Liquenlab: residencias por nuevos mundos posibles desde el maritorio austral

Hace diez años, en medio del frío y ventoso sur austral Sandra Ulloa (Punta Arenas) y Nataniel Álvarez (Puerto Natales) —quienes ya se encontraban trabajando en el colectivo “Últimaesperanza” desde el 2004— crearon Liquenlab, un espacio de exploración, co-creación e investigación territorial colectiva y multidisciplinar. A través de distintos lenguajes artísticos y medios tecnológicos estos […]

Hace diez años, en medio del frío y ventoso sur austral Sandra Ulloa (Punta Arenas) y Nataniel Álvarez (Puerto Natales) —quienes ya se encontraban trabajando en el colectivo “Últimaesperanza” desde el 2004— crearon Liquenlab, un espacio de exploración, co-creación e investigación territorial colectiva y multidisciplinar. A través de distintos lenguajes artísticos y medios tecnológicos estos artistas invitan año a año a explorar las particularidades de la ruralidad magallánica, del territorio subantártico y su relación con la memoria colectiva e identidad local. Este año hicieron un llamado a dos residencias: Fin del Mundo y Radicante. Te contamos más de ellas a continuación.

Liquenlab Este año hizo un llamado a dos residencias: Fin del Mundo y Radicante. © Liquenlab.

Los territorios más australes del planeta fueron descritos desde occidente, durante los viajes de exploración de fines del siglo XIX y principios del XX, como lugares de desesperanza que despertaron el interés de muchos aventureros, lo que a su vez contribuyó al exotismo de estas tierras. “Isla Desolación, Puerto del Hambre y Bahía Inútil son solo algunos ejemplos de esta toponimia litoral que permite ver la imposibilidad de los conquistadores de entablar una relación con la naturaleza que no sea de sometimiento” cuentan Sandra Ulloa y Nataniel Alvarez. A medida que el hombre blanco colonizó estos territorios, la violencia y la matanza hacia las comunidades nativas acabó con la mayoría de sus habitantes.

Desde una perspectiva ecológica, feminista, anticolonial, inclusiva y desde un pensamiento situado en estos territorios que han sido catalogados por cronistas e historiadores eurocéntricos como “las tierras del fin del mundo”, Liquenlab propone un modelo interdisciplinario de aprendizaje y educación, creación e investigación. Mediante talleres, exhibiciones y residencias artísticas conectan las artes, la ciencia, la tecnología y la pedagogía en pos de rescatar las historias no oficiales y las voces silenciadas.

Liquenlab propone un modelo interdisciplinario de aprendizaje y educación, creación e investigación. En la imagen se puede ver parte de lo que fue la residencia Radicante. © Liquenlab.

Residencias 2021-2022: del fin del mundo al origen

La propuesta curatorial de Liquenlab para los años 2021-2022 ha sido recoger la idea instalada de Magallanes y la Patagonia austral como territorios del “fin del mundo” para transformarla. Así, desde el confín del continente americano buscan crear nuevas epistemes, nuevos orígenes. En este sentido Sandra y Nataniel se preguntan: ¿es posible imaginar un nuevo mundo, desde el fin del mundo? y, de ser así, ¿cómo sería ese nuevo escenario? Con estas interrogantes propusieron una curaduría ecofeminista e inclusiva, pensando siempre en construir y dar respuesta desde la asociación y la escucha de las voces olvidadas. 

Bajo este contexto, Liquenlab lanzó un llamado a artistas e investigadores de diversas áreas a participar en una de las dos residencias propuestas para el 2021: Fin del Mundo, primera versión de una residencia pensada especialmente para personas en situación de discapacidad; y Radicante, quinta versión de esta particular residencia navegable por los canales de Patagonia y del estrecho de Magallanes.

