Everything & Mapu Kufüll: animación digital para ser-con-todo

En las historias que contamos está implicado mucho más que las palabras que usamos. Los relatos traen consigo la huella de procesos extensos y, tal como los minerales, pueden fosilizarse, agrietarse, estremecerse, derrumbarse o sedimentarse. En la era de los medios, de las pantallas, de los memes y la animación, sostenidos por la potencia antigua de los minerales, aún es posible vivir y crear experiencias de conexión no extractivistas, propias de los relatos del Antropoceno. Te invitamos a repasar dos casos en que la animación digital, constituye una forma de validar el ánima de todo lo que existe para conectar con ello siendo humanos: el videojuego Everything y la video animación 3D Mapu Kufüll.

Artes y ciencias extractivistas

Comúnmente, cuando se piensa en prácticas extractivistas, se les asocia a un utilitarismo desequilibrado del medio ambiente a conveniencia humana. Sin embargo, también es posible que ciertas prácticas desde las artes y las ciencias puedan incurrir, aunque de formas menos evidentes, en el aprovechamiento de la naturaleza. Tal puede ser el caso de quienes viajan a un territorio, investigan o desarrollan un proceso creativo de paso, sin una vinculación o intercambio hacia el lugar, como si se tratara de algo inerte. Pueden existir formas falsas de compromiso con esos territorios, que deriven en la extracción inmaterial, de experiencias de apreciación que no impliquen respeto, gratitud o cariño hacia las formas de vida que lo constituyen. Esa suele ser la tónica en que se opera transversalmente en el Antropoceno; no obstante, existen también otras prácticas artísticas, científicas y espirituales que se contraponen a la norma, como ocurre más evidentemente en comunidades indígenas, desde el budismo o, incluso, desde el uso de las imágenes en los nuevos medios.

En memes como este opera el cuestionamiento acerca de lo que es ser humano y del peso de discursos alienantes.

Relatos de una era equivocada ¿O una era de relatos equívocos?

A propósito de la comunicación digital, en la vertiginosidad de las redes sociales tejido de información que parece disiparse en el aire, pero con anclaje en la versatilidad de los minerales circulan memes con el texto “I was born in the wrong era”, acompañado por una ilustración referente al periodo Cámbrico. Sin duda, es una forma hiperbólica de referirse a haber nacido en una década o una generación equivocada, al no sentir afinidad por la época en que se vive. Con este recurso se apela a la identificación de las personas con formas de vida no humanas, con un tiempo idealizado; lejanísimo al Antropoceno. Eran tiempos de erupciones, gases, formaciones geológicas: el ambiente propicio para la simbiogénesis, la evolución, la complejización de organismos pluricelulares.

Este meme apunta a la añoranza de un tiempo antiguo, un tiempo previo al lenguaje, previo al Antropoceno, es decir, al prolongado periodo geológico durante el que los seres humanos hemos empleado el planeta desbordadamente bajo una justificación energética/económica. Esta instrumentalización de los ecosistemas se caracteriza por prácticas extractivistas, incluso evidente desde usos lingüísticos como ‘recursos’ a discursos más complejos como la ingeniería y otras ciencias; al mismo tiempo en que supone el recorte y diferenciación de lo humano respecto de las otras formas de vida. 

En memes como este opera el cuestionamiento acerca de lo que es ser humano y del peso de discursos alienantes. En las historias que contamos está implicado mucho más que las palabras que usamos. Ellas cuentan las historias de los medios y la mediación, de la materialidad y la Tierra. “Los relatos mismos son de una escala de duraciones geológicas en principio demasiado lentas como para que podamos aprehenderlas”, como señala Jussi Parikka [2020]. 

Los relatos, entonces, traen consigo la huella de procesos extensos y, tal como los minerales, pueden fosilizarse, agrietarse, estremecerse, derrumbarse o sedimentarse. © Dan Meyers.

Regenerar el recorte

Los relatos, entonces, traen consigo la huella de procesos extensos y, tal como los minerales, pueden fosilizarse, agrietarse, estremecerse, derrumbarse o sedimentarse. Una mecánica lenta que se acelera con los medios. En tanto cada lengua implica un recorte, un modo de experimentar la realidad, los humanos tendemos a desvincularnos de las otras formas de vida mediante los relatos que instauramos. De todos modos, existen formas de lograr una convivencia armónica y una conexión con otras formas de vida en esta era, que derivan por efecto de la fusión disciplinar, por ejemplo. Así, las disciplinas o los relatos de los que estas se sirven, si bien son funcionales y culturales, son obsoletos por sí solos.

En la era de los medios, de las pantallas, de los memes y la animación, sostenidos por la potencia antigua de los minerales, aún es posible vivir y crear experiencias de conexión no extractivistas. A continuación, invito al repaso de dos casos en que la animación digital, constituye una forma de validar el ánima de todo lo que existe para conectar con ello siendo humanos: el videojuego Everything y la video animación 3D Mapu Kufüll.

«Existen formas de lograr una convivencia armónica y una conexión con otras formas de vida en esta era, que derivan por efecto de la fusión disciplinar, por ejemplo. Así, las disciplinas o los relatos de los que estas se sirven, si bien son funcionales y culturales, son obsoletos por sí solos».

Everything: juego de escalas para ser-con-todo

Hace un tiempo me encontré con Everything, un videojuego indie de mundo abierto con un bello contenido filosófico, creado por el artista irlandés David OReilly (2017). Se trata de una simulación del universo que permite la exploración más allá de la linealidad de la narrativa sin centrarse en un objetivo. Sin embargo, también existe la posibilidad de dejar los controles en descanso hasta que el juego se reproduzca como un documental por sí solo, lo que se conoce como modalidad autoplay

Everything es una simulación interactiva de la naturaleza creado por el artista irlandés David OReilly (2017). © Everything.

