Maritorio: darle al océano lo que le corresponde

El mar que acompaña a Chile cuenta con innumerables ecosistemas y condiciones oceanográficas únicas. Sin embargo, hasta el momento, el océano que rodea nuestras costas no ha tenido una figura establecida, ni un rol específico, ni menos un cuidado literal en el texto constitucional actualmente vigente.

El mar que acompaña las costas de Chile tiene particularidades que lo hacen único. El océano Pacífico se caracteriza por ser uno de los más productivos del mundo, gracias a la espectacular corriente marina que lo recorre: la corriente de Humboldt. Esta es la encargada de provocar el fenómeno de la surgencia, el cual facilita y aumenta el nivel de productividad del mar, y con esto, la existencia de una exuberante biodiversidad que atrae a aves altamente migratorias, mamíferos marinos, peces e incluso reptiles marinos.

Chile tiene más de 6.000 kilómetros de costa, pero la actual Constitución solo nombra al mar para hacer referencia a “fuerzas de aire, mar y tierra”. © Jael Rodríguez, vía Unsplash

El mar que acompaña a Chile cuenta con innumerables ecosistemas y condiciones oceanográficas únicas. Sin embargo, hasta el momento, el océano que rodea a nuestro país no ha tenido una figura establecida, ni un rol específico, ni menos un cuidado literal en el texto constitucional actualmente vigente.

Hoy enfrentamos un contexto local y global en donde las presiones que afectan al océano crecen de forma preocupante. La emergencia climática, la seguridad alimentaria –una carta real pero muchas veces a costa de un manejo inadecuado de los recursos y áreas marinas–, la contaminación marítima, la pérdida de los ecosistemas que albergan la biodiversidad, la sobreexplotación de elementos marinos y la falta de una planificación territorial óptima y eficiente, son solo algunos de los problemas que se han vuelto cada más evidente en un país cuyas costas recorren más de 6000 kilómetros. Por esta razón, es absolutamente necesario proporcionar herramientas de legislación y protección adecuadas para el real cuidado del mar. Al mismo tiempo, surgen preguntas. ¿Por qué durante décadas el océano ha estado ausente en nuestra Constitución? ¿Cómo pretendemos cuidar de algo tan elemental para nuestra existencia y la de todos los seres vivos sin una directriz clara?

El maritorio se transforma en una propuesta que toma cada vez más posicionamiento en la opinión pública, y está en miras de convertirse en una parte fundamental del nuevo lenguaje en nuestro país.

Por primera vez, estamos en un camino derecho para incluir al océano en el texto de la posible nueva carta magna de Chile. Esta es una novedad constitucional, una nueva categoría jurídica que es concreta y literal, y por lo tanto, un cambio de paradigma radical y necesario en comparación a la actual Constitución. Uno que realmente la hace justicia al maritorio.

Hablar de maritorio en la Nueva Constitución es asumir que el Estado tiene por vez primera un rol protector con el océano, algo tan novedoso como necesario. Y no sólo eso. El maritorio se transforma en una propuesta que toma cada vez más posicionamiento en la opinión pública, y está en miras de convertirse en una parte fundamental del nuevo lenguaje en nuestro país.

Extraído de la propuesta “Constitución Política de la República de Chile”, en la sección de “Bienes Comunes Naturales”; Artículo 139, se detallan tres puntos relacionados al océano y sus ecosistemas. El primero lo detalla de la siguiente manera: “Chile es un país oceánico que reconoce la existencia del maritorio como una categoría jurídica que, al igual que el territorio, debe contar con regulación normativa específica, que incorpore sus características propias en los ámbitos social, cultural, medioambiental y económico.”

El maritorio busca dejar de darle la espalda al mar para reconocer y valorar la relación e interdependencia ecosistémica que el país tiene con el mar. © David Vives, vía Unsplash

De seguir avanzando con estas propuestas, Chile sería el primer país en consagrar el concepto del maritorio en su Constitución política. A menos de un año de haberse instalado este concepto en el debate constitucional, el maritorio pretende quedarse y ser el concepto que contempla “tanto el mar territorial, las aguas interiores, como la zona costera”.

El segundo punto del mismo artículo 139, detalla el rol del Estado frente a los distintos ecosistemas, rigurosamente detallados a continuación y por fin lejos de la ambigüedad que caracteriza a la actual Constitución: “Es deber del Estado la conservación, la preservación y el cuidado de los ecosistemas marinos y costeros continentales, insulares y antártico, propiciando las diversas vocaciones y usos asociados a ellos y asegurando, en todo caso, su preservación, conservación y restauración ecológica”. De esta manera, la propuesta marcada por el artículo 139 da un puntapié inicial a unir dimensiones que antes estuvieron marcadas por la separación, el aislamiento y por tanto, la falta de un marco normativo integrador.

Por último, el tercer punto de dicho artículo detalla: “Una ley establecerá la división administrativa del maritorio, su ordenación espacial, gestión integrada y los principios básicos que deberán informar los cuerpos legales que materialicen su institucionalización, mediante un trato diferenciado, autónomo y descentralizado, según corresponda, sobre la base de la equidad y justicia territorial”.

Chile tiene la oportunidad de fortalecer su carácter oceánico, otorgando centralidad a los ecosistemas marinos y costeros para las generaciones presentes y futuras de todos los seres que habitan esta franja de tierra y mar © Constanza López

De ser aprobada la nueva Constitución chilena, estaremos más cerca de un avance hacia una gobernanza distinta, un ordenamiento del maritorio y una regulación normativa específica, conceptos que buscan reconocer las características propias de los distintos ámbitos social, cultural, medioambiental y económico. Hasta el momento, los pasos se han consolidado de manera positiva y estas propuestas han recibido un amplio respaldo.

Nos estamos convirtiendo en una sociedad más interconectada, activa y con más participación ciudadana. Estamos en constante cambio, la política ya no es solo para grupos exclusivos. La ciudadanía forma parte y toma agencia en el rumbo de nuestro país en temas socioambientales. Es hora de dejar de darle la espalda al mar y hacerlo parte de este nuevo rumbo. Darle el lugar que se merece al océano por abastecernos, nutrirnos, enseñarnos, inspirarnos y otorgarnos el oxígeno que respiramos. Desde siempre Chile ha sido representado como un país con alrededor de 750.000 km2 contables de superficie.  Hoy, más que nunca, es momento comprender que la superficie de nuestro país considera no solo la superficie terrestre, sino también sus incontables islas, cuerpos de agua y océanos.

Imagen de portada: Saffu, vía Unsplash.

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