Por Erwin Martinez Ya comenzaron a caer varios centímetros de nieve en el Cordón del Caulle, tiñendo de blanco todo ese magnífico complejo volcánico, y es inevitable trasladarnos a ese lugar – en nuestro espíritu y mente – para recordar aquel grato aroma de los bosques de lengas que lo rodean, la nieve fresca que […]

Por Erwin Martinez

Ya comenzaron a caer varios centímetros de nieve en el Cordón del Caulle, tiñendo de blanco todo ese magnífico complejo volcánico, y es inevitable trasladarnos a ese lugar – en nuestro espíritu y mente – para recordar aquel grato aroma de los bosques de lengas que lo rodean, la nieve fresca que invita a recorrerla, y por qué no, el disfrute, después de una larga caminata o randoneada, de las ricas aguas termales que uno encuentra como un buen premio a esas horas de esfuerzo y conversación con los buenos amigos.

Dormir a la intemperie en la montaña en invierno es una experiencia que no se olvida. La comunidad local de la región de los Ríos ha tenido esta experiencia gracias al encuentro «Entre Lengas». Crédito: Pablo Lloncón.

Nadie hubiese imaginado que la vida nos cambiaría tanto al enfrentar una de las tragedias más grandes que ha azotado a la humanidad, una pandemia que además de ser altamente dramática, nos ha obligado a replantearnos nuestro comportamiento y forma de vivir. Como personas vinculadas al turismo y al mundo del aire libre, teníamos muchos planes y proyectos que se vieron truncados y obligados a ser modificados.

Sin embargo, a pesar de todo este escenario oscuro e incierto que nos toca vivir, debemos tener la firme esperanza de que somos capaces de volver aún con más fuerza y, sobre todo, con un enfoque y convicción renovado de lo que nos rodea, valorando y conservando con más ahínco que antes aquello que nos otorga la naturaleza.

El misterioso entorno de las faldas del Caulle, con coigues altísimos que dan la bienvenida a este rincón sureño. Crédito: Pablo Lloncón.

Son muchas las aristas o motivaciones que se pueden engranar en torno a la naturaleza, por ejemplo, el activar y levantar el turismo posterior a esta pandemia y la crisis -aún más grande e importante- de enfrentar el cambio climático. Anhelamos que los que ahora nos toca vivir, no sea una simple cicatriz dentro de las muchas que hemos recorrido, sino también nos marque a fuego y nos haga entender que la naturaleza debe ser escuchada.

Lo que me enseñó el Cordón del Caulle

Llueve copiosamente en el sur, y es inevitable que nuestros recuerdos nos lleven de vuelta a este maravilloso cordón montañoso del sur de Chile. Quizás, porque dado la contingencia  ya no es fácil volver a ese lugar, ahora cobra más fuerza y valoramos todas las oportunidades que alcanzamos a disfrutar. 

La travesía normal del Cordón del Caulle dura unos tres a cuatro días, en donde se atraviesan valles y cordones montañosos, o una variante de cinco días para llegar hasta las aguas termales con geisers. Crédito: Pablo Lloncón.

A pesar de todo este escenario oscuro e incierto que nos toca vivir, debemos tener la firme esperanza de que volveremos con un enfoque y convicción renovada de lo que nos rodea, valorando y conservando con más ahínco aquello que nos otorga la naturaleza.

Lengas invernales dividen las laderas montañosas del bosque húmedo valdiviano propio de esta zona andina de la región de los Ríos. Crédito: Pablo Lloncón.

Cómo no recordar las dos versiones que desarrollamos del evento de esquí randoné “Entre Lengas”, que tuvieron el propósito de acercar y educar a las personas en torno a las actividades invernales.  Particularmente, recuerdo una ascensión que realizamos el año pasado con un grupo de amigos por la cara sur del volcán Puyehue después de una gran nevazón. Comenzamos a subir a la medianoche para llegar a su cumbre al amanecer, donde obtuvimos la vista panorámica perfecta de todo el magnífico Cordón Del Caulle, una zona prístina que nada tiene que envidiar a las postales más espectaculares de geisers, volcanes, ríos termales y bosques de lengas del mundo. Algo importante a destacar es la presencia de la gente de la comunidad y sus guías locales, que son el espíritu de este cordón montañoso.

