atención a las actividades que están sucediendo a todo nivel. Son todas piezas necesarias para solucionar este multifacético problema. Y allí es donde viene el poder del cine y las acciones de una fundación. Funcionan muy bien en conjunto.

Para más información sobre la fundación Plastic Oceans pueden pinchar aquí: A Plastic Oceans.

Microcosmos: un universo a pequeña escala

Partimos en las nubes, y desde allí —cómo si estuviéramos despertando de un sueño— comenzamos a descender suavemente, hasta avistar una pastoril y verde pradera en Aveyron (Francia). Los árboles y el pasto se mecen con el viento, mientras nosotros seguimos bajando hacia el suelo, bajamos tanto que las hojas de pasto se alzan altas […]

Partimos en las nubes, y desde allí —cómo si estuviéramos despertando de un sueño— comenzamos a descender suavemente, hasta avistar una pastoril y verde pradera en Aveyron (Francia). Los árboles y el pasto se mecen con el viento, mientras nosotros seguimos bajando hacia el suelo, bajamos tanto que las hojas de pasto se alzan altas como los árboles de un bosque: hemos aterrizado en el microcosmos.

Desde aquí todo se percibe diferente, los pasos de las hormigas retumban y pequeños escarabajos asemejan dinosaurios blindados, los colores se viven sorprendentemente vívidos y el patrón de las alas de un insecto se vislumbra claro como un mosaico plasmado en un mural; todo es extra cotidiano y alucinante, y la clave reside meramente en el cambio de escala.

El documental Microcosmos dirigido por Claude Nuridsany y Marie Pérennou fue lanzado en 1996. Sin embargo, demoró en su realización más de quince años. Gran porcentaje de este tiempo fue ocupado en la investigación, tanto entomológica como tecnológica, para la realización del film. Por una parte, el espacio delimitado (la pradera de Averyon) debió ser estudiado meticulosamente para conocer su biodiversidad en detalle; luego, fue fundamental calendarizar los ciclos anuales de todas las especies registradas, ya que el documental buscaba captar aquellos momentos claves en la vida de la multitud de habitantes del territorio, como por ejemplo el nacimiento de un mosquito y el apareamiento de las libélulas.

Por otra parte, fue necesario estudiar la oferta contemporánea de cámaras microscópicas, y descubrir cómo mejorar esta tecnología, o bien, los protocolos de montaje, para lograr con éxito el ambicioso cometido de los directores: contar visualmente las historias de “la pequeña gente de la pradera”. El resultado, Microcosmos, ha sido llamado “un ejercicio de observación de sublime belleza”, y fue ganador en varias categorías de los premios Cesar, un equivalente al Oscar para el cine Francés. En resumen: este documental es único, tanto por su manera de abordar su tema como por su finalidad.

Primero que nada, se desmarca de los documentales de naturaleza tradicionales: si estamos acostumbrados a observar un sujeto (ya sea insecto, animal o vegetal) y conocer el trasfondo de sus acciones intermediados por una voz en off, Microcosmos nos arrebata este recurso, y en esto abre una ventana para que surja una experiencia determinada no por la racionalización, sino por la empatía. Este empeño lo acompaña la música, compuesta por Bruno Coulais, especialmente para ambientar las escenas de este documental e impregnarlas de pathos. Así, dos caracoles apareándose,  se vuelve mucho más que dos gastrópodos desempeñando una función biológica, se vuelve un acto de belleza inexplicable, y el retrato de una historia de amor. 

En este sentido, el propósito de Microcosmos, no es una cruzada educativa de divulgación científica; por el contrario, su aspiración es intrínsecamente estética, incentivando que cualquier curiosidad y necesidad de respuestas, surjan únicamente desde la capacidad de asombro que las precede. Podemos, por ejemplo, ver a una araña que construye, bajo la superficie del agua, un nido hecho de burbujas de aire. La observamos subir a la superficie y luego bajar con nuevas burbujas, una y otra vez; enseguida el documental sigue con una nueva historia, dejándonos anonadados y maravillados, pero no por esto más informados.

La narración de Microcosmos es también muy particular, ya que los elementos que cuentan la historia son: la imagen, el movimiento de la cámara, el sonido, y la música, dejando fuera el texto (de una hora y cuarto de documental, solo hay treinta segundos de voz). Y los recursos utilizados, bordean muchas veces aquellos empleados por el cine: movimientos de cámara como paneos (movimiento mediante el cual se recorre un cuerpo) suman protagonismo a los sujetos, enfatizando la idea de que ese mundo —tal como el nuestro— está lleno de historias que contar y de personajes dignos de conocer. A su vez, efectos sonoros como la amplificación de los sonidos, contribuyen a crear en el espectador la sensación de que está inmerso en el mundo que ve en su pantalla, y que realmente está percibiendo la pradera de Averyon desde la perspectiva de los habitantes del microcosmos.

