La conservación de la naturaleza es un desafío cada vez más latente ante la crisis socioambiental global. Poco a poco vemos cómo la sociedad actual comienza a configurarse en torno a un en-torno restrictivo, donde el cuidado de aquellos “recursos naturales infinitos” se visibilizan como una limitante de nuestro quehacer y bienestar. Es el caso […]

La conservación de la naturaleza es un desafío cada vez más latente ante la crisis socioambiental global. Poco a poco vemos cómo la sociedad actual comienza a configurarse en torno a un en-torno restrictivo, donde el cuidado de aquellos “recursos naturales infinitos” se visibilizan como una limitante de nuestro quehacer y bienestar. Es el caso de la megasequía que afecta a Chile central, explicado en parte por el mal manejo de cuencas y afluentes, y que termina por, literalmente, extinguirlos. Ante aquello, es urgente entender que los desafíos nuevos sobre conservación requieren de perspectivas novedosas.

Lo anterior no solo genera presiones desde el punto de vista técnico, sino que también nos impulsa a entender a los ecosistemas y su conservación desde una perspectiva diferente a la que normalmente lo hemos hecho. Ello implica comprender que los variados ecosistemas no son meros “recursos naturales”ni bolsas de materia y energía. En cambio, se trata de elementos simbólicos, historias y territorialidades (más que territorios). En definitiva, son sistemas socioecológicos como resultado de una historia socialmente construida con comunidades locales a lo largo de centenas, sino miles de años.

Estos grupos sociales son centrales y estratégicos, ya que se ubican usualmente en la frontera de la conservación: están entre ecosistemas relativamente bien conservados y el uso (o a veces abuso) de la naturaleza.

Comprender las territorialidades desde aproximaciones inter y transdiciplinarias resulta un desafío urgente para la investigación científica. © Benjamín Silva 

Ontoepistemologías: una forma alternativa de hacer conservación

Cuando los ecosistemas pasan de ser sistemas donde solo ocurren flujos de materia y energía, a ser un conjunto de elementos socialmente construidos con comunidades locales e indígenas, nos presentan un primer desafío para su conservación: el ontoepistemológico. En primera instancia, este desafío ha sido reconocido a nivel metodológico por las ciencias ambientales en general. Por ejemplo, las nuevas metodologías enfocadas en los servicios ecosistémicos y su nueva etiqueta, las contribuciones de la naturaleza a las personas, han despertado en distintos actores el interés por incorporar aspectos socioculturales de la relación entre humanos y naturaleza.

Sin embargo, este asunto va más allá de un aspecto meramente metodológico, y pasa a estar ligado a cómo los grupos sociales locales conocen el mundo (desafío epistemológico) o derechamente, a la forma en cómo ven o conciben el mundo (desafío ontológico). Este punto carece, definitivamente, de un abordaje satisfactorio desde la conservación.

Muchas de las comunidades locales se aproximan a la naturaleza de forma diferente a la mirada epistemológica y ontológica de las ciencias ambientales.

Las ciencias ambientales, en cuanto a su formación académica, no han incorporado una reflexión a este nivel por su herencia eminentemente positivista y post-positivista, centrada en entender su objeto de estudio como algo capaz de abstraerse de la realidad, mediante la reducción de sus partes a los componentes más mínimos para entender el todo. Así también, la formación académica de científicas y científicos dedicados a las ciencias ambientales carece de elementos que permitan desafiar con alternativas la epistemología positivista y post-positivista de las ciencias ambientales.

¿Por qué es necesario integrar estas miradas alternativas? Porque muchas de las comunidades locales se aproximan a la naturaleza de forma diferente a la mirada epistemológica y ontológica de las ciencias ambientales. Entender aquello permitirá aplicar medidas de conservación y manejo más atingentes a los territorios en que se está intentando generar un cambio. Por ejemplo, ¿cómo los agentes de conservación pueden trabajar con una comunidad indígena que no posee el concepto tradicional que entendemos por “naturaleza”? Aquella definición viene cargada de una significación eminentemente occidental euro-centrista ¿Cómo entonces las ciencias ambientales podrían lidiar con los “ngen” del bosque, espíritus o dueños de la naturaleza con caracteres antropomorfos, fitomorfos o zoomorfos[1]? Estas preguntas pueden ser difíciles de abordar si no se incorporan a la discusión los elementos ontoepistemológicos necesarios.

