En lo profundo de la costa sur de la región del Bío Bío se encuentra la localidad de Tirúa, justo frente a Isla Mocha. Los restos arqueológicos de estas zonas han confirmado la existencia de ocupación humana temprana. Los primeros habitantes de los que se tiene registro son los que corresponden al complejo Pitrén, una cultura agroalfarera pre mapuche. En medio de la Cordillera de la Costa y el inmenso océano Pacífico, Tirúa ha sido un lugar que ha dado cobijo a una gran diversidad de especies, paisajes y culturas.
La localidad de Tirúa se encuentra en la región del Bío Bío, entre la Cordillera de la Costa y el Oceáno Pacífico. © Red de Mujeres del Lavkenmapu.

No es raro que surjan en estas tierras comunidades que busquen fortalecer prácticas en torno a los saberes locales y ancestrales,  que impulsen procesos de restauración y transición agroecológica y avancen en la identificación y propagación de especies nativas. En este contexto encontramos a La Red de mujeres del Lavkenmapu, una agrupación de mujeres mapuche y campesinas de Tirúa, quienes el año pasado (2021) ganaron —junto a otras organizaciones de distintas partes de Chile— el Fondo de la Fundación Mar Adentro (FMA). 

Endémico web habló con dos de las dirigentas de esta agrupación: Berta Reyes, quien es la actual presidenta y Carmen Carrillo, quien fue la primera presidenta. Nos contaron sobre la importancia de generar comunidad, del buen vivir, de las diversas actividades que realizan desde el 2013 y de la importancia del apoyo de FMA en el fortalecimiento de sus iniciativas en la recuperación de semillas, el rescate de formas antiguas de trabajo en la huerta, libres de pesticidas y, por supuesto del cuidado del agua, que es uno de los grandes problemas que hoy nos afecta a nivel global.

La Red de mujeres del Lavkenmapu trabaja, entre otras cosas, en la recuperación de semillas y el rescate de antiguas formas de trabajo en la huerta. © Joshua Lanzarini.

Endémico web: ¿Cómo nace la Red de mujeres del Lavkenmapu?

Berta Reyes: La Red nace por allá por el 2013. En ese entonces Susana Huenul, quien trabajaba en la municipalidad, gestionó encuentros y reuniones con diversas agrupaciones de mujeres. Ella hizo estos encuentros con las dirigentas para que nos conociéramos. Empezamos así a reunirnos como cada uno o dos meses. En ese entonces logramos hacer cosas como talleres, encuentros, etc. Con el pasar de los años vino un cansancio de los grupos de mujeres a nivel comunal porque a la municipalidad le llegaban cada día menos recursos para distribuir en distintos ámbitos que se estaban desarrollando, entre ellos, el tema de la mujeres, su trabajo con las plantas, el medio ambiente, las aguas, todas esas cosas que Susana siempre hizo mucho hincapié.

Carmen Carrillo: Por este motivo las socias empezaron a bajarse, quedamos solo las que perseveramos. Entonces dejamos de ser grupos asociados, y pasamos a ser puras mujeres. Ahí formamos la Red de Mujeres del Lavquenmapu, anteriormente la Red de Organizaciones. La red es bien diversa y cada mujer tiene su historia, sus trabajos. Todas con el anhelo de trabajar y acompañarnos. Siempre apoyándonos, mandando mensajes, llamándonos. 

La Red de Mujeres del Lavkenmapu esta formada por diversas mujeres mapuche y campesinas de Tirúa y sus alrededores. © Red de Mujeres del Lavkenmapu.

E: ¿Cuál es el objetivo de esta red?

B.R.: Nuestro objetivo principal es cuidar el buen vivir de la familia, de las mujeres y de la comunidad acá en Tirúa y sus alrededores, es decir, buscamos vivir en armonía con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestra cultura. En el caso de nosotras, mujeres campesinas, esto se traduce, por ejemplo, en cuestionarnos cómo podemos cultivar las huertas sin provocar un gran impacto en el ecosistema, preguntarnos cómo vamos a abonar nuestras plantas ¿con químicos o de una forma “más natural”? Esto ha ido acompañado de rescatar conocimientos ancestrales, tanto de la cultura mapuche, como la campesina. Ahora bien, lo que prima en esta Red de Mujeres es el convivir juntos, más allá de si somos o no mapuche. 

«Todas hemos visto a nuestras mamás regar las huertas, cosechar verduras a destajo en el campo, entonces, se trata de valorar eso y traspasarlo a las nuevas generaciones» (Berta Reyes).

Todas hemos visto a nuestras mamás regar las huertas, cosechar verduras a destajo en el campo, entonces, se trata de valorar eso y traspasarlo a las nuevas generaciones. Tratamos de rescatar todas esas actividades y costumbres que se hacían antes en estos territorios. Invitamos, así, a las y los niños de las escuelas para que ellos aprendan a valorar toda esta riqueza que tiene la zona. Por ejemplo, cuando hacemos intercambio de semillas una costumbre de comercialización ancestral en donde las comunidades mapuche y campesinas del territorio practicaban el trueque dentro de una ceremonia—.  Aquí las personas se miran a los ojos y se intercambian algo que ellos mismos han cuidado y cultivado, algo que es una parte suya.  Sabemos que rescatar las antiguas costumbres, las semillas antiguas, cultivar especies en peligro de extinción, aprender a trasplantar, hacer esquejes es importante para conservar la biodiversidad del territorio y proteger el agua. Sin el agua no existiríamos. 

En los Travkintu las personas se miran a los ojos y se intercambian algo que ellos mismos han cuidado y cultivado, algo que es una parte suya. © Red de Mujeres del Lavkenmapu.