Fin del Mundo: Residencia para personas en situación de discapacidad

Los estromatolitos son unas estructuras laminares formadas por microorganismos, principalmente cianobacterias -o algas verdeazuladas-. Hace más de 2.500 millones de años cubrían todas las aguas poco profundas del océano. Se podría decir que son los fósiles más antiguos del planeta. “Los estromatolitos son los primeros organismos vivos de los que se tiene vestigio, y estos organismos generaron el oxígeno que hoy día respiramos” cuenta Felipe Orellana, documentalista, artista visual y participante de la Residencia Fin del Mundo. Estos ecosistemas aún son posibles de ver en algunas partes del globo. Una de ellas es Punta Arenas.

Los estromatolitos son unas estructuras laminares formadas por cianobacterias, son los primeros organismos responsables de generar oxígeno en la Tierra. © Paul Harrison. 

 

Precisamente fue el Parque de los Estromatolitos de Tierra del Fuego, en Punta Arenas, el lugar escogido por Liquenlab para realizar la primera versión de esta residencia que contó con el apoyo del fondo PAOCC, del Ministerio de las Artes y las Culturas. El objetivo, cuenta Nataniel, era generar un encuentro y propiciar una simbiosis entre los dos artistas seleccionados: Leonor Harris, profesora de artes visuales, ilustradora y artista, y Felipe Orellana, quien además de artista es activista. La idea, entonces, fue viajar a Tierra del Fuego desde el 24 de noviembre al 12 de diciembre y visitar este parque donde se genera la vida, investigar este territorio y generar una propuesta artística, comenta Leonor en la entrevista realizada por los canales de Liquenlab el pasado 28 de diciembre. 

Paradójicamente, estas tierras, también fueron en un momento de la historia el escenario de una matanza que acabó con gran parte del pueblo Selk’nam. “Entonces es un lugar de contrastes tremendos, es un lugar de muerte y un lugar de vida, como lo es toda la Tierra” cuenta Felipe en la misma entrevista. En ese sentido, la región de Magallanes se presentó como un espacio propicio para poder pensar nuevas formas y crear otros relatos, una de las propuestas de base de Liquenlab. 

Los artistas Leonor Harris y Felipe Orellana, participantes de la residencia Fin del Mundo. © Liquenlab.

En cuanto al factor inclusivo, los organizadores vislumbraron en la discapacidad valores de asociación y propuestas de relatos alternativos. Así, por ejemplo, Felipe, quien se moviliza en una silla de ruedas hace más de 15 años traspasa a su obra artística su propia parálisis. El artista y activista la describe como “una oportunidad para detenerse a observar lo que comúnmente uno no se detiene a observar”. La parálisis se convierte, entonces, en una oportunidad narrativa. Felipe relata, además, que “los espacios del arte por el arte y no por la discapacidad son pocos […] esta residencia fue una invitación sin asistencialismo ni paternalismos”. Leonor, por su parte, destaca el trabajo en conjunto: “poder compartir en comunidad una realidad diferente y poder enfrentar en la cotidianidad todo lo que pasaba es importante. Además, encontrarme con otro artista en situación de discapacidad, y poder conversar sobre cómo enfrentamos nuestro cotidiano y cómo el arte se ha presentado en nuestra vida fue una gran experiencia”.

Durante su visita al Parque de los Estromatolitos, Felipe decidió generar un milagro en relación a su tetraplejia. El milagro, entonces, era volver a caminar. © Liquenlab.

La propuesta de la residencia Fin del Mundo levanta la importancia de la diferencia. “Las formaciones minerales son diversas” dice Leonor y agrega “la diferencia es lo normal. En la naturaleza todos somos diferentes”. La artista además destaca que no solo somos distintos, sino que somos todos necesarios: “entre todos podemos formar y formamos y somos necesarios para la creación de la vida. Es lo que pasa científicamente con los estromatolitos y es lo que pasa socialmente con nosotros”. En ese sentido, Felipe añade que “la discapacidad es un concepto, es una forma de vida, pero no significa una imposibilidad, evidentemente hay dificultades para lo que sea, pero todos tenemos dificultades en la vida. Lo importante es desde donde me habito para crear”.