En esta experiencia se inicia interactuando con el entorno desde la perspectiva de un cerdo que puede avanzar con una mecánica poco orgánica, como una especie de advertencia desde el humor acerca de cómo nuestro universo conocido se irá desconfigurando a medida que se explora el juego. Esta criatura inicial permite entrenar a quien juega en funcionalidades como la emisión de un sonido para convocar a otras criaturas de su misma especie, como unirse a ellas y avanzar en conjunto. Estas mismas funcionalidades se repiten a toda escala, incluso si no se trata de seres vivos. Se puede ser desde un cerdo, un hongo, un bosque de algas kelp hasta un cúmulo de rocas, mutar desde una isla hasta una galaxia, pasando por pirámides y cúmulos de desechos. A su vez, cada ciertos trechos, aparecen luces en el entorno que permiten la reproducción de discursos del filósofo Alan Watts, quien se dedicó al estudio y divulgación de filosofías orientales como el budismo, principalmente.

Por lo tanto, en Everything existe la posibilidad de ser-con-todo, con lo desafiante que puede ser graficar esta pretensión. Una experiencia panteísta lúdica mediante juegos de escalas en que se reconoce el ánima en todo, incluso de una forma en que los jugadores podrían no haberlo siquiera imaginado antes, guiado por audios de discursos de Watts y con la posibilidad de controlar o soltar el control para explorar.

Mapu Kufüll: resonancia del cuidado de lo diminuto

Recuerdo en este punto un referente local de creación medial: Mapu Kufüll, un video de animación 3D dirigido y editado por el artista mapuche Sebastián Calfuqueo (2020), en el que se relata en mapuzungun la resistencia y la recolección de los ‘mariscos de tierra’ (hongos) en las comunidades mapuche. Este proceso, según se narra, implica el recorrido del bosque con conciencia territorial y el cuidado mediante el gesto de recolección, como no extraer todos los cuerpos fructíferos y dejar caer las esporas por el camino. Estas son formas de küme mongen de buen vivir, o de equilibrio y cuidado de los humanos entre sí, como gente de la tierra, y con todo lo que existe que se aplican a todas las formas de vida que habitan y que constituyen a la mapu

Mapu Kufüll es una animación 3D dirigido y editado por el artista mapuche Sebastián Calfuqueo (2020) © Sebastián Calfuqueo.

Es, entonces, en el gesto de atención hacia una forma de vida pequeña como un hongo que también se manifiesta el cuidado del territorio como parte de un todo. Un todo en que también está implicada la gente, la lengua, sus saberes, lo que se reconoce en la cultura como itrofill mongen. Elicura Chihuailaf señala: “Para nuestras comunidades, este concepto es al mismo tiempo la biodiversidad y la biosfera, sin limitarse solo a consideraciones de orden natural. Así, el concepto es también el medio ambiente comprendido en sus dimensiones físicas, sociales y culturales” (2015).

En síntesis, este concepto congrega a todas las formas de vida existentes y sus manifestaciones materiales e inmateriales, a diferencia de otras lenguas y sus respectivos usos lingüísticos, como el español, que desvinculan a los humanos de su intrínseca e innegable relación con la naturaleza y más. De este modo, en el caso de Mapu Kufüll, se recupera y recalca la importancia de prácticas cariñosas con las otras formas de vida mediante el relato y la animación digital, en especial para quienes se encuentran lejos de estos saberes por diversas razones.

Ser-con-todo

En suma, tanto Everything como Mapu Kufüll se valen de la animación digital para enfatizar nuestra vinculación con todo lo que existe. Ambos operan, más allá de las posibles preguntas o cuestionamientos acerca de sus categorizaciones, como artefactos de preguntas frente a nuestro ser recortado del resto, frente a los modos en que habitamos, como una especie de versión beta del Antropoceno. Y es en esta identificación del Antropoceno como relato que se torna posible dilucidar prácticas que lo interfieran y estructuren formas alternas, espacios de fuga virtual, de resistencia, de ampliación, de sacudida discursiva, o como se le quiera llamar.

Son estas dos experiencias de animación estímulos para reconocer el ánima en todo lo que existe y que, al valerse de juegos de escala e interactividad, consiguen remecer el foco más allá de lo humano, ya sea hacia lo diminuto o hacia lo enorme, como recordatorio acerca de nuestra pertenencia profunda al ser-con-todo, por ejemplo, mediante el principio del buen vivir. No hay que desatender a la potencia de diversos formatos de imagentexto virtual, al cabo que en nuestras pantallas se ejecuta una parte significativa de nuestros afectos, conexiones y temporalidades.

Fuentes

Calfuqueo, Sebastián. Mapu Küfull (Land seafood), (2020).

Chihuailaf, Elicura. Recado confidencial a los chilenos. Santiago: LOM, 2015.

Mitchell, W.J.T. Teoría de la imagen. Madrid: Akal, 2009.

O’Reilly, David. Everything (2017). 

Parikka, Jussi. Una geología de los medios. Buenos Aires, Caja Negra, 2020.

Imagen de portada: captura de pantalla de Mapu Küfull. © Sebastián Calfuqueo

Sobre la Autora: 

Valentina Paillaleve. Licenciada en Letras Hispánicas, especializada en Semiótica y diplomada en Museología crítica. Es artista, editora general de Revista Zánganos, mediadora artística y de la lectura. Investiga los cruces entre el mundo vegetal, fungi y las artes mediales.

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