Un recuento del Lanzamiento Endémico #8

El jueves pasado pudimos compartir con la comunidad Endémico el lanzamiento de nuestra más reciente edición: «Multiespecies-Cultura Animal». Fue una instancia de re-encuentros después de meses sin haber podido compartir presencialmente. Lo hicimos en centro Leñería, en Providencia, Santiago y tuvimos el apoyo de los exquisitos pisco sour de La Pizca, de las saludables y refrescantes Kombuchacha, y un picoteo con hummus Babar que nos alegró a todos, además con música de DJ BOSK.

El lanzamiento consistió en una charla de parte del equipo Endémico y también de la académica y escritora María José Barros, quien realizó un discurso que hoy queremos compartir en Endémico web. María José Barros participó en Endémico #8 escribiendo el perfil de Donna Haraway, bióloga e intelectual feminista que fue fundamental para hilar el pensamiento Multiespecies que dirigió esta última edición. También estuvieron Nicole Ellena, directora de Endémico, Paula López, editora web, Juliana Lyon, diseñadora gráfica, Cristian Toro, director de arte y Juan Pablo Bascuñán, Bako, quien ilustró la portada con el oso andino.

Agradecemos a todos quienes nos acompañaron en este evento y los invitamos a seguir atentos a las próximas novedades que tenemos en Endémico. Gracias por ser parte de esta comunidad por el movimiento creativo medioambiental.

La temática de la edición #8 estuvo dirigida por un doble hilo conductor: Multiespecies y Cultura animal. © Revista Endémico

Texto de presentación de la revista Endémico, 8va edición 

María José Barros C.

Santiago, 23 de septiembre de 2021

En su último libro, titulado Seguir con el problema: generar parentescos en el Chthuluceno (2020), Donna Haraway –bióloga estadounidense especializada en zoología, feminista, escritora, conocida por su famoso “Manifiesto Cyborg” y lectora asidua de ciencia ficción– se pregunta cómo podemos enfrentar de forma activa y consciente la catástrofe ambiental. Se pregunta cuál es nuestra responsabilidad, en cuanto especie humana, frente a la tierra dañada que co-habitamos con otros y los tiempos de muertes, extinciones y ecocidios que hoy estamos viviendo. También se pregunta cómo podemos romper las ataduras con un sistema de pensamiento ya obsoleto –como lo es el antropocentrismo o la fantasía de que el ser humano, o más bien “el hombre”, es el centro del universo– y cómo articular nuevas formas de pensamiento que nos permitan, realmente, seguir pensando y actuando sin caer en visiones apocalípticas o en fantasías sustentadas en soluciones tecnológicas imposibles.

Su respuesta la anuncia desde un comienzo en el título de su libro: Seguir con el problema. Para Haraway, lo importante es no darnos por vencidos, no sucumbir a la idea de derrota, y seguir con el problema, es decir, ser capaces de generar respuestas potentes a los acontecimientos devastadores y tiempos de urgencia que hoy vivimos. Esto no significa imaginar la construcción de un futuro seguro, sino que aprender a estar situados y enraizados en nuestro presente, en lo que podemos pensar y hacer hoy, ahora. 

Seguir con el problema también significa ser capaces de desaprender las formas anquilosadas de pensamiento en las que hemos sido instruidos y construir, aprender y elaborar otras nuevas.

Pero esto no podemos hacerlo solos. Las consecuencias del actuar arrogante e individualista del ser humano ya están a la vista. Lo que Haraway nos propone es crear, construir y reactivar lazos, vínculos y conexiones multiespecies que incentiven la colaboración recíproca de unos con otros. “Seguir con el problema requiere generar parentescos raros: nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost caliente. Devenimos-con de manera recíproca o no devenimos en absoluto” (2020: 24), nos dice Haraway. Más allá del excepcionalismo humano en el que, de una u otra manera, todos hemos sido educados, Haraway nos invita a reconocer como “parientes” a aquellos seres vivientes y organismos –animales, plantas, hongos, microbios, aguas, montañas– históricamente inferiorizados, objetualizados y explotados. Seguir con el problema, entonces, implica promover la creación y el fortalecimiento de vínculos multiespecies; enredarnos y entretejernos amorosamente con esas otredades no-humanas; pensar esas otras especies como especies compañeras (y aquí Haraway nos recuerda que la palabra  “compañero” proviene del latín cum pan, es decir, aquel con el que se comparte el pan); respetar y devolver la mirada; estar disponible para el otro. 

Lanzamiento Endémico #8 en Quincho Santiago de Centro Leñería © Francisco Salvatierra.

¿Pero cómo podemos aterrizar estas fascinantes e iluminadoras ideas de Donna Haraway sobre la necesidad de tejer, entre todos, todas y todes, un mundo de relaciones multiespecies? Y aquí quisiera hacer mención brevemente a dos conceptos desarrollados por Haraway en sus publicaciones más recientes.

El primer concepto: especies de compañía. Desde la década del 2000, Haraway ha venido realizando importantes contribuciones al campo de los Animal Studies y el posthumanismo, centrando su mirada en los animales, y especialmente en los perros, y cómo nosotros, los seres humanos, nos relacionamos con ellos. Es en este contexto que ella se pregunta “¿A quién toco y qué toco cuando toco a mi perro?” (2019: 26). Esta pregunta, que puede parecer simple y hasta cierto punto tautológica, nos invita a pensar que cuando tocamos a nuestros perros –o gatos, pájaros, hámsters, etc.– estamos tocando, oliendo y observando un cuerpo que es portador de una memoria histórica, cultural y política. 