La puesta en crisis de la institución

Lo anterior impacta directamente en lo que puede ser un segundo desafío: la práctica científica. Cuando entendemos que existen formas diversas de conocer y concebir el mundo, se requiere de un trabajo eminentemente inter y transdisciplinario. Esto presiona a la estructura tradicional que utilizan las ciencias ambientales para avanzar en la solución a problemáticas ambientales. Por ejemplo, en Chile recién desde el año 2020 se crea en la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo ANID (ex CONICYT) un grupo de evaluación en interdisciplina y transdisciplina para financiar proyectos que realicen investigación en temas ubicados en la frontera entre ciencias ambientales y ciencias sociales. Su repercusión sobre cómo abordar problemáticas socioambientales recién se conocerán en años por venir. Así también, el desafío de la práctica científica se expresa en la incapacidad de la academia nacional por entender y evaluar proyectos eminentemente inter y transdisciplinarios. Un importante grupo de académicos y académicas de las más prestigiosas universidades de Chile carecen de una formación de este tipo, por lo que muchos estudiantes padecen de la miopía teórica de quienes parecieran intentar formarlos.

De igual forma, no existen programas de pre y postgrado inter y transdisciplinarios capaces de abordar problemáticas socioambientales que indaguen en temáticas relacionadas a la conservación en conjunto a comunidades locales.

Cualquier acción de conservación debe ir de la mano de los conocimientos y saberes de las comunidades que históricamente han ocupado y transitado por esos territorios. © Matías Guerrero 

Colaborar, pero desde la humildad

Hay un primer mandamiento básico para intentar superar este desafío: la humildad, aspecto bastante escurridizo de encontrar en la academia. Entender que, desde la disciplinariedad no es posible obtener una visión holística de los procesos socioecológicos, implica concebir nuestros propios conocimientos y prácticas científicas como insuficientes para entender la conjunción entre conocimientos locales y la naturaleza por sí solos. Para ello, la colaboración genuina y real es la herramienta más poderosa de la humildad en este contexto.

Es solo a través de este ejercicio inter y transdisciplinario, reconociendo nuestros propios límites mediante la humildad, que podremos abordar poderosamente un tercer desafío: el de la gobernanza y política pública. Una vez comprendidas aquellas prácticas que desenvuelven las múltiples comunidades locales o indígenas en la frontera socioecológica de la conservación, podremos traducir aquellos conocimientos en acciones políticas. Este desafío es tan necesario como el primer y segundo desafío.

El cuidado de los ecosistemas cordilleranos pasa por hacerse cargo de las diferentes formas de ver y comprender la naturaleza de los diversos actores, tantos conservacionistas como locales. © Benjamín Silva 

Diálogos entre disciplinas en la Cordillera central

Esta perspectiva alternativa poco a poco la comenzamos a implementar en un proyecto de restauración ecológica en el Cajón del Maipo, en la zona central de Chile. Junto a la ONG Kintu (en formación), desarrollamos investigación ligada a la sucesión del bosque esclerófilo en el sector de Cascada de las Ánimas, postulando a la reintroducción del guanaco como una pieza faltante en ese ecosistema. En cuanto al primer desafío, el trabajo con arrieros y ganaderos nos hizo darnos cuenta de estas otras formas de habitar la cordillera, de percibir el ambiente, de territorializar. Para profundizar en estos conocimientos, se requiere de investigación interdisciplinaria que permita entender cómo el “habitar arriero o ganadero” puede dialogar con la reintroducción de una especie como el guanaco, que actualmente está desaparecida en la cordillera donde ellos llevan su ganado.

