Los proyectos artísticos mediales interdisciplinares se hacen cada día más patentes en la escena cultural global. Muy lejos de las prácticas de artes tradicionales  o más conservadoras, estas otras formas de hacer y crear se  esparcen como raíces a lo largo y ancho de la Tierra, conectando con otros territorios y otras áreas profesionales, logrando así borronear las fronteras disciplinarias. Proyectos artísticos inspirados en la naturaleza, creados gracias a medios digitales e informáticos; y en colaboración con científicos, ingenieros y otros actores del panorama cultural tales como músicos, escritores o audiovisuales, hoy se interrelacionan para crear un  mejor entendimiento entre el mundo y la crisis climática en la que estamos inmersos.
Tangerine Reef es uno de los tantos proyectos artísticos inspirados en la naturaleza, creados gracias a medios digitales e informáticos; y en colaboración con científicos, ingenieros y otros actores del panorama cultural tales como músicos, escritores o audiovisuales. © Tangerine Reef.

A continuación Endémico web te invita a conocer algunos proyectos artísticos que han logrado no solo acercar la ciencia a la comunidad, sino también mostrar ecosistemas y formas de vida de las que no siempre tenemos presentes. Además, nos demuestran que el quehacer artístico se enriquece muchísimo más cuando se trabaja desde la intersección del arte digital, la ciencia y el cuidado ambiental.

Aracnophilia: repensar el Antropoceno por medio de la posibilidad de un Aracnoceno

Aracnophilia nace el 2006, de la mano de Tomas Saraceno y se articula en base a la investigación sobre los arácnidos y sus telarañas. En la página web del proyecto se puede leer que “la telaraña es una extensión de los sistemas sensoriales y cognitivos de la araña, nuestro enfoque no es considerar la telaraña como algo separado de la araña constructora de estas, sino un conjunto de materia viva que pensamos en términos del neologismo conjuntivo: spider/web (araña/telaraña o red)”. Es así como a partir del estudio del funcionamiento, la forma y la multiplicidad de posibilidades estructurales de esta extensión y creación arácnida, Studio Tomás Saraceno ha construido una serie de archivos spider/web. Estos abarcan imágenes y videos de las redes tejidas por distintos tipos de arañas; radiografías de las estructuras creadas, registro de sonidos de las vibraciones de estos hilos, entre otros.

Studio Tomás Saraceno ha construido una serie de archivos spider/web a través del estudio del funcionamiento, la forma y la multiplicidad de posibilidades estructurales de esta extensión y creación arácnida. © Studio Tomás.

La investigación para la creación de los diferentes archivos que componen Aracnophilia ha sido sustentada gracias al trabajo de diferentes actores provenientes de áreas tan disímiles como la astrofísica, etología, arquitectura, sociología, entre otros. Las colaboraciones han provocado nuevos conceptos y un conjunto de innovaciones en la ciencia, las artes y las humanidades y se extienden más allá de los límites disciplinarios, desdibujando los tipos de preguntas y métodos de investigación que dichas disciplinas inscriben tradicionalmente. 

La investigación de Studio Tomás Saraceno sobre las telarañas es una historia de enredos: entre diferentes especies, cuerpos de pensamiento y metodologías de investigación. Una práctica que continúa hasta el día de hoy, generando archivos dinámicos que crecen y cambian tal como el quehacer arácnido. Todo el enredo de registros e historia de dicho proyecto se encuentra en su sitio web abierto a todo público. Es más, cualquiera puede colaborar con la expansión de estos archivos. Como dice el antropólogo americano Eben Kirskey «las dinámicas emergentes pueden destruir el orden existente», pero «también pueden figurar en esperanzas colectivas».


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Aracnophilia continúa hasta el día de hoy, generando archivos dinámicos que crecen y cambian tal como el quehacer arácnido. © Studio Tomás.

