La belleza de la naturaleza en sitios urbanos abandonados

Hoy, en las grandes ciudades del mundo, cuando vemos ruinas, sitios eriazos, infraestructuras industriales abandonadas, o baldíos urbanos, es más probable que pensemos en la creación de nuevos modelos de convivencia urbana y las posibilidades de coexistencia entre la naturaleza y los ciudadanos. Es más y más frecuente, y aceptado, que los edificios vacíos y los sitios eriazos sean apropiados por asociaciones voluntarias para desarrollar comunidades de solidaridad social, talleres artísticos, y jardines o cultivos urbanos.

Las ruinas en el renacimiento

las ruinas fueron consideradas durante el Renacimiento como fuentes de conocimiento erudito. © Andrew Ridley.

Sin duda, las ruinas nos fascinan. Incluso, a veces preferimos el monumento desintegrado, al monumento bien preservado. Este fenómeno puede tener relación con la mezcla impredecible entre naturaleza y cultura, que parece contradecir nuestro prejuicio (eurocéntrico) que esas dos categorías son opuestas. Como lo dice Michel Makarius en su libro Ruinas: Representaciones en el arte de la Renacimiento a nuestro tiempo, “Cuando descubrimos el desorden de monumentos hundidos donde la hiedra y la mora se mezclan con las piedras quebradas, y el árbol, el cerro, y el cielo son enmarcados por los huecos de murallas maltrechas, parece que un sutil perfume flota en el aire, propagado por el espíritu del lugar. A partir de ahora, las ruinas murmuran algo que va más allá de nuestra condición de mortales. Para la pérdida de la unidad y la integridad de que son sintomáticas, las ruinas refractan la imagen del mundo contemporáneo”.

El historiador estima que las ruinas fueron consideradas durante el Renacimiento como fuentes de conocimiento erudito. Ello por el desarrollo de la analogía entre las ruinas y los libros antiguos que se recopilaron, tradujeron e imprimieron en aquella época. Lo que se aprendió de las ruinas fueron lecciones sobre la brevedad y vanidad de los éxitos y las glorias humanas, contrastado con el eterno retorno de la naturaleza. Esa fascinación por lo erudito de las ruinas se tradujo en la creación de «ruinas falsas» en parques privados y públicos, como las del Parque Santa Lucía en Santiago. Sin embargo, la lectura que podemos realizar de las ruinas cambia con la cultura y el tiempo.

Ubicado a pasos del centro cívico de Santiago, el Cerro Santa Lucía es un icono histórico y cultural de la ciudad y la Región Metropolitana. © Entrekids.

¿Qué pasa con los sitios eriazos en la actualidad? 

Hoy, en las grandes ciudades del mundo, cuando vemos ruinas, sitios eriazos, infraestructuras industriales abandonadas, o baldíos urbanos, es más probable que pensemos en la creación de nuevos modelos de convivencia urbana y las posibilidades de coexistencia entre la naturaleza y los ciudadanos. Es más y más frecuente, y aceptado, que los edificios vacíos y los sitios eriazos sean apropiados por asociaciones voluntarias para desarrollar comunidades de solidaridad social, talleres artísticos, y jardines o cultivos urbanos.

Muchas veces, estas actividades toman forma durante el período entre el abandono y posterior rehabilitación del edificio o espacio ocupado. A veces, los siguientes proyectos de renuevo urbano son lindos proyectos que valorizan el lugar, su comunidad y su historia, pero muy frecuentemente son diseñados para generar exclusivamente valor económico.  En un proceso conocido como gentrificación, estas inversiones enriquecen a inmobiliarias e inversores, al mismo tiempo que desplazan a las comunidades locales que transformaron lugares abandonados en sitios con sentido. Así, un espacio aparentemente vacío, puede convertirse en un lugar de gran valor comunitario, y luego volver a perder su valor comunal, en tan solo un par de años. Vemos de este modo la naturaleza fugaz de las creaciones humanas.

Las ruinas nos fascinan, al punto de preferir el monumento desintegrado, al monumento bien preservado. © Denny Muller.

