Medusas: metamorfosis e inmortalidad

Nuestra existencia como seres humanos se centra en la idea de que viviremos una vida larga y plena. Aún así, ansiando el futuro, odiamos el envejecimiento, la idea de que lo que somos se va desgastando. Buscamos la respuesta a la vida eterna en: la fuente de la juventud, las religiones, incluso los astros. A pesar de ello, la muerte sigue siendo un final que compartimos con todos los seres vivos. Mientras nosotros buscamos la respuesta en los cielos y los mitos, existe ya una criatura que la elude casi por completo: la medusa.
Las medusas, pertenecientes al filo de Cnidaria, tienen la extraordinaria capacidad de regenerarse de una forma más directa. © Randy.

De alguna forma u otra, la regeneración celular es una capacidad inherente a los seres vivos. Las medusas, pertenecientes al filo de Cnidaria, tienen la extraordinaria capacidad de regenerarse de una forma más directa. Cuando pensamos en ellas, la etapa que comúnmente tenemos en mente es la adulta, que forma la segunda fase en su ciclo de vida. Viven gran parte de esta etapa flotando por el mar, camuflajeandose y arrastrando sus tentáculos.

Las medusas comienzan su vida como larvas: criaturas minúsculas buscando una roca o lugar firme al cual aferrarse. Una vez estables, las larvas realizan una metamorfosis. Se convierten, así, en un pólipo (similar a una pequeña anémona de mar). Las colonias de estos pólipos son creadas por medio de clonaciones para que, cuando las condiciones se tornen favorables, se conviertan en una medusa adulta (Collins, 2002).

Las medusas tienen un aspecto etéreo, y son visualmente atractivas, pero no son carismáticas como otras criaturas marinas. Los delfines, las ballenas, incluso hasta los tiburones, son los que más capturan nuestra atención. Por ende, nuestro conocimiento sobre las medusas apenas comienza a expandirse. No obstante, lo que sabemos sobre ellas hasta este punto es asombroso, especialmente sobre su ciclo de vida.

Los delfines, las ballenas, incluso hasta los tiburones, son los que más capturan nuestra atención © Tim B Motivv.

Espacio entre el Inicio y el Final

Como si el inicio de vida de una medusa no fuera suficientemente interesante, es durante su muerte cuando sucede la magia. La famosa medusa inmortal, Turritopsis dorhnii, es conocida por su poder de revertir su proceso mortuorio. De esta forma, puede volver continuamente a su etapa juvenil y adulta. Cuando se enfrenta a un estrés ambiental, enfermedad o agresión, regresa a la etapa de pólipo para después emerger como una nueva medusa (Matsumoto et al., 2019). La Turritopsis dorhnii evita la muerte y crea una metamorfosis en reversa. El mecanismo detrás de ello está basado en la transdiferenciación: proceso en el cual sus células pasan a ser otro tipo de células para producir un plano corporal distinto (Martell et al., 2016).

Turritopsis dorhnii la famosa medusa inmortal. © iNaturalist.

Pero ¿qué significa esto para una medusa? ¿Por qué hacerlo? Lo que nos muestra es que, al enfrentarse a una tensión, peligro, o fin, esta puede invocar a su mecanismo de supervivencia y asumir una nueva forma de responder a ello. La figura de la medusa nos muestra que, al optar por un ciclo en el que hay espacio para cambios, para regenerar, para recrear y para renovar, es posible escoger una nueva forma de vida.

Reorganizar para Balancear

Para muchos animales marinos, la regeneración es un mecanismo común de supervivencia. Cuando una medusa se enfrenta a un depredador y éste le arranca uno de sus tentáculos, la capacidad de regenerar se vuelve crítica. Así, por ejemplo, la medusa luna, Aurelia aurita, al perder algún tentáculo, es capaz de restaurar su simetría anatómica (Abrams et al., 2015).

