El Mapuchunko (mapudungún) -más conocido como Mapocho-, es un río que nace en la Cordillera de Los Andes, específicamente en el cerro El Plomo, y desemboca en el río Maipo, punto donde las dos fuentes hídricas principales de la Región Metropolitana confluyen. El Mapocho, por su parte, es el torrente que atrajo la atención de […]

El Mapuchunko (mapudungún) -más conocido como Mapocho-, es un río que nace en la Cordillera de Los Andes, específicamente en el cerro El Plomo, y desemboca en el río Maipo, punto donde las dos fuentes hídricas principales de la Región Metropolitana confluyen. El Mapocho, por su parte, es el torrente que atrajo la atención de Pedro de Valdivia en 1541 para fundar la ciudad de Santiago, metrópoli que alberga hoy en día a más de 7 millones de habitantes, quienes utilizan esta fuente hídrica para sus depositar sus deshechos domiciliarios y residuos industriales líquidos.

La rivera de este caudal ha sido fuente de diversas historias, por ello se le considera un sector patrimonial dentro de la región. Entre el 17 y 24 de abril este espacio tomó protagonismo en la agenda cultural nuevamente. Esta vez, gracias al Festival la Puerta del Sur, un encuentro pensado para la recuperación de la memoria histórica del Mapocho a través del arte urbano. Para lograrlo, decidieron pintar la pared norte del río, a la altura de la calle Pérez Valenzuela, frente al edificio de Televisión Nacional (TVN), en Providencia.

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La pared norte del Mapocho con los murales terminados. Por: Un Kolor Distinto.

Según los organizadores, ellos tenían la visión de que nuestro país debe extender su relación cultural con Latinoamérica y por eso decidieron impulsar este encuentro de muralistas abierto a toda la comunidad. “Chile tiene que abrir sus fronteras culturales. Nosotros queremos abrir esas puerta, por eso llamamos a este festival La Puerta del Sur: las puertas de comunicación que son algo así como las arterias que transmiten esa sangre para toda la región”, explica Ian Pierce, uno de los organizadores –y también muralista- del encuentro.

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Desde este aspecto, el muralismo es una de las expresiones que nos une, ya que en nuestro continente ha existido una prolífica historia que se desprende desde los pueblos precolombinos. Según Alejandro ‘Mono’ González, muralista y co-fundador de la histórica Brigada Ramona Parra (BRP):

“Existen en el Valle del Encanto (Ovalle, Chile) o en el Camino del Inca, trayectos de piedras grabadas. Allí existían zonas de tránsito que servían para el intercambio entre los pueblos. Ellos dejaban su huella en ese lugar. Lo mismo estamos haciendo ahora en el río Mapocho, con fines urbanos, pero con el mismo objetivo: dejar huella en un lugar. Esta es una expresión que ha acompañado a la humanidad y más a la cultura del mestizaje que es la cultura del encuentro entre otras”.

El ‘Mono’ González fue quien tuvo la idea de organizar este encuentro, la cual tenía en su cabeza desde hace tiempo, ya que el Río Mapocho es,para él el símbolo de lo efímero, así como también lo es el arte urbano. “Lo que nosotros hacemos es de calle, urbano, efímero. Chile es efímero: siempre se está construyendo, se cae. Por tanto, los que nosotros pintamos también lo es. A lo mejor el río se va a subir de nuevo y va a lavar todo este muro. Este tipo de arte es perecedero porque está en la ciudad, donde todos transitan rápido. Nuestro muralismo se diferencia del mexicano porque allá la gente visita murales, cual museo en Chile. Acá nosotros pintamos para el espectador que está en movimiento. Así como el agua. Esto es muy chileno y el arte urbano puede representarle”, reflexiona el artista.

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‘Mono’ González, muralista co-fundador de la mítica Brigada Ramona Parra, grupo de artistas que apoyaron el gobierno de la UP a través del arte callejero. Por: Festival La Puerta del Sur.

González, además, destaca que a diferencia de otras técnicas, este arte en Chile tiende a proponer una opinión sobre la sociedad actual, a soñar, a imaginar. En México ha existido la tendencia al trabajo del patrimonio histórico, por ejemplo, pero en nuestro país ha sido una herramienta reaccionaria a los problemas cotidianos.
Este festival es su fiel reflejo. A una semana del desborde del río, hecho que trajo consecuencias nefastas para toda la ciudad, podemos ver de primera mano el desarrollo mal planificado de Santiago.