El relato está compuesto por una multitud de pequeñas historias de vida, que podemos apreciar con nuevos ojos gracias a la apelación a la empatía a la cual nos invita esta obra. Vemos que cada criatura enfrenta diversos problemas en su vida diaria, y que busca resolverlos lo mejor que puede, desde el escarabajo de estiércol que intenta desatorar una de sus bolas, hasta una colonia de hormigas que se enfrentan al bombardeo de gotas un día de lluvia.

“Cada actor es diferente” nos dicen los directores en el “making of” del documental, y cuentan que para el casos de los montajes (escenas grabadas en ambientes simulados) utilizaban varios ejemplares de una misma especie para hacer una toma, y pudieron notar cómo las acciones de los mismos variaban según cada individuo—¿Será la individualidad una cualidad transversal a todas las escalas?

Microcosmos nos lleva a plantearnos la vasta extensión de nuestro mundo; los alcances de su biodiversidad y la riqueza que existe en las formas de experimentar una misma realidad material. En este planeta tierra que tanto creemos conocer, hay otros universos que existen paralelamente al nuestro pero en otras dimensiones, gobernados por reglas levemente distintas a las que rigen a quienes compartimos escala, pero, a la vez, con muchas similitudes: objetivos, logros, frustraciones. Cuanta belleza hay en estos mundos, cuanto espacio para maravillarnos y cuanto sentido.

 

 

El pompón, nombre común del Sphagnum magallanicum, es un musgo que crece desde Puerto Montt hacia el sur de nuestro país, y su característica más sorprendente es que es capaz de absorber muchísima agua: hasta 20 veces su peso seco. «Oro chilote”, el corto documental estrenado el año 2014 por Sabino Aguad, explora la importancia […]

El pompón, nombre común del Sphagnum magallanicum, es un musgo que crece desde Puerto Montt hacia el sur de nuestro país, y su característica más sorprendente es que es capaz de absorber muchísima agua: hasta 20 veces su peso seco.

«Oro chilote”, el corto documental estrenado el año 2014 por Sabino Aguad, explora la importancia de este musgo en Chiloé. Tanto para la economía de la isla, como para el suministro de agua de la misma, intereses que lamentablemente -debido a una falta de investigación y planificación adecuadas- hoy se encuentran enfrentados.

Sphagnum magallanicum, también conocido como pompón.

Desde el descubrimiento de los atributos del pompón, en la década del 90′, su extracción para la exportación ha proliferado, tanto así que hoy en Chile se produce el 56% del musgo del mundo. Diversas industrias tienen una gran demanda por el Sphagnum, desde la horticultura, pasando por la producción de pañales, hasta la absorción de derrames de petróleo u otras sustancias tóxicas, entre muchos otros usos. Tanto es su atractivo y su importancia para la economía de Chiloé, que ha llegado a ser denominado “oro chilote”.

La extracción de este musgo se realiza de manera semi-industrial, y más frecuentemente de manera artesanal. En la isla, son mas de dos mil las familias rurales que viven de la recolección del pompón. «Oro Chilote» nos muestra la historia de una mujer chilota que gracias a esta ocupación ha logrado educar a sus hijos y mantener a su familia.

Por otra parte, el documental nos introduce en lo problemático que se ha tornado la extracción de este musgo, sobre todo desde que el gobierno otorgara en concesión distintas turberas (humedales donde crece el Sphagnum) de Chiloé para uso minero, sin asegurarse de que hubiese un plan de manejo responsable y sustentable, ya que la extracción de este recurso no está regulado.

Oro chilote.

El documental nos presenta a Waldemar Bórquez, pionero en la extracción semi industrial por concesión de la turba (capas de pompón muerto que son la base de las turberas), quien siente orgullo del crecimiento de su empresa, mas no parece enterado de la extensión de las consecuencias de esta explotación.

La gravedad de este asunto radica en la que las turberas son esenciales para la vida en la isla. Chiloé no cuenta con glaciares, tampoco con altas montañas (que almacenen agua en forma de nieve). Por lo que su única reserva de agua dulce son precisamente las turberas, que gracias a la asombrosa capacidad para absorber agua que tiene el Sphagnum, retienen el agua de las lluvias y lo dejan ir poco a poco, alimentando las napas subterráneas y así asegurando abundante agua todo el año -que además, debido a las propiedades filtrantes del musgo es de una excelente calidad.