Esta estrategia parece enfocarse en el balance simétrico más que en el reemplazo de extremidades.  Es decir, son capaces de reorganizar sus extremidades ya existentes para completar la simetría alterada. Como mecanismo de autorreparación, es diferente a otros utilizados entre animales marinos. Esto puede suceder gracias a que las medusas luna tienen una simetría radial, diferente a la humana. Necesitan de ella para comer y usarla como propela para impulsarse en el agua (Fuchs, 2014). 

la medusa luna (Aurelia aurita) al perder algún tentáculo, es capaz de restaurar su simetría anatómica. © Luc Viatour.

El balance de simetría, en este caso, es esencial para la vida. La reorganización es clave para ello. Lo anterior puede ser una inspiración dentro del  acelerado proceso de cambio planetario que estamos viviendo. Necesitamos de una reorganización crítica dada la crisis ecológica y social a nivel planetario. Podríamos especular nuevas formas de balance: en la democratización, descubrir una vida más lenta; una reconstrucción de comunidades; y la disminución del consumo para que los humanos sembráramos algo más que una realización individual. 

Descentralización: Recreando Narrativas

En las medusas, una red compleja de neuronas reemplaza la necesidad de un sistema nervioso central con cerebro. Sus neuronas revelan, paulatinamente, un alto nivel de estructura organizacional que coordina hasta la fisión en algunas especies. Una de ellas, Clytia hemisphaerica, ha sido estudiada ampliamente para analizar este sistema descentralizado. Esta serie de redes revelan en sí una distribución de inteligencia y poder que funciona como un mecanismo de defensa (Weissbourd et al., 2021).

La descentralización revela una dicotomía para la vida humana: adjudicamos poder y control a una sola cabeza. Y no sólo como parte de los sistemas políticos, sino también como parte de nuestra narrativa humana. La historia que nos contamos sobre el mundo y nosotros mismos. Nos hemos puesto en una posición céntrica, mientras que a los demás seres vivos los hemos ubicado a nuestro alrededor, ejerciendo poder y control sobre ellos.

«Las medusas no son las únicas criaturas capaces de regenerarse; todas las especies poseen regeneración celular de alguna forma. Incluso se podría decir que es una característica que nos une como seres vivos»

La descentralización no es un concepto nuevo. Pero si uno que ha sido poco aplicado. Al explorar una red de conexiones complejas, desarrollamos una forma de imaginar y practicar una experiencia en la cual profundizamos en la interdependencia.  Partiendo de esto, generamos nuevas ideas sobre el papel que toman los seres humanos en la narrativa. Descentralizar para recrear.

Las medusas no son las únicas criaturas capaces de regenerarse; todas las especies poseen regeneración celular de alguna forma. Incluso se podría decir que es una característica que nos une como seres vivos. Lo que nos conecta con todas las demás formas de vida en la Tierra se vuelve nuestra capacidad para volver a crecer y reconstruir. Para hacernos nuevos otra vez.

En las medusas, una red compleja de neuronas reemplaza la necesidad de un sistema nervioso central con cerebro. © Ben Bracken.

Bibliografía

Abrams, M., Basinger, T., Yuan, W., Guo, C., & Goentoro, L. (2015). Self-repairing symmetry in jellyfish through mechanically driven reorganization. Proceedings Of The National Academy Of Sciences, 112(26). doi: 10.1073/pnas.1502497112

Collins, A. (2002). Phylogeny of Medusozoa and the evolution of cnidarian life cycles. Journal Of Evolutionary Biology, 15(3), 418-432. doi: 10.1046/j.1420-9101.2002.00403.x

Fuchs, B., Wang, W., Graspeuntner, S., Li, Y., Insua, S., & Herbst, E. et al. (2014). Regulation of Polyp-to-Jellyfish Transition in Aurelia aurita. Current Biology, 24(3), 263-273. doi: 10.1016/j.cub.2013.12.003

