“La naturaleza, en definitiva, no es un lugar físico al que uno pueda acudir ni un tesoro para confinarlo ni para acumularlo, ni una esencia para ser salvada o corrompida. La naturaleza no está oculta y, por tanto, no necesita ser revelada”.
La cita anterior es de la filósofa feminista Donna Haraway y, para Tania González Gómez, artista visual y taxidermista, comprenderla ha sido significativo para su práctica con el tarot y para los sentidos que esta adquiere. “El tarot representa a la naturaleza, pero también tiene una naturaleza propia”, explica. Esto permite comprender que aquello que sustenta el universo y el mundo es, precisamente, la naturaleza. Y nosotros parte de ese todo.
Al tomar la carta de la estrella de un mazo de tarot, observamos a una mujer inclinada frente a la ribera de un río, sosteniendo dos vasijas que vierten agua en el mismo cauce para que esta retome su curso. Ella se encuentra en un entorno natural, bajo un firmamento que ofrece la dimensión de lo infinito. O, si miramos con atención la carta de la fuerza, veremos a una mujer que acaricia a un león mientras este la observa y que parecen confiar el uno en el otro, rodeados por un paisaje montañoso.

La lectura de las 78 cartas del tarot tradicional actúa como una decodificación de un sistema simbólico, alegórico y complejo. Como esas, otras cartas remiten a las representaciones de la naturaleza y sus fuerzas y nos suponen interrelacionados al entendernos como parte de ella y de sus ciclos. Dentro de estas representaciones arquetípicas encontramos figuras femeninas que ofrecen lecturas sobre lo intuitivo y lo sensible, que permite comprender aquello más allá de lo evidente.
Su estudio requiere una experiencia permanente de conocimiento de los mensajes que entrega. Y, desde ahí, han surgido interpretaciones contemporáneas que ofrecen lecturas desde enfoques específicos, situados en el inconsciente o, incluso, en perspectivas de género y ecofeministas.
Origen e historia
Las representaciones contenidas en el tarot se relacionan con la comprensión de aspectos de la propia existencia, mutable en su condición, que han sido asociados a procesos vinculados con el ámbito de lo espiritual.
El Tarot está conformado por 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores. “Arcano” es una palabra de origen latino que comparte raíz con arca y que designa aquello que es oculto o secreto. Los primeros representan arquetipos, posteriormente asociados a los arquetipos de personalidad desarrollados por el psiquiatra Carl Jung. Los segundos, en cambio, representan situaciones más específicas de la vida cotidiana. Descifrarlos implica interactuar con el cuadro que despliegan las cartas, no solo de manera individual, sino también en relación unas con otras.
Pero, en términos históricos, explica Gustavo Ramírez, doctor en Literatura de la Universidad de Chile e investigador sobre el tema, la consagración del Tarot más allá de su dimensión adivinatoria se relaciona con el ocultismo moderno. “Fueron los trabajos de figuras como Eliphas Lévi (1810-1875), Aleister Crowley (1875-1947) y Arthur Edward Waite (1857-1942) los que elevaron su consideración dentro de la tradición ocultista. Se trata de estudios que integran el mazo de tarot a corrientes esotéricas de mayor prestigio y data, como la cábala, la alquimia, la astrología caldea o la numerología neoplatónica, observando en las cartas asociaciones profundas con el acervo del conocimiento hermético”, explica.
En los orígenes del tarot también intervienen las divinidades vinculadas con la escritura, el saber iniciático y el saber divino, que remiten al dios egipcio Thot, representado con cabeza de ibis, un ave considerada sagrada. A esta divinidad se la asoció con las artes mágicas y con la función de escriba de los demás dioses.
La naturaleza en el tarot
El tarot tiene un poder significativo en la oratoria y en los conocimientos que se transmiten a través de su práctica. Una que, en algún momento, fue perseguida como herencia de la caza de brujas medieval y renacentista, cuando muchas mujeres fueron reprimidas y asesinadas por dedicarse a explorar su espiritualidad fuera de los márgenes establecidos por la religión católica. Posteriormente, las mujeres que comenzaron a leer el tarot cargaban con el estigma de ser “brujas”. Un tema que aborda la periodista y tarotista Eve Cazenave, creadora de la Escuela de Tarot Alquímico y autora del libro Hijas de la Luna: claves feministas para despertar tu bruja interior.
Ese conocimiento se ha ido transmitiendo a través de las lecturas, en las que se explora cómo el ser humano se relaciona con su entorno, con los otros y consigo mismo, desde su propia naturaleza mutable, generadora de equilibrios entre el orden y la entropía.
En la tradición ocultista moderna, la dualidad se concibe como un elemento esencial para comprender el orden del universo visible e invisible. Un reflejo de ello es el último arcano, el mundo, que representa la culminación del recorrido iniciado con el loco. En él, una figura femenina en pose triunfal, a veces interpretada como andrógina, representa la unión de los contrarios. Aparece rodeada por una guirnalda y por los animales tutelares de la mitología hebrea: el ángel, el león, el buey y el águila.