En este contexto, el encuentro propuso que los 12 artistas que participaron desplegaran una pintura que demostrara su visión en torno al Mapocho. Por ejemplo, Victor Vergara, uno de los integrantes de la Brigada Negotrópica, explica que decidió retratar al Dragón Solar Barong, una figura de la mitología balinesa que es guardiana del equilibrio entre las fuerzas de la naturaleza (como el bien y el mal, la luz y la oscuridad). Para el artista, esta imagen en el Mapocho sería un símbolo de protección, ya que es la protectora del agua, elemento que le da vida a todos los seres de este planeta. La Brigada escribió la consigna “Aguas Libres” en su espacio. El fin fue apoyar la causa de la no privatización de los ríos en Santiago y todo el país.

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Mural «Aguas Libres», por Brigada Negotrópica.

También estuvieron presentes dos muralistas argentinos: Marcelo Carpita y Melina Ruiz. Ellos, además, participan en un colectivo que se mueve en la ciudad de Buenos Aires. Para ambos, este espacio significó una posibilidad para recoger influencias y trabajar en conjunto con artistas con tendencias diferentes, pero por un objetivo.

Marcelo Carpita opina que “la historia demuestra que cada vez que estuvimos unidos (países latinoamericanos) vamos ganándole el terreno a lo que se llama la globalización cultural. Esta tiene dos aspectos, uno que es positivo, que es la comunicación y los medios alternativos; y otro que es negativo, que es la transculturación de la población y la región”. Según el artista, este tipo de movimiento es un espacio para unir las luchas por las cosas que tenemos que recuperar, esas que nos unen en la historia.

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Melina Ruiz y Marcelo Carpita, ambos muralistas argentinos que son parte del grupo Gambartes, un colectivo dedicado al arte callejero en la ciudad de Buenos Aires. Por: Festival La Puerta del Sur.

Esta iniciativa busca proyectarse en el tiempo, transformándose en un encuentro que logre unir perspectivas y tendencias latinoamericanas en distintos lugares del continente, donde realizar murales que fortalezcan nuestra identidad. Ian Piere declara: “estamos trabajando para que más adelante podamos conseguir una plataforma que pueda extenderse desde México hasta Chile. Esta se llamaría La Puerta del Sur. La idea de nosotros es que este festival pueda extenderse a otros lugares de América Latina en los próximos años y así posicionarse”.

Tras una semana de intenso trabajo en los muros para no encontrarse con las inminentes precipitaciones que cayeron sobre la ciudad este fin de semana, el encuentro culminó en la construcción de un espacio para la contemplación, la reflexión y la crítica que se ubica a las orillas del principal torrente. Cabe destacar que esta instancia fue posible gracias al financiamiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), con apoyo de la Intendencia Metropolitana y la Municipalidad de Providencia.

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Mural «NN del Mapocho», por Sofrenia.

Brigada Negotrópica: Muralismo de Justicia

Uno de los chicos de la brigada me pide un lápiz. Va a anotar el nombre del gremio de pescadores de Punta de Choros para escribirlo en el mural que están por realizar en la comunidad. Para ello, le pregunta a un pescador, este le responde que no están ni ahí con la organización. Estamos […]

Uno de los chicos de la brigada me pide un lápiz. Va a anotar el nombre del gremio de pescadores de Punta de Choros para escribirlo en el mural que están por realizar en la comunidad. Para ello, le pregunta a un pescador, este le responde que no están ni ahí con la organización.

Estamos en Punta de Choros. Las decenas de voluntarios del Carnaval Guanaco se mueven en los espacios públicos del sector, entre la escuela, la sede vecinal y la sede del gremio de pescadores, mientras los muchachos de la Brigada Negotrópica están ahora conversando codo a codo con los pescadores en la caleta “Los Corrales”.

Este grupo de muralistas comenzó por iniciativa de cuatro hermanos. Cuatro cabros que empezaron como mecheros, y aprendieron muralismo en un taller que se realizó en la cárcel, donde su buen amigo Charquipunk, hacía clases. No, mentira, eso es una broma que los chicos de la brigada tiran para romper el hielo cuando comienza esta entrevista. La verdad es que todo comenzó en los años ’80, cuando en la comuna de Lo Prado (lugar de donde provienen los hermanos) se hizo un llamado para pintar las paredes con el respaldo de una brigada de aquellos años, de la cual ya no recuerdan el nombre. Los murales de la época hacían retratos, por ejemplo, de peones levantándose en contra de la reina del ajedrez.

