“Agricultura en tus manos”: por una agricultura regenerativa para recuperar nuestra pertenencia con la tierra

“Vivimos un momento planetario complicado en el que vamos a gran velocidad destruyendo todo a pasos agigantados. Sin embargo, la Tierra se va a regenerar con o sin nosotros. Está […]

“Vivimos un momento planetario complicado en el que vamos a gran velocidad destruyendo todo a pasos agigantados. Sin embargo, la Tierra se va a regenerar con o sin nosotros. Está en nuestras manos hacernos parte de esa regeneración para que sigamos existiendo”. Con esta tenaz afirmación finaliza el prefacio del libro Agricultura en tus manos de Paula Rosales Reyes, ingeniera agrónoma, escritora y agricultora chilena con más de 15 años de experiencia en agricultura rural y urbana. Paula nos invita con este libro a volver a la tierra, a nuestra fuente de origen. Así, este texto no solo es un documento técnico y teórico, sino también un encuentro con aquello que hemos olvidado, un retorno a esos saberes que de alguna forma llevamos en nuestro ADN, pero que con la industria y la mercantilización hemos perdido de vista. Los monocultivos, los agroquímicos y el manejo genético de semillas en pos del “progreso” han conducido a los seres humanos a una desconexión con las plantas y en general con toda la naturaleza de la que somos parte. 

El libro Agricultura en tus manos es una alternativa a años de monocultivos y agroquímicos que han dañado el planeta. © Elaine Casap.

Frente a este panorama, urge construir caminos alternativos, retomar las sendas olvidadas, restablecer la relación con nuestros alimentos. Agricultura en tus manos se presenta como una alternativa. Desde un caluroso Brasil la autora de este libro nos cuenta sobre su trabajo y cómo dio forma a esta verdadera obra de arte.

Endémico: Cuéntanos sobre la historia de este libro ¿Cómo surge la idea de crearlo? 

Paula: Hace unos 18 años atrás estudié agronomía, en una universidad convencional, con visión en agronegocios y bien industrial. Cuando comencé a viajar, a trabajar en otras partes, me di cuenta de que había otras formas de relacionarse con la tierra, con una mirada regenerativa y menos destructiva, que es el modo con el que se produce hoy la mayor parte de los alimentos. En ese andar entré en el área de la agricultura orgánica con un enfoque más respetuoso con la naturaleza. 

Yo tenía pensado irme a vivir al sur de Chile, pero en eso me enamoré de mi marido actual que vivía por entonces en Santiago. Me fui quedando y así entré en lo que se llama la agricultura urbana. Allí abrí mi emprendimiento llamado Agrocultiva, una organización que trabaja sobre la concientización medioambiental. Entonces me dieron ganas de enseñar lo que iba aprendiendo. Así, diseñé cursos de huertas urbanas, los primeros que empezaron a surgir en Santiago. Esto requería que yo hiciera el material para cada clase, el que se transformó en las unidades que hoy componen este libro. Te estoy hablando de un trabajo de hace diez años y por supuesto ha habido cambios en el proceso, el libro ha mutado. Entremedio tuve cuatro hijos, me cambié de país, salí de la ciudad para vivir en el campo y pasé de ser aquella agrónoma de mente más racional a aquella mujer que huele, siente y respira la tierra.

Paula Rosales Reyes es ingeniera agrónoma, escritora y agricultora chilena con más de 15 años de experiencia en agricultura rural y urbana. © Agrocultiva.

En el libro sostienes que este “intenta un retorno a la tierra, un reencuentro con nuestros aprendizajes más ancestrales: se trata más bien de recordar” ¿Qué es eso que hemos olvidado?

En la historia de la humanidad la agricultura comenzó recién a realizarse hace unos 12 mil años atrás. Antes éramos cazadores recolectores, es decir, cosechábamos los vegetales y frutas según lo que ofreciera el lugar y la estación del año. La cordillera te brinda cierto tipo de alimentos diferentes de los que te puedes encontrar cerca del mar. Cada persona, dependiendo del lugar donde estaba, recibía el alimento apropiado. Así también ocurre con los cultivos de temporada. Uno no come sandía en invierno, porque en invierno no necesitas la cantidad de agua que esta fruta ofrece, cuando el clima está más frío, por lo general necesitamos cosas más cálidas. Así también, la mayoría de los cítricos no salen en verano, porque los necesitamos generalmente en invierno por la vitamina C que ofrecen. 

Cuando se domesticaron las plantas, es decir, en los inicios de lo que hoy conocemos como agricultura, no existían aún los químicos, ni ese pensamiento de extracción y destrucción hacia la tierra. Esto se hacía desde un respeto profundo, muestra de eso son los rituales y ceremonias en torno a los cultivos, los que a su vez se realizaban de acuerdo a las estrellas, la dirección del viento, las lluvias, etc. Eran tiempos en donde el ser humano estaba muy conectado a los ritmos de la naturaleza. La historia, claro, va cambiando. Cuando se comienzan a formar las grandes ciudades y llega la industria, el ser humano comienza a desconectarse. Sin embargo, todos tenemos en nuestro ADN ancestral el registro de todo nuestro árbol genealógico, somos portadores, al menos en algo, de esos seres humanos que vivían en sintonía con la naturaleza.

