Entre el lunes 18 y el domingo 24 de abril se realizará el 1er Festival la Puerta del Sur, iniciativa que busca articular la actividad muralista chilena y argentina en torno al embellecimiento del río Mapocho, con el objetivo de lograr el sueño de construir en Santiago un museo a cielo abierto, que sea emblemático […]

Entre el lunes 18 y el domingo 24 de abril se realizará el 1er Festival la Puerta del Sur, iniciativa que busca articular la actividad muralista chilena y argentina en torno al embellecimiento del río Mapocho, con el objetivo de lograr el sueño de construir en Santiago un museo a cielo abierto, que sea emblemático para toda la ciudadanía.

En el 2011, por petición del gobierno de Sebastián Piñera, los murales y graffitis que adornaban la rivera del Mapocho fueron borrados para otorgarle el espacio a una artista visual, Catalina Rojas,  quien expuso su trabajo con un espectáculo de luces sobre el río. Desde allí que estos muros se encuentran olvidados, realidad que este encuentro muralista y ciudadano busca reivindicar.

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Inspirado en la idea de “construir comunidad mediante al arte urbano, considerando valores de solidaridad, fraternidad, diversidad, respeto y sobre todo, compromiso con el espacio urbano y social”, como versa en su página, el Festival La Puerta del Sur convocará a 12 artistas y colectivos de Chile y Argentina para pintar tres segmentos importantes de la rivera del Río Mapocho: el primero es el muro norte del río en puente Pío Nono, el segundo en el puente La Concepción, y el tercero entre el puente Nueva Los Leones y Nueva Tajamar.

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Además, en el período en que se estarán pintando los murales, se realizarán otras actividades complementarias de intercambio entre los artistas y la ciudadanía, tales como conferencias, conversatorios, muestras de documentales, gastronomía urbana, artes escénicas, música y una feria gráfica.

Cabe destacar que la organización del encuentro tiene pensado generar esta instancia de manera tal que llegue para quedarse, pues buscan que sea el punto de partida para un movimiento más amplio y de largo aliento que se traduzca en una plataforma regional que pueda replicarse en otras ciudades del continente. En su página declaran :

“creemos necesario que esta iniciativa pueda realizarse en otras sedes, para así poder lograr una retroalimentación entre artistas y públicos participativos de muchas distintas realidades de la región, entendiendo que es en este intercambio diverso donde se construye verdadero sentido artístico y donde podemos empezar a visibilizar el arte urbano latinoamericano”.

Entre los muralistas que participarán se encuentran la Brigada Negotrópica, Ekeko, Abusas Crew, Charquipunk, La Robot de Madera, Aner Tikay, Sofrenia, entre otros.

Para más información visiten la pagina de evento en Facebook y su fan page.

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Ekeko es un muralista que chileno de alcance continental. Ha pintado en escuelas y barrios, museos y poblaciones, en su búsqueda de llevar una reflexión abierta.

 

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Alejandro “Mono” González, co-fundador de la Brigada Ramona Parra, será uno de los artistas presentes en el encuentro.
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Mural Barrio Yungay de Sofrenia.

Brigada Negotrópica: Muralismo de Justicia

Uno de los chicos de la brigada me pide un lápiz. Va a anotar el nombre del gremio de pescadores de Punta de Choros para escribirlo en el mural que están por realizar en la comunidad. Para ello, le pregunta a un pescador, este le responde que no están ni ahí con la organización. Estamos […]

Uno de los chicos de la brigada me pide un lápiz. Va a anotar el nombre del gremio de pescadores de Punta de Choros para escribirlo en el mural que están por realizar en la comunidad. Para ello, le pregunta a un pescador, este le responde que no están ni ahí con la organización.

Estamos en Punta de Choros. Las decenas de voluntarios del Carnaval Guanaco se mueven en los espacios públicos del sector, entre la escuela, la sede vecinal y la sede del gremio de pescadores, mientras los muchachos de la Brigada Negotrópica están ahora conversando codo a codo con los pescadores en la caleta “Los Corrales”.

