Al pensar en la historia reciente de la gráfica chilena, lo primero que viene en mente son los afiches de los años 60 y 70, con mensajes sobre la juventud, el trabajo social, la protesta en contra de la guerra de Vietnam, y muchos otros que se propagaron desde Chile al resto del mundo. Esta época se caracteriza por diversas influencias, como la cultura hippie, los carteles cubanos y polacos –entre otros–, los cuales marcan profundamente un momento histórico para el diseño gráfico y el afiche como forma de inquietud social en nuestro país.

Muchos de los afiches más icónicos de estos años fueron creados por Vicente Larrea, el que, junto a su hermano Antonio Larrea y su amigo Luis Albornoz, formaron en 1966 la oficina de diseño “Larrea”, donde produjeron más de 150 afiches culturales y sociales y también 100 carátulas de discos para la Nueva Canción Chilena. El diseño gráfico de esa época estaba marcado por la cultura local, el idealismo y la profunda convicción de que un país más justo era posible.

Nos encontramos por primera vez con Vicente en 2017, en el evento City Lab, donde participó como invitado en el contexto del lanzamiento del nuevo disco de Kalfu. Días después de ese encuentro nos invitó a su hogar, donde conversamos sobre cartelismo y la gráfica del Chile actual.

El artista gráfico Vicente Larrea. © ArchivoLarrea.

Endémico: Cuéntanos sobre tus inicios. En tus primeros pasos como grafista, ¿veías en ese momento el impacto que tendrían tus diseños en la historia?

Vicente: A mí me echaron del colegio, porque según los religiosos solo era bueno para dibujar (medio tonto, según ellos). En el Liceo Fiscal, me ampliaron la mentalidad con una educación más humanista, incentivando mis capacidades personales. Y fue la primera vez que conviví en el colegio con mujeres, porque era felizmente mixto (comencé a civilizarme!).

Siempre quise dibujar, el bachillerato lo aprobé en 1960 con el mínimo puntaje y me matriculé en artes aplicadas en la Universidad de Chile. Quería dibujar y ansiaba hacer afiches. Mi madre me decía “tú vas a ser dibujante comercial”, cuando aun no existía la palabra diseño. En artes aplicadas al principio estudiaba decoración de Interior, y en segundo año elegí el taller de afiches y Publicidad.

A los 15 días de clases en el taller de afiches me di cuenta que “el catedrático» que estaba al mando no tenía experiencia en gráfica y menos en afiches. Me acerqué mucho a Waldo González, profesor que me formó dentro de la escuela, él nos enseñaba Dibujo Aplicado, el método para aprender a observar y sintetizar. Comenzabas dibujando una conchita detalladamente, y después de 30 o 50 dibujos, con dos líneas tenías que llegar a la síntesis gráfica de la conchita. Waldo fue mi tutor académico y somos amigos hasta la fecha.

En tercer año (1962), me llamó el director de la escuela y me dijo que no podría seguir rechazando al profesor de afiches. Me propuso irme a trabajar al departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Chile, para diseñar e imprimir allí todos los afiches y programas que editaban cada mes. El director me indicó que no me preocupara de las notas, podría ir a las clases en las mañanas, y en las tardes trabajar para la oficina de extensión cultural, siempre que trajera mis muestras impresas, a partir de las cuales me pondrían las notas del taller.

Desde ese año no fui más al taller, nunca me titulé. Cuando terminé cuarto año (1964), ya tenía 30 afiches impresos y muchos folletos de Escuelas de Temporada distribuidos por todo Chile. Estaba metido en el rodaje gráfico al que permanezco entretenido hasta hoy, 55 años después.

Afiches realizados en Extensión Cultural de la Universidad de Chile (1963 – 1967).

E: ¿Trabajabas solo?

V: Partí solo. Mi jefe en extensión, Ricardo Vergara Rossi, me dio mucha libertad y responsabilidad, me dijo “tú vas a decidir lo que se imprime”. Después de tres años en Extensión, renuncié y formé mi propia oficina en Huérfanos con Ahumada, allí se unió a trabajar mi hermano Antonio y formamos nuestro laboratorio fotográfico “Leitz”. Casi todas las fotos, de Víctor Jara, Quilapayún, Inti-illimani y otros músicos, las hizo Antonio. Los empaques de vinilos de la Nueva Canción Chilena las diseñamos en equipo con Luis Albornoz. La Nueva Canción Chilena, y la Unidad Popular, se nos terminan el 11 de Septiembre del 73, todo lo que produjimos en ese periodo (150 afiches, 100 tapas de discos) fue con el simple propósito de que los entendieran por igual todas las personas y se sintieran identificados con sus raíces culturales chilenas y latinoamericanas.

«Todo lo que produjimos en ese periodo de la Unidad Popular y la Nueva Canción Chilena fue con el simple propósito de que los entendieran por igual todas las personas y se sintieran identificados con sus raíces culturales chilenas y latinoamericanas» (Vicente Larrea). 

Ya son más de 50 años en ese empeño de diseñar gráfica atractiva que sea comprendida por toda la audiencia. Nos dimos cuenta en 1985 que nuestro trabajo de los años 70 se había convertido en parte de la memoria colectiva de Chile y que había traspasado las fronteras como componente de su identidad. Esos afiches se distribuían y regalaban en los espacios públicos de todo el país. Eran tiradas de 30.000 a 50.000 ejemplares. Los discos alcanzaron muchas veces cifras de 10.000 copias y más.

«Nos dimos cuenta en 1985 que nuestro trabajo de los años 70 se había convertido en parte de la memoria colectiva de Chile y que había traspasado las fronteras como componente de su identidad. Esos afiches se distribuían y regalaban en los espacios públicos de todo el país» (Vicente Larrea)

E: El afiche chileno era ameno, alegre, simple y positivo…

V: Decidimos conscientemente no hacer gráfica odiosa, dogmática ni violenta. Elegimos no copiarle los puños cerrados al socialismo de la Unión Soviética. Lo más fuerte que diseñamos en términos políticos fue el disco, X Vietnam y el Basta con el gorrión muerto, ambos para Quilapayún. Asumíamos libremente las decisiones de que diseño imprimir.

El propósito de hacer diseño atractivo y positivo funcionó bien, había gente opuesta al gobierno de Allende quienes tenían el afiche de la “La felicidad de Chile comienza por los niños” en el dormitorio de sus hijos. Así logramos llegar a todo Chile. El sistema de diseño era simple: cada uno hacía un boceto con el tema encargado, los poníamos sobre la mesa y elegíamos cuál era el concepto que mejor funcionaba. Las decisiones eran rápidas y pragmáticas. El ego no primaba. La función comunicacional venía primero y luego la estética. Sin descuidar detalles.

Diseñábamos en equipo, sumando habilidades. En algún momento colaboraron Hernán Venegas, Ximena del Campo y Mario Román (ex alumnos).

Portada del disco Basta de Quilapayún. 

E: Entendemos que fuiste influenciado por la gráfica hippie y el cartelismo cubano, ¿lo ves así? En ese caso, ¿quiénes fueron tus referentes?

V: Antes y mucho mas que el hippismo, el primero que me impresionó fue Saul Bass —en “West Side Story”, él diseña los títulos para la película—. Saul hizo muchos afiches de cine, mucha titulación de películas y marcas, su trabajo pionero y riguroso me marcó desde cuando estaba en el colegio en San Antonio. En esa época (años 50), yo miraba constantemente revistas norteamericanas: Colliers, Post, Life, National Geographic y otras. Eran mis fuentes de educación visual. Intuía que me estaban guiando hacía mi futuro profesional.

Los afiches de principios de la Revolución Cubana los observé con mucho respeto, y los sigo admirando hoy. También me influyeron los afiches polacos culturales, y muchos carteles alemanes. Leía Gebrauchgrafic de Alemania y Graphis de Suiza. Visitaba mucho la biblioteca en la escuela y allí me concentraba en la observación de los buenos resultados y sus metodologías.

«Si la audiencia entiende tu trabajo, has cumplido bien tu función profesional y social: comunicar sin confundir» (Vicente Larrea)

Por esa observación constante aprendí a distancia de diseñadores famosos: el italiano Piatti, los norteamericanos Lubalin, Paul Rand, Milton Glaser, Seymour Schwast, Ben Shahn. Veía trabajos muy bien resueltos, que comunicaban eficientemente. Waldo González (Polla), José Messina (Teatro Antonio Varas), Rafael Vega Querat, fueron mis guías y ejemplos locales. Aprender de la capacidad de síntesis de esos maestros, fue el objetivo a lograr. Si la audiencia entiende tu trabajo, has cumplido bien tu función profesional y social: comunicar sin confundir.