Sin embargo, no debemos olvidar las comunidades de plantas y animales, hongos y líquenes que hacen de ruinas y baldíos sus hogares, antes de que sean re-colonizados por humanos.  En el Reino Unido se han estudiado estas comunidades, y se ha descubierto que muchos invertebrados raros y en peligro de extinción se encuentran en baldíos, los cuales funcionan como refugios. Estos invertebrados han huido de la “naturaleza”, o sea, los paisajes rurales, debido a la agricultura.

Curiosamente, ahora sobreviven en sitios industriales abandonados de grandes ciudades. De hecho, en el Reino Unido, algunos proyectos de compensación ecológica del impacto de la remodelación urbana, pueden incluir la creación de nuevos baldíos urbanos. Es como diseñar paisajes con ruinas falsas, pero ahora para reproducir otro tipo de conocimiento —no aquel conocimiento erudito de filosofía y historia, sino el conocimiento biológico—. La verdad es que estos sitios no solamente albergan a invertebrados amenazados, pero también son lugares para tejer y proteger relaciones entre los humanos y su entorno natural. Son lugares donde se aprende sobre el flujo y el cambio en la naturaleza, su inquietud inherente.

Un baldío urbano puede parecerse a un hábitat natural muy perturbado o degradado, debido, por ejemplo, a los superficies dura del cemento, los suelos expuestos, o la falta de una dosel de árboles. © antoine-beauvillain.

Como dice la guía Historia Natural de Terrenos Baldíos de la serie de Guías de la Historia Natural de California, “El cambio es uno de los fenómenos más obvios en sitios perturbados…”. O como dice la Guía de Baldíos del Valle de Lea (sitios que serían después desarrollados para los Juegos Olímpicos en Londres), “El Valle de Lea fue una vez un centro industrial; por el momento alberga baldíos… porque han estado abandonados, los procesos naturales de descomposición, de entropía—los procesos que afectan todo lugar, pero que están ocultos en el resto de la ciudad—puede ser observados. Son lugares de en medio, donde casi todo es posible, donde el tiempo parece haber parado”.

Las especies más adaptadas a estos hábitats son plantas ruderales, o sea, plantas adaptadas a perturbaciones y etapas tempranas de la sucesión de especies, y animales similarmente adaptados. Es importante acordarse que las perturbaciones—tales como el fuego, la caída de árboles por el viento, la erosión, el derrumbe de rocas, el pisoteo del suelo, la herbivoría, etc.— son todas procesos naturales que pueden ocurrir en intensidades bajas, medianas o altas, con diferentes efectos ecológicos.

«Los árboles crean zonas con sombra, lo que otras plantas y animales necesitan para sobrevivir en ambientes secos y calientes —tal como sucede con algunos sitios eriazos urbanos—. Además, con su hojarasca ayudan en la formación de suelo. Los mismos procesos, que dan origen y renuevan ecosistemas en la naturaleza más remota, pasan continuamente en baldíos urbanos».

Un baldío urbano puede parecerse a un hábitat natural muy perturbado o degradado, debido, por ejemplo, a los superficies dura del cemento, los suelos expuestos, o la falta de una dosel de árboles. La sucesión es el proceso por el cual se forman nuevas comunidades de especies, de la mano con la perturbación, a través el tiempo. Por ejemplo, un suelo y una nueva comunidad de especies puede formarse después de una erupción volcánica o un cambio del nivel de mar. Estos cambios son posibles debido a la capacidad que plantas, animales y hongos tienen de alterar su propio hábitat, lo cual crea nuevos nichos para otras especies. Estos organismos son conocidos como «ingenieros ecosistémicos», cuando hablamos de ecología, y «constructores de nichos» cuando hablamos de evolución. Por ejemplo, los árboles crean zonas con sombra, lo que otras plantas y animales necesitan para sobrevivir en ambientes secos y calientes —como sitios eriazos urbanos—. Además, con su hojarasca ayudan en la formación de suelo. Los mismos procesos, que dan origen y renuevan ecosistemas en la naturaleza más remota, pasan continuamente en baldíos urbanos.