Dentro de esa dualidad, la representación de la mujer aparece asociada a un amplio arco arquetípico: poder, intuición, fertilidad, determinación y abundancia. Mientras tanto, cartas como la luna, el sol y la estrella apuntan hacia un universo humano interconectado con los ciclos naturales.
Oráculo de plantas sagradas
Con el interés de conectar la naturaleza y la representación del tarot, la artista Francisca Alsua Morchio, creó el Oráculo de plantas sagradas, nativas y endémicas de Chile, en 2019. Buscaba elaborar una herramienta que le sirviera de guía, principalmente desde la intuición, para ir adentrándose en procesos internos que tuvieran una lectura desde un entorno natural. Le recomendaron basarse en el tarot de Osho, que se acercaba a su planteamiento original, y comenzó con el proceso que le llevaría tres años en concluir.

Este oráculo se estructura de manera similar a un tarot: está compuesto por 79 cartas, divididas entre arcanos mayores (23) y arcanos menores (56). Para la información que utilizó de las plantas locales se basó en sitios orientados a la divulgación sobre flora local, principalmente, la Fundación Philippi, Chilebosque, Ladera Sur, el sitio sobre plantas endémicas chilenas del jardín botánico de Edimburgo y las guías de campo editados por Corma. Además, contó con el apoyo de la terapeuta Carolina Meza.
Para ilustrar plantas locales, la artista consideró fundamental mencionar su relación con las culturas que ancestralmente han habitado el territorio, en particular, la mapuche. “Los usos, roles, e historias de estas plantas varían muchísimo de acuerdo a quién te informe, y la verdad, a estas alturas, aunque fuera antropóloga, considero que es rol de las personas que pertenecen a estas culturas, difundir el conocimiento de la manera que les parezca adecuada”, comenta en el manual que acompaña el Oráculo.
Es común, explica Francisca, que al revisar un libro de plantas medicinales chilenas aparezcan especies introducidas y su decisión de integrar características de endemismo, considera, es la razón para adentrarse en el conocimiento de las culturas ancestrales con aquellas plantas. “Hay una sensación tácita de asombro en la naturaleza tanto en la persona que hace esto y de quien lo adquiere. En mi caso, tuvo relación con explorar la riqueza que hay detrás de todas las plantas”, comenta.
Bosque azul y la biomímesis
Entrelazando ciencias, artes y comunidades, el estudio Bosque Azul plasmó en un mazo de tarot una investigación sobre el patrimonio biocultural de Chile. El equipo está conformado por las artistas Candelaria Palacios Garín y Samanthi Roberts, y por los gestores e impulsores Sara Cohen y José Tomás Petour. Eligieron el nombre “Bosque Azul” porque les interesa explorar los bosques en sus distintas dimensiones: los de los territorios y las montañas, pero también los marinos.
La creación de este oráculo se convirtió para el equipo en una estrategia para promover la comprensión de los ecosistemas a través de un trabajo pedagógico y artístico que incentiva su conservación y cuidado. Para construirlo, desarrollaron un proceso colaborativo junto a distintos especialistas con quienes recopilaron y contrastaron información sobre los elementos representados en cada carta.
“Creo que hay una parte muy bonita que fue el ir realmente vinculándose con cada una de estas cartas a medida que íbamos trabajando en ellas. Había un proceso de investigación científica, pero después era sentarse al frente del boldo y ver qué era lo que el boldo te tenía que decir, qué era lo te entregaba”, comenta Candelaria Palacios.
El mazo, compuesto por 63 cartas, propone múltiples formas de uso. Puede funcionar como un “oráculo”, de manera individual o colectiva, conectando con los lenguajes espirituales del territorio; como herramienta para generar “conversaciones significativas” y abrir espacios de diálogo; o como un recurso lúdico a través de “Tercer ojo” y “El cuentero”, dos modalidades pensadas como juegos de mesa para compartir en grupo o en familia.
Uno de los conceptos presentes en el mazo es la biomímesis, entendida como la observación y comprensión de la naturaleza para encontrar respuestas a problemas de la vida cotidiana, un principio que también ha inspirado diversos desarrollos tecnológicos. Desde ahí, Bosque Azul propone detenerse a mirar el entorno y preguntarse qué tiene para decir aquello que nos rodea. No desde una perspectiva exclusivamente utilitaria, sino también desde la sensibilidad, la ritualidad y los ciclos de la naturaleza.
“El mazo, y es algo que hablamos mucho, ha tomado una forma propia de expresarse, de mostrar, de guiar. Y creo que es muy bonito porque te va mostrando un camino y te acerca a ciertos elementos que quizá antes no estabas mirando. Entonces, finalmente, te hace acercarte a la naturaleza”, reflexiona Sara Cohen.