En el caso de Chile, estas reflexiones me hacen volver la mirada al estallido social o revuelta de octubre, que tuvo como uno de sus protagonistas al Matapacos: un perro negro, callejero y con peñuelín rojo que se hizo conocido en las movilizaciones estudiantiles del 2011. ¿Qué ocurre cuando tocamos o miramos a ese perro reproducido en chapitas o magnetos para el refrigerador? ¿Qué ocurre cuando observamos a ese perro quiltro que el artista Marcel Solar volvió a dotar de vida con una escultura itinerante a gran escala que recorrió las calles de Santiago, estuvo presente en las protestas y se convirtió en una suerte de animita adornada con flores y plantas por los transeúntes? 

Lo cierto es que muchos y muchas nos reconocimos en ese perro quiltro levantado como un símbolo del movimiento social y hemos sido afectados por su existencia –lo digo en el sentido de generar un afecto–. Y esto se debe a que en su carne, en su cuerpo habita una historia de luchas sociales y políticas, discursos de clase y raza, con los que gran parte de la sociedad chilena nos sentimos identifcados. El perro Matapacos se ha transformado, entonces, en una especie compañera de los ciudadanos movilizados y descontentos con un sistema político-económico fallido aún vigente. El perro Matapacos se ha convertido en un aliado y es en la relación colaborativa que hemos construido con ese ser viviente, con ese sujeto, que Donna Haraway nos invita a seguir con problema.

La académica y escritora María José Barros presentando la edición #8 de Endémico. © Francisco Salvatierra.

El segundo concepto de Haraway que quisiera mencionar y con esto ya voy terminando: el pensamiento tentacular. Para la intelectual y científica estadounidense, seguir con el problema también significa ser capaces de desaprender las formas anquilosadas de pensamiento en las que hemos sido instruidos y construir, aprender y elaborar otras nuevas. Es lo que ella llama el “pensamiento tentacular”, inspirado en el modelo de vida los seres tentaculares, y que nos invita a establecer relaciones, interconexiones y redes entre aquellos elementos que, tradicionalmente y desde una racionalidad moderna/colonial/patriarcal, se nos ha enseñado a pensar como dualidades excluyentes o binarias. (Haraway entiende los seres tentaculares en un sentido amplio y metafórico y los ejemplifica a partir de las arañas, las medusas, los hongos enmarañados, los seres con dedos como los humanos o las enredaderas).

En concreto, ¿qué significa esto? En el caso de Haraway, esto se hace evidente en toda su producción escrita y especialmente en su libro Seguir con el problema, donde convergen y dialogan tentacularmente los aportes de distintos investigadores, colegas y amigos vinculados a múltiples disciplinas y campos de investigación. Para Haraway las novelas de ciencia ficción de Ursula Le Guin y Octavia Butler, sus perros Cayenne y Roland, el juego del cordel, la filosofía de Hanna Arendt y Bruno Latour, así como las investigaciones sobre las palomas del laboratorio de Neurociencia Cognitiva Comparada de la Universidad de Keio (Japón), por mencionar solo algunas de sus infinitas referencias, son importantes a la hora de elaborar y desarrollar su pensamiento tentacular. Pensamiento que, al mismo tiempo, es acción. 

La edición cuenta con un perfil de la intelectual feminista Donna Haraway. © Revista Endémico

Y este mismo concepto, que es ante todo una práctica epistémica, científica, académica, ideológica y de estar en el mundo, no puedo dejar de relacionarlo con el proyecto de Endémico impulsado y liderado por Nicole Ellena. Por supuesto con sus propias particularidades, intereses y estilo, Endémico es también, a mi parecer, una revista que articula un pensamiento tentacular. En esta publicación se cruzan e imbrican distintos soportes (lo digital y lo impreso); distintas disciplinas vinculadas a las ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades; distintas prácticas artísticas (literatura, artes visuales, documentales, etc. y también, muy importante, el diseño); distintas voces, perspectivas y autores (es una revista polifónica); distintos géneros textuales y visuales (entrevistas, artículos, reseñas, perfiles, carteles, ilustraciones, etc.). Es una revista donde las artes, las ciencias, la academia, el ecologismo y el activismo se entrelazan y se nutren mutuamente para pensar nuestro entorno; que emerge de una voluntad y un trabajo colectivo, colaborativo y solidario; y, en ese sentido, revista Endémico es para mi una publicación sumamente valiosa, original y creativa, que en estos tiempos difíciles para las revistas y la prensa escrita en general, ha buscado, de forma insistente, seguir con el problema. 

 

 

Referencias bibliográficas

Haraway, D. (2019). Cuando las especies se encuentran: introducciones. Trad. Valeria Meiller. Tabula Rasa, 31: 23-75.

—. (2020). Seguir con el problema: generar parentescos en el Chthuluceno. Trad. Helen Torres. Bilbao, Edición Consonni.

Imagen de portada: Lanzamiento Endémico #8 en Quincho Santiago de Centro Leñería © Francisco Salvatierra.

 

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