Symbiosia y Econtinuum: participar de la comunicación vegetal 

El artista y fundador de Woven Studio Thijs Biersteker junto al biólogo y director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal Stefano Mancuso han creado ya dos instalaciones inspiradas en la comunicación vegetal: Symbiosia y Econtinuum. 

El primer proyecto Symbiosia, fue la obra inaugural de la exposición Trees que ocurrió durante el 2019 en la Fondation Cartier pour ‘art contemporain, París y cuyo objetivo fue mostrar la comunicación entre los árboles y su relación con los visitantes y el medio ambiente. Biersteker y Mancuso desarrollaron un sistema de cálculo basado en datos que estimaba el impacto en tiempo real que tiene el cambio climático en el ambiente. Para hacerlo accesible a los visitantes crearon la visualización de dichos datos en forma de anillos concéntricos como los que tienen los troncos, que es en donde los árboles dejan registro de sus vidas y el entorno. Los anillos normalmente cambian de forma en periodos de tiempo más largo, tales como un año; en Symbiosia los anillos se formaron por segundo. De esta forma, la contaminación ambiental y los cambios de temperaturas lograron un efecto instantáneo en la obra.

Los árboles documentan sus vidas a través de sus anillos de crecimiento anuales ocultos detrás de su corteza. El grosor y la forma de los anillos revelan cambios ambientales y enfermedades, incendios forestales, sequías y niveles de contaminación a lo largo de la vida del árbol. © Woven Studio.

Luego de  Symbiosia, la idea de la comunicación vegetal por medio de las raíces siguió rondando en la mente de Thijs Biersteker por lo que convocó nuevamente a Stefano Mancuso para crear Econtinuum durante el 2020. Esta vez crearon una escultura de datos científicos en relación a la comunicación vegetal, una instalación que imita el parloteo eléctrico y químico que ocurre en las raíces. De esta manera, el público está invitado a la conversación que sucede bajo tierra. 

La escultura se compone de unas redes gigantescas de raíces transparentes de dos árboles, las que son capaces de medir la calidad del aire, la humedad, los niveles de CO2 y los compuestos orgánicos volátiles en la habitación. De esta forma los dos árboles “hablan” sobre los cambios biométricos y de composición del aire en la habitación, enviando señales de advertencia eléctricas y compartiendo nutrientes para mantenerse en equilibrio. En ese sentido, la obra muestra el poder de una relación simbiótica en la naturaleza y comparte la lección más importante que se puede aprender de un ecosistema forestal: juntos somos más fuertes.

Si quieres ser parte de esta conversación vegetal, visita los proyectos en https://thijsbiersteker.com 

Econtinuum es una escultura de raíces transparente de dos árboles capaces de medir la calidad del aire, la humedad, los niveles de CO2 y los compuestos orgánicos volátiles en la habitación. © Woven Studio.

Tangerine Reef: poema visual de exuberantes paisajes acuáticos

Tangerine Reef es un álbum visual compuesto por la musicalización de la reconocida banda de música experimental Animal Collective en colaboración con los videos de Coral Morphologic. Se realizó en el marco de la conmemoración del Año Internacional del Arrecife durante el 2018. La obra presenta 13 tracks audiovisuales compuestos a base de time-lapse de las panorámicas acuáticas más espectaculares que ofrecen los arrecifes de coral y las criaturas que lo componen. 

La obra presenta 13 tracks audiovisuales compuestos a base de time-lapse de las panorámicas acuáticas como esta. © Tangerine Reef.

En los 54 minutos que dura el álbum se experimenta un viaje musical de psicodelia submarina que invita a adentrarse en la fascinante dinámica de los seres que viven en los arrecifes. Colores eléctricos y patrones que respiran dan forma a estos paisajes acuáticos; los tentáculos de las anémonas bailan, se tocan y conectan como si fueran minúsculos deditos de marcianos. Movimientos y texturas de otro mundo se combinan con sonidos astrales y eléctricos. Tangerine Reef es un despertar de los sentidos, un viaje al lado más exuberante y extravagante de la naturaleza. 

