Desde principios de este 2021 que el arquitecto y montañista Phillippe Boisier ha estado organizando y produciendo una serie de charlas-documentales que buscan acercar la cordillera, y ante todo, la cultura de montaña, a un espectador que no necesariamente es el atleta montañista que alcanza las altas cumbres. Sabemos que existen formas variadas y diversas […]

Desde principios de este 2021 que el arquitecto y montañista Phillippe Boisier ha estado organizando y produciendo una serie de charlas-documentales que buscan acercar la cordillera, y ante todo, la cultura de montaña, a un espectador que no necesariamente es el atleta montañista que alcanza las altas cumbres. Sabemos que existen formas variadas y diversas de habitar la cordillera, ya sea desde la fotografía, el dibujo, la exploración, la cartografía o la pintura; y en ese contexto (y bajo el alero del Club Alemán Andino de Santiago (DAV)), Boisier decidió invitar y crear montajes documentales que semana a semana sube a un canal de Youtube, para, en tiempos de pandemia, aprovechar una ventana de divulgación a la montaña que pudiese mostrar el trabajo de investigadores nacionales y extranjeros que desde múltiples disciplinas, han decidido habitar la cordillera.

Para muchos de los que crecieron en Santiago, es muy probable que su primera aproximación a las alturas, o dicho de otra manera, su primer despegue del suelo, haya sido subir el Cerro San Cristóbal. 

En ese contexto, el próximo martes 5 de octubre, se presentará una interesante charla que se remonta al parque urbano más conocido y emblemático de la capital de Chile. Se trata del Parque Metropolitano o Cerro San Cristóbal, un hito urbano, cultural y geográfico que todos hemos tenido la oportunidad de experimentar, ya sea mirándolo desde la ventana de nuestros hogares, ascendiéndolo a pie o en bicicleta, en una peregrinación a la Virgen, en un paseo en teleférico, entre tantas otras posibilidades que nos remiten y reúnen en este cerro isla.

El cerro San Cristóbal en 1919. Ademásde este cerro, el Parque Metropolitano está conformado por el cerro El Carbón, Gemelos y Chacarillas. © Archivo Fotográfico Revista Life.

«Para muchos de los que crecieron en Santiago, es muy probable que su primera aproximación a las alturas, o dicho de otra manera, su primer despegue del suelo, haya sido subir el Cerro San Cristóbal. El Parque Metropolitano, con sus rutas, miradores, parques, teleférico y funicular, ofrece no solo la posibilidad de mirar la ciudad de la altura, sino una evidente panorámica de nuestra cordillera de los Andes como pocas veces se ve desde la ciudad. Implícitamente se ofrece al visitante su primera posibilidad de transformarse en montañista, al preguntarse si esas cumbres podrían accederse caminando», sostiene también el encargado de extensión del DAV, en esta presentación a su próxima charla. Asimismo, para la arquitecta del paisaje Romy Hetch, se trata de un verdadero «espolón andino», una suerte de embajador de la Cordillera de los Andes que avanza hasta el centro mismo de la ciudad.

Boisier quiso invitar a la arquitecta Tatiana Carbonell, quien publicó el libro «De roca a parque: la formación del Parque Metropolitano», el cual a partir de la revisión de archivos y documentación rescatada ella nos muestra cómo este parque que forma parte de nuestro imaginario cotidiano es el resultado de un diseño que se ha pensado, gestionado y construido a lo largo de los años, para evidenciar que en su origen solo era un conjunto de rocas y algunos espinos, delatando que nuestro pasado inmediato como ciudad era mucho mas desértico de lo que imaginamos. “Parte del esfuerzo fue cambiar la concepción de que no es un cerro isla, sino una estribación de la cordillera”, sostuvo la autora en una entrevista al programa «Santiago Adicto», de Radio Duna. Y es que incluso sería posible llegar hasta el mismo cerro el Plomo, si conectáramos sus cumbres.

La Virgen se sumó a la colonización del Parque en 1908. © Archivo Fotográfico Revista Life.
Para Boisier, «la cantidad de información histórica que ofrece el cerro San Cristóbal nos pone en un necesario lugar de alerta, que nos permite argumentar en contra de los lugares comunes.» En ese sentido, con esta investigación podemos darnos cuenta que Santiago era un lugar mucho mas árido de cómo lo vemos hoy, donde el impacto humano (diseño urbano, canalización) ha sido positivo, en contraposición de lo que acusa el cambio climático. «También el cerro nos recuerda de que forma la mayoría de las peregrinaciones humanas buscan la altura para la redención, sea de culpa religiosa, moral, o deportiva.  Y finalmente nos sigue enseñado lo vital (aunque para muchos imperceptible) que significa tomar perspectiva», sostiene el arquitecto.

