Un permiso para descansar: bitácora de la IV versión de Naturalezas Diversas

Flotando en el agua sostenida por mi compañera que mantenía una mano en mi corazón y otra en mi sacro, lo único que podía sentir eran mis fuertes latidos. Envuelta por la presión del agua, lentamente me rendía al descanso apoyada en alguien que había conocido solo horas atrás. Nunca pensé que parte de mi trabajo sería también permitirme descansar.

Sintiéndome extranjera como nortina en el frondoso y vivo suelo que ofrece la región de La Araucanía y como alguien que llega por motivos laborales, me integré a los 30 activistas ambientales invitados a la IV versión del encuentro Naturalezas Diversas, que coorganiza Endémico con Patagonia. Bajo el lema  “Aguas del Descanso”, esta versión, que eligió a Pucón como espacio de exploración, nos entregó tormentas, termas, música, abrazos y lágrimas.

©Joaquín Pérez

¿Quiénes cuidan a quienes nos cuidan?

El motivo principal de esta iniciativa era invitar al descanso y la conexión. Agendar un espacio y regalar tiempo a aquellas personas que diariamente dedican su vida a regenerar espacios físicos, naturales y sociales. Pensada para responder al agotamiento de quienes se dedican constantemente a un otro, la actividad en el Parque Botánico de Pucón fue el espacio perfecto para persuadir a los cuerpos y mentes que, luego de un largo tiempo en tensión, cedieron al calor del agua.

“Se viene un temporal”

El día comenzó en el río Trancura y lo que había sido planeado como una tranquila flotada se convirtió en bajadas por rápidos y saltos debido a un fuerte temporal que nos intimidaba. La lluvia y el viento tenían a Nicolás Román, el organizador, un poco nervioso, pero nada nos detuvo de disfrutar de un día que prometía ser descansado, aunque conllevara desafíos.

Todos vestidos con trajes y chaquetas salvavidas, empezamos a saltar reunidos en un círculo, guiados por Javiera Peón-Veiga, artista y bailarina, que nos invitó a buscar el calor en el movimiento. Abrazando a quien tuviéramos al lado, entre gritos de exaltación, ya estábamos casi listos para entrar al río.

Liderados por el Peñi Javier Milanca, le pedimos permiso al Leüfu (“río” en mapudungun) y le entregamos ofrendas para empezar bien nuestra jornada. Ya en cinco grupos, confiamos en el río y, remando, nos fuimos encantando con el paisaje. Mientras nos movíamos al unísono, concentrados en las indicaciones de cada instructor, era inevitable pensar en las aguas calientes que nos esperaban al terminar el recorrido. 

Al terminar el descenso, mojados y con el cuerpo aún tenso, nos cambiamos de ropa para encaminarnos al Parque Termal Botánico. Si la conexión con el agua era el objetivo, la actividad lo superó con creces.

Calor emocional

Al llegar nos encontramos con una gran carpa que tenía en el centro una cálida fogata. Esta nos envolvía y abrazaba mientras, con complicidad, nos mirábamos con cierto orgullo luego de haber logrado finalizar con éxito el rafting en medio del temido y anunciado temporal.

Algo muy especial se empezaba a gestar en aquel acogedor y húmedo jardín que nos envolvía. Mientras acercábamos nuestras manos al fuego para entrar en calor, tuvimos el primer espacio para conocer a aquellas personas con quienes ya habíamos saltado, abrazado y reído. Si bien aún no nos conocíamos en lo superficial, sabíamos que quienes estaban ahí poseían una fortaleza amable, que se sentía e iba más allá del nombre y la organización que cada uno representaba.

Javier Milanca leyó fragmentos de sus libros. ©Joaquín Pérez
Joel Maripil conmovió con sus historias y melodías. ©Joaquín Pérez

Mientras comíamos, Javier Milanca nos leía fragmentos de sus libros, adentrándonos en la cosmovisión mapuche y haciéndonos reír con una versión de spanglish o, mejor dicho, mapu-anglish. Cuando terminó la lectura, el Peñi Joel Maripil y su equipo prepararon el espacio para un concierto que generó lágrimas en más de un asistente. Y es que todos nos vimos conmovidos por las melodías y las frases que nos enseñó el cantautor y que al unísono intentábamos seguir. El Peñi, un verdadero contador de historias, con la atención plena de todos quienes seguían abrigados alrededor del fuego, nos enseñó a través de narraciones el motivo de la creación de sus mundos líricos y nos mostró cómo aún tenemos mucho que aprender de esta cultura.

El momento más esperado

En grupos nos fuimos organizando para, esta vez, sumergirnos en las prometidas aguas calientes que nos forzaron al presente. No había espacio en aquel momento para pensar en los desafíos que debemos seguir solucionando, solo sentir la humedad que nos envolvía y los cambios de temperatura.

Sonidos de pájaros, plantas y suaves gotas inundaron nuestros sentidos. La sonoterapia había comenzado y con los ojos cerrados, unidos por el agua, éramos solo un organismo sintiente. 

Cerrando la jornada, aún sumergidos, uno a uno fuimos entregando una palabra que representó aquel día. Si pudiera resumir cada idea en una frase, sería: “Darme permiso para descansar”.

©Joaquín Pérez

No se puede sostener desde el agotamiento

Descansar es un acto que hoy más que nunca es un recurso escaso. Olvidamos lo necesario que es para el funcionamiento humano, tanto como el agua que tomamos.

Cada día elegimos batallas buscando mejorar el espacio en el que habitamos pero, ¿qué pasa cuando olvidamos cuidar nuestro cuerpo y lo despojamos del descanso? Diariamente noticias de urgencias ambientales y humanitarias llegan a nosotros, ¿cómo pensar, entonces, en el bienestar individual si el colectivo está sufriendo?

Las mentes de quienes buscan y tienen la esperanza de dejar este mundo mejor de como lo encontraron son vulnerables a la actual cultura de la sobreinformación. La constante exposición a problemas de toda índole hacen que pausar genere culpa o una rumiación mental incómoda que no se disipará hasta integrar el hábito del descanso.

Tomar una pausa hoy es una decisión activa que requiere esfuerzo. Es necesario entender el espacio primordial que debería ocupar en nuestros cuerpos sociales, para seguir de forma saludable nuestros objetivos. Sin descanso estamos intercambiando acción por nuestra salud.

Aguas del Descanso fue una verdadera invitación a detenernos, a recuperar fuerzas y a estar en el momento presente, pero también fue un llamado de atención, que nos hizo reflexionar sobre la pausa y el reposo: ¿Cómo me siento hoy? ¿Qué significa para mí descansar? ¿Aquello que considero descanso me recarga energéticamente? ¿Puedo detenerme sin culpa? 

Hablemos e integremos la pausa en nuestras vidas, solo así podremos cuidar a nuestro cuerpo para continuar ayudando y protegiendo aquello que nos importa.

«Naturalezas Diversas» es una iniciativa conjunta entre Endémico y Patagonia que, desde 2022, convoca a activistas y artivistas ambientales de todo Chile para compartir prácticas y saberes regenerativos. Esta versión ofreció un espacio de conexión y escucha, donde lxs participantes pudieron sumergirse, literal y simbólicamente, en las aguas del río Liucura y en las termas del Parque Termal Botánico, en las cercanías de Pucón. 

Esta nueva edición se logró gracias a la colaboración de Patagonia Chile, Endémico y 
el Parque Termal Botánico.