Explorar los baldíos

Conociendo los baldíos—grandes o pequeños— de nuestras ciudades hará de nosotros expertos en las primeras etapas de sucesión, y en las relaciones humano-naturaleza.  Las plantas que puedes ver en tu baldío más cercano son plantas probablemente muy familiares, pero tal vez nunca has pensado “¿cómo se llama eso?”, “¿qué hace aquí?”, “¿qué indica su presencia?”.  Recientemente, tuve el agrado de descubrir una guía para las plantas de baldíos urbanos de Francia, donde vivo.

En los terrenos baldíos ciertas plantas pueden adaptarse a la contaminación industrial del suelo. Otras están adaptadas a altas concentraciones de nitrógeno, por ejemplo. © Miikka Luotio. 

El libro, Flora de baldíos urbanos de Audrey Muratet, Myr Muratet, y Marie Pellaton, es un libro muy bello publicado por la editorial Xavier Barral, conocida por sus libros de arte. Además de claves de identificación, y páginas con fotos organizadas por familia, tiene dos secciones que me encantaron: “las plantas en invierno” y “los hábitats típicos” de baldíos con sus plantas típicas. Esta tipología de hábitats facilita que el explorador de baldíos pueda interpretar donde está: ¿El baldío fue abandonado hace mucho tiempo?, ¿hay evidencias de uso continuo que afectan la sucesión de comunidades?, ¿cuáles son las plantas y animales que tienen acceso y llegan acá?

Con esta información, el explorador puede anticipar las especies de planta que es posible encontrar y su significado. Por ejemplo, ciertas plantas pueden adaptarse a la contaminación industrial del suelo. Otras están adaptadas a altas concentraciones de nitrógeno (de la orina, por ejemplo). Árboles frutales indican que alguien pasó una vez comiendo alguna fruta. Hay muchas historias que se puede contar.  Pero además, con una guía de historia natural, se aprende de otras historias secretas que dan ganas de ser observadas: aprendí, por ejemplo, que la abeja salvaje Anthidium punctatum utiliza la pelusa de las hojas de Verbascum lychnitis para construir su nido.  Si veo un Verbascum lychnitis que carece de pelusas en sus hojas, voy a saber qué le pasó, y quién está disfrutando de la pelusa.  Rápidamente me di cuenta de todas las historias naturales que albergan los lugares que antes no me dieron tanta curiosidad.

Por otra parte, en invierno, en una ciudad, es fácil pensar que la naturaleza ya no existe, porque no hay nada de verde.  Pero allí está, si puedes reconocerla en sus diversos tonos de color café, negro, amarillo, o rojizo. Cuando fui con mi nueva copia de Flora de baldíos urbanos a un parque en una antigua linea ferroviaria de París, era invierno, y no sabía si iba a poder reconocer alguna especie, porque no soy botánica y a veces me cuesta identificar flores en primavera. Al principio vi unas lindas flores secas color caramelo. Se parecían mucho a Achillea millefolium en la sección “plantas en invierno”, pero la planta era algo distinta, y me entró la duda. Luego me acerqué a un tallo velloso y alto de color café con leche y cubierto de flores secas y pequeñas hojas. Recordé vagamente que las flores eran amarillas pálidas. La identifiqué tentativamente como Verbascum lychnitis (la de la abeja salvaje), pero tampoco estaba convencida. Entonces continué caminando por el parque ferroviario, hasta encontrar (ya con mucho frío) una flor amarilla.

Achillea millefolium, en primavera, las flores serían blancas o color lavanda. ©Meredith Root-Bernstein.

Al acercarme, me di cuenta que poseía el mismo tipo de tallo alto y velloso de color café con leche. La flor me confirmó su identidad. Regresando hacia la entrada, busqué las flores secas color caramelo. Mirándolas otra vez, me enfoqué en sus hojas delicadas, arrolladas y pinadas, y me convencí que era una Achillea millefolium. En primavera, las flores serían blancas o color lavanda.

