Ante la inminente redacción de una nueva constitución, el agua se posiciona como un punto trascendente en la discusión pública. ¿Es el agua, en su condición de elemento esencial para la vida humana, un derecho? A mi juicio sí, no obstante, este atributo no la deja únicamente circunscrita a ese plano. Es indispensable para la […]

Ante la inminente redacción de una nueva constitución, el agua se posiciona como un punto trascendente en la discusión pública.

¿Es el agua, en su condición de elemento esencial para la vida humana, un derecho? A mi juicio sí, no obstante, este atributo no la deja únicamente circunscrita a ese plano. Es indispensable para la vida humana, pero es también esencial para toda otra forma de vida, —vegetal, animal, hongos—. Es sostenedora de ecosistemas, transporta la vida a través de la conducción de semillas y esporas; es también un lugar, un paisaje, una forma física, (un río, una laguna, un humedal, un glaciar); Y es, por cierto, también un recurso económico.

Entonces, para discutir en torno al agua entran en juego sus múltiples formas y significados. Lo que actualmente se aborda mayoritariamente desde su aspecto social es reflejo de una crisis ambiental e intereses económicos contrapuestos, que bien podrían agravarse en virtud de la recesión en ciernes.

En el caso de Santiago, la ciudad se sitúa en un territorio en su mayoría llano, parte de la cuenca del Maipo. Este río, hoy prácticamente un límite al crecimiento urbano hacia el sur constituye su principal curso de agua. Al norte, y mucho mas céntrico respecto de la ciudad, el Mapocho es el río mas visible. Es solo un afluente de menor caudal que muere en el Maipo. Entre ambos ríos queda un bolsón, el valle, alguna vez agrícola, en donde ha prosperado la capital.

El manejo de riego de jardines permite maquillar el paisaje del valle a voluntad, a la siga de modelos más húmedos de otras latitudes que dominan nuestras aspiraciones culturales, y encubren la aridez propia del territorio.

Santiago se emplaza en una zona semi árida, golpeada en la última década por la peor sequía de la que se tenga registro. El agua es por ahora un recurso disponible, pero escaso. El entorno del valle en su estado natural no es intrínsecamente verde. Su paisaje no es definido por abundancia de vegetación. Por consiguiente, las áreas verdes de las escenas suburbanas y de barrios ajardinados requieren de un aporte hídrico adicional para mantener esta condición a lo largo del año. Aunque la publicidad, particularmente la inmobiliaria, presente como acceso a la naturaleza imágenes de plazas y jardines con dominio del pasto o césped, abundantes arbustos y flores exóticas, ellas distan de lo “natural”. Esto, si se entiende por “natural” aquello opuesto a la cultura y en consecuencia se desnaturaliza todo acto de construcción y mantención del entorno tales como plantar, fertilizar, podar y en este caso fundamentalmente regar.

Fotografía que ilustra el artículo “Conectividad y áreas verdes son las bases de un buen barrio” publicado en diciembre de 2016 en la plataforma de inversión inmobiliaria Capitalizarme. Fuente: www. capitalizarme.com. Consultado en julio del 2020.

La tecnología de riego automático de jardines subyace oculta, subterránea, y emerge en horas de baja visibilidad por medio de sprinklers (rociadores). Este manejo permite maquillar el paisaje del valle a voluntad, a la siga de modelos más húmedos de otras latitudes que dominan nuestras aspiraciones culturales, y encubren la aridez propia del territorio.

Ahora bien, previo a la fundación y posterior crecimiento de Santiago, el valle se configuró como un paisaje agrícola. La cercanía a los Andes ofrece agua para los suelos fértiles. No obstante, los cursos escurren, incluso en términos visuales, bastante rápido y no necesariamente infiltran sus aguas en él. Para que la latencia presente en los suelos se manifieste en producción agrícola fue necesario acopiar, dirigir y redistribuir el agua. Hoy se sabe que inclusive en el período prehispánico se construyeron canales artificiales, como la acequia Tobalaba.[1]

Las operaciones fundamentales de canalización se trazaron perpendiculares al desplazamiento natural oriente-poniente-de las aguas, en sentido sur-norte, trasladando, próximo a la precordillera, aguas desde el Maipo al Mapocho.

Las culturas que se establecen en sitios áridos son precoces en la construcción de un paisaje, entendiendo por esto la transformación del entorno. El manejo eficiente de un recurso limitado obliga a una arquitecturización desde la escala del territorio, mediante embalses, canales y acueductos, hasta el jardín, edificando fuentes, bebederos, canales pequeños y espejos de agua. Los ejemplos más elaborados se encuentran en la Europa mediterránea, desde el acueducto romano hasta el jardín renacentista y en medio oriente, el jardín persa. En América hay un mayor desarrollo en la escala del territorio que la del jardín, con ejemplos como las terrazas del Valle Sagrado e inclusive nuestro sistema de canales agrícolas.