Sin duda, es tiempo donde estrategias de desarrollo sustentable, el turismo de intereses especiales, la cultura de actividades al aire libre,  la ciencia e  investigación en áreas silvestres y la gestión regional de la áreas silvestres protegidas deben converger,  adaptándose y tomando más fuerzas, vinculando lo público y lo privado con una mirada inclusiva y conservacionista, de manera de ser entes importantes de vinculación entre, por ejemplo, las áreas silvestres y la comunidad.

Como sostiene el conservacionista John Muir: “Cada vez que caminamos por la naturaleza, recibimos mucho más de lo que buscamos”.   La espectacular vista invernal desde la ladera del volcán Puyehue hacia el Cordón del Caulle. Crédito: Pablo Lloncón.

En este sentido, la Corporación Regional de Desarrollo Productivo de la región de Los Ríos ha sido un importante colaborador al desarrollar una serie de proyectos cuyos objetivos son la puesta en valor de territorios como el Cordón del Caulle, en donde a través de la creación de un GeoParque sea la culminación de una estrategia que comenzó el año 2014, y que permitirá disfrutar, regular y proteger de manera efectiva el área del Parque Nacional Puyehue Norte. Uno de los actores claves en este trazado es Ángel Beroiza, Gerente de la Corporación, quien comenta que “esta entidad ha sido la encargada de ejecutar varias de las iniciativas que posibilitan que al día de hoy estemos ad portas de iniciar el diseño del Geoparque Cordón del Caulle, el cual se ubicará en las 400 hectáreas que el municipio de Lago Ranco adquirió para acceder al P.N Puyehue por la región de Los Ríos. Este proyecto busca establecer un eje temático asociado a la influencia de los volcanes y glaciares en el paisaje de la zona”. 

Proyecto de Geoparque del Cordón del Caulle, se espera que esté finalizado en unos 3 años más en las 400 ha que el municipio de Lago Ranco adquirió para acceder al P.N. Puyehue por la región de Los Ríos. Créditos: CRDP.

En medio de todo el caos que vivimos es que iniciativas como el “Geoparque Cordón del Caulle”, presenta una luz de esperanza que nos hace tomar nuevas fuerzas. Finalmente, me quedo con frases como la de Carolina Morgado, Directora Ejecutiva de Tompkins Conservation, quien asevera que “Debemos buscar alternativas de desarrollo donde la producción sea consecuencia de la conservación, es decir, la naturaleza primero”. Por último, con otra frase célebre de un tremendo conservacionista como John Muir: “Cada vez que caminamos por la naturaleza, recibimos mucho más de lo que buscamos”, sin lugar a dudas, que es así.”

La noche cae sobre el volcán Puyehue. Crédito: Pablo Lloncón.

Sobre el Autor

Erwin Martínez es Ingeniero (G) Forestal, Magister en Gestión Ambiental. Parte del Equipo de la Unidad Piloto de Áreas Silvestres Protegidas de la región De Los Ríos (CRDP) y docente de la Carrera de Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo USS. Por su amor por la naturaleza, Fundador del emprendimiento Valdiviano Alerce Outdoor y Co Fundador de la ONG Entre Lengas.

Imagen de Portada: Cordón del Caulle. Crédito: Pablo Lloncón.

El Pantanal: la gente y los jaguares

Nuestro colaborador de hoy es el fotógrafo y experto en conservación, José Gerstle, quien nos comparte una reflexión sobre la importancia de considerar a las comunidades locales al realizar proyectos de conservación, inspirada en su experiencia en el humedal el Pantanal, ubicado al sur de Brasil.   El Pantanal es considerado el humedal más grande […]

Nuestro colaborador de hoy es el fotógrafo y experto en conservación, José Gerstle, quien nos comparte una reflexión sobre la importancia de considerar a las comunidades locales al realizar proyectos de conservación, inspirada en su experiencia en el humedal el Pantanal, ubicado al sur de Brasil.