Lo que me encanta en la sección de la guía “plantas en invierno” es que el fotógrafo, Myr Muratet, normalmente es fotógrafo de personas y no de plantas. Captura a las plantas en sus entornos, en sus enterezas.  Me parece que las fotos comunican la esencia, el carácter, y la forma de cada especie. No es una tarea fácil, dada la variación intraespecífica de la morfología de plantas. Me parece que el ojo del fotógrafo para el humano en su entorno le ha dado una visión distinta de las plantas, como si tuvieran personalidades y relaciones sociales. Sin embargo, como me di cuenta en el parque, no es como si tuvieran, es que sí tienen. Con solo un poco de atención, toda la belleza de las invisibles especies urbanas se presenta a nosotros; cada planta es una forma de conocimiento, pero también una forma de conocido.

En otra ocasión, pasando por Massachussetts en EE.UU., me fui a caminar por la ciudad. Era invierno y caminé junto a un río que atravesaba un bosque, el cual se encontraba en un estado muy natural y no intervenido, lo cual me encantó. De repente, se terminó el camino por el bosque y seguí caminando por la ciudad, en una zona residencial. Me topé con un estacionamiento antiguo y abandonado. No sé porque había un estacionamiento allí, no había ningún edificio que lo necesitara, solo una pequeña y solitaria construcción. En el ex-estacionamiento, los arbustos con frutos rojos (tal vez Aronia arbutifolia) y el zumaque habían abierto sus propios caminos de propagación a través del asfalto, mientras las plantas más pequeñas formaban accidentes geográficos de hojarasca. No podía no entrar en el estacionamiento.

En el ex-estacionamiento, los arbustos con frutos rojos (tal vez Aronia arbutifolia) y el zumaque habían abierto sus propios caminos de propagación a través del asfalto. © Meredith Root-Bernstein.

Mis movimientos y los movimientos de las hojas fueron guiados por la formación del proto-suelo. Las enredaderas me impresionaron con su exuberante crecimiento. Se enredaron en los zumaques, y cuando no podían encontrar más arbustos, se enredaron entre ellas. Este estacionamiento formaba un maravilloso ecosistema urbano. Y en él se desarrollaba una gran historia de intrigas, amores y escándalos vegetales.

Hay muy pocos estudios sobre la biodiversidad en sitios eriazos en Centro y Sudamérica. Tampoco conozco una guía de la historia natural de baldíos urbanos para Chile.  Sería un lindo proyecto, al cual todo el mundo podría aportar.

Referencias

Michel Makarius (2011).  Ruines: Représentations dans l’art de la Renaissance à nos jours.  Flammarion, Paris, Francia.

Lara Almarcegui (2009).  Guide to the Wastelands of the Lea Valley.  Barbican Art Gallery, Londres, Reino Unido.

Matthew F. Vessel & Herbert H. Wong (1987). Natural History of Vacant Lots. University of California Press, Berkeley, EEUU.

Imagen de portada: © Jean Wimmerlin. 

Dentro del proyecto editorial «Bosques de la tierra del Biobío», el grupo gestor Senderismo y Naturaleza y Concepción realizará una actividad en el Hotel Concepción. En este encuentro se tendrán ejemplares de la guía de campo «Bosques de la Tierra del Biobío» a la venta y se presentará el micro documental «La Otra Cordillera»; el […]

Dentro del proyecto editorial «Bosques de la tierra del Biobío», el grupo gestor Senderismo y Naturaleza y Concepción realizará una actividad en el Hotel Concepción. En este encuentro se tendrán ejemplares de la guía de campo «Bosques de la Tierra del Biobío» a la venta y se presentará el micro documental «La Otra Cordillera»; el cual narra la historia de un grupo de kayakistas que decide bajar el río Carampangue, en la cordillera de Nahuelbuta, donde son testigos del alto impacto socioambiental de la industria forestal.

Tras la proyección del documental, se realizará una pequeña caminata desde el Hotel Concepción hasta la cima del cerro Caracol, icónico cerro isla ubicado a solo cuatro cuadras del centro de Concepción, durante la cual se enseñarán técnicas de reconocimiento de la flora nativa de la zona.