La canalización en sentido sur-norte tuvo fundamentalmente tres objetivos. Primero, el ya citado aporte hídrico desde el Maipo al Mapocho, dotando de constancia y velocidad a las aguas de este último (recordemos que por siglos cumplió una función de alcantarillado a cielo abierto). Segundo, acopiar el agua intermitente de las quebradas cordilleranas para su posterior aprovechamiento, capturándolas mediante un elemento transversal. Por último, distribuir. Es decir, a partir de un elemento de circulación permanente, desprender, pendiente abajo, una red de canales menores que, mediante una trama compleja, irrigara una extensa superficie agrícola.

Representación del Canal San Carlos, la red de canales que se desprenden de este y la vegetación exigua del valle. Miguel María Atero, 1805. Fuente: Colección Biblioteca Nacional de Chile.

En términos formales, el paisaje del valle se configuró como una secuencia hídrica de; en la precordillera, quebradas en que el escurrimiento define en su entorno próximo una figura verde de límites orgánicos que se corresponde con el bosque esclerófilo. Posteriormente el paisaje cordillerano se interrumpe por un canal transversal y se redefine pendiente abajo con un nuevo paisaje, construido a partir de aguas canalizadas, geometrías rectas que delimitan paños agrícolas y avenidas arboladas en torno a los trazados hídricos, plantadas en su mayoría con especies introducidas, como álamos, olmos y otros.

Santiago desde Peñalolén. Antonio Smith, c. 1875. Óleo sobre tela. Fuente: Colección Particular.

El ejemplo más conocido de esta operación es el Canal San Carlos. Inaugurado en 1820 y propiedad desde 1825 de la Sociedad de Canalistas del Maipo, la infraestructura de casi 49 km de largo corre paralela a avenida Tobalaba.

La Sociedad de Canalistas siempre ha sido una agrupación privada y poseen tanto la infraestructura como los derechos de agua que escurren en ella. Históricamente, el extenso trazado de la pieza permitió no solo abastecer terrenos colindantes, sino que también, mediante una red de 255 km de canalizaciones menores, irrigar una amplia superficie a distancia considerable del canal mismo.

La posibilidad de hacerse de agua del Maipo asegurada por ley, así como la alternativa de revenderla, constituyó un incentivo para la ejecución del canal y es hoy un estímulo para asumir la costosa manutención de este. Se trata de una corporación de derecho privado que asume una traza y, por qué no decirlo, un paisaje a la escala del territorio.

Bocatoma del Canal San Carlos. Luis Strozzi, 1940. Oleo sobre tela. Fuente: Colección Biblioteca Nacional de Chile.

En este caso la primera aproximación al agua se establece a partir de su definición como recurso: agua para riego. No obstante, la ejecución de la infraestructura y las piezas que derivan de ésta van construyendo como consecuencia un paisaje no solo en la obra conductora, sino también en el tejido que de ella se desprende. Esta dinámica configuró el paisaje del valle agrícola en el entonces entorno próximo de una incipiente ciudad capital.

Este paisaje, a diferencia del riego automático que mantiene el verdor de los jardines a través de mecanismos subterráneos, corre en superficie y delata mediante su recorrido el funcionamiento y la administración del recurso. Su conspicua presencia impide borrar del todo la memoria árida del valle. Más bien la delata mediante movimiento y temporalidad.

En la historia de Santiago, la primera aproximación al agua del río Maipo se establece a partir de su definición como recurso: agua para riego.

El valle agrícola ha sido ampliamente descrito en la literatura y representado pictóricamente en obras de mediados del siglo XIX.[2] Esta construcción cultural contribuyó a la fabricación de un paisaje identitario de la nación. Una imagen tan arraigada que es probable que la mayoría ignore que el curso de agua del San Carlos es artificial y que el álamo no es nativo.

Alameda en Peñaflor. Alfredo Valenzuela Puelma. 1875. Oleo sobre tela. Fuente: Colección Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile.

La reconstrucción histórica del San Carlos agrícola (no así su actual condición urbana) permite reconocer múltiples definiciones del agua. Se determina, primeramente, en su condición de recurso, pero no por esto pierde otras atribuciones constituyendo también un elemento que admite la vida y fabrica paisajes.

El sitio del valle agrícola es hoy sede de una ciudad capital. El consumo humano y los usos domésticos son prioridad en la distribución hídrica. Las superficies regadas, por su parte, se corresponden mayoritariamente con áreas de paisaje urbano. Sin desconocer la eficiencia superior de las actuales tecnologías de riego, respecto de las acequias, ni los esfuerzos por incorporar especies nativas, estos avances serán insuficientes si los modelos de paisaje a los que aspiramos no se condicen con la aridez del entorno.