En cuanto al segundo desafío, intentamos juntar, mediante la humildad, a científicas y científicos con ganas de colaborar en un proyecto en el que sabremos que nuestras disciplinas no son suficientes por sí solas, pero que integradas permitirán entender la configuración socioecológica de la cordillera de Chile central. Así también, luchamos por financiar nuestro proyecto principalmente a través de fondos internacionales, dado que en Chile prácticamente no existe financiamiento para plantear un proyecto interdisciplinario.

Recién comenzamos a entender la punta del iceberg de un territorio con fuertes intereses extractivistas. Ese es el tercer desafío. Aquí, es necesario trabajar políticamente con organizaciones locales y áreas protegidas privadas que tengan un interés por incrementar el impacto en conservación y hacer de ello una realidad para la localidad.

El bosque esclerófilo y las montañas de la cordillera del Chile central son el sitio donde Fundación Kintu busca activar una conservación donde ciencia y saber local pueden dialogar. © Benjamín Silva 

Transformar desde una territorialidad

La Doctora y científica María Belén Gallardo declaró en el pasado Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia que “espero que la ciencia se transforme en activismo”. Su frase resume el motor más íntimo de la conservación: la acción para la transformación. Las políticas públicas deben reconocer las visiones propias de las comunidades locales y generar acciones acordes a su contexto socioecológico hacia la sustentabilidad. Esto no tiene relación con entender a las comunidades locales como “salvajes nobles”, sino más bien, de hacer un ejercicio ontoepistemológico de incorporar y co-producir información con aquellas comunidades que se han relacionado por años en los lugares donde desarrollan su habitar. Lo anterior también implica reconocer el aspecto político de muchas problemáticas socioambientales, en las que comunidades locales solo pueden ocupar el sitial de la observación mientras grandes industrias y corporaciones arriban a sus territorios para generar degradación ambiental.

Actualmente estamos en un momento histórico como país para abrir la posibilidad de cambiar aquellas dinámicas de degradación ambiental que se han mantenido impunes en diversos territorios de comunidades locales e indígenas desde la implementación de la constitución ultraneoliberal en la dictadura cívico-militar en los 80. Sin embargo, tampoco debemos ser miopes a aquellos cambios que deben surgir en la dinámica propia del quehacer científico para avanzar verdaderamente en las soluciones que el país y el planeta requieren, posibilitando la creación de alianzas entre las comunidades locales y la conservación. Será este camino el que, en última instancia, nos permitirá superar la eminente y contingente crisis ambiental global.

[1] Villagrán, C. y Videla M. 2018. El mito del origen en la cosmovisión mapuche de la naturaleza: una reflexión en torno a las imágenes de filu – filoko – piru. Magallania.

Imagen de portada: La convivencia y colaboración entre actores locales, como los arrieros y ganaderos, y la investigación científica, son fundamentales para generar una transformación profunda en la conservación de los ecosistemas de la cordillera Central. © Paula López W.

El guanaco y su potencial para recuperar el bosque

El bosque esclerófilo sufre una profunda degradación producto de las actividades del ser humano. Por ello, es urgente conocer medidas para poder restaurar este bosque antes que sea demasiado tarde. Los expertos en conservación, Matías Guerrero y Tomás González, nos explican el potencial rol del guanaco –camélido prácticamente extinto de la región de Chile central– […]

El bosque esclerófilo sufre una profunda degradación producto de las actividades del ser humano. Por ello, es urgente conocer medidas para poder restaurar este bosque antes que sea demasiado tarde. Los expertos en conservación, Matías Guerrero y Tomás González, nos explican el potencial rol del guanaco –camélido prácticamente extinto de la región de Chile central– en la restauración de este importante ecosistema mediterráneo.