Parte de mí metodología de diseño viene del periodismo. Las jóvenes periodistas de la oficina de Extensión Cultural donde trabajé me decían: “involúcrate en el tema, y después, sintetiza toda la información, y vuelve a sintetizar”. Eso implicaba horas de trabajo conceptual y mucho dibujar. Un concepto tarda en formarse. Hay que dejar que el cerebro tome su tiempo hasta que madure la idea y esté lista para su uso práctico. Todas las ideas son perfectibles. Las formas de ver y diseñar evolucionan, es parte de la vida. No hay buen diseño, sin culturización profunda y selectiva en el tema encargado.

E: Considerando el apagón cultural y las limitaciones de expresión durante la dictadura ¿qué sucedió entonces con el “cartelismo”? ¿Existía el “cartelismo” clandestino? Y, posteriormente, ¿cómo fue su resurgimiento? ¿Renació con el fin de la dictadura? 

Carteles para cine chileno.

El 11 de Septiembre nosotros perdemos nuestros principales clientes: el gobierno de la Unidad Popular y el sello discográfico DICAP. Con los afiches paramos, pues no estaba permitido pegarlos en las calles, y los discos solo se editaban uno o dos al año (solo instrumentales). Empezamos a trabajar en proyectos más comerciales, en Chile se instala el libre mercado. Diseñamos muchas marcas, folletería, envases y etiquetas de productos. Numerosos empresarios entendieron la ventaja de poseer una buena imagen corporativa. A la fecha hemos diseñado unas 400 marcas.

E: ¿Cómo ves el desarrollo del cartel hoy? 

V: Actualmente hay cartelistas, ilustradores, diseñadores y tipógrafos de excelencia, provocadores visuales de alta calidad y muy rigurosos: Julián Naranjo, Mario Cárdenas, Rafael Edwards, Diego Becas, Tomás Ives, Benjamin Diéguez, Mariano Ramos, Francisco Javier Olea, Pancho Gálvez, Rodrigo Ramírez y muchos otros jóvenes, todos gráficos talentosos y productivos. Sin embargo, en Chile faltan buenos espacios para mostrar sus trabajos. En los muros destaco la calidad y aporte de Mono González, Inti, Pikay, Aner, Juanita Perez, Matu, Ekeko, Dasic Fernandez y otros jóvenes bien dotados que nos brindan belleza y diversidad en el espacio público chileno y también exportando su habilidad a muros de todo el planeta. Ejemplos sumados a lo anterior: el equipo humano que diseña y diagrama esta revista, el tremendo aporte de quienes re-inventaron la imagen del vino chileno a través de sus etiquetas y la explosión del excelente diseño tipográfico. Todo esto es un suma y sigue de muchos jóvenes que hacen gráfica de calidad y perseveran en ello.

E: ¿Cuáles son las nuevas causas que te motivan a crear y comunicar?

V: Me motivan a crear las organizaciones sociales y culturales, que sí funcionan y no se quedan en el discurso y la apariencia, los pequeños y medianos emprendedores, los empresarios honestos. La gente que encontró un camino de trabajo serio, que les permite una vida digna dentro de una escala humana. Hoy laboramos con Oscar Bau siendo consecuentes y pragmáticos. Sumando habilidades y propósitos en pro de un mejor diseño para Chile.

«Me motivan a crear las organizaciones sociales y culturales, que sí funcionan y no se quedan en el discurso y la apariencia, los pequeños y medianos emprendedores, los empresarios honestos» (Vicente Larrea)

E: Si hoy te pidieran diseñar un afiche para alguna causa, ¿cuál sería esta?

V: La ecología, la educación por el entorno; también trabajaría con pasión en campañas culturales para que las personas se conozcan a sí mismas y sean responsables de sus actos y omisiones.

“Memoria visual”, selección de afiches editados entre 1968 y 1973.

Imagen de Portada: Carátula del disco Canciones folkloricas de América de Victor Jara y Quilapayún.

Siluetas de Agua es una instalación medial (video y sonido en un recinto) que se sitúa en la nueva realidad hídrica nacional y mundial encarnada en los tres casos más importantes de conflictos de agua dulce en Chile: la contaminación por químicos industriales, la escasez y la contaminación por residuos masivos de basura. La obra […]

Siluetas de Agua es una instalación medial (video y sonido en un recinto) que se sitúa en la nueva realidad hídrica nacional y mundial encarnada en los tres casos más importantes de conflictos de agua dulce en Chile: la contaminación por químicos industriales, la escasez y la contaminación por residuos masivos de basura. La obra (30’) toma un ejemplo de cada conflicto dentro del territorio de la V región de nuestro país: Petorca (escasez), Quinteros/Puchuncaví (contaminación por industria) y Valparaíso (contaminación por residuos masivos de basura). A través de un registro audiovisual, se representa a una mujer que vive cotidianamente el conflicto en cada uno de estos territorios. 

Su directora, Violeta Paus (1987), estudió Cine en Buenos Aires y Artes Visuales en Chile. Explica que su motivación por realizar este trabajo comienza el 2018, cuando se involucró con la problemática del agua en el mundo. Regresó a Chile luego de vivir en Francia y se dio cuenta que en este país existían muchos conflictos por este elemento. Así comenzó a estudiar acerca el tema, tomando contacto con personas de diversas organizaciones ambientales. 

La realizadora ganó un fondo para concretar este trabajo, y comenzó a visitar las locaciones donde trabajaría. Así, rodó durante todo el 2019 y tardó tres meses en montar la obra. Para abordar el tema de la sequía fue a Petorca, donde constató que las mujeres siempre son las más afectadas por estos conflictos, agregando: “Son las mujeres las que han tenido que pagar las consecuencias frente a la contaminación, ya que están encargadas de proveer agua en sus casas y pierden mucho tiempo buscándola. Allí me di cuenta – y leí estudios acerca esto – que las mujeres siempre eran las más perjudicadas en lugares donde existen conflictos de agua”. Por esta razón, escogió utilizar a tres protagonistas del género femenino. 

Los desafíos con que se enfrentó al realizar su obra fueron múltiples. Contaba con un presupuesto limitado para un trabajo de esta calidad, y también tuvo que aprender tanto desde sus estudios como en terreno acerca la escasez hídrica y el saqueo. “Mientras más te metes en el conflicto, te das cuenta de que es más grave, más profundo, y que siempre están las mismas personas metidas: los políticos y los dueños de las tierras, que además son todos amigos entre ellos”, explica la artista.  

El tercer desafío fue generar una obra que no fuera un documental, si no que tuviera la posibilidad de representarse en un formato más amplio. “Nosotros hablamos mucho del feminismo, de descolonizar la mirada, de intentar tener una visión más horizontal de las cosas, y al final el concepto de “película” sirve a un modelo hegemónico del poder: tiene reglas acerca de cómo se hacen las tomas, que deben incluir, la duración para cada formato, etc. Entonces intentamos que la forma se adaptara al contenido desde un lado artístico. Queríamos que fuera posible ver tanto para la gente del campo como para los que viven en la ciudad, que fuera un formato abierto, que cumpla la función de visibilizar y de cambiar los modelos que tenemos de pensar el arte”, aclara. Es así como decidieron trabajar con tres pantallas simultáneas y en formato vertical (no en 16:9 si no 9:16), lo que cambió la estética de la película y los encuadres, decisión que, en palabras de Violeta, “fue muy entretenida para el equipo”. Y eso se transformó en una instalación de video y para el cine. Cabe destacar que la mayoría del equipo técnico del cortometraje (salvo el montajista y el equipo de investigación) son mujeres. 

El aprendizaje más grande al realizar este trabajo fue el comprender la importancia de la soberanía de los territorios: “Los habitantes de una comunidad organizada han logrado frenar proyectos, tales como Hidroaysén y Pascua lama. Estos proyectos, que cuentan con inversiones extranjeras, no solo arrasan con los ecosistemas y las comunidades, si no que enriquecen a las naciones del hemisferio norte. Se han logrado detener, pero es difícil ver esto cuando uno está en una ciudad, donde los conflictos se vuelven más abstractos y más grandes. Si queremos defender, debiese ser desde microdefensas desde pequeñas comunidades organizadas”, concluye la realizadora. 

Pre-estreno en Chile

El cortometraje será exhibido en su pre-estreno este viernes 29 de mayo como parte de la actividad “Encuentros del Cine y Feminismo”, organizado por la actriz Paulina Moreno, Valentina Roblero (FemCine) y Centro La Planta en Santiago, Chile. En su primera versión bajo el título “Ecofeminismo: de la crisis hacia nuevas oportunidades”, la actividad será transmitida vía la cuenta de Facebook de La Planta (@CentroLaPlanta) y contará con un conversatorio posterior a la muestra junto a la misma Violeta Paus, la antropóloga Francisca Fernández y la bióloga feminista Camila Cinfuentes. 