Las turberas cumplen funciones ecológicas como ser reservorios de agua y amortiguar inundaciones.

«Oro chilote» también nos presenta a Hermes Vera y a Javier Gallardo, quienes conocen a fondo la importancia del pompón y las turberas para el ecosistema de la isla, y ven con pesar y rabia la irresponsabilidad que se ha tenido en su manejo; pues saben que la escasez de agua, que ya se comienza a percibir en la isla, es un efecto directo de haber fallado en proteger un ecosistema tan perfecto. «Así se inician las guerras» nos dice Juan Gallardo, recordándonos cómo el abuso hacia la naturaleza es a su vez un abuso hacia los seres humanos que somos parte de ella, ya que estamos irremediablemente interconectados, y nuestra supervivencia depende de la salud de nuestro entorno.

En sus 24 minutos de duración, de manera muy natural, a través de las historias de diferentes personas, el documental articula las diferentes aristas de una misma problemática, recordándonos sutilmente que las opiniones de cada uno son producto de nuestra historia y que para resolver conflictos es importante entender cabalmente qué es lo que el otro nos intenta decir.

Los cambios toman tiempo, muchas veces porque las mentalidades determinan estilos de vida. Nuestra manera de vivir se vuelve una costumbre, y nos es difícil levantar la vista hacia el futuro y cambiar la escala de tiempo de nuestras mentes, para que nuestras preocupaciones no sean solo las inmediatas, sino también aquellas que vemos borrosas allá en el horizonte, pero que sin embargo hoy son igual de urgentes que los problemas que rozan nuestras narices. El dinero para la vida es necesario, pero el agua para la vida es fundamental.

El documental está disponible en Youtube.

Plantar Pobreza: un documental sobre la industria forestal

En el contexto del cambio climático solemos escuchar que es necesario plantar árboles, que los árboles absorben el carbono de la atmósfera y que mientras más árboles más ayudamos a preservar la salud de la tierra. Entonces, ¿por qué se critican las forestales? Si ellas son las que más árboles plantan, y cuando los talan […]

En el contexto del cambio climático solemos escuchar que es necesario plantar árboles, que los árboles absorben el carbono de la atmósfera y que mientras más árboles más ayudamos a preservar la salud de la tierra. Entonces, ¿por qué se critican las forestales? Si ellas son las que más árboles plantan, y cuando los talan los reemplazan. ¿Cómo puede ser eso perjudicial para el medio ambiente? Pareciera ser que a simple vista, nos encontramos frente a una paradoja.

Como sociedad nos hemos acostumbrado a las afirmaciones rápidas: el azúcar engorda, plantar árboles es bueno para el medio ambiente, las forestales son buenas para la economía. Y nos hemos desacostumbrado a mirar más profundamente lo que subyace a esas verdades, a deconstruir el cómo y el por qué de las cosas. Si lo hiciéramos, en efecto podríamos comprobar que la respuesta más que ser una afirmación o una negación clara y concisa, tendería a un eterno “Depende”.

“Plantar Pobreza, el negocio forestal en Chile” es un documental producido por el periódico Resumen, el cual fue lanzado el año 2014 con la finalidad de precisamente “mirar más profundo”, cuestionar y ayudarnos a comprender esta paradoja. De esta manera, se encarga de hacer un recorrido por las diversas problemáticas que afectan a las comunidades locales y al medio ambiente desde cada una de las partes del engranaje lucrativo que compone a la industria forestal en Chile: de las plantaciones de monocultivos a las plantas de celulosa (y su posterior exportación).

La realización de documentales de este estilo no es nuevo para el periódico Resumen, el año 2012 el documental “Mala Pesca” aborda la problemática de la sobreexplotación de los recursos marinos y su paulatina extinción, en el marco de las leyes que durante años han monopolizado estos recursos. Y en el año 2011, en conjunto con la Sociedad Mutualista Bautista Van Schowen, fue producido el documental “El Cobre ¿Sueldo de quién?” en dónde se explica el proceso de privatización de nuestro mayor recurso.

© Plantar Pobreza

Una de las primeras problemáticas a la que nos introduce el documental “Plantar Pobreza” es  la diferencia entre las nociones de “bosque” y “plantación forestal”. Pese a que variadas instituciones (entre ellas CONAF y FAO) tienden a utilizar estos conceptos como si fueran sinónimos —ya sea desde la ignorancia o desde un deseo de manipular la información— estos representan realidades totalmente diferentes.