Pasado el tiempo, por allá por el ‘97, los mismos hermanos decidieron salir a pintar paredes en su comuna por el puro placer de hacerlo y luego incorporando la participación de sus amigos que se sentían atraídos por el tema. Así se conformó la Brigada Negotrópica. La palabra negotrópica nació de una talla entre amigos. Dicen que muchos se han incorporado tomando la brigada como una escuela para aprender, pero se han quedado. Otros, en tanto, se han sentido atraídos por las temáticas que tocan y se adhieren al proyecto.

Se declaran como gente de clase media-baja. Algunos dicen, por ejemplo, que en su casa no habían cuadernos de arte ni una formación acérrima en esta disciplina, pero sí hubo siempre un incentivo familiar hacia los dotes que demostraron desde pequeños. Para ellos, todo esto partió como un juego.

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Mural No Alto Maipo en San José de Maipo (2016)

La Brigada trabaja en conjunto y de manera anónima. No quieren ser reconocidos individualmente. Son un grupo muy bajo perfil y eso se nota, por ejemplo, en este carnaval, donde vienen directamente a pintar sin tomar mucho protagonismo en las demás actividades. Lo que hoy en día realizan es el resultado de todo un equipo que trabaja constantemente de manera desinteresada por lo que les gusta.

No tienen una visión ni un valor definido y lo que pintan va apareciendo en el muro de acuerdo a lo que le motiva a cada uno. A excepción de algunas ocasiones, como para un concurso, un pedido de alguna persona o un mural específico en el que quieran trabajar, cuando eso ocurre, uno o varios del grupo trabajan en el boceto y luego toda la brigada lo lleva a la pared, pero en general, sus integrantes dicen que todo es bien espontáneo y libre.

Por ejemplo, para realizar este mural, cada uno hace un borrador del animal que quieren plasmar en la pared y luego, manos a la obra. Uno hace el fondo, el cual será marino, mientras los demás limpian, ordenan, dibujan. Es así, como luego de unas tres horas, el mural queda tiki taka.

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Mural de Los Corrales, Punta de Choros.

Periodista: ¿Qué estilo o corriente artística” definirían ustedes en sus murales?

Brigada: La Negotrópika, jajajaja (risas)

P: Bueena. Esa es…

B: Bueno, creemos que nosotros seguimos las influencias que crecimos viendo durante esos años (80). Eran así como figuras bien rápidas, como sintetizadas, con temáticas bien políticas de oposición a la dictadura. Se refleja en nuestros murales, en los cuales solemos destacar la línea, por ejemplo. Algo así como la Ramona Parra.

P: En qué lugares han pintado ¿Siempre participan en poblaciones y proyectos sociales, no?

B: Sí, pero en varias partes también. Agradecidos vemos como sale trabajo remunerado. La menor de las veces, pero sí se puede vivir de esto. Ponte tú, pintamos restoranes, casas particulares. Y a veces también nos hacen pedidos en diferentes lugares. Nosotros vamos donde nos inviten en realidad… desde Suecia hasta La Victoria. Y si no, nosotros elegimos los muros que queremos pintar y los pedimos o los pintamos no más, dependiendo si hay un dueño o dueña de casa. También hemos trabajado por trueque, lo que es muy reconfortante también.

P: ¿Recuerdan alguna experiencia con la comunidad? Igual ustedes tienen que interactuar harto con la gente.

B: Nos ha pasado que al principio igual la gente está como escéptica. Que no nos quieren pasar el muro o que nos preguntan “¿quiénes son ustedes?”. Pero por lo general, nos va súper bien con la gente porque les gusta lo que pintamos. Una vez le pedimos el muro a una vecina y ella dijo que “No, no me gusta esa cuestión”. Entonces pintamos al lado de la casa de ella y mientras lo estábamos haciendo salió la señora y dijo “¡Ay, qué lindo! Yo también quiero una palomita afuera de mi casa”, porque pintamos pájaros y la gente suele llamarles paloma a todos los pájaros en Santiago.

P: ¿Y qué tal ese proceso de vincularse con las comunidades?

B: Es algo que hemos hecho desde siempre. Nosotros vivimos y crecimos en una población. Las primeras veces que pintamos fue en ese ambiente, como encuentros muralistas en las poblaciones. De hecho, la primera vez que pintamos y firmamos como Brigada fue en una villa de La Reina… era una pobla que queda bien  arriba. Hicimos un mural a Rodrigo Rojas, el chico del caso Quemados. Bueno y así partió la brigada igual, como con el afán de la memoria. Buscando detenidos desaparecidos. Después pintamos varios líderes mapuche, como Caupolicán y Lautaro.