La actividad es el domingo 15 de Abril a las 16.00 hrs en el Hotel Concepción (Serrano 512). Para mayor información escribir a bosquesdelbiobio@gmail.com

Libro sobre la flora cordillerana y sus usos tradicionales

Kora Menegoz es nuestra colaboradora invitada de hoy, quien nos invita a recorrer los bosques de la cordillera de los Andes y conocer los usos tradicionales y nombres de las plantas que en ella existen a través de su libro «Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales». Esta guía de campo fue escrita por […]

Kora Menegoz es nuestra colaboradora invitada de hoy, quien nos invita a recorrer los bosques de la cordillera de los Andes y conocer los usos tradicionales y nombres de las plantas que en ella existen a través de su libro «Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales». Esta guía de campo fue escrita por Kora junto a Asenat Zapata e impresa mediante un Fondo Nacional de las Culturas y las Artes.

Flora cordillerana del Ñuble y sus usos tradicionales es una guía etnobotánica que abarca más de 70 especies vegetales, señalando sus características, propiedades y usos tradicionales. Revela también la conexión e importancia de estas especies con la cultura local, así como la esencia de la gente a través de sus relatos.

Aprovechando que todavía existen algunas personas con importantes conocimientos sobre las plantas nativas de nuestra cordillera, realizamos un trabajo de rescate del patrimonio natural y cultural en la cordillera del Ñuble. El objetivo de este libro es resguardar, valorizar y dar a conocer los saberes tradicionales sobre las plantas cordilleranas de una zona de alta biodiversidad, estrechamente asociados a la hermosa cultura de los arrieros que ha convivido durante años con la naturaleza en plena cordillera.

Habitantes de la cordillera del Ñuble, quienes participaron aportando sus conocimientos para la realización de la guía.

La realización de esta guía se valió de entrevistas a personas reconocidas en la comunidad del valle de San Fabián de Alico por tener un alto grado de conocimiento sobre la flora cordillerana nativa y sus usos. Estas apasionantes conversaciones e historias sobre las plantas fueron transcritas, lo que permitió seleccionar citas textuales, las cuales constituyen lo más valioso de este libro. Luego, esta recopilación de información en terreno fue completada por una investigación bibliográfica que permitió dar un marco más integral para cada especie.

Tal como el ecólogo Bernardo Reyes manifiesta en el prólogo de la guía, en este trabajo se intentó plasmar tres ideas centrales: por un lado, está la idea de que la biodiversidad de este territorio es un tesoro de dimensiones aún por explorar y que los distintos pisos ecológicos y formaciones vegetacionales del bosque mediterráneo y bosque templado deben ser conservados y protegidos como fuente de una antigua herencia colectiva.

Ficha de la especie «Lleuque», sus características taxonómicas y usos tradicionales.

Una segunda idea es la necesidad imperiosa de rescatar y revalorar el conocimiento ecológico de la cultura local de los arrieros y sus familias, con su amplia trayectoria de arraigo con las estaciones y viajes desde y hacia la alta cordillera.

Una tercera idea es que la biodiversidad de este territorio es una enorme farmacia de plantas medicinales, cuyas propiedades curativas han resuelto y siguen resolviendo muchos problemas de salud de las comunidades asentadas en este territorio o que se benefician de la recolección y comercialización de plantas hacia las ciudades.

Nuestro trabajo es una invitación a involucrarnos desde el conocimiento y las prácticas humanas en estas latitudes. Esta invitación va dirigida a mujeres y hombres, a caminar los senderos de nuestra montaña, conocer sus plantas y sus espacios. Esperamos que el contenido de este libro permita al público lector y senderista en general, y a las nuevas generaciones de jóvenes en especial, conocer los antiguos beneficios de la medicina natural y de la riqueza de las plantas cordilleranas de la zona central de Chile.

Para conseguir el libro, puedes escribir al siguiente correo: ko.menegoz@gmail.com

«Secretos y otros saberes campesinos», ilustración realizada por Diego Cofré Reyes.

*Foto de portada: ilustración de portada de la guía de campo, realizada por Diego Cofré Reyes.