Hoy ambos artistas se encuentran trabajando en sus proyectos artísticos, reflexionando sobre lo vivido. Felipe, por su parte, durante su visita al Parque de los Estromatolitos decidió generar un milagro en relación a su tetraplejia. El milagro, entonces, era volver a caminar. Así, con la ayuda de otros artistas que participaron de Radicante realizó este milagro-performance en el Parque y volvió a ponerse de pie. “Si hay algo que va a salvar a la humanidad es el ponernos de acuerdo, es el trabajar colectivamente, colaborativamente y asociativamente. El trabajo que fui a hacer a Magallanes tiene que ver con eso […] yo soy yo, pero sin los demás no puedo serlo” dice Felipe sobre su proposición artística durante el programa radial Propuesta Plástica.

“Entre todos podemos formar y formamos. Somos necesarios para la creación de la vida. Es lo que pasa científicamente con los estromatolitos y es lo que pasa socialmente con nosotros» (Leonor Harris).

La propuesta de la residencia Fin del Mundo levanta la importancia de la diferencia. “Las formaciones minerales son diversas” dice Leonor y agrega “la diferencia es lo normal. En la naturaleza todos somos diferentes”. La artista además destaca que no solo somos distintos, sino que somos todos necesarios: “entre todos podemos formar y formamos. Somos necesarios para la creación de la vida. Es lo que pasa científicamente con los estromatolitos y es lo que pasa socialmente con nosotros”. En ese sentido, Felipe añade que “la discapacidad es un concepto, es una forma de vida, pero no significa una imposibilidad, evidentemente hay dificultades para lo que sea, pero todos tenemos dificultades en la vida. Lo importante es desde donde me habito para crear”.

Hoy ambos artistas se encuentran trabajando en sus proyectos artísticos, reflexionando sobre lo vivido. Felipe, por su parte, durante su visita al Parque de los Estromatolitos decidió generar un milagro en relación a su tetraplejia. El milagro, entonces, era volver a caminar. Así, con la ayuda de otros artistas que participaron de Radicante realizó este milagro-performance en el Parque y volvió a ponerse de pie. “Si hay algo que va a salvar a la humanidad es el ponernos de acuerdo, es el trabajar colectivamente, colaborativamente y asociativamente. El trabajo que fui a hacer a Magallanes tiene que ver con eso […] yo soy yo, pero sin los demás no puedo serlo” dice Felipe sobre su proposición artística durante el programa radial Propuesta Plástica.

Leonor Harris y Felipe Orellana durante la visita al Parque de los Estromatolitos. © Liquenlab.

Por su parte, Leonor Harris, cuenta que siempre busca “la educación a través del arte. Mi idea es llamar la atención para que los otros, otras y otres quieran investigar también”. En cuanto al trabajo que está realizando sobre la residencia, se encuentra en proceso de estructuración y “tiene que ver con el valor de los estromatolitos como propulsores de la vida. Yo siento que estas formas, son como seres antiguos que nos vienen a hablar, que todavía están aquí presentes y velan por el cuidado del medioambiente y son parte de lo que somos hoy en día. Quiero que mi obra hable de eso: de lo antiguo y la unicidad” dice Leonor. Esto lo dejará plasmado en una instalación móvil interactiva que está realizando con fieltro y otros elementos naturales.

Ciertamente, “en la discapacidad hay magia que se puede mostrar” como dice Felipe y eso es lo que veremos prontamente por los canales de Liquenlab, en cuanto ambos artistas muestren el resultado de su investigación al fin del mundo.

Radicante: La Residencia Navegable

Marypaz II es una pequeña embarcación de pesca, mide 15 metros de proa a popa, más de 10 metros menos que Nao Victoria, el buque de alto bordo capitaneada por Fernando de Magallanes, que en siglo XVI navegara las mismas aguas tantas veces recorridas por las poblaciones Kawésqar. Marypaz II ha sido adaptada para realizar expediciones, sin embargo, a diferencia de Nao Victoria, esta nave se propone como un instrumento fuera de cualquier visión de conquista. Esta embarcación es la encargada de transportar por los canales y fiordos de la Región de Magallanes y la Antártica chilena a los tripulantes —artistas, científicos e investigadores— que conforman año a año la Residencia Radicante.