Créditos: 

Dirigida por Violeta Paus

Producida por Heloise Chicou, Violeta Paus y Maura Guajardo

Fotografía de Camila Sherman

Música compuesta por Stephanie Sibbald

Diseño de sonido por Florencia Gonzalez Riogani

Edición por Violeta Paus y Francisco Hevia

Corrección de color por Francisco Hevia

Diseño gráfico por Lola Avigliano

Trailer: https://vimeo.com/420077000

Bianca Marigliani (PhD) es especialista en biotecnología y biología molecular de la Universidad de Sao Paulo. Enfocó sus estudios de doctorado en el reemplazo de productos derivados de animales por alternativas in-vitro, gracias a un estudio financiado por el premio Lush de Jóvenes investigadores (2015). Desde entonces, Bianca ha orientado su carrera en poner fin […]

Bianca Marigliani (PhD) es especialista en biotecnología y biología molecular de la Universidad de Sao Paulo. Enfocó sus estudios de doctorado en el reemplazo de productos derivados de animales por alternativas in-vitro, gracias a un estudio financiado por el premio Lush de Jóvenes investigadores (2015). Desde entonces, Bianca ha orientado su carrera en poner fin al testeo de animales en la ciencia. Es miembro fundadora del Instituto 1R, (www.instituto1R.org), organización que promociona e investiga el reemplazo de la experimentación animal en el mundo.

Conversamos con ella para aprender más acerca las posibilidades de acabar con prácticas tan poco éticas en un escenario donde la tecnología promete un futuro sin crueldad animal para la industria. 

 

Bianca Marigliani ha enfocado su investigación como bitoecnóloga en poner fin al testeo en animales. Crédito: Bianca Marigliani.

¿Cómo fue el proceso de orientar tus estudios hacia la eliminación de prácticas crueles de testeo animal? 

El uso de productos de deriva animal (como el suero bovino fetal, que es un suplemento de medios de cultivo que conlleva enormes problemas éticos e inconvenientes técnicos) en pruebas celulares me llamaron la atención desde mi primer día en el laboratorio. Sin embargo, solo después de un par de años me di cuenta que también podrían ser caracterizados como reemplazos al testeo animal. Fue allí cuando decidí hacer algo al respecto, pero lograr métodos alternativos al testeo animal en la industria cosmética que fuesen libres de animales y de crueldad.

¿Cómo ha evolucionado el testeo animal a lo largo del tiempo? ¿Cual es la práctica utilizada actualmente? 

El testeo animal se lleva a cabo en gran parte por regulaciones gubernamentales, intencionadas para comprobar la seguridad de las diversas medicinas, pesticidas, químicos y otros tipos de productos. Estas regulaciones existen en casi todos los países del mundo, y muchos requieren que las empresas realizan diversos testeos  para cada químico y producto nuevo que se produce. Algunos tests consumen más de 2,000 animales a la vez y con la emergencia de nuevas preocupaciones de salud humana (por ejemplo discapacidades en el aprendizaje o disrupción del sistema endocrino), nuevos tests son inventados, y así la lista de testeos crece.

El testeo en animales comenzó a comienzos de 1900, y aunque sea difícil creer,  la mayoría de los tests utilizados a la fecha fueron ideados previo a 1980. Por ejemplo, el uso de conejillos de indias para identificar químicos que producen alergias de piel data de 1959.

La conciencia pública respecto al sufrimiento animal utilizando estos métodos llevó a métodos alternativos en los ´90 , aunque aún aplicando un test que utiliza animales (ensayo de ganglio linfático local en ratones), pero que usa menos cantidad de animales y es menos invasivo.

Hoy, la ciencia ha evolucionado para permitir el reemplazo del testeo animal para identificar alergias de piel con una serie de testeos químicos y celulares que predicen de mejor manera el potencial alérgico en las personas que la alternativa de testear en conejillos de indias o en ratones. Sin embargo, salvo en casos raros donde los testeos en animales están prohibidos por ley, la mayoría de las regulaciones a nivel mundial continúan favoreciendo el testeo cruel y obsoleto en animales.

¿Cuál es la alternativa a este tipo de testeo? ¿ Y cómo resuelve tu investigación esta problemática?

Hoy es posible reemplazar por completo el testeo animal para la irritación de piel y ojos, alergias de pieles y un número de otras preocupaciones de baja complejidad en cuanto a la salud. Una problemática, sin embargo, es que la mayoría de los métodos basados en estudio de células aún utilizan productos de deriva animal tales como el suero bovino fetal.

Mi idea era reemplazar los derivados de animales con un medio químico para cultivar células en un medio libre de suero. Gracias al fondo que me adjudiqué el año 2015 por Lush, tuve la posibilidad de experimentar y demostrar que el reemplazo no afecta los resultados de uno de los métodos celulares en la prueba de hipersensibilidad cutánea in vitro (método h-CLAT), uno de los métodos para inducir respuestas de hipersensibilidad que no utilizan animales.

Cada vez más países prohiben el testeo en animales para la producción de productos cosméticos. Crédito: Creative Commons.

¿Qué países han prohibido la práctica del testeo animal como también la venta de productos testeados en animales?

Los productos de cosmética libres de crueldad están cada día más cercanos a ser el método convencional alrededor del mundo, gracias en gran parte a la campaña #BeCrueltyFree liderada por Humane Society International y nuestros afiliados y socios a nivel nacional en el Instituto 1R.

Casi 40 países han prohibido el testeo animal para cosméticos, y nuestra meta es prohibir esta práctica en todos los mercados de belleza a nivel mundial hacia finales del 2023. Creemos que las personas deberían poder escoger un producto cosmético que es inocuo y también libre de testeo animal.

Nuestra campaña #BeCrueltyFree www.hsi.org/becrueltyfree fue instrumental en impulsar que la Unión Europea se transforme en el mercado global más grande de cosmética libre de crueldad, y en asegurar victorias similares en India, Taiwan, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Australia, Guatemala, Suiza, siete estados de Brasil y tres estados en los Estados Unidos. Hoy estamos liderando 17 esfuerzos legislativos en Brasil, Canadá, Chile, México, Sudáfrica, el sudeste Asiático, Sri Lanka y los Estados Unidos.

El testeo de animales se generalizó en el mundo a mediados del siglo XX. Hoy, esta práctica es cada vez más restringida. Crédito: Creative Commons.

¿Cómo pueden los científicos ayudar a reducir el sufrimiento animal? 

La ciencia moderna ha logrado mapear el genoma humano, ha cultivado mini-cerebros en el laboratorio, ha diseñado bio-chips de múltiples órganos que simulan la fisiología humana y que incluyen funciones humanas como respirar y la circulación de la sangre. Con estas tecnologías poderosas los científicos están mirando hacia nuevas direcciones alejadas de los fallidos “modelos animales”.

Pero esto es distinto al testeo de toxicología, que es un requerimiento de las regulaciones de seguridad de los  gobiernos, donde la mayoría de los animales de laboratorios son utilizados para experimentos. Mucho de esto se financia con los impuestos de todas las personas y donaciones a fundaciones encargadas de combatir enfermedades.

Como resultado, si los contribuyentes y científicos fueran a demandar que el financiamiento a estas investigaciones inhumanas (y muchas veces inefectivas) cambiaran sus prácticas hacia tecnologías humano-biológicas, el avance científico sería enorme y muchos animales serían salvados: una situación donde todos nos veríamos beneficiados.

Bianca Mariglani fue ganadora del premio Lush de Jóvenes Investigadores en su proyecto de reemplazar productos derivados de animales por alternativas in-vitro. Crédito: Lush

¿Qué podemos hacer como personas (y consumidores) para contribuir a esta iniciativa?

Los consumidores pueden apoyar la campaña #BeCrueltyFree de Humane Society International al firmar nuestra petición: en Chile:  www.becrueltyfreechile.org o a nivel internacional (www.endanimaltesting.org), mientras compran productos libres de crueldad utilizando la guía de productos de la ONG Te Protejo, disponible en https://ongteprotejo.org.

 

Aquí puedes ver el Video de la Charla TED de Bianca Marigliani: https://www.youtube.com/watch?v=qZHqIKo9mXQ&feature=emb_logo

 

 

Jacob Kirkegaard (1975) es artista sonoro nacido en Dinamarca. Su obra explora la potencialidad musical en las distintas capas sonoras del entorno, donde ha capturado y explorado sonidos del ambiente natural como también espacios urbanos. Utilizando herramientas de grabación que incluyen sensores de vibración, hidrófonos y receptores electromagnéticos, su medio es la composición sonora, instalación, […]

Jacob Kirkegaard (1975) es artista sonoro nacido en Dinamarca. Su obra explora la potencialidad musical en las distintas capas sonoras del entorno, donde ha capturado y explorado sonidos del ambiente natural como también espacios urbanos. Utilizando herramientas de grabación que incluyen sensores de vibración, hidrófonos y receptores electromagnéticos, su medio es la composición sonora, instalación, video y fotografía. 