La charla buscará hacerse la siguiente pregunta: Si el actual Parque Metropolitano de Santiago fue un conjunto de cerros semiáridos, erosionados y alejados de la ciudad, ¿cómo este sector, históricamente conocido como cerro San Cristóbal, se convirtió en el lugar favorito de los santiaguinos y en un parque único en el mundo? La presentación (basada en la publicación del libro) buscará contar la historia del parque urbano más emblemático de nuestro país, para mostrar las dificultades que este proyecto de paisaje ha tenido que enfrentar por factores ecológicos, políticos, históricos, sociales, simbólicos y hasta poéticos; haciendo consciente que el paisaje es también un acto de voluntad.

El macizo cordillerano del valle de Santiago con los cerros Altar, Paloma y Plomo, visto desde una ladera del Cerro San Cristobal. © Archivo Fotográfico Revista Life.

Sobre el Evento

Ciclo Diaporamas DAV, «Cerro San Cristóbal: de roca a parque»

Fecha: Martes 5 de octubre 2021, 20 hrs.

Presenta: Tatiana Carbonell

Organiza: Phillippe Boisier (DAV Santiago)

Vía canal Youtube DAV 

Imagen de portada: Sobre un mar de nubes y con la cordillera de fondo, un piño de cabras pasta en las laderas del San Cristóbal en 1919. © Archivo Fotográfico Biblioteca Nacional de Chile.

Este lunes se lanzó una campaña que busca promover la participación ciudadana en la formulación de la  Política Nacional de las Montañas en su proceso consultivo, que se mantendrá activo hasta el 21 de febrero. Chile es un país compuesto por dos importantes e imponentes cordilleras que constituyen el 63,8% del total de soberanía nacional. […]

Este lunes se lanzó una campaña que busca promover la participación ciudadana en la formulación de la  Política Nacional de las Montañas en su proceso consultivo, que se mantendrá activo hasta el 21 de febrero.

Chile es un país compuesto por dos importantes e imponentes cordilleras que constituyen el 63,8% del total de soberanía nacional. De ese porcentaje, unos 251,9 mil kilómetros cuadrados están erosionados (FAO, 2012), en gran medida, producto de la actividad humana muchas veces descontrolada, que genera ciertos problemas entre las partes interesadas en vivir de ese entorno.

Un ejemplo de ello es lo que se ha observado en la comunidad del Cajón del Maipo, la cual en 1995 fue testigo por primera vez de un conflicto que puso en tensión los intereses de sus habitantes, con los de un proyecto industrial, y al Estado que se situó en medio de ambos. Aquel año la compañía GasAndes llegó con un proyecto que buscaba transportar gas natural entre la provincia argentina de Neuquén y la Región Metropolitana, a través de un gasoducto que pasaría por sectores del cañón, afectando la vida cotidiana tanto de las personas, como de la flora y fauna que le ocupa.  En aquellos años, el Servicio de Impacto Ambiental (SEIA) se estaba creando y no existía ninguna normativa clara que acogiera las demandas de los ciudadanos, más que las propuestas de la industria que aportan a los índices de crecimiento.

Más tarde, durante el 2007, un nuevo grupo de entendidos en economía y política llegó con la idea de construir Alto Maipo, un proyecto hidroeléctrico de AesGener y Antofagasta Minerals (grupo Luksic) que contemplaba crear dos centrales de pasada denominadas Alfalfal II y Las Lajas.  Sin embargo, esta vez se encontró con la fuerte oposición de una comunidad despierta, que comenzaba a organizarse en un colegio de la zona, y de donde nació la Coordinadora Ciudadana por la defensa del Cajón del Maipo, agrupación que ha ejercido fuerte oposición contra el proyecto, advirtiendo sus irregularidades.

Otro tema importante es el destino de los predios fiscales, como son Río Colorado y Río Olivares en la Región Metropolitana, donde más de 130 mil hectáreas no poseen ninguna protección oficial, y el acceso es controlado por una empresa hidroeléctrica que ha mermado su superficie e integridad ecológica. Esto sucede a pesar de la provisión de agua que estos cauces distribuyen para la región, además de la gran cantidad de glaciares que poseen (constituyen un 34% de su superficie) y, con ello, gran potencial para la conservación en una región que no cuenta con su propio parque nacional.