Este grupo de muralistas comenzó por iniciativa de cuatro hermanos. Cuatro cabros que empezaron como mecheros, y aprendieron muralismo en un taller que se realizó en la cárcel, donde su buen amigo Charquipunk, hacía clases. No, mentira, eso es una broma que los chicos de la brigada tiran para romper el hielo cuando comienza esta entrevista. La verdad es que todo comenzó en los años ’80, cuando en la comuna de Lo Prado (lugar de donde provienen los hermanos) se hizo un llamado para pintar las paredes con el respaldo de una brigada de aquellos años, de la cual ya no recuerdan el nombre. Los murales de la época hacían retratos, por ejemplo, de peones levantándose en contra de la reina del ajedrez.

Pasado el tiempo, por allá por el ‘97, los mismos hermanos decidieron salir a pintar paredes en su comuna por el puro placer de hacerlo y luego incorporando la participación de sus amigos que se sentían atraídos por el tema. Así se conformó la Brigada Negotrópica. La palabra negotrópica nació de una talla entre amigos. Dicen que muchos se han incorporado tomando la brigada como una escuela para aprender, pero se han quedado. Otros, en tanto, se han sentido atraídos por las temáticas que tocan y se adhieren al proyecto.

Se declaran como gente de clase media-baja. Algunos dicen, por ejemplo, que en su casa no habían cuadernos de arte ni una formación acérrima en esta disciplina, pero sí hubo siempre un incentivo familiar hacia los dotes que demostraron desde pequeños. Para ellos, todo esto partió como un juego.

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Mural No Alto Maipo en San José de Maipo (2016)

La Brigada trabaja en conjunto y de manera anónima. No quieren ser reconocidos individualmente. Son un grupo muy bajo perfil y eso se nota, por ejemplo, en este carnaval, donde vienen directamente a pintar sin tomar mucho protagonismo en las demás actividades. Lo que hoy en día realizan es el resultado de todo un equipo que trabaja constantemente de manera desinteresada por lo que les gusta.

No tienen una visión ni un valor definido y lo que pintan va apareciendo en el muro de acuerdo a lo que le motiva a cada uno. A excepción de algunas ocasiones, como para un concurso, un pedido de alguna persona o un mural específico en el que quieran trabajar, cuando eso ocurre, uno o varios del grupo trabajan en el boceto y luego toda la brigada lo lleva a la pared, pero en general, sus integrantes dicen que todo es bien espontáneo y libre.

Por ejemplo, para realizar este mural, cada uno hace un borrador del animal que quieren plasmar en la pared y luego, manos a la obra. Uno hace el fondo, el cual será marino, mientras los demás limpian, ordenan, dibujan. Es así, como luego de unas tres horas, el mural queda tiki taka.

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Mural de Los Corrales, Punta de Choros.

Periodista: ¿Qué estilo o corriente artística” definirían ustedes en sus murales?

Brigada: La Negotrópika, jajajaja (risas)

P: Bueena. Esa es…

B: Bueno, creemos que nosotros seguimos las influencias que crecimos viendo durante esos años (80). Eran así como figuras bien rápidas, como sintetizadas, con temáticas bien políticas de oposición a la dictadura. Se refleja en nuestros murales, en los cuales solemos destacar la línea, por ejemplo. Algo así como la Ramona Parra.

P: En qué lugares han pintado ¿Siempre participan en poblaciones y proyectos sociales, no?

B: Sí, pero en varias partes también. Agradecidos vemos como sale trabajo remunerado. La menor de las veces, pero sí se puede vivir de esto. Ponte tú, pintamos restoranes, casas particulares. Y a veces también nos hacen pedidos en diferentes lugares. Nosotros vamos donde nos inviten en realidad… desde Suecia hasta La Victoria. Y si no, nosotros elegimos los muros que queremos pintar y los pedimos o los pintamos no más, dependiendo si hay un dueño o dueña de casa. También hemos trabajado por trueque, lo que es muy reconfortante también.

P: ¿Recuerdan alguna experiencia con la comunidad? Igual ustedes tienen que interactuar harto con la gente.

B: Nos ha pasado que al principio igual la gente está como escéptica. Que no nos quieren pasar el muro o que nos preguntan “¿quiénes son ustedes?”. Pero por lo general, nos va súper bien con la gente porque les gusta lo que pintamos. Una vez le pedimos el muro a una vecina y ella dijo que “No, no me gusta esa cuestión”. Entonces pintamos al lado de la casa de ella y mientras lo estábamos haciendo salió la señora y dijo “¡Ay, qué lindo! Yo también quiero una palomita afuera de mi casa”, porque pintamos pájaros y la gente suele llamarles paloma a todos los pájaros en Santiago.