El bosque de la zona central de Chile es único. Es catalogado como un hotspot de biodiversidad al tener una elevada cantidad de especies endémicas, es decir, que habitan solo en este rincón del planeta. Sin embargo, este bosque se encuentra altamente amenazado, lo que constituye un desafío para nuestra sociedad ante la necesidad de generar medidas urgentes que permitan, por un lado, conservar lo que nos queda y, por otro, recuperar lo degradado.

Entre las razones de su reducción se cuenta el crecimiento urbano, tala de bosque nativo para uso agrícola, incendios forestales, plantaciones de pinos y eucalipto, entre otros. Como consecuencia, el bosque esclerófilo ha sufrido una reducción de su superficie a casi la mitad desde 1975 al 2008.

©Diego Astorga

En este escenario, el guanaco, el mamífero más grande de Chile, surge como una pieza clave. Este ungulado (que se para con el extremo de sus dedos) era un habitante usual de esta región de Sudamérica. Justamente, al ser un animal herbívoro, cumplía un rol preponderante en este ecosistema, al dispersar semillas de diferentes árboles, generar hábitat para el asentamiento de especies vegetales, enriquecer el suelo con sus defecaderos (creados en puntos específicos del paisaje), y al no degradar los suelos por sus pezuñas acolchadas, como sucede con otras especies (como el ganado). Sin embargo, su extinción en la zona provocó que estas tareas que cumplía desaparecieran. Por otro lado, apareció el ganado bovino y caprino, no adaptado a este tipo de ecosistemas, y contribuyendo a su degradación.

Para comenzar a entender el rol que cumplía el guanaco en estos ecosistemas, es necesario generar experimentos de campo que permitan entender su relación íntima con el bosque esclerófilo. Para ello es necesario reintroducirlo en lugares con este tipo de vegetación, ya que actualmente no existen poblaciones naturales de guanacos en aquellas zonas. Las poblaciones remanentes de la Región Metropolitana, por ejemplo, solo se reducen a pequeñas tropillas de guanacos que en ciertas épocas del año estarían pasando de Argentina a Chile por el límite fronterizo del Cajón del Maipo.

©Diego Astorga

Este esfuerzo está comenzando a materializarse justamente en la precordillera de Santiago, específicamente en el Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas. Ahí hemos estado generando una iniciativa al reintroducir, en un inicio, a dos guanacos de cuatro años de edad. Nuestra intención es que estos dos individuos nos comiencen a dar pistas acerca de la relación que tienen con estos ecosistemas, que data de hace millones de años, cuando los primeros parientes de estos camélidos llegaron desde Norteamérica, migración que fue interrumpida, principalmente, debido a la caza indiscriminada.

La labor no es fácil dado el esfuerzo que conlleva reintroducir a un animal social, es decir, no sirve con ingresar a un par de individuos, sino que es necesario comenzar a formar manadas. Además, está siempre latente el peligro de muerte por el ser humano o por su principal depredador exótico: las jaurías de perros. Afortunadamente, esta última amenaza está controlada en el lugar donde estos ejemplares se encuentran liberados, aunque esto debe monitorearse constantemente.

©Diego Astorga

Nuestro sueño es proyectar este santuario como un punto de reproducción de esta especie para que pueda extenderse hacia otros lugares y así, podamos comenzar a recuperar a un animal que, producto de nuestra irresponsabilidad como seres humanos, extinguimos en esta región. También, a largo plazo, planeamos generar un puente entre las poblaciones que recién se comienzan a asomar entre la frontera chileno-argentina, para constituir un verdadero corredor biológico que le devuelva a esta especie el lugar que antes tenía.

No obstante, también entendemos que este proyecto no puede ser aislado. La reintroducción debe estar unida a un trabajo de la mano con las comunidades locales y actores claves del territorio. El guanaco no representa una amenaza para los seres humanos, pero muchos así lo ven por una posible competencia de comida con el ganado. Por ello, estamos dispuestos a recuperar el sitial que tenía históricamente esta especie y a trabajar con los agricultores, ganaderos y comunidades locales, para que este gran herbívoro no se encuentre  en riesgo por la caza.