En un bosque existe una comunidad conformada por diversas especies de árboles, hongos, líquenes, insectos y animales, los que han evolucionado para relacionarse de manera cooperativa y complementaria. Por ejemplo: los animales insectívoros contribuyen a mantener a raya las plagas; las raíces de los árboles se asocian a hongos para intercambiar agua y nutrientes. Además, las plantas coexisten en una diversidad de edades, debido a esto cuando un árbol joven está en etapa de crecimiento, tomando mucha agua y nutrientes del suelo, este estará rodeado de árboles maduros, que no necesitan abastecerse de tanta agua, y por el contrario, sus raíces la retienen en los suelos, y sus hojas devuelven a la tierra sus nutrientes. En suma, en un bosque existe un ciclo armónico que recicla los recursos; y además de todo esto, capta el famoso carbono de la atmósfera.

Por el contrario, cuando hablamos de plantaciones forestales en Chile, hablamos de la plantación masiva de una sola especie (monocultivo de Eucalyptus globulus o Pinus radiata) lo que hace que los árboles sean más propensos a plagas y por lo tanto deban ser tratados con pesticidas (y herbicidas) para asegurar su proliferación; además, todos los árboles tienen la misma edad, por lo que en etapa de crecimiento existe una extracción masiva de agua y nutrientes de los suelos, situación que se repite una y otra vez durante las sucesivas rotaciones, sin oportunidad de hacer un reciclaje de nutrientes, transformando un terreno fértil en uno árido. Y como si esto no fuera suficiente, al talar todos los árboles, no hay nada que evite que la lluvia arrastre el suelo (y con ellos químicos usados en el proceso) hasta el curso de agua más cercano, enturbiando y contaminando la misma y dejando una tierra profundamente erosionada. Finalmente, pese a que sí efectivamente estos árboles logran captar el carbono de la atmósfera, al momento de ser procesados en las plantas de celulosa lo devuelven, por lo que no hay realmente un balance positivo. Y todo esto sin hablar de cómo incrementan las posibilidades de incendios —hoy tan comunes en Chile— agravados por la sequedad del suelo y a la inflamabilidad de las especies preferidas para el monocultivo.

© Plantar Pobreza

Comenzamos a avistar entonces un modelo que se nos hace familiar, un modelo cortoplacista, que llama “progreso” a la extracción de la mayor cantidad de recursos en el menor tiempo posible sin pensar en las consecuencias. Como si los recursos naturales fueran inagotables, o cómo si fuéramos todos a desaparecer en un futuro cercano por lo que no existe obligación de prever para el mañana.

Pero esto no solo nos afecta a todos en el largo plazo, hoy está afectando cruelmente a las comunidades locales y esto es lo que Plantar Pobreza logra hábilmente poner sobre la mesa, creando un diálogo —que no existiría de otra manera— entre distintos representantes de las comunidades locales que padecen la pobreza originada por las forestales y el director de la CORMA (Corporación de la Madera), llevándonos al corazón del conflicto.

© Plantar Pobreza

Plantar Pobreza nos muestra cómo una actividad del llamado “crecimiento económico” a nivel país (la segunda después del cobre), produce más daños que beneficios para la comunidad local: escasez de agua (y con esto el fin de la soberanía alimentaria), accidentes laborales, presos políticos, territorio militarizado, contaminación ambiental, entre otros.

Y esto nos lleva a plantearnos ¿Qué es lo que nosotros consideramos riqueza? Si suben los índices de crecimiento económico, pero, perdemos nuestros alimentos, nuestra salud, nuestro tiempo, nuestra posibilidad de ver crecer a nuestros hijos y la diversidad biológica de nuestra tierra ¿Es eso digno de ser llamado riqueza? ¿Riqueza para quién?

Sin embargo, el documental no sólo se dedica a visibilizar el desastre socioambiental fomentado por el libre mercado y subsidiado por el estado (ósea por todos nosotros), sino que también da ejemplos de casos de éxito de restauración, en donde suelos erosionados han sido rehabilitados gracias a una reforestación con bosque nativo y a un manejo sustentable y comunitario. Casos como el del proyecto de manejo forestal Llancahue y el Werken Comunidad Wente Winkul Mapu de la comunidad de Ercilla, no dejan de dar esperanza y —esperemos— un camino a seguir.

Documental disponible en youtube.

Infografía explicativa del Decreto 701, Fundación Terram