Durante el mes de noviembre visitó Chile, invitado por Fundación Tajamar, pocas semanas después del estallido social en este país, donde tomó parte de diversas actividades. Participó en el Festival de Arte Sonoro Tsonami en Valparaíso, evento cuya temática se centró en el paisaje sonoro de la ciudad posterior al estallido social del 18 de octubre, y también expuso y realizó una performance en Santiago durante Poligonal N°2, una serie de encuentros organizados por Fundación Mar Adentro, enfocados en crear vínculos entre las artes y las ciencias. En medio del caos sonoro de la ciudad, conversamos con Jacob en un café del barrio Bellas Artes, donde encontramos un espacio para reflexionar sobre el rol del sonido y acerca de su proceso como artista en explorar este medio.  

Vertedero Dandora Nairobi, Kenia, 2019 ©Jacob Kirkegaard

¿Cómo crees que los paisajes sonoros afectan a las personas? 

Creo que el sonido es un medio más abstracto que lo visual. Es más bajo en jerarquía, por lo tanto, afecta a las personas a un nivel más abstracto, más subconsciente que lo visual. Entonces, dependiendo en el sonido que escuches, te puede afectar de una manera diferente que a otra persona.  

Somos todos seres subjetivos y todo lo que sucede en el mundo se refleja dentro de nosotros como algo subjetivo. Si es un sonido de la revolución acá en Chile, nos afecta de manera individual: algunos podrán sentir miedo; otros se emocionan. Depende de ti. No siempre sabemos cómo nos afecta, pero nos afecta a todos.  

En mi trabajo no intento evocar una emoción en específico. Solo puedo crear trabajos acerca de tópicos que me atraen, que tengan una relevancia, que tenga una cierta autenticidad. Por ejemplo, cuando visité Groenlandia para grabar el hielo en derretimiento, me podría haber preguntado ¿cuáles eran los sonidos que me gustaban? Por lo que también los demás podrían tener la misma apreciación; o también me podría haber preguntado ¿qué sucede si busco más allá de mi gusto inmediato? Luego me di cuenta que para poder lograrlo, necesitaba encontrar el sonido característico de un lugar. 

Y fue allí cuando descubrí el sonido de los glaciares en colapso, cuando escuché bajo la superficie del agua con hidrófonos…  [imita sonido]. Era un sonido característico, la esencia de todos los otros sonidos. Por eso lo escogí, no porque era dramático, alegre, o triste, sino porque lo encontré auténtico. 

Tus grabaciones incluyen sonidos geofónicos como también sonidos producidos por el ser humano (ruido antropogénico). ¿Prefieres enfocarte en uno en específico? ¿Cómo los ves conectando entre sí? 

Primero que nada, no distingo tanto entre la naturaleza y la industria, porque si nos miramos desde adentro o afuera, creo que también somos parte de la naturaleza. Creo que hacemos lo que hacemos para sobrevivir, como un animal, y que también estamos creando cosas para sobrevivir. 

En mi trabajo me interesa grabar y mostrar las cosas, por ausencia de una mejor palabra. Puede ser fenómenos, cosas de la naturaleza, algunas partes de nuestro mundo, lo que sucede en nuestro mundo (algo que los seres humanos están creando)…pero al final es algo que me conmueve. Se trata de la existencia, y el ser humano tiene que ver con nuestra relación con la naturaleza, con la política, con la vida y la muerte. Se trata de todo, pero es el estar vivo.

Básicamente, estoy escuchando lo que me parece intrigante, algo que me interesa, me produce miedo, o curiosidad. Quizás hasta algo que me produce frustración, e interactúo con eso; luego lo grabo, y creo espacios sonoros. Cuando tú escuchas el sonido, te escuchas a ti mismo, y creo que el acto de escuchar puede acercarnos a entender cómo realmente nos sentimos. 

Tomo una postura al escoger mis temas, pero quiero que los sonidos hablen por sí mismos. Si realmente escuchas, esos sonidos resonarán contigo, y tú lo sabrás. De eso se trata la comprensión. ¿Eres capáz de comprender el calentamiento global? Puedes leer acerca de ello, puedes escuchar a las personas hablando al respecto, pero luego puedes entrar a una sala y escucharlo, tal como en mis trabajos ISFALD y MELT. Así es como me gustaría contribuir. 

Edad de Hielo, Groenlandia, 2016 ©Jacob Kirkegaard

Con respecto a tu obra Opus Mors,¿por qué decidiste explorar la temática de la muerte tan de cerca? 

Primero que nada, como anéctoda, es interesante crear un sonido tan gráfico, con tanta fuerza. ¿Por qué debemos enfrentarnos a la muerte? Todos debemos morir, pero ninguno habla mucho de ello. Es como un tabú, pero todos debemos ir allí. Y esa es una buena razón para enfrentarla, y también es el hilo de mi trabajo en general, que incluye las temáticas de hielo desvaneciendo, muros y separación, espacios radioactivos y los sonidos de la basura. 

Para mí, todas fueron decisiones de proyectos que realicé, porque son temáticas que me llaman la atención y me frustran, razón por la cual quiero grabar su sonido. Luego siento que al lidiar con el tema, me estoy apropiando de alguna manera de éste. Siento que grabar sonidos es como un proceso de sanación.

¿Intervienes los sonidos que has grabado al componer?

Tengo formación en música, entonces componer es lo que hago. Pero luego me comencé a preguntar, ¿por qué quisiera crear un ritmo o melodía específica? Siempre he grabado sonido. Entonces fue natural comprender los sonidos como potenciales instrumentos. Y así comencé a grabar los distintos sonidos del mundo. 

Me di cuenta que todo lo que grababa tenía vida propia: su propio tono, timbre y forma. Si grabo un cerco de fierro por ejemplo, va a resonar de acuerdo al tráfico, y va a tener su propios tonos debido a la materialidad del objeto; similarmente, cuando viajé al Ártico a grabar los glaciares, es como una pieza musical; sus booms suenan como una gran batería, marcado también por la percusión de los agudos sonidos del hielo desprendiéndose. No tengo que crear la música, soy más un curador que escoge los sonidos, y luego los filtro y pongo esta pieza conceptualizada disponible al mundo.

Entonces, trato de descubrir cuáles son los tonos en un espacio y cómo los puedo interpretar, por ejemplo, como voces.Y utilizo estos sonidos que tienen vida propia, y hago que esos determinen la canción en conjunto a mí, en vez de tener que inventar toda la pieza desde un comienzo. Para mí se trata de estar presente en el mundo y preguntarme ¿cuál instrumento sería eso? 

Y en ese sentido, ¿buscas componer sonidos armoniosos? 

La armonía no es algo que me interesa. Lo que sí me interesa es explorar nuevas armonías o los timbres que viven naturalmente en las cosas. La armonía –o el concepto de armonía– tiene mucho que ver con física pero también cultura. La escala musical está influenciada enormemente por la cultura, particularmente el Cristianismo. 

Sin embargo, muchos compositores no están interesados en crear música convencional, ahora buscan un nuevo tipo de sonido, algo que no ha sido escuchado previamente. Mira a Panderecki, el compositor polaco, interesado en crear un nuevo tipo de sonido. Stockhausen tenía este concepto al mismo tiempo. 

Vertedero Dandora Nairobi, Kenia, 2019 ©Jacob Kirkegaard

¿Cómo has trabajado con científicos?

Visité Omán para grabar las llamadas dunas cantantes (Singing Sands) junto a un grupo de científicos; grabé la vibración de la tierra junto a sismólogos en los Estados Unidos; grabé el sonido de la basura en Kenya en conjunto a la ONU; y al crear Labryinthitis, un proyecto enfocado en grabar las tonalidades emitidas por el oído humano, trabajé con médicos especialistas en el oído, tales como otolaringólogos y también físicos. Lo que es común a todos es la necesidad de entender qué es lo que están haciendo, y cómo puedo llevar sus tópicos a una nueva dimensión y así crear una obra artística interesante acerca de ellos. 

No quiero solo tomar el trabajo de científicos y exhibirlos en un espacio de arte, tengo la necesidad de llevarlo un paso más adelante. Creo que tenemos metas comunes, los artistas y científicos, para buscar lo desconocido. Pero lo que nos divide es que los científicos están buscando respuestas, y creo que los artistas no necesariamente tienen que hacer eso. Puede ser un misterio, queda en tus manos. 

Te interesa el concepto de preservar (o archivar) los sonidos para las futuras generaciones?