Este recorrido toma tiempo, pero estamos convencidos de que este esfuerzo nos permitirá recuperar el bosque esclerófilo y el ecosistema de Chile central que tanto ha sido afectado por el impacto del ser humano.

Autores

Matías Guerrero Gatica: biólogo y miembro del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

Tomás González Astorga: ingeniero en recursos naturales renovables y miembro de Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas.

*Foto de portada: guanaco en Cascada de las Ánimas por Matías Guerrero

©Diego Astorga
Entre este viernes 14 y domingo 16 de abril se realizará la novena versión del clásico del Festival Internacional de Cine de Montaña y Medio Ambiente de Lo Valdés (FICMLV), en el Cajón del Maipo. Hasta hace un par de versiones, el encuentro buscaba convocar a los aficionados por la aventura en la montaña. Sin […]

Entre este viernes 14 y domingo 16 de abril se realizará la novena versión del clásico del Festival Internacional de Cine de Montaña y Medio Ambiente de Lo Valdés (FICMLV), en el Cajón del Maipo.

Hasta hace un par de versiones, el encuentro buscaba convocar a los aficionados por la aventura en la montaña. Sin embargo, desde que el impacto de proyectos como Alto Maipo han crecido en los alrededores del spot donde se realiza el FICMLV, el clásico encuentro dio un vuelco: Actualmente, además de la aventura, el festival busca poner sobre la mesa el rol de los aficionados a la vida en la montaña en el cuidado, protección y conservación de la misma.

Quienes deseen participar, pueden comprar sus entradas a través del sistema welcu o directamente en el gimnasio Casa Boulder y tienda Sherpalife.

Desde el lunes 23 de enero que está disponible el disco “Maipo Libre” en Portaldisc, gracias a varios artistas que se sumaron a la causa para generar conciencia en la protección de nuestros ríos. Entre los  artistas que entregaron su inspiración se encuentran Los Vasquez, La Banda en Flor, Notevagustar, Omar Arias & La Grande, […]

Desde el lunes 23 de enero que está disponible el disco “Maipo Libre” en Portaldisc, gracias a varios artistas que se sumaron a la causa para generar conciencia en la protección de nuestros ríos.

Entre los  artistas que entregaron su inspiración se encuentran Los Vasquez, La Banda en Flor, Notevagustar, Omar Arias & La Grande, Pancho Chat, Los del Maipo, Bastián Herrera, Juan Alarcón, Yaggé, Evelyn Cornejo, Nico Prior, Camino Eque y Barrio Sur, Chilef, Nico Zegers, Chagua Cantautor, Entre Amigos y Músicos Chilenos Por No Alto Maipo. 

La subida digital del disco es para tener una mayor difusión y conciencia de lo que hoy sucede en el Cajón del Maipo con el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, y también para recolectar fondos para la campaña de defensa del Cajón por parte de la Coordinadora Ciudadana No Alto Maipo.

El sábado 21 de enero se realizó desde las 19 hrs en el Restaurant Antiguo Sueño el lanzamiento del Disco “Maipo Libre». Estuvieron varios artistas y bandas en vivo presentando sus canciones en un ambiente familiar y festivo.

Además de difundir la causa e incentivar la protección de los ríos de Chile, se presentó el documental #Secos, con la participación de Rodrigo Faúndez de MODATIMA RM, mostrando la realidad de las comunidades que luchan por recuperar el agua y lo que actualmente viven en la localidad de Petorca.

Para más información, visita la pagina web de la campaña.

Marcela Mella Ortiz es una mujer luchadora que no ha perdido su fe en la justicia. Por lo mismo, desde hace nueve años que se involucró en la lucha por la defensa de los ríos del Cajón del Maipo. En el comedor de su casa,- situada en el mismo Cajón del Maipo-, conversó con Endémico sobre lo que ha implicado […]

Marcela Mella Ortiz es una mujer luchadora que no ha perdido su fe en la justicia. Por lo mismo, desde hace nueve años que se involucró en la lucha por la defensa de los ríos del Cajón del Maipo. En el comedor de su casa,- situada en el mismo Cajón del Maipo-, conversó con Endémico sobre lo que ha implicado para ella y sus cercanos liderar este movimiento ciudadano.