P: ¿Y qué tal ese proceso de vincularse con las comunidades?

B: Es algo que hemos hecho desde siempre. Nosotros vivimos y crecimos en una población. Las primeras veces que pintamos fue en ese ambiente, como encuentros muralistas en las poblaciones. De hecho, la primera vez que pintamos y firmamos como Brigada fue en una villa de La Reina… era una pobla que queda bien  arriba. Hicimos un mural a Rodrigo Rojas, el chico del caso Quemados. Bueno y así partió la brigada igual, como con el afán de la memoria. Buscando detenidos desaparecidos. Después pintamos varios líderes mapuche, como Caupolicán y Lautaro.

P: Entonces, al principio su misión era rescatar la memoria histórica de Chile ¿O no?

B: Más que eso, la memoria sudamericana, porque también pintamos mártires, revolucionarios, escritores, artistas. Y al principio usábamos sólo blanco, negro y rojo. En un momento pensamos que lo íbamos a hacer por siempre, que iba a ser nuestro sello.

P: Eso es muy Ramona Parra.

B: Sí, pero por una cuestión de recursos también, ah. Y de calle. La línea negra para que se vea de lejos y los colores con la idea de hacerlo rápido. Y bueno, con el tiempo nos fuimos haciendo rápidos.

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Este mural lo realizaron en el transcurso del Carnaval Guanaco. Se encuentra en la entrada de la comunidad de Los Choros.

Cuando una de las integrantes del grupo entró a estudiar a la universidad, comenzó a tomarse el muralismo más en serio. Fue allí donde dio la idea a los demás de comenzar a pintar animales, ampliando la gama de colores, pues eso fue lo que más le llamaba la atención cuando empezó a conocer más sobre esta disciplina.

Integrante: Ahí yo les dije a los chiquillos ‘¿Por qué no pintamos en colores?’. Y todos me dijeron que sí, porque se dieron cuenta que yo era la más bacán.

Brigada: jajajaja (risas) Y nos dimos cuenta de que ella tenía amigas, entonces dijimos “hagámosle caso, pa’ que vengan a verla las amigas”.

Integrante: Claaaro. Y de más de 20 años, entonces, grandecitas.

Brigada: Bueno, y también porque era una buena idea, si los animales ¿Qué más resistente que ellos?

P: ¿Ustedes creen que esta actividad refuerza el activismo medioambiental?

B: Sí poh, esa es la idea. Que sea un aporte que permanece. Para que la gente valore y vea su propia historia. Igual hay gente que es insensible, que la hueá no le va a entrar por ningún lado.

La Brigada Negotrópica sólo se dedica a los dibujos. Declaran que no les desagrada el graffiti, que esta forma de expresión nunca les entró “ni por las letras, ni la cultura gringa”.  Algunos sí realizaron incursiones en esta tendencia, por una cuestión generacional del 2000. Pero la Brigada siempre se fue por el mural y el dibujo, algo más latinoamericano.

P: Y ¿Qué piensan del muralismo en Chile?

B: Hay caleta de muralismo en Chile. Mucho. Hay una historia prolífica detrás, que se vio en peligro y, de hecho, cambió totalmente desde lo que fue durante la UP, donde era la corriente artística predominante, a ser la más perseguida durante la Dictadura. Antes se enseñaba muralismo en la universidad. La Escuela de Bellas Artes, por ejemplo, tenía un departamento de muralismo donde venían desde México y otros países a intercambiar conocimientos. Una hueá que nunca volvió. Una vez vino Siqueiros a pintar una escuela en Chillán ¿Cuándo ahora van a pintar una escuela en Chillán?… Eran otros tiempos.

P: Pero eso se puede recuperar hoy en día…

B: Claro po, mostrándolo, visitándolo. Hace poco restauraron el mural de Siqueiros.

P: Y ustedes ¿Qué buscan? ¿Cuál es su objetivo principal con el muralismo?

B: Hacer justicia. Tomarse la calle y hacer justicia, a través de lo hipnótico de las imágenes. Si tú ves las fotos y las imágenes quedas hipnotizado. Nosotros esperamos que eso haga un click en tu mente. Ojalá. Más que educar, esto no es educar, así como de un punto de vista tan patriarcal. A través de otra cosa que está más cerca de lo que la gente cree, pero no se percata, nosotros queremos hacer justicia. Y, obviamente, pasarlo bien entre nosotros, ¡si esto es lo más entretenido que hay!