Aunque no lo parezca, este poema visual rescata las imágenes sub oceánicas sin ningún tipo de mejora artificial. Los colores son naturalmente fluorescentes y hacen que los animales que los visten parezcan seres extraterrestres. Sin embargo, Tangerine Reef no solo es una experiencia estética y sensorial, sino también una reconexión con el anima mundi. Ciencia y arte se conjugan para renovar el imaginario, concientizar y hacer germinar este increíble homenaje. 

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angerine Reef es una experiencia estética y sensorial, una reconexión con el anima mundi en donde ciencia y arte se conjugan para renovar el imaginario, concientizar y hacer germinar este increíble homenaje a los arrecifes. © Tangerine Reef.
Los ecosistemas hoy se develan y nos exigen, no precisamente como observadores sino que más bien como cohabitantes, una visión que entrelace a diferentes disciplinas, capaz de aglutinar en un discurso transformador, una crítica constructiva a un modelo que se encuentra en crisis. De esta manera, enfoques multidisciplinarios, interdisciplinarios o transdisciplinarios, comienzan a hacer más […]

Los ecosistemas hoy se develan y nos exigen, no precisamente como observadores sino que más bien como cohabitantes, una visión que entrelace a diferentes disciplinas, capaz de aglutinar en un discurso transformador, una crítica constructiva a un modelo que se encuentra en crisis. De esta manera, enfoques multidisciplinarios, interdisciplinarios o transdisciplinarios, comienzan a hacer más sentido cuando de resolver problemas medioambientales se trata.

Enfoques multidisciplinarios, interdisciplinarios o transdisciplinarios hacen más sentido cuando de resolver problemas medioambientales se trata. © CIET-LR

Hablar de enfoques que articulen a múltiples disciplinas, requiere quizás de un esfuerzo doble para la racionalidad a la que nos hemos acostumbrado. Tal como plantea la literatura, pareciera ser que el modo de entender nuestro entorno fue fragmentado con fines de apropiación y generación de una dinámica propia del modelo económico imperante, o quizás como un mecanismo para ordenar la producción de conocimiento científico (Muñoz et al., 2007). Sea cual sea el caso y el motivo trascendental, que supone por lo demás una discusión amplia y necesaria, los tiempos actuales comienzan a fracturar estas incongruencias, y la naturaleza empieza a mostrarnos un sistema complejo y difícil de ser atendido de manera parcelada. En síntesis, pareciera ser que el curso natural de las cosas nos hace volver a reunir los relatos en un palimpsesto de territorialidades, conocimientos y experiencias, que empiezan a perder sentido por sí solas.

Pareciera ser que el curso natural de las cosas nos hace volver a reunir los relatos en un palimpsesto de territorialidades, conocimientos y experiencias, que empiezan a perder sentido por sí solas.

Interesante es mirar las reflexiones de algunas autoras y autores que nos comparte Alicia Puleo (2015) en su libro “Ecología y género en diálogo interdisciplinario”, en donde desde el foco del ecofeminismo, nos muestran la necesidad de ampliar nuestra forma de observar, entender y relacionarnos con el entorno, además de la urgente necesidad de pensar y co-construir nuevos paradigmas, muchos de ellos de no tan reciente data, pero si históricamente invisibilizados. Un ejemplo de lo señalado se aprecia frente a la ocurrencia de los denominados “desastres ambientales”, en donde el foco que prima de la situación, es el carácter salvaje e intempestuoso de una naturaleza imprevisible, sin embargo, nos encontramos observando una interacción de carácter física, social, económica y política, frente a un fenómeno natural que cuenta con precedentes (Anzoátegui y Femenías, 2015).

