El archipiélago de Juan Fernandez es principalmente conocido por su única e hipnotizante biodiversidad. Sin embargo, poco se habla de su paisaje geomorfológico, dejando muchas interrogantes sobre sus abruptos acantilados y filosas cumbres. Ubicado a 600 kilómetros del continente y con un poco más de 900 habitantes, dos científicos y una científica del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile han escogido este escenario para estudiar sus orígenes, formaciones y cómo estas se relacionan con la sismicidad del continente.
Artículos científicos pioneros como “Nuevos comentarios sobre la geología de las islas de Juan Fernández” del destacado geólogo sueco Percy Quensel explican que el origen de estas islas se debe a millones de años de actividad volcánica submarina. Y aunque, para tiempos geológicos, se considera “joven”, se estima que el nacimiento del archipiélago (islas Alejandro Selkirk, Robinson Crusoe y Santa Clara) se generó tras sucesiones de erupciones ocurridas aproximadamente entre uno y seis millones de años atrás.
El archipiélago de Juan Fernández es, en realidad, parte de una cadena de montes submarinos que son producto de estas erupciones y que se extienden hasta el continente y que se desplazan bajo la placa Sudamericana junto a la placa de Nazca.
La formación de la isla y las erupciones volcánicas
Andrei Maksymowicz, director del proyecto de investigación, sugiere recordar los relatos de Maria Graham, destacada ilustradora y naturalista inglesa, quien señala esto en uno de sus libros de 1822-1823:
“Antes de aclarar, Lord Cochrane y demás caballeros bajaron a tierra con el objeto de subir el elevado cerro que se alza detrás del puerto y divisar desde la cumbre el otro lado de la isla, donde dicen que hay tierras cultivables. Los vi escalar una altísima cumbre, y después desembarqué con Glennie y otros para recorrer un poco la isla y comer. Su señoría y compañeros volvieron de su excursión muy contrariados. El contramaestre del bergantín, que algunos años antes pasó varios días en la isla, se ofreció para guiarlos, pero en vez de llevarlos a la cima más elevada los hizo escalar trabajosamente un áspero picacho de 1,500 pies de altura, rodeado de otros más altos aún, de suerte que desde su cumbre no se veia mas que desde abajo. Lord Cochrane trajo de allí un trozo de lava negra, pesada y porosa y un poco de arcilla dura y llena de celdillas, cuyo interior parece estar ligeramente vitrificado. La isla se compone principalmente, a lo que parece, de esta lava porosa”
Posteriormente en 1835, Darwin también escribió sobre el origen volcánico de la isla, e incluso en ese tiempo esbozó alguna relación entre el archipiélago y el continente, algún tipo de conexión geológica que para aquella época no se había considerado.

Con la consolidación de la geología como ciencia, décadas más tarde, diferentes expediciones al archipiélago recolectaron muestras que fueron estudiadas en laboratorios europeos entregando algunas evidencias de que su formación es el resultado de una compleja historia volcánica.
Actualmente es posible leer este origen en las abruptas paredes con capas horizontales y entrecruzadas del paisaje, que guardan y expresan el caos de épocas geológicas pasadas y muestran la variedad de rocas que la componen.
Todas estas pistas revelan el origen agitado, vibrante y convulso del archipiélago, frente a esto la investigadora Valentina Reyes-Wagner señala “lo primero son las rocas que lo forman: por una parte están los basaltos, que son rocas volcánicas que se forman cuando la lava se enfría rápidamente. (…) estas lavas se encuentran intercaladas con otros materiales que también se asocian a erupciones volcánicas, a la columna de gases, cenizas y fragmentos de roca que se produce en algunas erupciones”.
Puntas filosas y abruptas del paisaje de las islas
Según un artículo publicado en la Revista Marina por Hernán Vergara Cortés:
“La isla Alejandro Selkirk, cuya superficie es de 85 Km2, presenta profundas quebradas, muy poco erosionadas, lo que revela su juventud; su forma de domo con contornos ovalados y su imponente altura (1 .650 metros sobre el nivel del mar) reflejan claramente su estructura volcánica. Por su parte, Robinson Crusoe (superficie de 93 Km 2 ), situada a 120 kilómetros al este de Selkirk, se encuentra fuertemente afectada por los procesos erosivos (agua y viento), los cuales han modificado la mayor parte de sus formas volcánicas originales.»