Lecturas liberadoras
A lo largo de los siglos, la práctica del tarot y sus lecturas se han nutrido de distintos conocimientos y enfoques. Para la artista visual Tania González, existe una relación que va más allá de lo representado en las cartas: el vínculo entre el tarot y las mujeres que históricamente lo han practicado. Mujeres perseguidas por sus saberes, pero también reunidas en torno a ellos. Por eso, continuar con esta práctica constituye, para ella, un acto político. “Insisto en que esta práctica en sí es muy política y debe serlo, porque así se ha sostenido todos estos siglos, para encontrar y traducir el lenguaje de esta naturaleza”.
También desde la práctica, Arlette Cifuentes, profesora de filosofía y magíster en Estudios de la Imagen, reflexiona sobre el tarot como un espacio de encuentro y entendimiento. Explica que las magias, en general, no se construyen para oprimir, sino, por el contrario, para comprenderse y liberarse. Desde esa perspectiva, recuerda a las mujeres que fueron consideradas brujas por ayudar a otras en prácticas que estaban prohibidas.
«Las magias, en general, no se construyen para oprimir, sino, por el contrario, para comprenderse y liberarse. Desde esa perspectiva, recuerda a las mujeres que fueron consideradas brujas por ayudar a otras en prácticas que estaban prohibidas» (Arlette Cifuentes).
“Pensemos en la bruja que te ayudó a abortar, la bruja que te ayudó a parir, la doula que ayuda en el proceso de sanación del parto. Y, además, entender el cuerpo humano y cómo la naturaleza y el cuerpo humano tienen una relación. Entonces, igual se podría pensar en un enfoque ecofeminista que quizás no está declarado. Pero las brujas, en general, entienden lo cíclico, entienden los ciclos de la naturaleza, estudian la luna, saben cuándo hay que plantar o saben cuándo, no sé, ese rollo de cortarse el pelo cuando toca. ¿Por qué no es tan bueno leer el tarot en días de eclipse? ¿Por qué no se hacen rituales en eclipse? ¿Por qué es mejor, como las lecturas son más claras, en luna llena o más simbólicas en luna nueva?”.
Son lecturas que hoy permiten renovar y mirar desde una perspectiva contemporánea prácticas construidas en torno a los oráculos y, en particular, del Tarot como parte de ellos. En ellas, los elementos de la naturaleza, sus ciclos y procesos se convierten en una forma de aproximarse al autoconocimiento: entendernos como parte de ese mundo y recuperar, desde la sensibilidad y la percepción, una relación con aquello que también somos.
Una lectura de plantas sagrada y endémicas
Presentamos una breve y sensible lectura descriptiva de tres cartas del mazo elaborado por la artista e ilustradora Francisca Alsua. Fueron escogidas por ella para compartir una aproximación a las características de las plantas endémicas allí representadas.
Carta 1: VII Las dos caras – Trevo
Esta carta tiene relación con mirar las cosas desde otro lado y sus polaridades. Hay un fondo blanco y, a través del hoyo del árbol, una muralla blanca, y eso puede leerse como la incapacidad de ver más allá de algo, de atravesar algo y toparte con un muro, o puede ser que hay un mundo al lado y un mundo al otro. La carta alude a este árbol, que tiene muchas propiedades medicinales, es muy multifacético en ese sentido. Más que en términos de binariedades, se asocia a las ideas preconcebidas y a los juicios rápidos, porque todo es más complejo de lo que se imagina. Si lo pensamos, es una carta muy atingente al contexto mundial, porque nada es tan simple como los extremos polarizados lo hacen ver. Habla de darse el tiempo de mirar las cosas desde otro lado, de evaluar antes de emitir un juicio.
Carta 2: IX Activación – Litre
Es una carta de la activación: es mirar y estar sentada debajo de un árbol entre ese contraluz que se hace entre la copa y el cielo, en una posición de descanso. Todo buen caminante de la zona central sabe que el litre da una sombra exquisita, pero no es la sombra donde hay que resguardarse cuando vienes con los poros abiertos porque te va a dar alergia. Y no es que seas o no alérgico al litre, obviamente que hay gente que es más propensa porque es sensible, pero ocurre cuando estás con los poros abiertos. Esta carta dice: empuja un poquito más, sigue tu camino porque ahora no es cuando hay que descansar. Y es importante porque es aprender a ver las señales, a parar, a descansar, pero también a saber cuándo no parar.
Carta 3: VIII Simple y extraordinario – Ciprés de las Guaitecas
Es una carta del palo de las conexiones, que quiere decir que navega o transita en varios ámbitos: la intuición, las emociones y la mente. Lo junta todo. La ilustración muestra un close up de una ramita de ciprés y al árbol. La analogía es que el ciprés, de lejos, es un árbol cualquiera, pero si te acercas tiene unos brotecitos que parecen fractalidad, microhojitas. La utilidad del ciprés como un árbol que, después que se quema la madera, se vuelve a prueba de agua y sirve para postes, para tejuelas, casas y pasarelas completas por décadas. La carta tiene que ver con los procesos.
Imagen de portada: Cartas de Etteilla (1789), edición francesa del Libro de Thot, prometía revelar la teoría y la práctica de la antigua magia egipcia a través del Tarot. ©Publicdomainreview