Cuando grabé un iceberg desprendiéndose salpicando hacia un fiordo, logré grabarlo desde abajo del agua, y pude escuchar su característico sonido: Brrrmmm. Cuando pensé en lo que era ese sonido, me di cuenta que es un iceberg de 40.000 años que se está derritiendo. Entonces, sí existe un componente de preservar, ya que es algo que nunca más existirá. Brrrmmm… y ya no está. No me interesa el componente nostálgico, no voy a decir “Esto es una obra acerca de calentamiento global”. El hielo siempre se ha derretido, también se congela, pero también se derrite. Solo quiero escucharlo sin emitir un juicio. 

Tu trabajo es intercultural, y sin barreras en ese sentido, ¿Cómo decides cuál tópico abordar, y cuáles son los tópicos que aún te gustaría explorar? 

Creo que somos parte de una comunidad global. No somos unidades pequeñas, aunque los políticos intentan inventar que sí lo somos, que existen divisiones con los demás. Entonces lo que sucede aquí en Chile también me afecta. No quiero sonar ingenuo, pero me siento como ciudadano global, y no me siento particularmente danés. Por lo que mis tópicos son de interés universal, sabes… el estar vivo… y la vida y la muerte. 

 

  La cinta de 80 minutos- producida por Patagonia Films, encabeza una serie de producciones audiovisuales centradas en la industria salmonera. Chile, también contará con su propio micro-documental para abordar los efectos de las salmonicultura al sur del país, el que será estrenado en mayo.  “Artifishal: El camino a la extinción está lleno de buenas […]

 

La cinta de 80 minutos- producida por Patagonia Films, encabeza una serie de producciones audiovisuales centradas en la industria salmonera. Chile, también contará con su propio micro-documental para abordar los efectos de las salmonicultura al sur del país, el que será estrenado en mayo. 

“Artifishal: El camino a la extinción está lleno de buenas intenciones”. Este es el nombre del documental ambiental producido por Patagonia Films que ha dado que hablar alrededor del mundo y que este 08 de mayo a las 20.30 horas será estrenado en Chile. La cinta muestra de manera clara y directa la destrucción de la vida de los peces salvajes y las orcas y de su hábitat, los ríos y océanos, producto de la acción de los criaderos de salmón.

“Artifishal” aborda los devastadores efectos medioambientales, económicos y culturales que provoca el desarrollo de esta creciente industria. Para esto, los realizadores se introdujeron al interior de criaderos en distintos puntos de Estados Unidos, con el objetivo de registrar las preocupantes condiciones en que la se crían los ejemplares de salmones que luego van a ser depositados en ríos naturales.

¿Por qué el camino a la extinción está lleno de buenas intenciones? El Gobierno de Estado Unidos financia la operación de cientos de criaderos de peces, los cuales se dedican a criar de manera artificial y controlada más de 60 millones de salmones que luego son liberados en aguas naturales, con el supuesto objetivo de aumentar su población, fomentar la pesca y generar más alimento para las especies del lugar, como las orcas.

Sin embargo, detrás de esta acción teñida de “buena intención”, no existe más que daño, provocado por lo que parece ser un gran negocio. Pese a la gran cantidad de salmones que son liberados en distintos cauces por los criaderos, estos logran un menor desarrollo que las especies naturales, por lo que no son suficientes para alimentar a las orcas. Por si fuera poco, estos ejemplares hacen uso de los recursos existentes para los salmones naturales, generando competencia y dominación de las comunidades nativas en crecimiento. Además, su genética está deprimida, por lo que la mezcla con peces nativos no hace más que afectar la calidad de vida de las nuevas crías y la pesca artesanal de cada localidad.

El documental, también hace un guiño a lo que sucede en las granjas de salmones de aguas abiertas: grandes instalaciones donde, a través de mallas dispuestas en los océanos, se crían amontonados millones de salmones para luego ser vendidos a diferentes mercados. Esta industria, contamina ferozmente el medioambiente con residuos y químicos, impactando irreparable el fondo marino, como es el caso de Noruega.

Pero no sólo eso,  los peces nativos se contagian con los parásitos que genera el hacinamiento de los salmones en las jaulas y consumen los antibióticos que quedan en el agua. Por otro lado, las fugas de especies desde las jaulas a mar abierto significa una constante amenaza para la salud humana, debido a la alta cantidad de antibióticos que contienen, lo que aumenta la resistencia al medicamento. Según el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales se estima que el 5% de los salmones se escapa anualmente.

“Los humanos siempre nos hemos creído superiores a la naturaleza y eso nos ha causado grandes problemas Pensamos que podemos controlarla, pero no es así. Una vida sin naturaleza silvestre y sin estas fantásticas e icónicas especies es una vida de calidad inferior. Si perdemos todas las especies salvajes, nos perdemos también nosotros”, señaló Yvon Chouinard. 

Esta es una realidad de la que Chile no está ajeno, el país es el segundo productor mundial de salmones, compitiendo de cerca con Noruega. De hecho, los salmones es la segunda exportación más importante del mercado chileno, después del cobre. Esto ha ocasionado que la industria se expanda sin límites por las aguas del sur para instalar grandes cultivos que ya están generando importantes desastres ambientales. Lo más crítico, es que se siguen extendiendo hacia aguas prístinas del extremo austral, problema que será abordado en el microdocumental- protagonizado por el surfista nacional, Ramón Navarro- que Patagonia Chile está próxima a estrenar: Estado Salmonero.

En tanto, la invitación es a hacerse consciente del daño que está causando el cultivo de salmón en el mundo y a reflexionar unos minutos antes de llevar este pescado a la mesa.

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Desde el Sur: Perspectivas Globales sobre el Paisaje y Territorio es el primer libro del International Landscape Collaborative (ILC), publicado en enero de 2019 por Ediciones Universidad del Desarrollo en Santiago y editado por Flavio Sciaraffia (Chile), Sourav Kumar Biswas (India), Thomas Nideroest (Suiza) y Hannes Zander (Suiza). El libro es bilingüe (Inglés-Español) y cuenta […]

Desde el Sur: Perspectivas Globales sobre el Paisaje y Territorio es el primer libro del International Landscape Collaborative (ILC), publicado en enero de 2019 por Ediciones Universidad del Desarrollo en Santiago y editado por Flavio Sciaraffia (Chile), Sourav Kumar Biswas (India), Thomas Nideroest (Suiza) y Hannes Zander (Suiza).

El libro es bilingüe (Inglés-Español) y cuenta con 18 ensayos escritos por 25 autores de ocho países, abarcando cuatro continentes, que ofrecen múltiples perspectivas en torno a modelos contemporáneos de planificación, manejo y diseño del territorio.

Los artículos son altamente aplicados y abordan una diversidad de problemáticas de carácter urgente –transversales a países desarrollados y en desarrollo– como la escasez y resiliencia hídrica, la seguridad alimentaria y producción agrícola sostenible, la adaptación frente a impactos y tensiones producto del cambio climático, la gestión del territorio en función de nuevos procesos sociopolíticos como la migración y modelos costo-eficientes para la provisión de infraestructura crítica.

“Los problemas ambientales y sociales de nuestro tiempo exigen una vinculación y adaptación radical de los sistemas de producción, extracción y consumo a los desafíos ecológicos y oportunidades específicas del contexto local”.

© Felipe Diaz Contardo

El libro se estructura en cinco capítulos con temas que resaltan la relevancia de una aproximación desde el paisaje para sistemas y escalas específicas. i) Planificando Sistemas de Parques a Escala Metropolitana presenta cuatro ensayos que discuten la planificación regional en las ciudades de Boston, Toronto y Santiago. ii) Construyendo Infraestructuras Ecológicas presenta tres casos en India (Kolkata, Mumbai) y Chile (Llanquihue) para demostrar el potencial de los sistemas de paisajes, ya sea diseñados o naturales, como infraestructuras urbanas funcionales. iii) Examinando el Contexto Sociopolítico del Paisaje describe cómo las relaciones sociopolíticas, las jerarquías administrativas y las políticas públicas actúan como impulsores de la urbanización dando forma al territorio. iv) Planificando Sistemas Territoriales aborda problemáticas globales en torno al suministro de agua y alimentos en condiciones climáticas extremas y los efectos del cambio climático en el largo plazo. v) Modelos de Práctica Emergentes presenta tres ensayos que discuten temáticas de espacio público, sustentabilidad y desarrollo territorial desde la práctica profesional y la academia.

La publicación fue financiada a través de un Fondart Nacional Convocatoria 2018, un fondo estatal concursable del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, junto con el apoyo de la Fundación Cosmos, una organización sin fines de lucro para el desarrollo sostenible de parques. El libro estará disponible para descargar de forma gratuita en el sitio web del ILC en marzo de 2019. La publicación impresa se limita a distribución institucional y no es una edición comercial. Las instituciones interesadas en adquirir una copia, por favor contactar a través del formulario en la página web.