P: Entonces, al principio su misión era rescatar la memoria histórica de Chile ¿O no?

B: Más que eso, la memoria sudamericana, porque también pintamos mártires, revolucionarios, escritores, artistas. Y al principio usábamos sólo blanco, negro y rojo. En un momento pensamos que lo íbamos a hacer por siempre, que iba a ser nuestro sello.

P: Eso es muy Ramona Parra.

B: Sí, pero por una cuestión de recursos también, ah. Y de calle. La línea negra para que se vea de lejos y los colores con la idea de hacerlo rápido. Y bueno, con el tiempo nos fuimos haciendo rápidos.

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Este mural lo realizaron en el transcurso del Carnaval Guanaco. Se encuentra en la entrada de la comunidad de Los Choros.

Cuando una de las integrantes del grupo entró a estudiar a la universidad, comenzó a tomarse el muralismo más en serio. Fue allí donde dio la idea a los demás de comenzar a pintar animales, ampliando la gama de colores, pues eso fue lo que más le llamaba la atención cuando empezó a conocer más sobre esta disciplina.

Integrante: Ahí yo les dije a los chiquillos ‘¿Por qué no pintamos en colores?’. Y todos me dijeron que sí, porque se dieron cuenta que yo era la más bacán.

Brigada: jajajaja (risas) Y nos dimos cuenta de que ella tenía amigas, entonces dijimos “hagámosle caso, pa’ que vengan a verla las amigas”.

Integrante: Claaaro. Y de más de 20 años, entonces, grandecitas.

Brigada: Bueno, y también porque era una buena idea, si los animales ¿Qué más resistente que ellos?

P: ¿Ustedes creen que esta actividad refuerza el activismo medioambiental?

B: Sí poh, esa es la idea. Que sea un aporte que permanece. Para que la gente valore y vea su propia historia. Igual hay gente que es insensible, que la hueá no le va a entrar por ningún lado.

La Brigada Negotrópica sólo se dedica a los dibujos. Declaran que no les desagrada el graffiti, que esta forma de expresión nunca les entró “ni por las letras, ni la cultura gringa”.  Algunos sí realizaron incursiones en esta tendencia, por una cuestión generacional del 2000. Pero la Brigada siempre se fue por el mural y el dibujo, algo más latinoamericano.

P: Y ¿Qué piensan del muralismo en Chile?

B: Hay caleta de muralismo en Chile. Mucho. Hay una historia prolífica detrás, que se vio en peligro y, de hecho, cambió totalmente desde lo que fue durante la UP, donde era la corriente artística predominante, a ser la más perseguida durante la Dictadura. Antes se enseñaba muralismo en la universidad. La Escuela de Bellas Artes, por ejemplo, tenía un departamento de muralismo donde venían desde México y otros países a intercambiar conocimientos. Una hueá que nunca volvió. Una vez vino Siqueiros a pintar una escuela en Chillán ¿Cuándo ahora van a pintar una escuela en Chillán?… Eran otros tiempos.

P: Pero eso se puede recuperar hoy en día…

B: Claro po, mostrándolo, visitándolo. Hace poco restauraron el mural de Siqueiros.

P: Y ustedes ¿Qué buscan? ¿Cuál es su objetivo principal con el muralismo?

B: Hacer justicia. Tomarse la calle y hacer justicia, a través de lo hipnótico de las imágenes. Si tú ves las fotos y las imágenes quedas hipnotizado. Nosotros esperamos que eso haga un click en tu mente. Ojalá. Más que educar, esto no es educar, así como de un punto de vista tan patriarcal. A través de otra cosa que está más cerca de lo que la gente cree, pero no se percata, nosotros queremos hacer justicia. Y, obviamente, pasarlo bien entre nosotros, ¡si esto es lo más entretenido que hay!

La Brigada Negotrópica pintó dos murales en el marco del Carnaval Guanaco. Uno en la entrada a la comunidad de Los Choros y el otro en la Caleta Los Corrales, el cual realizaron en conjunto con el muralista Charquipunk y Laperra. En el segundo de estos es donde se realizó esta amena entrevista.

Fue precisamente ese día vimos cómo una gaviota murió al tocar los cables de alta tensión. Murió al instante. Cayó de golpe al suelo, agonizó durante unos segundos y se petrificó. Asimismo, cada día mueren cientos de animales que están en peligro de extinción, son ellos parte de nuestra historia.

Historia que este grupo de muralistas se encarga de poner en evidencia.

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¨Horacio Quiroga¨ Mendoza, Argentina.