Me permito especular en torno a factores que inciden en dicho imaginario. La denominación tanto normativa como coloquial de “área verde”[3] para referir a zonas de paisaje urbano. Un lenguaje que construye realidad respecto a las expectativas de croma, asociado a vegetación, con que se visualizan estos paisajes. Una creciente ambientalización del paisaje que determina su calidad en términos cuantitativos por sobre los cualitativos, midiéndose en m2, número de árboles, absorción de CO2, etc. Por ultimo, y es aquí donde el caso del canal San Carlos constituye un referente, el diseño y representación en el proyecto de paisaje. Evoluciona de construir paisajes de vegetación precisa asociada a cursos de agua, reproducidos pictóricamente en tonos ocre, a proyectar extensas superficies plantadas representadas en un verde espeso y homogeneizador.

Imagen renderizada que ilustra el artículo “Investigaciones señalan que vivir cerca de un parque verde puede ayudar a reducir enfermedades” publicado en diciembre de 2018 en el sitio de noticias Emol. Fuente www. emol.com.

Referencias

Stehenberg R., Sotomayor G. (2012). Mapocho Incaico. Boletín del Museo Chileno de Historia Natural, no.1, 85-149

Ministerio de Vivienda y Urbanismo. (1992) Ley general de urbanismo y construcciones decreto 47. (Ministerio de Vivienda y Urbanismo Gobierno de Chile). Santiago, Chile: Autor.

[1] En el año 2012 los arqueologos Ruben Stehberg y Gonzalo Sotomayor identificaron las principales trazas de la ocupacion inca en el valle del Maipo. Entre ellas: el camino del Inca, la plaza central, centros de adoracion en altura, fortalezas y cementerios y un sistema de canales y acequias que les permitió sostener la agricultura como modo de vida.

[2] La Academia Nacional de Pintura, fundada en 1849 y activa hasta 1910, fomentó el trabajo de autores que plasmaron el paisaje  de la zona central de Chile en sus obras. Entre ellos destaca el trabajo de Alejandro Cicarelli, primer director de la academia, y artistas tales como Antonio Smith, Pedro Lira, Valenzuela Puelma y Valenzuela Llanos.

[3] La ley general de urbanismo y construcciones define a las “areas verdes” como: “superficie de terreno destinada preferentemente al esparcimiento o circulación peatonal, conformada generalmente por especies vegetales y otros elementos complementarios”.

Sobre la Autora

Paula Aguirre es arquitecta de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2005) y Magister en Arquitectura del Paisaje por la misma institución (2011). Considera el paisaje como una  interacción entre hombre y territorio, en donde el hombre – en su rol de habitante y administrador- históricamente ha transformado su entorno conforme a procesos económicos, políticos y culturales. Sus líneas de investigación se inscriben en el paisaje urbano y la reclamación de sitios. Actualmente compatibiliza su profesión en la arquitectura del paisaje con la actividad docente.

La muralista chilena Estefanía Leigthon, conocida por su seudónimo Stfi, inaugura su primera exposición en solitario el próximo jueves 13 de diciembre en Galería Lira. “Jardín interior” representa una alegoría que invita a regresar al hogar y habitarse con amor, inspirada en la vuelta a Chile, luego de 5 años viajando por el continente latinoamericano. En […]

La muralista chilena Estefanía Leigthon, conocida por su seudónimo Stfi, inaugura su primera exposición en solitario el próximo jueves 13 de diciembre en Galería Lira. “Jardín interior” representa una alegoría que invita a regresar al hogar y habitarse con amor, inspirada en la vuelta a Chile, luego de 5 años viajando por el continente latinoamericano. En total, su “Ruta mural” dejó más de 40 obras repartidas en los muros de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala y México. La obra de la artista se destaca por su imaginario, donde diversos personajes femeninos conviven y se hacen uno con su hábitat reflejando su propia naturaleza salvaje.

La tiranía de los autos

¿Has notado que cada vez más gente usa mascarillas en Santiago? ¿O que año tras año las restricciones vehiculares son más largas y abarcan más números? Se acerca el invierno, y si bien ya estamos acostumbrados a que las preemergencias sean cada vez peores, cabe preguntarse si ésta es la solución más astuta para combatir […]

¿Has notado que cada vez más gente usa mascarillas en Santiago? ¿O que año tras año las restricciones vehiculares son más largas y abarcan más números? Se acerca el invierno, y si bien ya estamos acostumbrados a que las preemergencias sean cada vez peores, cabe preguntarse si ésta es la solución más astuta para combatir el interminable smog de la capital, o si bien hay otras formas más lúcidas y perdurables de abordar el tema de la contaminación atmosférica que nos ahoga más y más cada año.