 

El Pantanal es considerado el humedal más grande del mundo. Con una extensión de casi 140.000 kilómetros cuadrados -450 kilómetros de largo y 200 de ancho-, este lugar alberga una abundancia y diversidad de especies mayor que casi cualquier otro lugar en el planeta.

En el Pantanal existen cerca de 600 especies de aves, 240 mamíferos, más de 80 anfibios y 180 reptiles y más de 300 especies de peces, lo que da luces de su altísima biodiversidad. Si bien hay pocas especies que son endémicas del Pantanal, ya que también están presentes en otros ecosistemas adyacentes, como la Amazonía o el Cerrado, el Pantanal es un sitio clave para la reproducción, alimentación y migración de cientos de aves y peces. Los regímenes de inundación de este ecosistema hacen que esté constantemente cambiando, así como la flora y fauna que lo habitan.

©Jose Gerstle

En este humedal también habitan varias comunidades de personas, con ellas sus respectivas actividades productivas, entre las cuales se puede mencionar la agricultura, la pesca de subsistencia, productiva y deportiva, también la minería y el turismo.

Si bien la minería y la agricultura son una importante fuente de trabajo a nivel local, las externalidades negativas de estas actividades son bastantes, y sus consecuencias son palpables en distintos ríos y lagos que componen la red hídrica del Pantanal. Al mismo tiempo, a la zona ha llegado un gran número de proyectos financiados por inversionistas chinos, los cuales a su vez traen trabajadores de China, que ven en los jaguares y otras especies una fuente de productos para satisfacer la demanda de elementos para la medicina tradicional china, de esta forma han comenzado a comercializar partes de distintas especies, entre ellas de jaguar, poniendo una gran presión a través de la caza furtiva para este y otros animales.

©Jose Gerstle

La actividad agrícola afecta de varias formas a la biodiversidad en el Pantanal, por un lado, los incendios intencionales para limpiar el bosque y así crear espacios para praderas que van diezmando de forma muy rápida el hogar de miles de especies que habitan este lugar. Por otro lado, el escurrimiento de fertilizantes y agroquímicos en los ríos causa estragos; estos se van acumulando en los peces que son la base de la cadena trófica, y luego se acumulan en las aves, caimanes, anfibios y mamíferos a lo largo de toda la cadena alimenticia. Por último, está el conflicto de los ganaderos con los felinos; los primeros perciben a los segundos como una gran amenaza para su ganado (es notorio que los conflictos entre depredadores y agricultores se repiten a lo largo del planeta, desde los Himalayas, con el leopardo de las nieves, hasta los Andes, con el puma). Por este motivo, los ganaderos matan a los grandes felinos del área, especialmente a los jaguares, para proteger a su ganado.

©Jose Gerstle

Percepciones de la gente hacia los jaguares

Debido a la cacería de jaguares como respuesta a la muerte del ganado y la falta de educación sobre el rol ecológico de la especie, los estudios realizados se han centrado en comprender el conflicto entre jaguares y ganaderos a partir de la percepción que estos últimos tienen del felino. En uno de estos estudios, se intentó establecer cuáles eran las motivaciones de las personas para matar jaguares. La conclusión de esto fue que los factores que motivan a las personas a matar jaguares, son tanto internos como externos. El miedo, el eventual daño económico sobre el ganado y una forma tradicional de enfrentar el problema eran algunos de los gatillantes. De esta forma se concluyó que para abordar la matanza de estos felinos, había que abordar el problema de forma multidisciplinaria, es decir, que además de hacerlo una práctica ilegal y perjudicial económicamente, era necesario que fuese un acto socialmente rechazado, ya que ningún variable por sí sola motiva a los rancheros a eliminar a los jaguares.