Foto: Sergio Infante.

Al igual que lo que ocurre en la Metropolitana, otros lugares del país han atravesado por esta realidad. Ejemplos como los que se viven en la cordillera de Nahuelbuta, el río Achibueno en la provincia de Linares, o en San Fabián de Alico en la provincia de Ñuble, son esclarecedores de las tensiones que se atraviesan en la montaña. Por este motivo, se torna apremiante levantar la voz para proteger sus territorios.

En el 2014, Chile creó el Comité Nacional para las Montañas, el cual está presidido por el Ministerio del Exterior, e involucra instituciones como los Ministerios de Medio Ambiente, Hacienda, Minería,  Agricultura, Sernatur y Conaf (entre otras, son 14 en total). Este comité fue el que redactó un borrador de una política de Estado para la Gestión Sustentable de la Montaña, y han abierto una plataforma de consultas ciudadanas que se cierra el martes 21 de febrero.

Campaña ciudadana:

Esa política pretende mantenerse transversalmente en los gobiernos que sigan de aquí al 2030, motivo por el cual Fundación Plantae, AccessPanam, Revista Escalando y Movimiento han formulado “La Voz de la Montaña”, una campaña que busca convocar a los/as chilenos/as a dar su opinión en lo que queda del proceso consultivo de la Política.

Ellos proponen ocho puntos relevantes, entre los que se encuentran: 1. declarar bajo protección oficial todos los espacios fiscales de la cordillera; 2. crear el instituto de las montañas como entidad permanente que se encargue de ejecutar la planificación; 3. crear un programa de acceso a los bienes nacionales montañosos a través de servidumbres de paso o derechos reales de conservación; 4. transparentar el catastro de bienes nacionales en territorios de montaña; 5. incorporar una definición de acceso consciente a las montañas; 6. educar a las nuevas generaciones sobre el acceso consciente; 7. establecer un sistema de incentivos para la conservación de ecosistemas; y 8. diseñar y aplicar un marco regulatorio que incluya un instrumento vinculante de ordenamiento territorial para zonas montañosas.

“Nuestra visión plantea que, de aquí al 2030, las montañas sean reconocidas como un elemento de Identidad Nacional, propendiendo a su conservación, cuidado, uso sustentable y propiciando el bienestar social, económico y ambiental de la población. Proponemos que el extenso territorio fiscal nacional de montaña sea resguardado y manejado efectivamente al servicio del interés público”.

Por su parte, Francisco Solís, encargado de Políticas Públicas de Fundación Plantae  y uno de los voceros de la causa, señala: “Esta es una oportunidad tremenda que debemos aprovechar como país, pues la montaña es un patrimonio al cual no se le ha dado suficiente valoración ni tampoco un marco regulatorio específico que la proteja frente a sus amenazas”. Además, destaca que para lograrlo, es apremiante regular sus usos de manera tal que se garantice su sustentabilidad a lo largo del tiempo “proveyendo bienes y servicios ecosistémicos -como agua y  recreación- para las presentes y futuras generaciones”.

La montaña es de tod@s:

Una política de Estado es un marco regulatorio que se materializa en acciones políticas como son leyes, programas, campañas, etcétera. El Estado, en su rol benefactor abre este proceso de consultas para conformar un documento que integre los intereses de todas las partes de la sociedad, con sus descontentos y deseos.

Por su parte, la causa La Voz de la Montaña pone sobre la mesa la visión de que la cordillera es relevante por su dimensión como espacio público, además del equilibrio que aporta al ecosistema. “Actualmente, el Estado está perdiendo o manejando inadecuadamente zonas de montaña, propiedad de todos los chilenos”, comenta Solís, añadiendo además que “actúan como verdaderas torres de agua, ya sea por sus glaciares o por los humedales de altura”.

Esta campaña se mantendrá durante todo el año, sin embargo, la etapa actual del proceso es fundamental, pues es cuando los ciudadanos pueden ingresar sus observaciones en el proceso de participación.

Las organizaciones participantes invitan a la ciudadanía a hacer sentir su voz y a participar de una forma muy concreta: revisando el texto propuesto y replicándolo en una opinión ciudadana.

Todo ello puedes hacerlo a través de: www.lavozdelamontaña.com

Foto: Claudio Vicuña