No es secreto que la localización de Santiago en un valle rodeado de cerros ha sido un dolor de cabeza a la hora de limpiar el aire de la ciudad en los tiempos modernos. Además, la ciudad ha crecido como una mancha de aceite en el territorio, sin mayores modificaciones en la reglamentación de la construcción y planificación de la ciudad, sin embargo, esta ampliación de la ciudad y los problemas que conlleva no han sido del todo azarosos ni tampoco corresponden únicamente a la expansión territorial.

©zanapatrix

Ya desde mediados de los noventas Santiago se proyectaba como una ciudad predominantemente motorizada y moldeaba su futuro a imagen y semejanza de grandes ciudades norteamericanas como Los Ángeles, donde reinan las autopistas urbanas y el espacio del peatón sufre irremediables recortes. Y es que en Chile nuestro crecimiento desde hace décadas se mide desde un desarrollo numérico que no sólo influye los aspectos financieros del país, sino que se infiltra en los aspectos más básicos y sociales de nuestra convivencia urbana, como lo es, por ejemplo, la manera en que nos movilizamos dentro de la ciudad.

Y a pesar de que el transporte es algo que usamos a diario e influye de manera significativa en nuestra calidad de vida, como ciudadanos no prestamos mayor atención al financiamiento que se hace en infraestructura de transporte, ni menos pensamos que tenemos la opción de intervenir en la manera que se efectúan estos gastos fiscales. Sin embargo, y como hemos visto en otros casos de cuestionamientos y demandas sociales, el peso de la ciudadanía sí cuenta y quizás es hora de exigir algo más que soluciones parches y reclamar resultados definitivos al tema de la contaminación ambiental a través de una planificación participativa de la ciudad.

Vista aérea de las autopistas en Los Ángeles, Estados Unidos ©Dissolve

Desde que en 2001 se empezó a construir la primera autopista urbana en Santiago (la
Costanera Norte), el Estado de Chile ha invertido más de 2.000 millones de dólares en la construcción de autopistas en la capital. Para poner ese número en perspectiva, la construcción y equipamiento de un hospital con tecnología de punta cuesta poco más de 60 millones de dólares. La implementación del parque eólico San Juan, el más grande actualmente operativo en Chile, se construyó con una inversión de 430 millones de dólares, y el observatorio astronómico más grande del mundo, ALMA, ubicado en el desierto de
Atacama, tuvo un costo total de 1.300 millones de dólares. No queda duda entonces que estos 2.000 millones de dólares son bastante dinero, el cual podría haber sido utilizados en numerosas obras de beneficio para todos, pero lo impresionante de éste número no es sólo la cifra estratosférica, sino que el Estado, e incluso los medios de comunicación, se han empecinado en informar que las autopistas “se pagan solas” con los pagos de los usuarios.

Esta falacia sostenida en el tiempo ha justificado y estimulado la construcción de cada vez más autopistas en la capital y en concreto, esta inversión hace que la población entienda el automóvil como la mejor manera de trasladarse en la ciudad y por lo tanto todos aspiramos a adquirir un auto para movernos. El problema más evidente de este incremento exponencial de autos es el empeoramiento de la calidad del aire.

Vista desde el cerro San Cristóbal de Santiago Oriente sumergida en el smog ©Sebastián González Zenteno

Según estadísticas del Ministerio del Medio Ambiente, más del 75% de las emisiones de dióxido de carbono en la Región Metropolitana son emitidas por automóviles privados y camiones. Recordemos que el dióxido de carbono es uno de los gases responsables del efecto invernadero, proceso que ha calentado la tierra a niveles jamás registrados y que año a año trae consecuencias climáticas devastadoras como el aumento del nivel del mar, cambio en los patrones de lluvia, olas de calor, y sequías en distintos lugares del mundo.

Es asombroso, por decir lo menos, que el Estado de Chile, a sabiendas de la cantidad de polución atmosférica que emiten los automóviles y que provoca, además, un sinfín de enfermedades respiratorias en la población cada año, fomente, a través de la construcción de las autopistas urbanas, el uso del automóvil. Pero más increíble y absurdo parece el financiamiento a estas megaestructuras si se comparan con las inversiones hechas en el transporte público. Ya en la Comisión Investigadora del Transantiago de 2007 se hacían evidentes las vergonzosas disparidades a la hora de gastar los dineros fiscales en transporte.

Para todo el funcionamiento de los buses y su planificación de recorridos fueron destinados 200 millones de dólares, o sea 10 veces menos que para las autopistas urbanas, siendo que el Transantiago y los automóviles mueven a una cantidad similar de personas. Lamentable realidad en equidad también considerando que los buses son por lejos lo más utilizado por las personas de menores recursos.