Historia natural de los animales del bosque

En sus páginas, fichas con descripciones de especies se combinan con detalladas ilustraciones para enseñarnos sobre la diversidad de animales que habitan nuestros bosques nativos. Recuerdo, muchos años atrás, las clases de ciencias naturales en el colegio. Recuerdo haber aprendido cómo es una cebra, una jirafa y un oso. Recuerdo que, incluso, uno de los […]

En sus páginas, fichas con descripciones de especies se combinan con detalladas ilustraciones para enseñarnos sobre la diversidad de animales que habitan nuestros bosques nativos.

Recuerdo, muchos años atrás, las clases de ciencias naturales en el colegio. Recuerdo haber aprendido cómo es una cebra, una jirafa y un oso. Recuerdo que, incluso, uno de los momentos más importantes de la básica, era una exposición en la que cada uno de los alumnos debía investigar sobre un animal y hablar en profundidad sobre él. Recuerdo también, que ninguno de nosotros escogió un animal endémico chileno. Que hablamos mucho sobre los climas templados, mediterráneos y los desiertos de Sudáfrica, pero nada sobre los bosques nativos de nuestro país, ni de los animales que los habitan.

Estos bosques son el hogar de una gran cantidad de especies, tanto endémicas como introducidas, pero ¿sabemos cuáles son? ¿Podemos distinguir entre un Chucao y un Hued Hued? ¿Entre la Yaca y el Monito del Monte? ¿Sabemos con certeza cómo se ve un gato Colo Colo? La fauna endémica chilena es mucho más rica de lo que pensamos, o lo que nos han enseñado, y el libro Historia Natural de los Animales del Bosque, de Andrés Charrier, con las ilustraciones de Javiera Constanzo, nos enseña al respecto.

El texto, fue financiado por el programa de difusión de las ciencias del Instituto de Ecología y Biodiversidad IEB, quienes, además, proveyeron gran parte de la información que se encuentra en sus fichas.

© Editorial Amanuta

Los inicios

Todo comenzó en 2001, lejos aún de la creación de este libro. En ese entonces, Andrés Charrier trabajaba en monitoreo de fauna en la Universidad Católica de Chile, por lo que debía recorrer constantemente lugares como Coyhaique y Villarrica. Solía preguntarle a los guardaparques por la rana de Darwin y la respuesta siempre era la misma: no se la había visto hace más de 10 años.

Fue un día de verano, andando en kayak en Cahuelmó, que este anfibio se cruzó por su camino y le transformó la vida. Indagando sobre la especie descubrió que existe otro tipo de rana de Darwin que vive más al norte, y que se encontraba presuntamente extinta. Inspirado por este fenómeno de desaparición de la especie, comenzó a buscar información sobre la declinación global de los anfibios. “La rana de Darwin del Norte, Rhinoderma rufum, la extinta, es el hilo conductor del libro, porque buscándola he aprendido muchísimo de historia natural de un montón de otras especies del bosque. He visto casi todas las especies que salen en el libro viajando por el sur de Chile buscando la Rhinoderma rufum. Me niego a creer que esté extinta y por eso la sigo buscando”, afirma.

Javiera Constanzo es médico veterinaria de profesión, miembro de la ONG Vida Nativa, especialista en fauna silvestre y creadora de las ilustraciones que dan vida a los animales del libro. Su propósito fue representar a las especies de manera detallada, inspirada en aquellas ilustraciones que, de niña, veía en las enciclopedias. “Me propuse hacer honor a esas obras que me inspiraron y fascinaron cuando niña, quería que la gente sintiera lo que yo sentí mirando esos animales ajenos y exóticos, pero esta vez con lo propio, con los bellos animales con los que convivimos en Chile“, afirma.

Pudú (Pudu puda) © Editorial Amanuta

Sobre el proceso para llegar al hiper-realismo presente en sus dibujos, explica que “cada ilustración de este libro se basó en el estudio de al menos 8 fotos por especie. Hubo casos especiales, de animales tan raros y poco estudiados que prácticamente no tienen fotos detalladas disponibles, ahí fue necesario recurrir a artículos científicos sobre ellos, notas de su historia natural e imágenes de las especies más emparentadas para usarlas de referencia. El nivel de detalle de cada ilustración es logrado al dibujar pelo por pelo y escama por escama, todo está hecho sin atajos digitales, en una sola capa, tal como se habría hecho con un pincel y un lienzo físico, pero con la ventaja que otorga el zoom del computador”.