© Felipe Diaz Contardo

“STFI” es el apodo de Estefanía Leigthon (30), muralista que, después de 10 años de solo observar a sus amigos pintar las calles con murales, decidió aventurarse a hacerlo ella misma. Nacida y criada en Santiago de Chile, su profesión es diseño de vestuario, pero desde muy pequeña le llamaban la atención el graffiti y […]

“STFI” es el apodo de Estefanía Leigthon (30), muralista que, después de 10 años de solo observar a sus amigos pintar las calles con murales, decidió aventurarse a hacerlo ella misma. Nacida y criada en Santiago de Chile, su profesión es diseño de vestuario, pero desde muy pequeña le llamaban la atención el graffiti y los murales en las calles.

Hace unos años decidió irse de Chile y viajar por Latinoamérica, incluyendo países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala y México para así encontrarse con las raíces de este continente, y también las raíces indígenas: “Fue más fuerte que yo. Encontré en el muralismo otra manera de comunicarme, de hacer cosas con mis manos y tener una postura simultáneamente”, relata STFI durante el encuentro de creatividad en la ciudad, Citylab.

«Mujer de Patzun en Chimaltenango, Guatemala. Ilustración para el Museo del Mundo 2018.

¿Cómo fue tu contacto con culturas indígenas durante tu viaje por Latinoamérica?

Viajé durante cinco años en total, entonces viví muchas experiencias. Lo primero fue Bolivia. Fue mi lugar favorito por la manera en que se vive la cultura indígena allá. Esta está viva: en el cotidiano, en la ciudad, en los pueblos. Puedes ver sus tradiciones, la lengua viva, sus vestimentas, alimentación; no es algo que hay que buscar mucho para encontrar; ni oculto ni perdiéndose, está allí vigente. No quieren ser otra cosa más que la que ellos son. Lo defienden y lo protegen, eso es hermoso y muy inspirador.

De allí en adelante estuve en diversos lugares, con diversas realidades, historias y paisajes; desde las ciudades al campo, la playa, el mar caribe o la selva. Participé pintando en una universidad campesina en Ecuador, que nace desde la comunidad, desde sus propias necesidades. Aquí participan personas de otros países que van a aportar conocimientos y formalidades para seguir creciendo, pero también personas locales que viajan horas desde la selva para aprender, compartir sus saberes y solucionar las problemáticas sobre sus proyectos agrarios.

Fueron muchas instancias donde me acerqué y compartí con distintas comunidades, desde el muralismo –o el voluntariado– hasta celebraciones de ceremonias y rituales locales. Estos encuentros me llevaron a descubrir –entre otras cosas– distintas feminidades, y encontré en las mujeres indígenas una resistencia al sistema capitalista al vivir su feminidad a su manera, lo cual fue una contraposición a lo que yo sabía sobre cómo se debe ser mujer.

Aprendí sobre la cosmovisión de los pueblos indígenas –que se fundamenta en su relación con la madre tierra y la madre naturaleza– y me di cuenta como la mayoría de las personas  vive sin esas preocupaciones, sin saber cuál es su fuente de vida… tienen otros intereses y prácticas. Tan simple como, por ejemplo, que las mujeres indígenas no se rigen por el estereotipo de belleza establecida por la publicidad y que atormenta y mal educa a hombres y mujeres en todo el mundo. Al contrario, en los pueblos indígenas la belleza se nota en cada uno de sus rasgos bien definidos y autóctonos, y respetan tanto a la naturaleza que viven empoderadas de sus cuerpos, de sus quehaceres, de sus tradiciones. Como por ejemplo, al transmitir de generación en generación los saberes sobre medicina natural. Sin duda existen muchas problemáticas sociales pero la manera en que la mujer habita con valentía y naturalidad me conmovió, entre muchas otras cosas.

¿Y has tenido esta conexión con las etnias chilenas?

En el viaje me di cuenta de lo poco que sé de mis propios orígenes; de las culturas locales; del pueblo mapuche; de la perspectiva distante en que te hablan de la historia de Chile y de los pueblos originarios en el colegio; y de la información limitada que nos entregan los medios de comunicación. En el viaje entendí que no soy tan chilena y que el territorio es mucho más amplio, me sentí latinoamericana y me sentí libre y cómoda en cada lugar. Me representan diversos pensamientos que conocí viajando y sin duda quisiera aprender más de la cultura originaria de esta zona del continente.

¿Cómo crees que los chilenos (o santiaguinos) valorizamos las culturas indígenas?

Me pasa con el asesinato de Camilo Catrillanca… ver el rechazo por lo indígena, escuchar comentarios que ponían en valor lo material ante la vida de un hombre ¡No puede ser! Los pueblos indígenas son nuestro origen, la identidad latinoamericana es bellísima, es poderosa. Debiéramos respetarla y estar orgullosos de ello. Me avergüenza que el gobierno de Chile tenga una guerra con el pueblo Mapuche. Tuve un choque cultural muy fuerte al volver a Santiago.

Pero creo que hay mucha gente que está cambiando su mentalidad, muchos grupos activos que se están organizando para visibilizar muchas luchas, que yo apoyo. Creo que todas contra el patriarcado y capitalismo. Hay que hacer cambios profundos y ser valientes y fuertes, hay que aportar desde la experiencia, desde el hacer.

Esta vez, no me voy a ir, hay muchas cosas que quiero hacer. Quiero aportar desde el pintar en la calle, en muros colaborativos, talleres o lo que se pueda para ser más conscientes y más humanos. Eso es lo bonito del arte público: pintas un muro, y la gente puede ver en una imagen toda la inspiración que supera fronteras, representada en colores vivos, en la naturaleza diversa y en el retrato de la mujer latinoamericana y mestiza que representa la fuerza de la naturaleza.

«La música como musa inspiradora» U. de Chile 2018.

¿Consideras que tu obra se acerca al ecofeminismo?

Sí, es eso… sobre cómo se abusa de la tierra y de los derechos de la mujer. Yo retrato a la mujer mestiza, latinoamericana, diversa, de mirada profunda y empoderada de su ser y su cuerpo, con esa misma fuerza de la Tierra que nos sostiene. Quiero darle visibilidad a estas dos fuerzas que son tan vulneradas por este sistema patriarcal y capitalista.

¿Como has visto tú la lucha femenina en la obra de otros artistas? ¿Hay más mujeres pintando?

Veo que hay varias organizaciones de mujeres muralistas en Chile y en Latinoamérica en general que se están organizando por la necesidad de igualdad en el mundo de la pintura, en un ámbito más profesional. La cantidad de mujeres pintando crece cada día pero eso no es tan visible en proyectos de gran escala, como en las participaciones en festivales o encuentros de pintura. Siempre el porcentaje de chicas es más limitado. Creo que si no se abren espacios igualitarios es muy difícil subir el nivel y demostrar de que somos capaces. Lo bueno es que la calle es libre y quien quiere puede pintar, más con tantas pintoras organizadas acompañándose en este proceso e invitando a las nuevas pintoras a perder el miedo y a tomarse los espacios que nos pertenecen a todos.

¿Cuáles son tus planes para este año?

Mi reciente y primera exposición individual “Jardín interior” que se inauguró el pasado 14 de Dic en Galería Lira fue una hermosa experiencia, de concentrarme en el trabajo de taller, cosa que me hacía mucha falta con tantos años de viajar constantemente. Pude plasmar varias ideas y sensaciones que he tenido desde que volví a Chile sobre volver al hogar, ver el cuerpo como hogar, cuidarlo tal como cuando uno riega las plantas de nuestro jardín y habitar nuestro cuerpo con amor. La muestra fue muy visitada y recibí hermosas demostraciones de apoyo y muchos comentarios positivos al respecto, así que estoy muy contenta por eso. Ahora tengo ganas de poder mover la exposición en regiones para llegara a más personas.  

Por otro lado, también estoy comenzando el año con varios proyectos de murales. Pintaré en Estación Central la fachada de un colegio de niñas como parte de la campaña “Usa Tú Poder”. Luego viajaré a pintar a Calama (entre otros viajes que tengo por Chile este año). Volveré a Santiago en marzo para pintar la fachada de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile como parte del inicio de este año, que, ¡espero siga tan movido como está comenzando!

 

 

 

 

*Foto portada: «Mujer y Quetzal» Cartago, Costa Rica. 2017

Ilustración digital a pedido para taller de circulo de mujeres.

Craig Leeson es el director del premiado documental A Plastic Ocean, largometraje que ha logrado visibilizar la problemática de los plásticos en los océanos, llegando a miles de personas alrededor del mundo gracias a la red de Plastic Oceans Foundation. En las primeras semanas de su lanzamiento, pasó a ser el documental más visto en […]

Craig Leeson es el director del premiado documental A Plastic Ocean, largometraje que ha logrado visibilizar la problemática de los plásticos en los océanos, llegando a miles de personas alrededor del mundo gracias a la red de Plastic Oceans Foundation. En las primeras semanas de su lanzamiento, pasó a ser el documental más visto en los Estados Unidos y Canadá, y hoy se encuentra en Amazon y Netflix en 15 idiomas distintos.