En el gráfico es posible observar los distintos emisores de gases invernadero en la ciudad de Santiago. Es notoria la gran asimetría entre el transporte privado y las otras categorías. Fuente y año de los datos: Estudio de la Universidad de Santiago para Ministerio del Medio Ambiente (2014) ©Endémico/Camila Muñoz

Ahora que se avecinan las nuevas licitaciones para el Transantiago es importante tener en cuenta esta disimilitud al momento de financiar una nueva infraestructura en la ciudad y sus efectos. Ésto, porque el gobierno y su Plan de Descontaminación aspiran a reducir aún más el aproximado 1,1% de material particulado que aportan los buses del Transantiago, pagando un alto costo en tecnología de punta que no ataca el otro 98,9% del problema. Parece una absoluta locura seguir invirtiendo el dinero de todos los chilenos en bajar aún más la contaminación provocada por el transporte público hasta niveles casi inexistentes, dejando permanentemente el tema de la congestión vehicular sin soluciones concretas siendo que es el ítem más contaminante.

Es cierto que el actual sistema de buses tiene una serie de problemas graves pendientes, sin embargo, sus promesas de aumentar la calidad del servicio sin subir las tarifas, más recorridos, la renovación de la flota, y la reducción de sus externalidades, no fueron alcanzadas por el hecho de que el Estado arbitrariamente prefirió asignar recursos a las autopistas urbanas y lamentablemente la ciudadanía hasta ahora ha tenido poco o nada que decir al respecto.

La única herramienta institucional que tiene la ciudadanía para analizar y opinar sobre la construcción de una autopista es a través de un Estudio de Impacto Ambiental, el cual contempla una fase formal de participación ciudadana. El problema es que el Servicio de Evaluación Ambiental, organismo a cargo de supervisar la realización de dichos estudios, tiene un largo historial de darle en el gusto al Ministerio de Obras Públicas para agilizar la construcción de estos proyectos, aceptando muchas veces la presentación de una simple Declaración de Impacto Ambiental, que es un documento muy superficial que no sólo no contempla participación ciudadana, sino que tampoco analiza en profundidad los alcances ambientales y sociales de proyectos de esta magnitud.

Construcciones de dimensiones brutales y contaminación en Santiago ©Creative Commons

Hoy, ad portas de una nueva ola de enfermedades respiratorias y sobrellevando la actual congestión vehicular, es imperativo cuestionarse ¿cómo queremos hacer ciudad? ¿Queremos una ciudad como Los Ángeles (Estados Unidos), donde la congestión vehicular es una realidad diaria e ineludible, o preferimos el modelo de Ámsterdam (Holanda) o Münster (Alemania) y otras tantas ciudades caminables, donde el peatón y el ciclista tienen un espacio propio, seguro y expedito? ¿Queremos seguir siendo testigos mudos de las decisiones que nos atañen a todos o hacernos parte de la discusión?

El transporte y la planificación de la ciudad son temas democráticos y actuales, pero depende de nosotros informarnos y proteger los valores y cualidades urbanas que nos importan y creemos vale la pena defender, como el desarrollar una ciudad a escala humana que sea un espacio de encuentro y de intercambio, donde la salud y el cuidado del ambiente superen a las ganancias económicas o los intereses de una minoría. Si quieres informarte sobre temas de transporte visita la página de la “Coalición por un Transporte Justo”, un conjunto de organizaciones comunitarias y ciudadanas que se ha esforzado en reunir y generar todo tipo de documentos relacionados con las autopistas, el transporte público, sus problemáticas y soluciones.

Münster, en Alemania, también conocida como la capital germana de la bicicleta ©Oskar Verstege

*Foto de portada: fotografía de Santiago en su peak de smog ©Javiera Walker

Floranima: Flora endémica animada

Claudia Zavala, hoy diseñadora ya titulada, el año 2017 se encontraba en la búsqueda de un proyecto de título con el cual egresar de su carrera. Su visión del diseño como una herramienta clave en la difusión del conocimiento, y su interés por la naturaleza, la llevaron a optar por un proyecto que uniera la […]

Claudia Zavala, hoy diseñadora ya titulada, el año 2017 se encontraba en la búsqueda de un proyecto de título con el cual egresar de su carrera. Su visión del diseño como una herramienta clave en la difusión del conocimiento, y su interés por la naturaleza, la llevaron a optar por un proyecto que uniera la divulgación científica con el diseño y la ilustración, con el fin de acercar las temáticas ambientales a las personas.

En primera instancia pensó en llevar a cabo un proyecto acerca de las especies de animales endémicos de Chile, pero luego se dio cuenta que eran más escasos los materiales que fomentaran un aprendizaje sobre las especies de plantas, debido a que, por carecer de rostro y de voz, era más difícil generar cercanía e interés por ellas.