Cuando se diseñe un programa de restauración ecológica en una cuenca lacustre, por ejemplo, se debería elaborar un programa de recuperación de pesquerías, o se aplicar un plan de protección de fauna silvestre. © CIET-LR

Así, podemos llevar a cabo el ejercicio de observar y analizar lo que sucede en las áreas rurales y litorales, específicamente en la vereda poniente de la Cordillera de Los Andes, en ese largo territorio que deambula entre los cordones montañosos y el Océano Pacífico. Aquí, los ecosistemas se encuentran en crisis y bajo presión, ya que además de actividades inmobiliarias y de recreación, se desarrollan actividades como la pesca artesanal e industrial, la acuicultura a pequeña escala, y la salmonicultura, las que han conllevado por años pérdida de biodiversidad, deterioro de los fondos marinos, y en general una fragmentación de los ecosistemas (Jorquera-Jaramilla et al., 2012; Contreras-López et al., 2017). Esto a su vez, si bien constituye un problema ecológico, conlleva también una crisis social y de las economías en distintas escalas. Es decir, las transformaciones suponen entender cambios multidimensionales en las comunidades rurales – costeras y sus territorios, ampliando el foco que se limita solo a los eventos ambientales como las floraciones algales (marea roja), presencia de especies introducidas, desaparición de recursos pesqueros, entre otros. En decir, pensar en intervenciones, ya sea desde las políticas públicas, la investigación, o los proyectos de desarrollo, de manera parcelada y unidimensionalmente, no hace más que seguir perpetuando la crisis e ignorando una lógica ecosistémica. Es importante señalar que no se plantea que todas las intervenciones territoriales deban considerar a múltiples disciplinas en todas sus etapas, sino que más bien que la lógica estratégica bajo la cual son desarrolladas sea pensada de manera interdependiente.

La cuestión apunta básicamente a que, la comprensión multidimensional y desde múltiples disciplinas de las interrelaciones sucedidas en la relación sociedad–naturaleza, no solo apunta a lograr mejores estrategias de resolución de conflictos, a disminuir los efectos negativos o los impactos del sector extractivista, sino que intenta ir más allá, generando incidencia en la creación de políticas públicas y de instrumentos de planificación, propiciando a su vez una participación efectiva de las comunidades. De esta manera, cuando la degradación de los ecosistemas, generada por una actividad industrial, afecta a los elementos vivos que habitan los ecosistemas, no basta solamente con restringir el accionar mediante medidas prohibitivas, sino que es necesario comprender la estructura política que conlleva al deterioro del entorno, la racionalidad y modo de subsistencia de las comunidades, las transformaciones en las prácticas culturales, y también las vías posibles de solución. Para construir este proceso, la vinculación de múltiples disciplinas, tanto de las ciencias sociales, ciencias exactas y así como de las artes y humanidades, resulta fundamental en la construcción de un cambio de paradigma.

Complejidad territorial de los ecosistemas. © CIET-LR

De manera concreta, cuando se diseñe un programa de restauración ecológica en una cuenca lacustre, se elabore un programa de recuperación de pesquerías, o se aplique un plan de protección de fauna silvestre, por nombrar algunos casos, se deben atender y considerar a los factores que han contribuido a la generación del problema (puede ser desde una perspectiva sociopolítica, jurídica, antropológica), para luego establecer las responsabilidades o vinculaciones con los componentes naturales, y finalmente construir las estrategias de resolución del conflicto. De esta manera, un estudio de la dinámica social del componente humano, se entrelaza con un estudio biológico de flora o fauna, el cual a su vez interactúa con una dimensión económica, mientras todo esto opera bajo una perspectiva política-normativa.  A estos elementos, se le debe añadir además la gran diversidad territorial con la que cuenta Chile de Sur a Norte, lo que le da mayor preponderancia a los actores locales, y que nos podría llevar incluso a posicionar al conocimiento local como una multidisciplina por sí sola, y que debiese formar parte basal de un trabajo de perspectiva interdisciplinaria.