La vocera y presidenta de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo se reconoce de izquierda y cree que el movimiento medioambiental es el que representa esa visión política hoy en día. Opina que “Salvador Allende debe estar revolcándose en su tumba” al ver que algunas figuras de la Nueva Mayoría se han puesto a favor de Alto Maipo y las trasnacionales en Chile.

Llegó a ser quien es hoy, en gran parte, por la herencia de sus padres. Marcela es hija de dos socialistas  separados que fueron parte de la resistencia a la dictadura. Su padre salió del país exiliado, de quien poco supo después. En cambio, su madre no quiso abandonar el país, pero se tuvo que ir  “relegada” a La Serena, dejando a sus pequeñas hijas al cuidado de la abuela en Vallenar. Una vez que le permitieron regresar a Vallenar, la abuela murió. “Mi mamá tuvo que aprender a ser mamá de repente, de golpe y porrazo”  cuenta Marcela al recordar esa parte de su historia.

ENDÉMICO: ¿Cómo empezaste en el movimiento No Alto Maipo? ¿Alguna vez te habías involucrado en algún movimiento político?

Marcela: Siempre estuve en esto del activismo. Tengo el recuerdo de ver a mi mamá como una mujer súper valiente, después de todo lo que la torturaron, tomó más ímpetu para seguir luchando en contra de Pinochet. Ese fue el modelo que yo tuve desde niña. Ya en la universidad, entré a militar en las Juventudes Socialistas….Y como visitaba siempre el Cajón, un viejo amigo me invitó a ayudarle en su campaña de concejal para esta zona. Así fue como la primera organización con la que nos involucramos fue la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, la cual se había conformado hace poco. En el 2007 tomé la decisión de militar aquí.

E: ¿Qué ha generado para la organización que tú, vocera y presidenta, seas mujer?

M: Yo creo que es una ventaja, porque al igual que otros ámbitos de la vida pública, estos espacios son de los hombres. Creo que nosotras resolvemos los conflictos de otra manera y tenemos una forma distinta de llegar a la gente. Además, aquí todos me conocen y ¿Qué ven? Ven a esta mujer que no tiene auto, que anda con sus hijas para todas partes y en micro. Que soy jefa de hogar, madre soltera y no tengo ningún emprendimiento turístico, no soy de las familias más acomodadas. Eso ha sido súper importante para la imagen de esta lucha.

E: A propósito del asesinato de Berta Cáceres en Honduras ¿Alguna vez te has sentido amenazada o perseguida?

M: No. Pasó un tiempo, durante la primera etapa de mi trabajo acá, en que mis ex compañeros con quienes hice política y que ahora trabajan con Enrique Correa, trataron de convencerme para que me saliera del movimiento diciéndome que Alto Maipo lo iban hacer igual. Me invitaron a tomarme un café sólo para decirme eso. Pero fue al inicio. Ahora he tenido que enfrentar la hostilidad de los trabajadores en la calle. Lamento mucho que me insulten de manera machista. Lo peor, es que mis hijas escuchan y sienten miedo. Pero yo tengo la certeza de que nada nos va a pasar porque pondría en conflicto no sólo al proyecto, sino también a toda la clase política.

E: Y ¿no te da miedo exponerlas?

M: Sí, igual un poco, pero siento que les estoy dando un ejemplo y ellas están súper chochas de mi trabajo. Siempre me acuerdo de lo que le pasó a mi amigo de Caimanes que tuvo que irse de su lugar porque empezaron a recibir amenazas, pero no él, sino que su esposa y sus hijos. A mí eso no me ha pasado.