Esta realización, consolidó uno de los pilares de su proyecto: dotar a las plantas de personalidades e historias, hacerlas más “animadas” para suscitar una voluntad de cuidado y protección desde la empatía. Recordándonos que las plantas, al igual que las distintas especies de animales, conforman una comunidad, con vínculos y relaciones a su propia manera.

No por nada el nombre del proyecto es “Floranima” donde anima hace referencia a la animación (como en las caricaturas o dibujos animados), pero a su vez significa “alma” en latín, y nos lleva a pensar en los “animistas”, quienes creen que los elementos del mundo natural están poseídos de alma y por ende son dignos de respeto.

Floranima por tanto tiene como objetivo dotar a cada especie de su propia personalidad, y a su vez, respetar los fundamentos propios de un trabajo de divulgación científica, como por ejemplo mostrar las claves de identificación de cada especie: detalles de las hojas, flores, tronco y ramificación de las plantas, entre otras. De esta manera, las infografías (disponibles para descargar a través de facebook e instagram) sirven como guías de campo para niños y adultos, para llevarlas a caminatas y aprender un poco más acerca de las especies endémicas de Chile, de forma lúdica y creativa.

Guía de campo para celular ©Claudia Zavala

Bosque Es-cle-ró-fi-lo

Claudia decidió iniciar su proyecto ilustrando a las especies del bosque esclerófilo, debido a que esta subregión vegetal del Chile mediterráneo es sobresaliente a nivel mundial por su característica de hotspot. Este anglicismo se usa para hacer referencia a una zona de alto endemismo, que a su vez sufre de alta presión y amenaza, por lo que su preservación es prioritaria.

En el caso del bosque esclerófilo, su riqueza radica en la hibridez de sus especies, ya que reúne especies muy distintas entre sí, como por ejemplo el pinchudo quisco y el frondoso quillay. Además, más de la mitad de su flora es endémica (1957 especies que solo existen en la zona central de Chile). Lamentablemente, por coincidir con la zona más habitada del país, se encuentra bajo constante amenaza y ha perdido un 70% de su hábitat original, ya sea debido a la expansión de las ciudades, las plantaciones forestales y los monocultivos agrícolas.

En el mundo son solo 35 los lugares con la denominación de hotspot, y a pesar de esto, la flora de Chile central pareciera estar menos presente en nuestro imaginario. Cuando pensamos en especies emblemáticas de nuestro país, solemos pensar en las Araucarias y los Alerces, más que en los Peumos y los Litres, y esta situación es la que Claudia busca revertir con su proyecto.

©Claudia Zavala

Corto animado

Además de las infografías realizadas como guías de campo, el 2017 Claudia diseñó y produjo un corto animado sobre el bosque esclerófilo. La historia comienza con el brote de Peumino el Peumo, quien es esperado ansiosamente por toda su familia: la comunidad vegetal de la ladera sur. Entre quienes se encuentran: Señor Litre, Jabonudo Quillay, Vertical Bollén, Colliguay y Añañucas de fuego.

Señor Litre presenta a Peumino sus vecinos de la ladera soleada: Chagual, Quisco y Espino. Y le cuanta que todos ellos juntos componen el bosque llamado ‘esclerófilo’, pero que por sus impresionantes características podrían ser conocidos como ‘Superbosque’, ya que por ejemplo, casi no necesitan riego, resisten temperaturas extremas y mantienen sus hojas verdes todo el año. Además, limpian el aire, protegen el suelo de la lluvia y brindan hogar a los animales.

Peumino se encuentra muy cómodo en su hogar, sin embargo muy pronto llegan los problemas: comienza a perder su hábitat, su familia es talada para leña, son remplazados por especies invasoras que secan la tierra propiciando los incendios, y finalmente la ciudad avanza hasta dejar a Peumino completamente rodeado y solo. Tristemente, nos llama a cuidar y a plantar lejos su última semilla.

A pesar de lo devastante de este tópico, que busca conmovernos para que tomemos con una mayor importancia la pérdida de nuestro bosque nativo, el cortometraje es más enternecedor que desalentador, tiene un encanto propio muy rescatable, de manera que incluso los personajes malignos son carismáticos, como el fuego abrazador. Esto hace que funcione muy bien para introducir a los niños en las problemáticas ambientales que hoy nos aquejan, para que así desde un interés generado a través de un vínculo empático, quieran conservar y mejorar la calidad de su entorno.

Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala
La Municipalidad de Santiago, a través de la Subdirección de Cultura, invita a las vecinas y vecinos de la comuna de Santiago a participar de los distintos talleres artísticos que se realizarán en el Centro Comunitario Palacio Álamos, en colaboración con Museo Artequin. Los participantes podrán conocer, aprender y experimentar con diversas técnicas manuales, expresión […]

La Municipalidad de Santiago, a través de la Subdirección de Cultura, invita a las vecinas y vecinos de la comuna de Santiago a participar de los distintos talleres artísticos que se realizarán en el Centro Comunitario Palacio Álamos, en colaboración con Museo Artequin.