Hiebert, L., Simpson, C., & Tiozzo, S. (2020). Coloniality, clonality, and modularity in animals: The elephant in the room. Journal Of Experimental Zoology Part B: Molecular And Developmental Evolution, 336(3), 198-211. doi: 10.1002/jez.b.22944

Martell, L., Piraino, S., Gravili, C., & Boero, F. (2016) Life cycle, morphology and medusa ontogenesis of Turritopsis dohrnii (Cnidaria: Hydrozoa), Italian Journal of Zoology, 83:3, 390-399, doi: 10.1080/11250003.2016.1203034

Matsumoto, Y., Piraino, S., Miglietta, M. P. (2019) Transcriptome Characterization of Reverse Development in Turritopsis dohrnii (Hydrozoa, Cnidaria), Genetics, 9(12), 4127–4138. https://doi.org/10.1534/g3.119.400487

Weissbourd, B., Momose, T., Nair, A., Kennedy, A., Hunt, B., & Anderson, D. (2021). A genetically tractable jellyfish model for systems and evolutionary neuroscience. Cell, 184(24), 5854-5868. doi: 10.1016/j.cell.2021.10.021

Imagen de Portada: © Diane Picchiottino.

Sobre la autora:

Alexa Robles Gil es una escritora y bióloga mexicana que ha realizado su trabajo de campo en Sudáfrica y México. Le apasiona la escritura y está por acabar su segunda novela. Su fascinación por la intersección entre ciencia y escritura la ha llevado a explorar las preguntas y curiosidades del siglo XXI a través de la prosa.

Aprender a morir para aprender a vivir

La inducción del trance es una práctica antiquísima que, probablemente, nos conduce a los primeros tiempos de la humanidad y que también se ha incorporado en algunas estrategias de terapia.
Las ceremonias y los rituales son prácticas que han sido utilizadas a lo largo de la historia y que marcan transiciones de vida individual y grupal. © Joris Voeten.

La espiritualidad y la experiencia del trance mediante la modificación de consciencia, en ceremonias y rituales son prácticas que han sido utilizadas a lo largo de la historia (e.g. Bourguignon, 1973; Van Gennep, 1960; Turner, 2008). Un elemento común a estas prácticas es la confrontación con la muerte. La inducción del trance es una práctica antiquísima que, probablemente, nos conduce a los primeros tiempos de la humanidad y que también se ha incorporado en algunas estrategias de terapia. Grof (2002), uno de los fundadores de la psicología transpersonal e investigador del potencial curativo de los estados no ordinarios de conciencia, señala que las culturas preindustriales poseían una vida ritual y espiritual muy rica que incluía la experiencia directa de realidades habitualmente ocultas, para lo cual desarrollaron métodos para inducir las experiencias de trance.

En lo que llamamos “chamanismo”, el trance y la muerte son temas comunes. El chamán suele iniciar su carrera a través de poderosas experiencias, incluyendo: el trance espontáneo, la enfermedad y el dolor, conduciendo al iniciado al submundo, la experiencia de morir y renacer a una nueva etapa para sí y su rol en la comunidad. Bourguignon (1973), antropóloga e investigadora en temas de trance y estados alterados de consciencia, realizó un estudio comparativo abarcando casi 500 sociedades antiguas e indígenas y encontró que al menos el 90% de ellas tenían una forma establecida para inducir este tipo de experiencias. 

«El ritual entonces es una práctica muy antigua en la historia de la humanidad y ha sido utilizada como un mecanismo para renovarse, experimentar el morir y volver a empezar. Todas estas son poderosas vías de transformación que tienen en su centro el respeto a la experiencia y la vivencia personal y colectiva».

