«Movimientos de Tierra» para situar un nuevo andar en el afuera

No es algo nuevo decir que el arte salió de los museos y las galerías para ingresar a espacios de exterior, emplazamientos situados en el afuera, muchas veces en la naturaleza. En Chile, encontramos antecedentes en el proyecto Amereida, cuando en la década del 60’ un grupo de arquitectos decidió salir del espacio institucional para explorar el devenir y el caminar en zonas remotas como Tierra del Fuego y así crear un poema propio de habitar en América, Amereida.

En el hemisferio norte, un antecedente crucial lo marcó el movimiento del “Land Art”, con artistas influyentes como Robert Smithson, quien se volcó a intervenir espacios industriales como mineras, también la naturaleza con los materiales que ella proveía, como los enormes espirales de basalto que dibujó el desierto de Nevada en su monumental obra “Spiral Jetty”.

«Reposo», de Francisca Sánchez. Intervención en la Ruta 5 Sur, entre Puerto Montt y Pargua. © Francisca Sánchez

La necesidad de inscribir la práctica artística en emplazamientos del exterior – ya sea industriales o en la naturaleza – ha traído una potente y completa nueva publicación editorial. Se trata del recién lanzado libro Movimientos de Tierra (Ed Polígrafa, 2021), el cual, para su editor y compilador, Pedro Donoso, se trata de “una constelación, un catálogo ampliado de la exposición Movimientos de tierra: Arte y Naturaleza, donde invitamos a distintos artistas a recorrer el territorio”.

Lo primero que llama la atención es la envergadura de la publicación. Son 35 artistas invitados con obras realizadas en zonas que van desde el desierto de Atacama, el Estrecho de Magallanes, las pampas de la región de Aysén, el interior del cráter de un volcán activo, un glaciar en medio de Campo de Hielo Patagónico, entre tantos otros puntos improbables del territorio, complejos de habitar y registrar. Como se lee en su contraportada, escrita por el académico Pablo Chiuminatto, se trata de “una antología que anuncia una vuelta a la naturaleza, ya no como paisaje, sino como el genuino hogar”.

Tal vez la mayor fuerza de esta publicación radica en que no busca exaltar la belleza del territorio, sino más bien relevar sus zonas telúricas, de conflicto, desde una particular y sugerente propuesta estética y política. Por ello aquí están presentes también proyectos que iluminan la condición de ruina en el paisaje, aquellas naturalezas sacrificadas por el extractivismo que no conoce límites ni cuidados para quienes habitan o se desplazan por esos territorios.

Los elementos geográficos de todo Chile sirven a los autores de las obras como dispositivo y lienzo para reimaginar ese paisaje, en un momento en que se ha hecho más urgente que nunca pensar en la dicotomía construida entre naturaleza y cultura, humano y no-humano, arte y naturaleza, que hoy nos vuelca, por necesidad y subsistencia, a pensar en nuevas relaciones y narrativas con ese mundo exterior.  

Pero tal vez la mayor fuerza de esta publicación radica en que no busca exaltar la belleza del territorio, sino más bien relevar sus zonas telúricas, de conflicto, desde una particular y sugerente propuesta estética y política. Por ello aquí están presentes también proyectos que iluminan la condición de ruina en el paisaje, aquellas naturalezas sacrificadas por el extractivismo de una industria que no conoce límites ni cuidados para quienes habitan o se desplazan por esos territorios, ya sea humanos y no humanos.

La artista Cecilia Vicuña en la ribera del río durante la creación de «Quipu Mapocho». © Cecilia Vicuña.

Así, por ejemplo, el trabajo de Patrick Seeger en las localidades de Quintero y Ventanas, propone una escultura como sistema de vigilancia para observar las graves emisiones tóxicas que se desprenden de esta zona de sacrificio. También está el desierto devenido vertedero de Alto Hospicio en La ciudad posterior, retratado en tres videos por Demian Schopf, acaso un anticipo apocalíptico de las naturalezas muertas que ya están entre nosotros.

En todos los registros presentes en el libro algo que caduca y permanece. Cada uno de esos objetos recolectados, exhibidos, performados, se transforman en testigo del paso del tiempo y del humano al ser incorporado por cada uno de estos artistas e investigadores del territorio. La interrogante definitiva que parece desafiar el libro es: ¿Puede la naturaleza transformarse en archivo?

Registro de la obra «Terra Australis Ignota», en el extremo sur de Patagonia, del artista Nicolás Spencer © Nicolás Spencer

Llama la atención el carácter efímero de gran parte de las obras presentes, lo que sugiere la urgencia, en tiempos de la grave crisis global ambiental de esta era geológica conocida como Antropoceno, de ofrecer prácticas artísticas que operen poética, estética y políticamente a través de la impermanencia, que puedan ser ejecutadas pero también borradas por las fuerzas geológicas, barridas por el viento, una vez que la obra ya ha cumplido su propósito en ese paisaje prestado para expresar.

Así como en la década del 60’ un grupo de artistas conceptuales decidió salir al espacio abierto como una forma de activismo contra la guerra de Vietnam, hoy, las y los artistas y autores que acopia Movimientos de tierra guardan también una inquietud en común. Existe una urgencia por habitar, por pensar, por reimaginar el paisaje, por decir: caminamos, transitamos pero no olvidamos que esta tierra también habla y se mueve, no olvidamos que estamos de paso. Este libro viene a dar cuenta de esa necesaria forma de expresión y habitar de estos tiempos complejos.

El libro, publicado recientemente por editorial Polígrafa, está en español e inglés. © Movimientos de Tierra

MOVIMIENTOS DE TIERRA

Movimientos de tierra surge de la exposición realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes en 2017 donde se reunieron seis grandes intervenciones realizadas en distintos puntos del territorio de Chile. A partir de ese ejercicio artístico en el entorno natural, el presente volumen es concebido como una investigación ampliada que alcanza las 35 obras de distintos artistas contemporáneos cuyas motivaciones ecopolíticas, sociales y espaciales permiten trazar una cartografía única donde se refleja un territorio de contrastes. Esta compilación ofrece una visión panorámica como un conjunto de posibles intuiciones y modos de pensar nuestras relaciones con el entorno natural en una época marcada por la crisis climática, tal como lo sugieren los distintos ensayos que acompañan las obras.  

Editor: Pedro Donoso

Editorial: Polígrafa, Barcelona

Artistas: Raúl Zurita, Gianfranco Foschino, Alejandra Ruddoff, Not Vital / Cristián Orellana Terrsy, Teresa Aninat, Cecilia Vicuña, Denise Lira-Ratinoff, Ciudad Abierta, Juan Castillo, Juana Guerrero, Gonzalo Castro-Colimil, Alfredo Jaar, José Délano, Patrick Steeger, Catalina González, Marcela Correa, Colectivo Impermanentes, Julen Birke, Cristián Velasco, Dagmara Wyskiel, Francisca Sánchez, Demian Schopf, Catalina Bauer, Benjamín Ossa, Sebastián Preece / Olaf Holzapfel, Hamish Fulton, Max Corvalán-Pincheira, Catalina Correa, Nicolás Grum, Elisa Balmaceda / Cristián Espinoza, Mia Makela, Sebastián Jatz, Colectivo Última Esperanza, Claudia González, Nicolás Spencer, Lorenzo Berg.

Autores: Pedro Donoso, Juan Carlos Skewes, Nicholas Jackson, Catalina Valdés, Paula López, Valentina Montero y Jens Andermann.

Imagen de portada: Registro de «Chile antes de partir, 1981» de Alfredo Jaar. Intervención realizada entre la montaña y el mar. © Alfredo Jaar.

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