Radicado en Hong Kong, Craig visitó Chile hace poco para participar de una charla sobre esta temática, organizada por la Fundación Plastic Oceans Chile, la cual ha sido fundamental para poder vincular a las personas a iniciativas locales, tal como limpiezas de playas, u otras instancias de educación ambiental. Al mismo tiempo, la fundación ha generado proyectos multidisciplinarios en colegios, organizaciones públicas y privadas, e incluso el gobierno, en donde la sustentabilidad es el principal foco. La agrupación no solo se encuentra en Chile, sino también en otros países donde Plastic Oceans Foundation ha apoyado la formación de equipos especializados en el tema.

Nos reunimos con Craig para conocer más sobre la realización de este documental, y también para aprender sobre lo que él ha visto en cuanto al impacto de este mismo, aspecto particularmente relevante en este tipo de obras, debido a la urgencia de la temática. ¿Nos podrías hablar sobre el concepto de economía circular?

Existen muchas soluciones que podemos integrar a nuestras sociedades, y por eso manufacturadores, el gobierno, y los consumidores, todos tienen algo que decir al respecto. La pregunta es, ¿cómo creamos una economía que no descarte sus recursos? Y, ¿cómo creamos una economía que termine con la producción de los plásticos? Realmente, no los necesitamos.

Nosotros trabajamos con la industria del plástico porque queremos que sean parte del debate, y les decimos que no somos anti-plástico: mi cámara está hecha de plástico, mi auto está hecho de plástico, y el 70% de los insumos de mi oficina están hechos de plástico; pero son productos de extenso ciclo de vida, y no llegan al ambiente inmediatamente. Son los productos de un solo uso los que son el problema. Esto significa que son productos que utilizamos por cinco a diez minutos, y luego permanecen en el ambiente por 300 años o más, siendo algunos de los ejemplos más clásicos; las botellas de plástico, cubiertos de plástico, bombillas, bolsas plásticas, y tantos otros más.

Una de las soluciones, que mostramos en la película, ya la realizan en Alemania. Ellos tienen un sistema que se llama Green Dot System, donde lo que hicieron fue legislar y obligar a los manufacturados a ser responsables por el plástico que ellos producen. Entonces, si una empresa produce una botella de jugo, ellos deben ser responsables por la vida útil de esa botella, desde el momento en que la producen, hasta que el consumidor la haya terminado de usar. Y esto se hace mediante un impuesto, que luego se traduce en fondos destinados a recolectar este plástico, a través de distintos métodos de reciclaje.

Es verdad, pero esta propuesta de Alemania (y otros países), como tú planteas, no necesariamente elimina la producción de plásticos de un solo uso, ¿correcto?

Creo que la meta final es basura cero (zero waste). No creo que existan argumentos en contra de esto. Pero no podemos obligar a las empresas a cambiar lo que están haciendo hoy por basura cero, o por otro lado, obligar a los consumidores. Es un paso muy grande, es muy disruptivo y va a causar que ciertas economías y sistemas colapsen. Entonces debemos avanzar paulatinamente.

Ya tenemos mucho plástico en nuestro planeta, debemos aprender a lidiar con eso, y debemos cambiar la mentalidad de los consumidores sobre los plásticos de un solo uso. Cuando las personas sean conscientes del problema, luego podrán efectuar el cambio y eventualmente tomar decisiones para dejar de usar productos como botellas plásticas, bombillas, cepillos de dientes de plástico, y reemplazarlos con otros objetos.

Ya hemos visto cómo los gobiernos han comenzado a decir que van a prohibir los plásticos de un solo uso. En el Reino Unido, se pusieron una meta: el 2030. Luego tenemos empresas como Unilever que dicen que van a cambiar sus empaques al 2025. Tenemos varios hitos, y cuando se plantea un plazo, hace que más personas se enfoquen y se muevan más rápido.

¿Qué tipo de iniciativas llamaron tu atención en Chile?

Hace unos días fuimos a visitar Comberplast, una empresa que recicla distintos tipos de plástico, y lo hacen de manera circular. Antiguamente, solían ser productores de plástico -ya que es una empresa de 46 años-, donde hoy, los dos hijos del dueño la dieron vuelta y la transformaron en un negocio sustentable, donde reciclan todo; desde redes de pesca a basura electrónica. Luego transforman todo esto en pellets de plástico, y así producen productos tal como sillas y kayaks, entre otros. Así, han mostrado que existe un valor en el reciclaje del plástico, y este no es basura. Antes de visitar Chile, pensaba que habían plásticos que realmente no se pueden reciclar, pero este viaje me ha demostrado lo contrario.

También visitamos un proyecto comunitario realizado por Fundación Mingako, donde hay un terreno que previamente era usado como vertedero para la basura electrónica, y hoy se transformó en un centro de reciclaje, un centro de educación ambiental y un huerto orgánico, donde también hacen compost. Además, toda la construcción del lugar está hecha con materiales en desuso.  Son este tipo de proyectos comunitarios los que crean conciencia para mostrarnos herramientas que permitan alargar la vida útil de los materiales.

Visita de Craig Leeson a Chile. ©Plastic Oceans Chile

Abundan argumentos sobre los efectos de la contaminación del plástico. Existe el discurso ambiental que tiene dos aristas: primero, que estamos matando a las especies marinas con todo este plástico, y segundo, que estamos utilizando un material que se produce a través de un recurso muy nocivo para el planeta: el petróleo. Sin embargo, también existe el componente de la salud humana. ¿Cuál crees que es el discurso más potente?

En todos los lugares es distinto, porque sus asociaciones con el plástico de un solo uso son diferentes. Por ejemplo, no creo correcto culpar a los países que están en vías de desarrollo por el hecho de que son los que más contribuyen a esta problemática; en cuanto a la cantidad de plástico que ingresa al océano. Dentro de los 20 países que más contaminan, los primeros seis son asiáticos: China, Indonesia, Tailandia, Vietnam, y Sri Lanka; todos menos China son países en vías de desarrollo.

Todo lo que estas naciones están haciendo es lo que se les está impulsando hacer, lo cual es consumir: compran productos provenientes de países desarrollados -Europa, América y Australia-, los consumen y posteriormente, como no tienen los recursos suficientes para construir la infraestructura para procesar esta basura y no tienen dónde meter los residuos, estos terminan en ríos y luego en nuestros océanos.

Estados Unidos, por ejemplo, tiene uno de los peores niveles de reciclaje que cualquier otro país del planeta. Reciclan entre el 7 al 14% de su basura, lo cual es muy bajo. Esto es particularmente cierto si lo comparas con México, donde reciclan aproximadamente el 56% de su basura plástica, lo cual está al nivel de los países europeos. Por tanto, debemos tener precaución en cuanto a cómo etiquetamos estos países, y debemos ver qué infraestructura tienen.

Hoy no tenemos donde más reubicar todo este plástico, y cada pedazo que fue producido, aún existe en nuestro planeta (a no ser que haya sido incinerado), y por eso estamos viendo tanto plástico regresando a nuestras costas, porque ya ha alcanzado un nivel donde es visible, donde los océanos están trayendo plástico a las playas de todo el mundo.

Y lo estamos encontrando en nuestro pescado, en nuestras fuentes de alimento, y esto ha comenzado a crear problemas masivos de salud humana. Este es precisamente el tema que me interesa hablar a los gobiernos. Porque cuando vas a un gobierno y le dices “tú tienes un problema de plásticos de un solo uso, y debes legislar al respecto”, te miran y te dicen “nos gustaría, pero tenemos a muchos grupos de lobby con intereses en las empresas que producen petróleo y plástico, y manufacturan botellas y pellets, entonces es muy difícil para nosotros hacer algo”.

Pero cuando vas y les dices que esto trae consecuencias a la salud humana, entonces toman nota, porque la salud conlleva otros presupuestos. Los gobiernos destinan muchos recursos a tratar de resolver problemas de salud humana, entonces eso les da una herramienta con la cual pueden trabajar. Hoy estamos recién comenzando a entender los problemas que el plástico produce al sistema endocrino, y existe suficiente evidencia que este material está produciendo enfermedades, cáncer, y problemas hormonales. Y cuando comenzamos a estudiar esto más en profundidad, creo que allí podemos dar las herramientas a los gobiernos para que puedan cambiar la legislación.

He leído que en Inglaterra van a prohibir los plásticos de un solo uso. ¿Quiénes fueron los primeros en tomar esta medida?

Uno de los primeros países fue Rwanda. Este país prohibió las bolsas plásticas principalmente porque su ganado se las estaba comiendo, y les producía enormes problemas de digestión. Y el ganado en Rwanda es considerado moneda de cambio. Básicamente, el plástico estaba afectando su economía. Entonces prohibieron las bolsas. De hecho, si llegas a Rwanda y te pillan con bolsas plásticas, te meten preso.