Junto al trance, el rito ha sido parte integral de las prácticas curativas de la humanidad. Así, Arnold Van Gennep (1960), antropólogo e investigador de la ritualidad en diferentes culturas, dirá que varias culturas realizaban estas prácticas para marcar transiciones de vida individual y grupal. También identificó la estructura general de los ritos: separación, transición y retorno. Algunos métodos de inducción del trance son la ingesta de plantas o sustancias psicodélicas; procedimientos como circuncisión, perforación de partes del cuerpo, asociados al dolor físico; música, cantos y danzas; ayuno; entrada a un espacio sagrado; tránsito a través de canales, túneles, laberintos o espacios cerrados, entre otros. Estos métodos permiten a los iniciados estar más disponibles a su propia vivencia y a entrar en contacto con dimensiones psicológicas donde el simbolismo adquiere significados fundamentales y críticos para que el proceso tenga un efecto transformador profundo.

Algunos métodos de inducción del trance son la ingesta de plantas o sustancias psicodélicas; procedimientos como circuncisión, perforación de partes del cuerpo, entre otros. © Jimmy Salazar.

Por su parte, el antropólogo Victor Turner (2008) incorpora la importancia a lo que llamó estructura y anti-estructura. Desde su visión, los ritos permiten ingresar a una dimensión que nos conecta con los demás seres, donde nos sentimos como similares y pares. Este estado de anti-estructura trasciende la estructura social, la que está dada por los roles que cumplimos en la cultura, y así nos permite conectar con lo que nos une en lo profundo, nos da un sentido de pertenencia y nos enraiza, más en nuestra experiencia humana. Turner (2008) llama a este estado communitas, donde podemos resonar con otros seres humanos así como con otras formas de vida. Este estado alcanzado suele ser profundamente movilizador y transformador para el individuo y el colectivo, pues se trasciende la identificación con un yo separado.

Dentro de esta misma lógica se puede entender la tendencia a buscar la renovación o renacimiento a través de los ritos. Carl Jung (1976), psiquiatra y psicólogo, interesado en la dimensión espiritual de la psiquis y la influencia de los arquetipos (imágenes primordiales que encontramos manifestados en diferentes tiempos y culturas), destacó la tendencia de las culturas primitivas a realizar ritos de renovación frente al agotamiento o enfermedad de la energía vital. El ritual entonces es una práctica muy antigua en la historia de la humanidad y ha sido utilizada como un mecanismo para renovarse, experimentar el morir y volver a empezar. Todas estas son poderosas vías de transformación que tienen en su centro el respeto a la experiencia y la vivencia personal y colectiva. 

El Día de Muertos es una tradición mexicana celebrada el 1 y 2 de noviembre en la que se honra a los muertos. Esta ceremonia se remonta a tiempos muy antiguos y hoy refleja el sincretismo entre las celebraciones católicas y las diversas costumbres de los pueblos ancestrales. © Danie Franco.

¿Cómo se relaciona todo esto con la muerte?

Para Turner (2008) es necesario cuidar la relación entre la estructura y la anti-estructura, no sólo a nivel individual, sino que también a nivel social y cultural. Él advierte que la falta de una de ellas tiende a llevar a la otra a un extremo poderoso y riesgoso para la estabilidad y armonía. Esto significa que ante la ausencia de anti-estructura, es decir a falta de ritos, espiritualidad, trance y la experiencia de communitas, la estructura se hace más rígida e intensa hasta un punto de colapso. En nuestro caso cultural, por ejemplo, vemos que esto se puede manifestar llevándonos al extremo del materialismo, consumismo, vacío y superficialidad en nuestras formas de vida cotidiana y en nuestras relaciones con los demás. Asimismo, puede conducirnos a un colapso social como el que muchas sociedades occidentales están viviendo en estos tiempos y que eran evidentes en la etapa pre-pandémica. Al contrario, a falta de estructura, de roles, normas y expectativas sociales la anti-estructura conduce a un caos individual y social. Ambas alas se requieren para avanzar y es necesaria una relación armónica entre las dos fuerzas.  

Mujer con copal durante la «alumbrada» de San Andrés Míxquic durante la ceremonia del día de los muertos. © Jordi Cueto-Felgueroso Arocha.