Como todos los años la curaduría privilegió la diversidad de orígenes, de profesiones y oficios, disciplinas y saberes de los participantes. Los Radicantes seleccionados fueron: Jorge Díaz, biólogo y escritor; Constanza Catrileo Araya, comunicadora social mapuche y artista tejedora de witral (telar mapuche); Jan Araújo, artista y traductor brasileño; Gonzalo Castro-Colimil, curador y agitador cultural del Wallmapu; Ana Laura Cantera, artista argentina, buzo, investigadora y docente; Juan David Reina-Rozo ingeniero industrial con estudios ambientales; Eliseo Fica Rojas, biólogo marino y doctorando en Ecología y Evolución; Rocío Rivera Marchevsky, artista performativa; Pamela Domínguez, arquitecta y creadora de la revista digital Aura Austra y la artista visual Valentina Mendoza, seleccionada en la edición anterior, pero se unió a esta versión por motivos de fuerza mayor.

Radicante es una residencia navegable que recorre los canales y fiordos de la Región de Magallanes y la Antártica chilena. © Liquenlab.

En su quinta versión, realizada durante los primeros días de diciembre, los Radicantes seleccionados navegaron durante cinco días por los fiordos y canales australes, aunque estaban pronosticados solo cuatro. “Aquí es el clima, la naturaleza la que dictamina el orden de las cosas” cuenta Nataniel en el programa radial El Futuro es hoy. En el mismo sentido, Constanza Catrileo durante el programa Vox Populi (Radio Polar) dice que “el maritorio es el que maneja los tiempos”. Por esta razón la estructura pensada por LiquenLab siempre estuvo sujeta a los contratiempos que pudieran suceder a bordo. 

De modo flexible y en un fluir de acuerdo a los tiempos de la naturaleza, los participantes se embarcaron en este viaje para conectar con las aguas australes y escuchar los ecos de viejos y nuevos habitantes, voces olvidadas en el aparente tono monocorde del mar. En ese sentido, Gonzalo Castro-Colimil dice que “navegar en esta exploración colectiva abrió un sinfín de posibilidades para poder leer y escuchar tanto al paisaje natural como humano, brindando herramientas para la deconstrucción de un relato oficial”. A su vez, la artista Ana Laura Cantera rescata en el ejercicio de compartir “una excelente oportunidad para co-construir-nos y reflexionar sobre nuestras hibrideces identitarias, así también para abrazar a los no-humanos que constituyen el territorio”.

La oportunidad de reflexionar en el maritorio Austral en compañía de otros artistas e investigadores da pie para repensar las propias prácticas artísticas y disciplinarias. Así, Ana Laura Cantera dijo recientemente para Biobiochile que “el constante vínculo con los otros […] me ha hecho cuestionar los parámetros con los que venía trabajando”. Jorge Díaz para el mismo medio, cuenta que le pareció interesante pensar este viaje “como una navegación contra hegemónica”, lo que se vincula a su propio trabajo en biología: “pienso que alterando el relato de las metáforas de la biología hegemónica (la competencia, la guerra) por una biología transfeminista (la cooperación, el acoplamiento) y su extensión a nuestro cotidiano, es quizás una posibilidad para plantear un nuevo mundo desde el confín de América”. Como dijo Jan Araujo, otro de los artistas participantes de Radicante 2021: “el fin del mundo no puede sino decirnos del principio del mundo: eras de gran plasticidad espacio-temporal, pluriversos dinámicos constituídos de pequeños fragmentos de lugares”.

De modo flexible y en un fluir de acuerdo a los tiempos de la naturaleza, los participantes de Radicante se embarcaron en este viaje para conectar con las aguas australes y escuchar los ecos de viejos y nuevos habitantes. © Liquenlab.

Imagen de Portada: © Sam Power.

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