Captura de pantalla 2016-04-06 a las 8.18.57 p.m.

E: Y estás bien asesorada también…

M: Somos una organización horizontal y transversal, tenemos harto respaldo ciudadano de todos los colores políticos y estratos socioeconómicos. Por eso ha sido duro no recibir financiamiento. Decidimos autofinanciarnos para mantener la independencia y el apoyo ciudadano.

E: ¿Cuáles han sido los principales argumentos que han utilizado?

M: Hemos puesto temas técnicos en la palestra porque esto no es sólo cuidar el agüita así bien hippie. 

Alto Maipo no es un fin en sí mismo, nuestro objetivo es que el Cajón del Maipo esté protegido de la actividad industrial. Ya tenemos cinco centrales hidroeléctricas, se extraen todos los materiales para construcción, abastecemos de agua potable al 70% de la capital del país. No es necesario seguir explotándola.

El patrimonio más importante de esta ciudad es el agua y la autoridad local ni nacional han velado por él. Los países más desarrollados, incluso la cuna del neoliberalismo (EE.UU.), protegen sus cuencas. La necesidad de energía para el desarrollo es mentira: el desarrollo debe ir de la mano con la sustentabilidad de los recursos.

E: ¿Y cuáles han sido sus estrategias comunicacionales?

M: Lo primero que hicimos fue revisar el estudio de impacto ambiental de Alto Maipo que era gigante. Cuando llegó, el municipio de San José quedó para adentro porque era un montón de información. Entonces le pidió a un colegio colaboración para revisarlo. Ahí nos dimos cuenta de varias cosas, como que el Estado no le solicitó un sinfín de estudios extras: ¿cómo va a afectar a los sistemas de agua de estas comunidades donde el 40% de la población no tiene agua potable y se abastecen de sistemas de pozos profundos? ¿Y a los glaciares? Además, el túnel de Alto Maipo pasa cerca de dos volcanes activos, tampoco hay un estudio sobre eso. Hay un montón de requerimientos que la autoridad no le pidió a la empresa, lo que hacía más grave la situación. Francamente, ni la empresa sabe qué es lo que va a pasar con este proyecto. Nosotros nos dedicamos a averiguarlo y esa fue nuestra principal arma, versus la gran promesa de trabajo de la empresa, que era su caballo de batalla. Nosotros, principalmente, hemos usado el discurso, y eso es algo que aprendí cuando estuve en la política.

E: ¿Cuáles han sido los medios de comunicación que más les han ayudado?

M: Nuestra mayor fortaleza la tenemos en las redes sociales. Los medios de comunicación tradicionales ignoran estos temas, y esa fue una pega que hicieron muy bien Correa y Tironique sólo invisibilizaron el conflicto. Algunos medios, como la Radio Universidad de Chile y El Ciudadano, nos han acompañado desde el principio. Y cuando hay alguna noticia grande, los otros medios no se pueden quedar abajo, entonces nosotros pusimos todas nuestras fichas allí, en hacer ruido.

E: Y ¿Cómo lo hicieron con los videos que viralizaron?

M: Tenemos un equipo maravilloso que ha trabajado en las redes sociales y en los videos que son lo que más llega. Hay figuras públicas que trabajan con nosotros, por ejemplo, Los Vásquez, y muchos otros artistas que hacen que sumemos seguidores. Ahora tenemos más de 160 mil seguidores y 28 mil en Instangram. La Universidad Católica hizo un estudio en el 2014 y concluyeron que somos la organización social con más influencia virtual.

E: Y ¿cómo ha sido la relación con los periodistas?

M: Ellos tienen la mejor voluntad, pero tienen un serio problema con sus editores. Algunos han hecho notas que nunca han sido publicadas. Y también hay medios que se han sumado, como El Desconcierto, la BíoBío, la Cooperativa, que siempre nos están llamando. Pero la cobertura mediática más grande que tuvimos fue en el 2013 con el tema de los aluviones que hubieron acá con los que 4 millones de personas se quedaron sin agua en Santiago. No había ni agua envasada. Ahí la naturaleza nos dio la mano. Desde ese momento, nuestra visibilidad ha ido en ascenso.