El desequilibrio entre ambas también se manifiesta en nuestra cultura a través de nuestras formas de salir de fiesta, de “carretear”. Cuando miro la dinámica de estos eventos pareciera emerger una estructura de tipo ritual: se junta un grupo de personas, se consumen diferentes sustancias, se sube el tono de voz, se coloca música a alto volumen y muchos llevan su cuerpo a un estrés extremo o éxtasis en la mezcla de estos elementos. Las personas parecen buscar consciente o inconscientemente entrar en un estado de trance, que muchas veces tiene como motivación olvidarse de la rutina que los atrapa y los comprime interiormente. A través de esta experiencia pareciera buscarse una transformación que posiblemente no logra alcanzar la profundidad necesaria para obtener revelaciones fundamentales para la vida. 

La semana y el trabajo se viven como la estructura de la que habla Turner, y el fin de semana, especialmente “el carrete”, se vive como la anti-estructura, donde nos rebelamos contra los roles sociales que sentimos oprimen nuestro ser profundo. Invito a observar este fenómeno en el propio modo de funcionar y en los círculos cercanos, así como a preguntarnos ¿qué se está buscando a través de esto?. Tal vez lleguemos a reconocer que, en realidad, se está persiguiendo una experiencia que cambie la vida, algo que seguramente no se va a obtener mediante ese camino, pues se requieren otros elementos y un contexto adecuado para que una transformación profunda suceda.

El problema de este tipo de vivencias, es la carencia de un contexto que provea un sentido y pueda acompañar las experiencias que muchas personas están buscando, quizás sin saberlo. Esto es mucho más evidente en los festivales donde encontramos un uso masivo de sustancias psicodélicas. 

La semana y el trabajo se viven como la estructura de la que habla Turner, y el fin de semana, especialmente “el carrete”, se vive como la anti-estructura, donde nos rebelamos contra los roles sociales que sentimos oprimen nuestro ser profundo. © Baptiste vía Unsplash.

Es de importancia recordar el trabajo de la Psicología Transpersonal, y específicamente de Grof (i.e., 1975, 1985, 1993, 2002, 2012). Él lleva más de 60 años estudiando las experiencias en estados de conciencia modificada, que él llamó holotrópicos (“holos” de “totalidad”; “trepein” de “moverse en dirección hacia”). En su trabajo se destacan las experiencias del morir y renacer, como fuentes permanentes de la psique para renovarse y marcar el fin e inicio de nuevas etapas. Estas vivencias parecieran ser de crucial relevancia para la salud física, mental y espiritual, así como las experiencias cumbre que investigó el psicólogo Abraham Maslow (1998). Grof (2002, 2012) pone especial atención al acompañamiento y sostén de estas experiencias, las que al confrontar la muerte cobran una intensidad especial y parecen poseer un alto potencial de curación.

Hoy urge la necesidad de contar con espacios seguros para experimentar la transformación interior y la renovación, para abrirnos a nuevas posibilidades en nosotros mismos. Para que se generen reales cambios de consciencia es necesario contar con un sentido de lo sagrado, aunque la evidencia nos muestra que gran cantidad de procesos de transformación y experiencias de despertar se inician y ocurren en contextos no sagrados (Taylor, 2012). Como señala la literatura sobre las crisis espirituales (i.e., Bragdon, 2006; Grof & Grof, 2006; Nelson, 1994), nos referimos a profundos procesos psicoespirituales, que bien entendidos y acompañados terapéuticamente pueden llevar a una resolución y transformación, no exentos de dolor y desafíos. Mientras que cuando son mal comprendidos pueden generar trauma, dolor innecesario y mayor sufrimiento para las personas y sus relaciones. 

«Hoy urge la necesidad de contar con espacios seguros para experimentar la transformación interior y la renovación, para abrirnos a nuevas posibilidades en nosotros mismos. Para que se generen reales cambios de consciencia es necesario contar con un sentido de lo sagrado, aunque la evidencia nos muestra que gran cantidad de procesos de transformación y experiencias de despertar se inician y ocurren en contextos no sagrados».