Los participantes podrán conocer, aprender y experimentar con diversas técnicas manuales, expresión de las costumbres y quehaceres realizados y transmitidos por generaciones de mujeres, reflejo de sus tradiciones y diversidad cultural latinoamericana.

Los talleres son gratuitos, con inscripción previa a palacioalamos@munistgo.cl

Martes 6 marzo | 19.00 a 21.00 hrs
Cerámica pintada

Jueves 8 marzo | 19.00 a 21.00 hrs
Bordado Tenango

Sábado 10 marzo | 10.00 a 13.00 hrs
Banderines decorativos

Martes 13 marzo | 19.00 a 21.00 hrs
Aplicaciones bordadas

Jueves 15 marzo | 19.00 a 21.00 hrs
Telar

Sábado 17 marzo | 10.00 a 13.00 hrs
Ilustraciones en tela

 

La heterogeneidad de la geografía humana y natural del Chile—y la variabilidad constante de esta relación—ha propiciado un sinnúmero de interacciones que comienzan a definir y delinear el paisaje como un objeto de estudio social y cultural, lo cual es clave para construir una relación productiva y responsable con el mismo. Por esto, se ha […]

La heterogeneidad de la geografía humana y natural del Chile—y la variabilidad constante de esta relación—ha propiciado un sinnúmero de interacciones que comienzan a definir y delinear el paisaje como un objeto de estudio social y cultural, lo cual es clave para construir una relación productiva y responsable con el mismo. Por esto, se ha elegido Chile como sede la primera conferencia del ICL, titulada “Desde el Sur: Perspectivas Globales sobre el Paisaje y Territorio», la cual reúne a siete destacados Arquitectos del Paisaje de la Universidad de Harvard, trabajando en siete contextos diferentes. La conferencia parte desde el reconocimiento que, en gran parte del mundo—y a diferencia de Europa y Estados Unidos—la arquitectura del paisaje es una disciplina en consolidación e inclusive aún no profesional. En este proceso, la arquitectura del paisaje intenta conciliar una formación heredada, fundamentalmente occidental, la cual se base en contextos y realidades muy diferentes. En esta convocatoria, los invitados discutirán cómo se produce ese proceso de contextualización y traducción semántica de la disciplina, a partir de trabajos e investigaciones llevados a cabo inmediatamente después de haber cursado estudios avanzados de arquitectura del paisaje. Se discutirá, además, cómo la disciplina comienza a adquirir un potencial de transformación crítica, inclusive político, en contextos variados a nivel global, incluido Chile. La conferencia está organizada alrededor de una visita de la ciudad de y un día de presentaciones.

Contacto:
Flavio Sciaraffia / fsciaraffia@geoadaptive.com

Nuevamente se está presentando en Santiago de Chile el festival de arte urbano HECHO EN CASA FEST, que transforma la ciudad con creatividad e invita a recorrer y verla de una manera diferente a sorprenderte al visitar estas grandes instalaciones que están en los espacios públicos. La selección de proyectos y artistas está pensada para incluir a […]

Nuevamente se está presentando en Santiago de Chile el festival de arte urbano HECHO EN CASA FEST, que transforma la ciudad con creatividad e invita a recorrer y verla de una manera diferente a sorprenderte al visitar estas grandes instalaciones que están en los espacios públicos.

La selección de proyectos y artistas está pensada para incluir a todos quienes habitan la ciudad,
para así interactuar con ella como si fuera nuestra propia casa.

Dentro de las actividades del evento, se encuentra el de MARIPOSAS CHILENSIS, obra creada por la artista Valeria Merino, y que fue elegida ganadora del concurso #IdeasTorreEntel -en que participaron más de 40 propuestas-, que se presenta como una observación de la artista sobre el contraste de lo artificial de la urbe con la naturaleza que la habita.

Son 5 mariposas gigantes (de 12 metros cada una) que se posan sobre el fuste de la Torre Entel -un símbolo de la modernidad, las comunicaciones y el concreto de la urbe-, como si fuera un árbol en un bosque de cemento, otorgando una imagen simple y delicada a este ícono de Santiago, y que por su gran escala, brindará alegría y frescura al centro de la ciudad, a la vez que nos anuncia la llegada de la primavera.

De todas formas, habrá también actividades en Barrio Lastarria, en la Explanada MAC del Parque Forestal, en la laguna de Quinta Normal (el Pato de Hule más grande del mundo), y en Valparaíso.