¿Son todos los archipiélagos en Chile volcánicos?
La investigadora Valentina Reyes-Wagner explica que “no todos los archipiélagos en Chile son volcánicos. Los del sur del país tienen un origen diferente. Están conformados de rocas muy antiguas, y son procesos geológicos posteriores, como glaciaciones, los que le dan forma al paisaje que vemos hoy”.
La singularidad del archipiélago de Juan Fernandez se basa en su juventud geológica y las estructuras que aún permanecen bajo el mar. Lo que nos explica que en realidad es una de las pocas regiones visibles de la cadena de montes submarinos que existe bajo el océano Pacífico y que comparten un mismo origen. En este sentido, la investigadora agrega “Juan Fernández tiene más similitud con los archipiélagos polinésicos del Pacífico como Hawaii o Rapa Nui que con el continente”.
El proyecto de investigación “Cadenas: montañas submarinas, señales sobre la tierra” va más allá de la formación del archipiélago. Busca comprender cómo las grandes estructuras submarinas de la placa de Nazca influyen en la dinámica de subducción frente a las costas de Chile y, potencialmente, en la ocurrencia y distribución de los terremotos.
Esta investigación se realiza, en una primera etapa, a través de la instalación de sismómetros, instrumentos de medición que registran la sismicidad, que se encuentran actualmente trabajando de manera autónoma abastecidos de energía por paneles solares. Estos últimos recopilan información científica que se procesará a través de tomografías, un tipo de scanner del interior de la tierra, que nos permite tener una imagen de cómo es el subsuelo, qué estructuras geológicas existen y qué posibles tipos de rocas conviven bajo nuestros pies.
Durante las actividades realizadas en el Archipiélago de Juan Fernández, el equipo del proyecto identificó un gran interés de la comunidad por comprender los procesos geológicos que dieron origen a las islas. Aunque sus habitantes mantienen una profunda relación con el territorio y el océano que los rodea, la historia científica de la formación del archipiélago suele estar dispersa en publicaciones especializadas y poco accesibles para el público general. Esta necesidad motivó la elaboración de un relato que conecte las investigaciones actuales sobre montañas submarinas con la historia geológica que hizo posible la existencia de Juan Fernández.
En los próximos meses, el equipo irá a rescatar el primer set de datos con los que se podrá tener una perspectiva más completa de la estructura interna de la corteza que se ubica debajo de la isla. Esta información servirá para estudiar los procesos de deformación que, en última instancia, han dado lugar al imponente paisaje del archipiélago.

Referencias
Comunicaciones Geología. (2025). Estudiante U. de Chile investiga el origen del archipiélago Madre de Dios en la Patagonia. Noticias Universidad de Chile. https://uchile.cl/noticias/234097/estudiante-u-de-chile-estudia-el-origen-del-archipielago-madre-de-dios
González-Subiabre, M., & González-Subiabre, G. (2021). ¿Cómo se formó? Chiloé: En busca de la historia geológica del archipiélago. Ciencia Pública. https://www.cienciapublica.cl/wp-content/uploads/2025/04/COMO-SE-FORMO-CHILOE.pdf
Lara, L. E., Moreno, R., Valdivia, V., Aránguiz, R., & Lagos, M. (2021). The AD1835 eruption at Robinson Crusoe Island discredited: Geological and historical evidence. Progress in Physical Geography: Earth and Environment, 45(2), 187–206. https://doi.org/10.1177/0309133320937998
Orella, M., Medina, A., Morel, P., Ruh, M., Hernández, R., & Monleón, J. (s. f.). Las islas de Juan Fernández. Departamento de Ciencias Antropológicas y Arqueológicas, Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Humanas. https://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0038876.pdf
Quensel, P. (1953). Nuevos comentarios sobre la geología de las islas de Juan Fernández. Anales de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, (2). Universidad de Chile, Instituto de Geología. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=documentos/10221.1/80150/1/226037.pdf&origen=BDigital
Vergara, H. (1989). El archipiélago Juan Fernández, su historia y pasado geológico. Revista de Marina, (3), 89. https://revistamarina.cl/revistas/1989/3/hvergarac.pdf
V. Lee, R. (2010). Darwin’s earthquake. Revista Médica de Chile, 138(7), 897–901. https://www.scielo.cl/pdf/rmc/v138n7/art16.pdf