La Brigada Negotrópica pintó dos murales en el marco del Carnaval Guanaco. Uno en la entrada a la comunidad de Los Choros y el otro en la Caleta Los Corrales, el cual realizaron en conjunto con el muralista Charquipunk y Laperra. En el segundo de estos es donde se realizó esta amena entrevista.

Fue precisamente ese día vimos cómo una gaviota murió al tocar los cables de alta tensión. Murió al instante. Cayó de golpe al suelo, agonizó durante unos segundos y se petrificó. Asimismo, cada día mueren cientos de animales que están en peligro de extinción, son ellos parte de nuestra historia.

Historia que este grupo de muralistas se encarga de poner en evidencia.

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¨Horacio Quiroga¨ Mendoza, Argentina.
Al pasar por las calles Templeman, Cumming, Ecuador y otras de la ciudad de Valparaíso, podemos hacer un recorrido por el trabajo de un reconocido muralista chileno: Charquipunk. Su obra combina formas y colores que logran un acabado perfecto entre realidad y fantasía. Charquipunk tiene un nombre, pero prefiere mantenerlo en el anonimato. Es un […]

Al pasar por las calles Templeman, Cumming, Ecuador y otras de la ciudad de Valparaíso, podemos hacer un recorrido por el trabajo de un reconocido muralista chileno: Charquipunk. Su obra combina formas y colores que logran un acabado perfecto entre realidad y fantasía.

Charquipunk tiene un nombre, pero prefiere mantenerlo en el anonimato. Es un hombre sencillo, silencioso. Pinta con la mascarilla, por eso habla poco cuando está trabajando. Obsesivo con los detalles. Se fija meticulosamente en cada cosa y se encarga de ella con especial dedicación por si le faltó o sobró algo.

Este muralista, que algunas veces también se las ingenia haciéndolas de Dj, es oriundo de la comuna costera de Concón, pero la mayor parte de su labor la ha desempeñado, principalmente, en Valparaíso donde comenzó a pintar en el ´99. Desde ese momento, jamás dejó de ejercer lo que más le gusta: el arte callejero.

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Hoy, ya lleva casi 17 años en este mundillo, en el cual se insertó con algunos bocetos que hacía durante su tiempo libre en diferentes cuadernos. “Lo primero que hice fue llevar a la muralla muchos dibujos que tenía en mis cuadernos, que eran fantasías principalmente, no había una temática en especial”, relata.

De esta forma es que ha plasmado desde expresiones bien fantasiosas, pasando por el realismo cuando retrata animales y también mezclando ambos mundos, como en el mural que se encuentra en Cerro Concepción, llamado “El cortejo del chinchinero y la sirena”, donde pintó a una sirena saliendo a las orillas de la playa, y frente a ella, un típico chinchinero de la ciudad puerto tocando su instrumento. Este mural, por ejemplo, trabaja el imaginario de Valparaíso desde sus historias. Son este tipo de representaciones las más recurrentes, mas no las únicas en su espectro temático:

“He dibujado tanto la ciudad como los gatos que la habitan. Ellos fueron mucho tiempo mi firma. Después trabajé harto con las fiestas tradicionales, con el folklore En algún momento, hice autorretratos y, durante el último tiempo, he estado trabajando con aves”, declara.

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«El cortejo del chinchinero y la sirena» es uno de los murales que Charquipunk ha pintado en Valparaíso, una muestra de cómo combina la realidad folklórica y la fantasía. Por: Charquipunk.

Claramente lo que lo mueve es pintar. Uno de sus últimos proyectos son las llamadas “láminas”, donde plasma algún animal que esté en peligro de extinción y, más abajo de este, escribe el nombre común más el científico con que se le conoce. Con esta iniciativa, ha estado recorriendo Perú, Portugal, Colombia, y distintos sectores de Chile, tal como Punta de Choros.

Charquipunk en el Carnaval Guanaco:

En marco de este encuentro medioambiental se insertó otra de las intervenciones pensadas por el Charqui, como le llaman sus amigos (también muralistas) de la Brigada Negotrópica.

Este mural fue uno de los trabajos que realizó:

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El Pingüino de Humboldt, especie amenazada por la actividad industrial en el norte de Chile, es un animal endémico que habita en las costas de Punta de Choros. Lámina pintada por Charquipunk en Punta de Choros.