E: ¿Por qué es importante para ustedes generar comunidad?

B.R.: Cuando uno está solo se hace más difícil lograr o conseguir objetivos, por ejemplo cuidar el agua. Es bueno que uno tenga conciencia de la importancia del agua, pero si esa conciencia se multiplica es mucho mejor para el medioambiente, es decir, esto va a tener más repercusión. Así ocurre en todo ámbito de cosas. Además, cuando haces las cosas en comunidad te queda un sabor dulce, te invade una emoción de satisfacción, es una alegría interna, eso es impagable. Hay que trabajar juntos, aliarse con otros y otras, incluir a los niños, eso es fundamental para nosotras. Al fin y al cabo nosotras somos con los demás.  

«Cuando haces las cosas en comunidad te queda un sabor dulce, te invade una emoción de satisfacción, es una alegría interna, eso es impagable» (Berta Reyes).

E: ¿Cuáles son los grandes problemas a los que se enfrentan la gente, en especial las mujeres de Tirúa y sus alrededores?

C.C.: Aparte de la pandemia, estamos pasando por algunos problemas como las forestales, que han invadido y han hecho desaparecer el bosque nativo. CONAF y el estado bonificó a muchos agricultores sin informarles que podían plantar otros árboles, que con los pinos y eucaliptus no se hace bosque, sino monocultivo. Así, no solo las forestales, sino que los pequeños agricultores llenaron también de pinos y eucaliptus. Las cuencas de agua quedaron desnudas y los monocultivos se están tragando las pocas aguas que van quedando. Esa es una de las grandes problemáticas de la comuna: estamos quedándonos sin agua y eso a su vez nos deja sin hierbas medicinales, sin bosques, sin frutos para recolectar. 

Además ha llegado mucha droga acá a Tirúa, lo que genera mucha violencia  e inseguridad. Es un problema que si bien afecta a todos, a las mujeres les afecta en particular porque somos las que absorbemos todo. Por otra parte, los temas de conectividad también nos afectan. Mi hija es profesora y este año se vino a vivir con nosotras. Ella tuvo que contratar internet satelital, pero sale super caro. Los niños que no pueden pagar eso se quedan sin poder aprender, sin estudios. Este es un problema sobre todo en los campos, la locomoción también es escasa. 

CONAF y el estado incitó a los pequeños agricultores a plantar  pinos y eucaliptus, pero con ellos no se hace bosque —como el de la imagen—, sino monocultivo. © Red de Mujeres del Lavkenmapu.

E: ¿Qué tipo de plantas cultivan?

B.R: Las verduras que más hemos tratado de recuperar, a través de los intercambios son acelgas de distintos colores, tomates con su diversidad de formas y colores, chalotas, ajíes, distintas variedades de kale, espinacas, zanahorias, diversidad de porotos, quinoa, otras leguminosas como arvejas y lentejas. También diversos tipos de lechugas, ajos, perejil, cilantro, apio, etc. Hemos rescatado plantas ya un poco desaparecidas como una variedad de vinagrillo que antiguamente se usaba como aliño de ensaladas por la acidez que contiene en sus hojas. Muchas hierbas medicinales también. Nos hemos preocupado de compartir los saberes respectos a las hierbas medicinales y también tomando distintos talleres para complementar lo que ya sabemos por historia de nuestras familias.

Para la Red de Mujeres del Lavkenmapu es importante alimentar bien a sus familias y, luego, si es que existen excedentes vender parte de sus cosechas y lo recolectado. © Red de Mujeres del Lavkenmapu.

Nosotras también recolectamos especies silvestres como la mora, la murtilla, el maqui. Con ellas hacemos cosas para nuestra familia y para vender. Hay algunas compañeras que tejen con ñocha (una planta de hojas largas y dentadas cuya fibra se usa para hacer sogas, canastos, sombreros, entre otros), yo que hago mis productos con lahuén (Hierbas medicinales). Otras se dedican al tema de la miel, otras con papas nativas. Hay una chica que está incursionando en los temas de abonos orgánicos, etc. 

E: ¿Por qué es importante trabajar en la recuperación de semillas y las formas antiguas del trabajo en la huerta?

C.C.: hemos visto que esto de la modernidad está avasallando con muchas costumbres, sobre todo del pueblo mapuche al que pertenecemos varias comunidades. La idea es recuperar el buen vivir o küme mongen como dicen en la cultura mapuche. La importancia de recuperar las semillas es que tengamos soberanía alimentaria. Todas nuestras semillas están libres de químicos, son semillas que cosechamos todos los años, no necesitamos comprar. Así, compartimos nuestras semillas dentro de la misma comuna, pero también fuera, por ejemplo hemos ido a Currarehue, Temuco, Yumbel, Los Ángeles, entre otras localidades. 

La semilla es patrimonio de los pueblos y comunidades, hay mucha diversidad. Nuestras semillas son sanas, fértiles y cultivadas a puro abono orgánico de lombriz. Nuestras familias están bien alimentadas y nos ahorramos dinero. Por eso siempre nuestros talleres y proyectos están enfocados en el riego, el cuidado de árboles para recuperar cuencas de aguas. Hemos hecho bosques comestibles, es decir, cultivar árboles que te dan frutos (como los nogales y otros frutales) mezclados con árboles pioneros que dan nitrógeno y potasio a la tierra. 

La recuperación de las semillas involucra la recuperación de tradiciones. El intercambio de semillas, el compartir y conversar, es muy importante para transmitir los saberes y experiencias de las mujeres.

Te invitamos a seguirlas en su canal de youtube y en su página de Facebook Red de Mujeres del Lavkenmapu

Imagen de portada: © Johnny Mcclung.