En este contexto, existen países que uno no se esperaría que han liderado el tema. Y dentro de ellos, hay estados que han tomado las riendas del tema, tal como California en EE.UU., que prohibió las bolsas y también comenzaron a cobrar por ellas. Por otro lado, Hong Kong introdujo un impuesto por bolsas hace seis años aproximadamente, y esto ha tenido un efecto significante, ya que el solo hecho de pagar unos centavos adicionales ya es algo que las personas no quieren hacer, por lo que empiezan a traer sus propias bolsas.

El Reino Unido hizo algo similar hace dos años (cobrar por las bolsas), y esto produjo una polémica inicial, ya que todos decían que usaban las bolsas plásticas para la basura. Pero finalmente, lo que sucedió fue que después de tres meses este sentimiento cambió completamente. Cuando las personas se adaptan a nuevos hábitos, como traer sus propias bolsas, ven valor en eso. Luego, lo que sucedió fue que se hizo una auditoría en las playas del Reino Unido, y encontraron que en seis meses -desde la implementación de la medida- hubo una reducción del 30% de plástico en las playas. Tuvo un efecto inmediato. Ahora estamos escuchando que quieren prohibirlas al 2030.

¡Excelente! ¿Y qué opinas sobre el plástico biodegradable?

Este es un gran tema. Dos cosas: primero, los plásticos en base de petróleo como el PET no son reciclados, porque muchas localidades no tiene la infraestructura para reciclarlos, y por ende son un gran problema. Por otro lado, el problema con los plásticos en base a plantas es que no se pueden reciclar, ya que el polímero no se deja reciclar, a no ser que se convierta en compost y luego se transforme a otro polímero. No se puede lavar, hacer trizas, y luego derretir y transformar en pellets.

Al mismo tiempo, para transformarlo en compost, se necesitan composteras industriales que llegan a una temperatura de 120°C, y existen muy pocas ciudades donde existe esta infraestructura. No se van a degradar en el compost de tu casa.

El otro problema asociado a este material es que las personas creen que es plástico normal, entonces intentan reciclarlo y mezclarlo en el lote de plásticos de PET y Polietileno, y eso contamina el plástico, y luego no se puede reciclar el lote entero. Creo que, por estas razones, no es un buen material.

Sin embargo, existen nuevos polímeros que se están inventando. Avanti es una empresa en Indonesia que hace plástico de una planta llamada casava (Manihot esculenta), la cual se descompone rápidamente en el agua. Si una bolsa hecha de este material termina en el océano, es comida de peces, y por ende no causaría un problema para el entorno. Lamentablemente, aún es muy caro producir este material, entonces el desafío hoy es, ¿cómo introducir un polímero que tenga un precio similar a los plásticos en base a petróleo, y que se pueda crear utilizando las maquinarias y tecnologías que ya existen? Hoy estamos extrayendo un 4% de las reservas de petróleo en el mundo solo para producir plástico.

¿Te consideras una persona optimista ante el actual escenario global?

Me preguntan mucho esto. La verdad es que, cuando terminé la película, estaba completamente deprimido. No tengo hijos, entonces tengo una visión diferente a las personas que sí los tienen.

Lo que filmamos fue tan deprimente que me hizo considerar no tener hijos, me hizo pensar ¿por qué traer niños a un planeta tan tóxico? Sin embargo, desde que comenzamos a dar charlas en los colegios, de a poco me he puesto más optimista. Los niños saben mucho de esta problemática, entienden cómo llegamos a esto, y quieren entender cómo se puede revertir. Me di cuenta que estos niños son el futuro, y que ellos deben solucionarlo para sus hijos. Eso me cambió profundamente, y hoy soy optimista, y busco el optimismo en lo que hago.

Un problema global requiere soluciones en todos los niveles, y hoy se está logrando la atención a las actividades que están sucediendo a todo nivel. Son todas piezas necesarias para solucionar este multifacético problema. Y allí es donde viene el poder del cine y las acciones de una fundación. Funcionan muy bien en conjunto.

Para más información sobre la fundación Plastic Oceans pueden pinchar aquí: A Plastic Oceans.

  Este viernes 28 de julio se realizará la tercera versión del encuentro ambientalista chileno y, como es tradición, se llevará a cabo en el centro cultural Infante 1415 de Providencia.  Acción Conservación busca apoyar y articular a personas que trabajan para la conservación de la naturaleza en Chile con el objetivo de fomentar una […]

 

Este viernes 28 de julio se realizará la tercera versión del encuentro ambientalista chileno y, como es tradición, se llevará a cabo en el centro cultural Infante 1415 de Providencia. 

Acción Conservación busca apoyar y articular a personas que trabajan para la conservación de la naturaleza en Chile con el objetivo de fomentar una cultura de colaboración y traspaso de mejores prácticas dentro del movimiento ambiental. La tercera versión de este encuentro realizará este 28 de julio y tiene el objetivo de trazar una línea sobre “Cómo incidir en Políticas Públicas” a través de la presentación de tres actores que han trabajado en ello, desde distintas perspectivas de la conservación del patrimonio ambiental chileno. Al mismo tiempo, se generará un espacio para compartir buenas prácticas e iniciativas de las organizaciones participantes.

Una de las invitadas es Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, organización sin fines de lucro que trabaja constantemente en análisis crítico y propuesta de política pública en temas ambientales. Como parte de su labor, la organización elabora año a año un balance ambiental que identifica las carencias de la gestión gubernamental, proponiendo un diagnóstico de la situación actual y los desafíos del futuro.

Además, se presentará Alex Muñoz, director para América Latina del programa Pristine Seas de National Geographic, iniciativa dedicada a la creación de las reservas marinas más grandes del mundo. En Acción Conservación 3, Alex contará su experiencia sobre cómo se logró avanzar en la transparencia en el uso de antibióticos por parte de la industria salmonera nacional, y luego nos hablará de la campaña para que Chile llegue un millón de kilómetros cuadrados de su mar completamente protegido a través de parques marinos.

Otro de los panelistas será Felipe Tapia, abogado y presidente de la Fundación Newenko, quien ha trabajado activamente en incidencia legislativa en materia de derecho humano al agua, con el fin de velar por el abastecimiento para el consumo humano;  primero colaborando con la Federación Nacional de Agua Potable Rural en el proceso legislativo de la ley que regula los servicios sanitarios rurales (N 20.998) y, actualmente,  siguiendo la tramitación de reforma al Código de Aguas.

Cabe destacar que este tercer encuentro se realizará a las 18 horas de este viernes 28 de julio, y  es de entrada liberada pero con cupos limitados (previa inscripción requerida). Todos quienes quieran asistir deben escribir a accionconservacion@gmail.com.

Acción Conservación nace de un esfuerzo colaborativo entre Patagonia®, MVMT, Futaleufú Riverkeeper, AreasPRO, y AccesoPanam.

Una Historia de Flores es un video animado que explica -en tres minutos y medio- el ciclo de vida de las flores.  El artista floral japonés Azuma Makoto creó una animación llamada Story of Flowers (Una Historia de Flores) con el propósito de poder enseñarle a los niños sobre el ciclo de vida de las flores. […]

Una Historia de Flores es un video animado que explica -en tres minutos y medio- el ciclo de vida de las flores. 

El artista floral japonés Azuma Makoto creó una animación llamada Story of Flowers (Una Historia de Flores) con el propósito de poder enseñarle a los niños sobre el ciclo de vida de las flores. Se le ocurrió la idea cuando no logró encontrar libros buenos para poder enseñarle esta materia a su hija.

Para realizar su visión, contrató a la artista británica Katie Scott y al animador James Paulley, quienes han ilustrado y animado libros para niños sobre evolución y el reino animal, creando una mezcla perfecta entre arte y ciencia.

La narrativa del video se inspira en el ciclo de una planta. Comienza mostrando un frondoso paisaje con una gran variedades de flores, mostrando como éstas interactúan con aves y otros insectos. Primero pasamos a comprender el proceso de enraizamiento, y como dentro de la tierra existen microorganismos que interactúan con las raíces de las plantas.

Luego pasamos al crecimiento de la planta, y como posteriormente es polinizada por aves e insectos. También se percibe como la planta es capaz de sobrevivir la lluvia, el viento y las tormentas. Sin embargo, también vemos como la planta muere, pero como al mismo tiempo se produce un renacer, ya que una nueva semilla comienza con el mismo ciclo.

Story of Flowers es accesible para cualquier idioma ya que es un video mudo, y está dirigido a personas de cualquier edad en todos los rincones del mundo.

Ficha Técnica:

Dirección: Azuma Makoto
Illustración : Katie Scott
Animación: James Paulley
Supervisor Visual: Shunsuke Shiinoki
Producción: Eri Narita