Se debe añadir además la gran diversidad territorial con la que cuenta Chile de Sur a Norte, lo que le da mayor preponderancia a los actores locales, y que nos podría llevar incluso a posicionar al conocimiento local como una multidisciplina por sí sola, y que debiese formar parte basal de un trabajo de perspectiva interdisciplinaria.

En síntesis, además de centrarnos en la importancia de lo disciplinar, se propone poner la vinculación de las mismas a disposición de una naturaleza que se encuentra en revolución, frente a un modelo desterritorializado, carente de una visión a largo plazo, profundamente individualista y con una lógica patriarcal fuertemente arraigada. Este arraigo, desde el enfoque de la filosofía ecofeminista, posiciona a los espacios naturales como meros proveedores de materia prima, desconociendo su aporte a la salud de la población y la prestación de servicios ambientales (Anzoátegui y Femenías, 2015), por ende, mucho antes de pensar en entender la interacción de disciplinas, debemos tomar conciencia de la profunda desconexión que poseemos con la naturaleza y sus procesos.

Según el micólogo estadounidense, Paul Stamets, el micelio —membrana subterránea de los hongos, sobre el que florece la vida— es el gran desensamblador molecular de la naturaleza, tiene la capacidad, por ejemplo de compartir y almacenar conocimiento, buscando relaciones para alimentar la vida. Así, los hongos son antiguos, están extendidos por todo el mundo, y se encuentran en simbiosis con muchas otras especies. Durante la historia de la tierra han convertido roca en alimento para otras especies (y aún lo hacen). Los hongos son fundamentales para la vida en la Tierra, y estamos más estrechamente relacionados a los hongos que a cualquier otro reino natural. Al observar entonces el comportamiento del micelio, podemos reflexionar sobre nuestra forma de comunicarnos y de cómo podemos aprender de otros para construir nuevos conocimientos, traspasando con humildad los límites clasificatorios autoimpuestos. La importancia de unirnos entre disciplinas debiese ser el motor que nos permita reconstruirnos, como seres inter y ecodependientes. © Francisca Veas Carvacho, ilustradora científica CIET-LR. 

Bibliografía.

Anzoátegui, M., Femenías, M. (2015). Problemáticas urbano-ambientales: un análisis desde el ecofeminismo. En: Puelo, A. (ed). Ecología y Género en Diálogo Interdisciplinar. Plaza y Valdes Editores, Madrid, España.

Contreras-López, M., Figueroa-Sterquel, R., Salcedo-Castro, J., Vergara-Cortés, H., Zuleta, C., Bravo, V., Piñones, C., Cortés-Molina, F. (2017). Vulnerabilidad de humedales y dunas litorales en Chile Central. En: Botello, A., Villanueva, S., Gutiérrez, J., Rojas-Galaviz, J. (ed). Vulnerabilidad de las zonas costeras de Latinoamérica al Cambio Climático. UJAT, UNAM, UAC. 476 p. 

Jorquera-Jaramillo, C., Vega, M., Aburto, J., Martínez-Tillería, K., León, M., Pérez, M., Gaymer, C., Squeo, F. (2012). Conservación de la biodiversidad en Chile: Nuevos desafíos y oportunidades en ecosistemas terrestres y marinos costeros. Revista Chilena de Historia Natural, 85, pp. 267-280.

Muñoz, J. (Coord) (2007). La disciplina y las grandes teorías del mundo moderno. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México.

Puelo, A. (ed) (2015). Ecología y Género en Diálogo Interdisciplinar. Plaza y Valdes Editores, Madrid, España.

Imagen de Portada: © Francisca Veas Carvacho, ilustradora científica CIET-LR. 

Sobre el Autor: 

Camilo Veas Carvacho, es geógrafo y MCs. Agronómicas y Ambientales. Actualmente se desarrolla como director del Centro Interdisciplinario de Estudio de Territorios Litorales y Rurales (CIET-LR), observando, analizando y reflexionando sobre las dinámicas presentes en los territorios, específicamente en las interacciones de las comunidades rurales y litorales con su entorno.