Para más información sobre las distintas actividades, puedes ingresar a https://hechoencasa.cl/

 

 En la ciudad de Santiago estamos acostumbrados a mirar una nube gris casi todos los días que cubre la ciudad. Este hecho nos debiera preocupar, y debiéramos reflexionar sobre los derechos civiles básicos, la salud pública  y la injusticia ambiental, exigiendo que nuestras ciudades sean planificada pensando en el bienestar de sus habitantes. ¿Existe solución […]

 En la ciudad de Santiago estamos acostumbrados a mirar una nube gris casi todos los días que cubre la ciudad. Este hecho nos debiera preocupar, y debiéramos reflexionar sobre los derechos civiles básicos, la salud pública  y la injusticia ambiental, exigiendo que nuestras ciudades sean planificada pensando en el bienestar de sus habitantes.

¿Existe solución a la contaminación santiaguina?

Hace sólo semanas que se realizó en el país el CENSO nacional para saber finalmente y a ciencia cierta, cuántos somos en Chile. Por supuesto que aún no hoy cifras oficiales, pero de todas formas  se estima que al menos 7 millones de chilenos viven en la capital.

Es interesante preguntarse entonces qué tipo de calidad de vida le entrega Santiago de Chile a sus habitantes, de todas las comunas y sectores. Puede haber muchas diferencias, pero el aire que respiran los capitalinos es el mismo: smog y más smog.

Es el tema esencial que toca el Documental “Cuando Respiro”, de la directora Coti Donoso y que fue estrenado en 2015. Su registro se realizó en una comuna emblemática por sus altos índices de polución y pre emergencias al menos dos veces en el año.

Fueron 9 años de investigación, grabación y montaje del trabajo audiovisual, lo que genera una validación extra a la hora de analizar este tremendo problema que parece no tener solución.

“Es importante que las políticas públicas vayan de la mano con la expansión de la población y la ciudad, que hoy crece de una manera muy desregulada”, comentó la documentalista en el momento del estreno de “Cuando Respiro”.

RESEÑA

Santiago es una de las ciudades más contaminadas del mundo. Alberto, un dirigente social y el abogado Luis Mariano Rendón son conscientes de ello e intentan generar un cambio, en medio de una capital que crece en forma desmedida. Y se presenta una adversa realidad: autoridades que hacen vista gorda al problema y gente que vive bajo una inmensa nube gris.

Llegando el otoño, comienza el frío y se instala una capa de contaminación en el aire santiaguino. La consecuencia directa es, por supuesto, el aumento en problemas respiratorios y numerosas pre emergencias medioambientales.

Es así como “Cuando Respiro” muestra el alcance del dañino aire que impregna la ciudad, y la vida de quienes sufren sus consecuencias y luchan por un derecho tan básico como es respirar aire limpio.

 

Tres artistas contemporáneos –un chileno, una neozelandesa maorí y un francés– compartirán su reciente experiencia en la residencia de Fundación Mar Adentro en Bosque Pehuén, su área protegida privada, ubicada en la región de La Araucanía. Participan: Etienne de France (Francia) Charlotte Graham (Nueva Zelandia) Gianfranco Foschino (Chile) Moderan: Carlos Mendoza (Coordinador de Proyectos de […]

Tres artistas contemporáneos –un chileno, una neozelandesa maorí y un francés– compartirán su reciente experiencia en la residencia de Fundación Mar Adentro en Bosque Pehuén, su área protegida privada, ubicada en la región de La Araucanía.

Participan:
Etienne de France (Francia)
Charlotte Graham (Nueva Zelandia)
Gianfranco Foschino (Chile)

Moderan:
Carlos Mendoza (Coordinador de Proyectos de Conservación, de FMA)
Beatriz Bustos O. (Directora de arte, cultura y educación de FMA)

Esta será la segunda versión de Construye Solar, la fabulosa muestra de viviendas sociales sustentables que invita a universidades de Chile y el mundo a diseñar y construir un prototipo de vivienda social sustentable, con el fin de cambiarle la cara a la vivienda social chilena. Las casas son construidas a escala real y se exhiben […]

Esta será la segunda versión de Construye Solar, la fabulosa muestra de viviendas sociales sustentables que invita a universidades de Chile y el mundo a diseñar y construir un prototipo de vivienda social sustentable, con el fin de cambiarle la cara a la vivienda social chilena.

Las casas son construidas a escala real y se exhiben durante 10 días en la elipse del Parque O’Higgins, entre este 29 de abril hasta el 7 de mayo en el Parque O’Higgins de Santiago.

Durante la muestra se realizarán actividades con un enfoque sustentable para toda la familia: charlas, talleres, seminarios, música en vivo, teatro e, incluso, yoga.

Para saber más sobre esta interesante iniciativa, te invitamos a visitar su página web.