Dada la gran cantidad de personas que reportan estas experiencias parece ser un fenómeno global más que aislado, y habla de un proceso evolutivo de la consciencia. Están emergiendo potenciales y situaciones que urgen por resolverse de manera constante; podemos orientarnos a enfrentar esos procesos y resolverlos de forma más o menos proactiva (buscando las instancias adecuadas), o dejar que esos eventos de transformación nos ocurran a pesar de nuestros esfuerzos por frenarlos. 

De la mano de los nuevos potenciales emergentes, cuando atravesamos este tipo de muerte simbólica en integridad y cuidado, podemos aspirar a transformaciones sustanciales en nuestras formas de entendernos a nosotros, a los demás y al mundo. También podemos mejorar nuestras relaciones, vivir con mayor plenitud y sentido. Lo aquí dicho, aunque refiere al morir, nos conecta con el vivir: el aprender a morir en completa entrega, parece relacionarse con el permitirse nacer, confiar y soltar. No es casualidad los movimientos cada vez más fuertes que nos instan a remirar nuestras creencias y prácticas para enfrentar las grandes transiciones como son el nacer y el morir.

Referencias

Bourguignon, E. (1973). Introduction: A framework for the comparative study of altered states of consciousness. En E. Bourguignon (Ed.), Religion, altered states of consciousness, and social change (pp. 3–38). Columbia, OH: Ohio State University Press.

Bragdon, E. (2006). Sourcebook for helping people with spiritual problems (2nd rev. ed.). Aptos, CA: Lightening Up Press. 

Grof, S. (1975). Realms of the human unconscious: Observations from LSD research. New York, NY: Viking Press. (Republished 2009 as LSD: Doorway to the numinous, by Park Street Press, Rochester, VT)

Grof, S. (1985). Beyond the brain: Birth, death and transcendence in psychotherapy. Albany: State University of New York Press.

Grof, S. (1993). La mente holotrópica [The holotropic mind]. Barcelona, Spain: Kairós.

Grof, S. (2002). La Psicología del futuro: Lecciones de la investigación moderna de la consciencia. Barcelona, España: La Liebre de Marzo. 

Grof, S. (2012). Healing our deepest wounds: The holotropic paradigm shift. Newcastle, WA: Stream of Experience.

Grof, S., & Grof, C. (2006). La tormentosa búsqueda del ser. Barcelona, España: La Liebre de Marzo.

Jung, C. G. (1976). Collected works of C. G. Jung: Volume 5, symbols of transformation (R. F. C. Hull, Trans). Princeton, NJ: Princeton University Press. (Trabajo original publicado en 1956)

Maslow, A. (1998). Visiones del futuro. Barcelona, España: Kairós. 

Nelson, J. E. (1994). Healing the split: Integrating spirit into our understanding of the mentally ill. Albany, NY: State University of New York Press. 

Taylor, S. (2012). Spontaneous awakening experiences: Beyond religion and spiritual practice. The Journal of Transpersonal Psychology, 44(1), 73-91.

Turner, V. (2008). The ritual process: Structure and anti-structure (Rev. ed.). Piscataway, NJ: AldineTransaction. (Trabajo original publicado en 1969) 

Van Gennep, A. (1960). The rites of passage. Chicago, IL: University of Chicago Press. (Trabajo original publicado en 1908) 

Sobre el autor:

Felipe Landaeta Farizo es psicólogo transpersonal, profesor de la Univ. Adolfo Ibáñez desde 2009. PhD en Psicología Transpersonal e Integral (CIIS, USA). Se ha formado en diferentes métodos experienciales de terapia; tiene un interés especial por los estados no ordinarios de conciencia y su potencial psicoterapéutico.

Imagen de Portada: © Jr Korpa vía Unsplash.