Una de sus tantas láminas, con las cuales busca generar espacios de expresión artística al aire libre y de libre acceso. Algo así como un museo abierto para la gente. Charqui señala que este tipo de expresión busca relacionarse con la realidad de la gente:

“Si es un museo con temática, que sea para que la misma gente se sienta representada con ese tema. O sea, acá la gente se siente representada con el mar, por ejemplo, porque  viven con él.  No es que yo llegue y pinte algo que es desconocido para ellos”.

Charquipunk realiza estas acotaciones mientras pinta un mural en la caleta Los Corrales de Punta de Choros en conjunto a la Brigada Negotrópica. Cuando conversa, algunos pescadores lo escuchan y asienten fehacientemente a sus declaraciones. Muchos se encuentran expectantes a cómo avanza el mural. Otros, hacen vida social con los chicos que han venido hasta acá para trabajar en murales que promuevan la conciencia medioambiental en esta zona,  la cual se encuentra constantemente amenazada por proyectos industriales.

Memoria social:

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Los «Yaitiris» son curanderos y sabios aymaras. Este mural se llama Yaitiri y está ubicado en Cochabamba, Bolivia. Foto: Charquipunk.

Para Charquipunk, el muralismo es una forma de generar memoria acerca de lo que hemos olvidado de manera inconsciente. Asimismo aclara:

“Es la única manera de recordar lo que te ha ocurrido, lo que fuiste en algún  momento y no repetir los mismos errores. Hay muchas cosas que se pueden hacer. Hay muchas variantes. Por ejemplo, en este momento en la historia de Chile vemos como el sistema político se ha encargado de hacernos olvidar. Se ha encargado de que no sepamos de dónde venimos, ni con qué animales convivimos. Bueno, al sistema le conviene que seamos ignorantes. Por ejemplo, si la gente no sabe que en este lugar existen miles de especies, no se va a preocupar de cuidarlos”.

Dice que el muro puede “jugar un papel político ideológico dentro de la sociedad”. ¿La muralla? Pero… ¿Qué cosa más inanimada que ella? Bueno, sí puede tomar vida, cuando cuenta cosas que alguien está tratando de decirnos o, como Charqui describe: “Cuando trae al recuerdo, a la memoria colectiva, esas cosas que el sistema se ha encargado de hacer que uno olvide”.

¿Por qué crees que la imagen puede generar tal repercusión en la gente?

Charquipunk: Tienes que pensar que el mural es un medio de comunicación directo, que está en la calle. ¿Tú crees que la gente que está en esta caleta, por ejemplo, se va a preocupar de ir a un museo a ver unos cuadros? Mejor el cuadro viene a la gente. Y si uno tiene esa habilidad para comunicar ciertas cosas, hay que hacerlo. O sea, no hay que tener el ego por arriba y creer que uno está cambiando el mundo, pero sí está aportando ese granito de arena. Hay que tener esa conciencia.

Resulta interesante la propuesta de Charquipunk: el arte viene a buscar al observador. El artista, en este caso, deja el mensaje en la calle, con la gente, y trabaja con ella de la mano. Mira lo que les rodea y se encarga de comulgar con ello.

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Mural de caleta Los Corrales en Punta de Choros. Realizado por Charquipunk, Brigada Negotrópica y LaPerra.

En Chile hoy existe una prolífica vida en torno a la pintura en murales. Entre ellos se conocen y muchos suelen desarrollar proyectos juntos. Por ejemplo en esta ocasión, la Brigada Negotrópica, LaPerra y Charquipunk pintaron una bodega que los pescadores tienen en su caleta.

Acerca de esta relación, Charqui señala:

“Nos conocimos hace un par de años y nos dimos cuenta que teníamos temáticas en común. Entonces empezamos a salir a pintar muros juntos. Ha sido una experiencia bacán porque, por un lado, a ellos también les interesa rescatar temas folclóricos, fiestas tradicionales. Y comulgamos en varios conceptos políticos, con los cuales hemos pintado murales de detenidos desaparecidos, por ejemplo. En el fondo podríamos decir que la temática que nos une es la memoria en el acontecer político-social, de las tradiciones y de la naturaleza también. En el fondo, ambos ocupamos el muralismo para contarle algo a la gente. Y rescatar cosas que están olvidadas”.

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Loica, por Charquipunk.