©Jose Gerstle

De forma similar, el investigador Dos Santos y su equipo evaluaron en 2008 las percepciones de la gente hacia los jaguares en cinco ecosistemas de Brasil, obteniendo resultados sumamente interesantes. En este estudio, fueron los habitantes del Pantanal quienes más valoraron la importancia ecológica de este felino, probablemente porque la coexistencia entre jaguares y ganaderos en el Pantanal es mucho mayor que en todos los otros ecosistemas de Brasil. En el Pantanal se han planteado la intención de querer conservar esta especie, sobre todo en los últimos años. Es en esto último es en donde se deben tomar líneas de acción que ayuden y aseguren a la conservación de esta especie, sobre todo en el Pantanal. Por el contrario, en el Amazonas, la expansión de la frontera agrícola ha traído consigo a nuevos habitantes en los territorios, donde bajo la lógica de estos y la pérdida de la identidad cultural local, un tercio de los encuestados, respondió que los jaguares debían ser erradicados.

©Jose Gerstle

El turismo como alternativa

Según un estudio publicado por el investigador Tortato y su equipo en 2018, los jaguares valen 56 veces más vivos que muertos. Es decir, es mucho más alto el valor económico que generan a través del turismo de intereses especiales, que el valor económico del daño que causan a lo ganaderos como consecuencia de pérdidas económicas por ataques al ganado. El valor del beneficio por concepto de turismo que generan los jaguares en el Pantanal, bordea los 6 millones de dólares anuales, mientras que las pérdidas anuales por ataques de jaguares al ganado doméstico, rondan los 120.000 dólares. En este contexto, los jaguares son un gran activo para el turismo de naturaleza, y por ende el gobierno brasileño debiese tomar todas las medidas para potenciar esta actividad, en cuanto a normativa, infraestructura, educación ambiental y promoción, la que puede llegar a ser una gran herramienta de conservación no solo para la especie, sino para todo el ecosistema del Pantanal. En esta línea, aparecen distintas alternativas para lograr mitigar los daños económicos que los jaguares pueden generar a los agricultores; por ejemplo, los turistas que viajan a ver los jaguares, podrían aportar a financiar un seguro para los agricultores por las pérdidas económicas generadas por los ataques de jaguares, un modelo que se ha ido estableciendo en otros lugares del mundo donde hay conflictos entre felinos y ganaderos, el cual ha tenido muy buenos resultados.

©Jose Gerstle

En conclusión, se debe entender que cada día más, es necesario entender a la naturaleza y a las personas como un todo, en donde las soluciones a los conflictos ambientales y las medidas de conservación que se vayan a tomar, deben estar enfocadas de forma multidisciplinaria, abarcando áreas tan diversas como la biología de la conservación, las políticas públicas, la economía, la antropología, la geogragía y la educación ambiental (que ha tenido excelentes y demostrables resultados en Brasil, como el caso del tamarino león dorado en la zona de RÍo de Janeiro). Así, cobra especial relevancia la siguiente cita en el trabajo de P. Schultz “… para alcanzar objetivos de conservación efectivos, se requieren cambios conductuales humanos”, hoy en día, no parece haber otra forma.  

©Jose Gerstle

Referencias

Alho, C., & Silva, J. (2012). Effects of severe floods and droughts on wildlife of the Pantanal wetland (Brazil)—a review. Animals, 2(4), 591-610.

Alho, C. J. R. (2011). Concluding remarks: overall impacts on biodiversity and future perspectives for conservation in the Pantanal biome. Brazilian Journal of Biology, 71(1), 337-341.

Marchini, S., & Macdonald, D. W. (2012). Predicting ranchers’ intention to kill jaguars: case studies in Amazonia and Pantanal. Biological Conservation, 147(1), 213-221.

Engels, C. A., & Jacobson, S. K. (2007). Evaluating long-term effects of the golden lion tamarin environmental education program in Brazil. The Journal of Environmental Education, 38(3), 3-14.

Schultz, P. W. (2011). Conservation means behavior. Conservation biology, 25(6), 1080-1083.