B0W_gpyIMAAhMbw
Los aluviones ocurridos en el Cajón el 2013 llevaron la voz de Marcela hasta la mesa de Tolerancia 0 en CHV, en representación del movimiento ciudadano. Aquí puedes ver la entrevista completa. Foto: Tolerancia 0

E: Pero ha sido gracias a estos eventos “fortuitos”. Alto Maipo se ha pisado los talones a sí mismo una y otra vez, ahora con el tema del arsénico también ¿Cómo crees tú que han cambiado los objetivos de la organización con eso? ¿Y cómo han trabajado ustedes frente a ello?

M: Desde el primer minuto definimos que esta pelea iba a estar respaldada con evidencia científica y técnica. Nosotros hemos gastado más de $30 millones en hacer todos los estudios y esa es nuestra estrategia gruesa, lo que hemos ido cambiando son las tácticas. Hay harto de coyuntural, porque a veces una situación nos ha puesto a la defensiva.

E: Como el recurso de protección actualmente…

M: Claro. Pero nosotros tenemos 3 áreas en la que trabajamos: lo legal que tiene sus propios tiempos. La movilización social, que es nuestro capital social y que requiere fortaleza porque a veces pensamos que nos estamos cayendo, pero convocamos una marcha y nos sorprendemos, como el 5 de diciembre que llegaron casi 40 mil personas. Y el administrativo, pues nosotros tenemos un equipo de fiscalización ciudadana y denunciamos el incumplimiento de la Superintendencia del Medio Ambiente, como la fiscalización de la RCA (Resolución de Calificación Ambiental).

Captura de pantalla 2016-04-06 a las 8.30.53 p.m.
Marcela reconoce que la movilización es el capital social de la organización. Esta marcha, por ejemplo, convocó unas 40 mil personas el 5 de diciembre del año pasado. Foto: Endémico.

E: ¿Cuáles son las consecuencias del recurso de protección para Gener?

M: El recurso de protección no es un fin en sí mismo, porque sabemos que podemos perderlo tal como nos han negado dos veces la paralización de los trabajos. Alto Maipo alude que da trabajo a más de 2000 personas y que la economía del país y que la cacha de la espada.  Obviamente, la empresa va a eludir su responsabilidad de estar enfermando de cáncer a toda la ciudad de Santiago, pero si nos va mal y perdemos, nos vamos directo al Tribunal Ambiental por una demanda de daño ambiental usando toda esta información que hemos recogido. Tenemos una nueva abogada que, además de ser activista, sabe de temas legales en conservación porque trabajó con Douglas Tompkins y ponemos harta fé en ella.

Marcela Mella, termina expirando la última bocanada de humo en dirección a la luz de la ventana, mientras reflexiona en que sus dados están puestos en la campaña internacional que empezaron el año pasado. Resaltó también como el proyecto está financiado por bancos internacionales, incluyendo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la International Finance Corporation (IFC) del Banco Mundial.

Nosotros nos preguntamos, ¿quién es finalmente el culpable de contaminar el agua de los santiaguinos con arsénico?  ¿Habrá justicia?

Lamentablemente en países como Chile los intereses económicos neoliberales y la ¨mano invisible¨ -que solo actúan a favor de algunos-, están por sobre los intereses reales de la ciudadanía. Esperemos que eso cambie y que se haga justicia en el Cajón y en todos los ríos de Chile, y agradecemos el trabajo de quienes luchan por protegerlos.

Captura de pantalla 2016-04-11 a las 9.41.02 a.m.
Marcha No Alto Maipo, Diciembre 2015. Foto: Endémico
Captura de pantalla 2016-04-06 a las 8.30.33 p.m.
Bailes y música en la marcha No Alto Maipo, Diciembre 2015. Foto: Endémico