Ha visto 29 animales de los que salen en el libro. “Me ha tocado correr tras una Güiña cerro arriba y he podido contemplar Huillines en el sur y por mi trabajo actual, cada noche de la semana los Concones me arrullan antes de dormir”.

© Editorial Amanuta

El contenido

El libro se divide en tres zonas boscosas que se pueden identificar desde el centro al sur de Chile: Bosque Zona Central de Chile Esclerófilo, Bosque Templado Valdiviano y Bosque Norpatagónico. Son 34 las especies que fueron seleccionadas para la publicación, entre las más representativas, las más raras, difíciles de ver y más amenazadas.

Cada zona comienza con una breve reseña sobre las características de dicho bosque, y luego, cada ficha contiene información básica de historia natural, biología, distribución, principales amenazas y estado de conservación. Con una mezcla entre ilustración, texto e infografía, la información se logra incorporar de manera muy clara, fácil y rápida.

© Editorial Amanuta

El propósito: educar

En las librerías, podemos encontrar Historia Natural de los Animales del Bosque, el más vendido de la editorial Amanuta en esta Navidad, en la sección de libros infantiles. Andrés Charrier explica que es el libro que le habría gustado leer cuando pequeño, pero que aún nadie había escrito. Por su parte, Javiera espera que este libro fascine a algún niño o joven, lo invite a salir a explorar y descubrir por sí mismo las criaturas ilustradas, “que se enamore de ellas al conocerlas y que al amarlas sienta la necesidad de respetarlas y protegerlas” enfatiza. Con sus fichas ilustradas y rebosantes de valioso contenido, es realmente una guía práctica y fundamental para internarse en los bosques nativos y, con un poco de suerte, encontrar y reconocer a alguno de sus habitantes.

El propósito de este libro es incitar a los niños a salir al campo y hacerse preguntas sobre la naturaleza, demostrarles que no tenemos nada que envidiarles a los otros países. Andrés afirma con seguridad que “tenemos muchas especies que son infinitamente más interesantes que los leones, las cebras y jirafas del Discovery Channel”.

Gato colocolo (Leopardus colocolo) © Editorial Amanuta

Tanto Andrés como Javiera esperan que este libro algún día forme parte de la materia que se enseña en los colegios. El deseo de Andrés es que el libro sea comprado por el Ministerio de Educación y sea repartido a todos los niños de 3º o 4º básico del país “para que aprendan del patrimonio natural que tenemos y que se está perdiendo día a día. No quiero que después cuando sea viejo me digan que no hice nada por parar esa pérdida de biodiversidad”.

El futuro

Para Andrés Charrier, el sueño es en algún futuro cercano hacer un libro de historia natural de los animales del norte, que en realidad es un libro sobre todos los otros animales de Chile que no entran dentro del concepto de animales de bosque. Además, cuando se agoten los ejemplares de Historia Natural de los Animales de Bosque, se espera integrar, en futuras ediciones, nuevas especies como el picaflor de Juan Fernández, el pájaro colilarga, la torcaza y el zorrito de Darwin, entre otros.

© Editorial Amanuta

El bonus

Para quienes se interesen en el tema, tanto Andrés como Javiera recomiendan ver la serie Wild Chile. Cuenta con 8 capítulos y fue transmitida este año por Chilevisión. Está disponible online.

Bosques de la tierra del Biobío

A partir de la motivación de un grupo de amigos dedicados a la educación ambiental, y para poder entender la diferencia entre “bosques” y “plantaciones”, es que surge Bosques de la tierra del Biobío, una guía de campo para identificar la flora arbórea nativa de la región. Diseñada para caber en el bolsillo y acompañar […]

A partir de la motivación de un grupo de amigos dedicados a la educación ambiental, y para poder entender la diferencia entre “bosques” y “plantaciones”, es que surge Bosques de la tierra del Biobío, una guía de campo para identificar la flora arbórea nativa de la región. Diseñada para caber en el bolsillo y acompañar en caminatas, este libro entrega las herramientas no solo para distinguir especies, sino también los distintos tipos de bosques del Biobío.