«Todos tenemos en nuestro ADN ancestral el registro de todo nuestro árbol genealógico, somos portadores, al menos en algo, de esos seres humanos que vivían en sintonía con la naturaleza»

Sin embargo, reconectar no se trata de  convertirnos en cazadores recolectores, sino de recordar esa conexión perdida que hoy nos hace sentirnos vacíos, porque estamos fuera del lugar al que pertenecemos, nos enseñaron a llenarnos consumiendo. De un minuto a otro pasamos a sentirnos dueños de la naturaleza, dejamos de ser parte de ella. Así la dominamos, la controlamos, nos separamos. Ahora  combatimos las malezas, trabajamos con monocultivos, matamos la biodiversidad, dejamos de vernos como comunidad, segregamos en todos los sentidos posibles, incluso los mismos alimentos ahora los podemos adquirir como vitamina A, B, C, por separado. Estructuramos de una forma violenta y agresiva. Esto produce un corte con nuestra propia historia. Pero cuando uno está con las manos en la tierra, cuando uno está en el jardín, está feliz, se siente paz. Ahora se habla mucho de la huertoterapia, yo creo que es porque uno vuelve a sus orígenes y eso es sanador. La reintegración es muy sanadora. 

«Cuando uno está con las manos en la tierra, cuando uno está en el jardín, está feliz, se siente paz» dice Paula. En la imagen una borraja. © Agrocultiva.

A veces uno piensa que la agricultura solo se puede realizar en lugares campestres y abiertos. ¿Cuál es la propuesta de Agricultura en tus manos? ¿Cómo se conjuga el mundo rural y el urbano?

Siento que el libro logra conjugar muy bien esos mundos. Este libro está dirigido tanto para personas que viven en departamentos, como para aquellas que habitan en zona rural. Al mismo tiempo, es una herramienta que sirve tanto para principiantes como para avanzados. A pesar de ser un libro bien técnico, te enseña a observar la naturaleza y relacionarte con el cultivo del alimento, te entrega las herramientas para que tu puedas implementarlas según tu propia realidad. De esta forma, el libro te da la base para que te pares en un lugar y te fijes en la posición del sol, el tipo de suelo, clima, vegetación, etc. En el fondo, es una guía para echar a andar un proyecto de huerta o reformular algo que ya esté implementado.  

El libro contempla no solo texto, también fotografías, ilustraciones botánicas, diseño de diagramación y bosquejos como los presentes en la imagen. © Eduardo Hennings.

En el libro también podemos encontrar fotografías, ilustraciones y una diagramación que escapa de lo convencional ¿Cómo fue el proceso de creación de esta obra?

Luego del texto, me tocó seleccionar al editor y diseñador, así llegué a Alvaro Figueroa quien además de ser un excelente diseñador es mi cuñado. Luego de esto teníamos que buscar ilustradores, fotógrafos. Esto porque yo no quería que fuese un libro solamente técnico. Yo busco no solo llegar al cerebro, pretendo tocar otras fibras, como la emoción. Para que pudiese llegar a la emoción sentía que tenía que incorporar el arte, tanto en la escritura, como en la diagramación, en la ilustración, en la fotografía, etc. En el fondo la propuesta era convertir un texto en una obra de arte. Allí hablé con una amiga, Antonia Cafati, ella realizó casi todas las fotografías de entrada de los capítulos. Luego se integró Vania Sarret con la ilustración de plantas. Me gustó muchísimo su trabajo, conectamos maravillosamente. Cuando ya estaba en Brasil empezamos a necesitar más fotos, allí se integró María Josefina Banfi y su mamá Sol Bergonzi. Las ilustraciones en grafito, tipo bosquejo, las hizo el Flaco, Eduardo Hennings. Finalmente, Ximena Reyes, mi madre, fue quien hizo la corrección ortotipográfica. Como ves, el libro convocó a bastante gente, fue un libro hecho a pulso y de autoedición. 

El singular estilo botánico de Vania Sarret complementó el trabajo de Agricultura en tus manos. © Vania Sarret.

¿Qué otras novedades trae este libro? 

Por lo general, el material relacionado con agricultura se polariza entre lo complejo técnico-académico y lo práctico más superficial. Lo primero no suele estar dirigido a personas comunes y corrientes. Por lo general son textos con material denso, difícil de digerir. Lo segundo, por lo general se queda en prácticas de paso a paso que solo nos llevan a hacer sin necesariamente comprender. En este libro la propuesta es de integración, intenté hacer un puente para llegar con lo académico al alcance de todos y sumado a ello invito a la reflexión. Por otro lado, el libro trae una propuesta de reconectar con nuestra identidad, integra un poco de historia de la agricultura en el territorio chileno, abordando la relación que tenían nuestros ancestros con la alimentación, los tipos de cultivo según la zona y las etnias que lo habitan. Abordamos más de 54 cultivos que se pueden dar bien en Chile dadas nuestras condiciones de suelo y clima. 


© Agrocultiva.

 

El libro Agricultura en tus manos (2021) de la autora Paula Rosales Reyes lo puedes comprar directamente en el sitio web www.agrocultiva.cl

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