Ilustraciones: Cristian Toro

¿Cuál es la diferencia entre un bosque y una plantación?

Lo más importante: los bosques no son solo árboles. Las raíces bajo la tierra interactúan entre sí y con otros organismos, el suelo lleno de nutrientes es producto de bacterias y hongos que descomponen la hojarasca, el sotobosque es una mezcla de hierbas, arbustos y árboles jóvenes que resguardan el tránsito de los animales terrestres, e incluso los troncos de los árboles son sostenedores de muchas otras plantas, como líquenes, musgos y trepadoras. En las copas de los árboles se nos presenta el misterioso mundo del dosel arbóreo, donde las aves reinan con sus melodías. Como vemos, los bosques son grandes festivales de interacciones donde la diversidad está a la vuelta de cada árbol.

Al contrario, en una plantación forestal predomina un solo árbol: el pino o el eucalipto. Especies de rápido crecimiento y gran consumo de agua. Además, el manejo humano controla la aparición de cualquier otra planta. Mediante el raleo con motosierra o el uso de pesticidas, las plantas nativas son eliminadas, y con ellas muchas criaturas del bosque.

La plantación es un ordenamiento forzado de seres. Es una cuadrilla uniformada. Todos de la misma especie, la misma edad, a la misma distancia. Un bosque, en cambio, se alza como un carnaval de distintas especies, edades, formas y colores. El bosque nativo es rebeldía y biodiversidad.

Los bosques del Biobío

La tierra del Biobío es un gran ecotono, es decir, un lugar donde confluyen varios tipos de bosques, los cuales varían de norte a sur y de este a oeste. Es por eso que en Bosques de la tierra del Biobío hacemos hincapié en reconocer la diversidad cromática del bosque, donde las ilustraciones de la guía de campo utilizan colores que representan olores y temperaturas del bosque. Por el norte desciende el bosque esclerófilo, característico por sus secos tonos café, amarillo y verde claro; al este, en la alta cordillera andina, se alza el bosque caducifolio, teñido de rojo en otoño; o por el sur se extiende un frondoso bosque laurifolio, una verdadera selva fría repleta de profundos y húmedos verdes.

Durante la lectura de este libro se desarrolla una narración que enfatiza el valor intrínseco de los ecosistemas por sobre su posible utilidad para el bienestar humano. Por tanto, gestos literarios que pueden parecer casuales, como reemplazar “recursos naturales” por “elementos de la tierra”, son decisiones premeditadas. El lenguaje se opone a la tradicional perspectiva antropocéntrica de dominación sobre la tierra, la cual nos ha sido presentada como baúl de riquezas a nuestra disposición. Por ello, se propone el paisaje nativo como una forma de resistencia a la destrucción de nuestro hogar. Siguiendo el mismo tono, el título de la guía «tierra del Biobío» es una referencia a la geografía de la Tierra, la cual posee contornos que superan los convencionales límites administrativos de una “Región”.

Campaña de financiamiento colectivo

Bajo el tibio sol primaveral, la guía de campo ya recorre lomas y quebradas. Tanto así, que decidimos imprimir más copias, pues la primera edición se nos acabó y más personas quieren utilizar esta herramienta. Es por esto que les presentamos nuestra campaña de financiamiento colectivo para imprimir una segunda edición del libro, felices de que más personas se entusiasmen por recorrer los bosques que tanto queremos.

Esta guía se suma a muchas otras iniciativas de educación ambiental a lo largo de Chile, proyectos audiovisuales, editoriales, musicales, entre muchos otros. Nos identificamos con un gran objetivo común: recuperar el apego al territorio que nos vio nacer y sentir el peso de su geografía sobre nuestros cuerpos. En este libro el erotismo es explícito; ojalá te enamores de la tierra y sus habitantes.

Campaña de financiamiento: idea.me/bosquesbiobio