El guanaco y su potencial para recuperar el bosque

El bosque esclerófilo sufre una profunda degradación producto de las actividades del ser humano. Por ello, es urgente conocer medidas para poder restaurar este bosque antes que sea demasiado tarde. Los expertos en conservación, Matías Guerrero y Tomás González, nos explican el potencial rol del guanaco –camélido prácticamente extinto de la región de Chile central– […]

El bosque esclerófilo sufre una profunda degradación producto de las actividades del ser humano. Por ello, es urgente conocer medidas para poder restaurar este bosque antes que sea demasiado tarde. Los expertos en conservación, Matías Guerrero y Tomás González, nos explican el potencial rol del guanaco –camélido prácticamente extinto de la región de Chile central– en la restauración de este importante ecosistema mediterráneo.

El bosque de la zona central de Chile es único. Es catalogado como un hotspot de biodiversidad al tener una elevada cantidad de especies endémicas, es decir, que habitan solo en este rincón del planeta. Sin embargo, este bosque se encuentra altamente amenazado, lo que constituye un desafío para nuestra sociedad ante la necesidad de generar medidas urgentes que permitan, por un lado, conservar lo que nos queda y, por otro, recuperar lo degradado.

Entre las razones de su reducción se cuenta el crecimiento urbano, tala de bosque nativo para uso agrícola, incendios forestales, plantaciones de pinos y eucalipto, entre otros. Como consecuencia, el bosque esclerófilo ha sufrido una reducción de su superficie a casi la mitad desde 1975 al 2008.

©Diego Astorga

En este escenario, el guanaco, el mamífero más grande de Chile, surge como una pieza clave. Este ungulado (que se para con el extremo de sus dedos) era un habitante usual de esta región de Sudamérica. Justamente, al ser un animal herbívoro, cumplía un rol preponderante en este ecosistema, al dispersar semillas de diferentes árboles, generar hábitat para el asentamiento de especies vegetales, enriquecer el suelo con sus defecaderos (creados en puntos específicos del paisaje), y al no degradar los suelos por sus pezuñas acolchadas, como sucede con otras especies (como el ganado). Sin embargo, su extinción en la zona provocó que estas tareas que cumplía desaparecieran. Por otro lado, apareció el ganado bovino y caprino, no adaptado a este tipo de ecosistemas, y contribuyendo a su degradación.

Para comenzar a entender el rol que cumplía el guanaco en estos ecosistemas, es necesario generar experimentos de campo que permitan entender su relación íntima con el bosque esclerófilo. Para ello es necesario reintroducirlo en lugares con este tipo de vegetación, ya que actualmente no existen poblaciones naturales de guanacos en aquellas zonas. Las poblaciones remanentes de la Región Metropolitana, por ejemplo, solo se reducen a pequeñas tropillas de guanacos que en ciertas épocas del año estarían pasando de Argentina a Chile por el límite fronterizo del Cajón del Maipo.

©Diego Astorga

Este esfuerzo está comenzando a materializarse justamente en la precordillera de Santiago, específicamente en el Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas. Ahí hemos estado generando una iniciativa al reintroducir, en un inicio, a dos guanacos de cuatro años de edad. Nuestra intención es que estos dos individuos nos comiencen a dar pistas acerca de la relación que tienen con estos ecosistemas, que data de hace millones de años, cuando los primeros parientes de estos camélidos llegaron desde Norteamérica, migración que fue interrumpida, principalmente, debido a la caza indiscriminada.

La labor no es fácil dado el esfuerzo que conlleva reintroducir a un animal social, es decir, no sirve con ingresar a un par de individuos, sino que es necesario comenzar a formar manadas. Además, está siempre latente el peligro de muerte por el ser humano o por su principal depredador exótico: las jaurías de perros. Afortunadamente, esta última amenaza está controlada en el lugar donde estos ejemplares se encuentran liberados, aunque esto debe monitorearse constantemente.

©Diego Astorga

Nuestro sueño es proyectar este santuario como un punto de reproducción de esta especie para que pueda extenderse hacia otros lugares y así, podamos comenzar a recuperar a un animal que, producto de nuestra irresponsabilidad como seres humanos, extinguimos en esta región. También, a largo plazo, planeamos generar un puente entre las poblaciones que recién se comienzan a asomar entre la frontera chileno-argentina, para constituir un verdadero corredor biológico que le devuelva a esta especie el lugar que antes tenía.

No obstante, también entendemos que este proyecto no puede ser aislado. La reintroducción debe estar unida a un trabajo de la mano con las comunidades locales y actores claves del territorio. El guanaco no representa una amenaza para los seres humanos, pero muchos así lo ven por una posible competencia de comida con el ganado. Por ello, estamos dispuestos a recuperar el sitial que tenía históricamente esta especie y a trabajar con los agricultores, ganaderos y comunidades locales, para que este gran herbívoro no se encuentre  en riesgo por la caza.

Este recorrido toma tiempo, pero estamos convencidos de que este esfuerzo nos permitirá recuperar el bosque esclerófilo y el ecosistema de Chile central que tanto ha sido afectado por el impacto del ser humano.

Autores

Matías Guerrero Gatica: biólogo y miembro del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

Tomás González Astorga: ingeniero en recursos naturales renovables y miembro de Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas.

*Foto de portada: guanaco en Cascada de las Ánimas por Matías Guerrero

©Diego Astorga

Floranima: Flora endémica animada

Claudia Zavala, hoy diseñadora ya titulada, el año 2017 se encontraba en la búsqueda de un proyecto de título con el cual egresar de su carrera. Su visión del diseño como una herramienta clave en la difusión del conocimiento, y su interés por la naturaleza, la llevaron a optar por un proyecto que uniera la […]

Claudia Zavala, hoy diseñadora ya titulada, el año 2017 se encontraba en la búsqueda de un proyecto de título con el cual egresar de su carrera. Su visión del diseño como una herramienta clave en la difusión del conocimiento, y su interés por la naturaleza, la llevaron a optar por un proyecto que uniera la divulgación científica con el diseño y la ilustración, con el fin de acercar las temáticas ambientales a las personas.

En primera instancia pensó en llevar a cabo un proyecto acerca de las especies de animales endémicos de Chile, pero luego se dio cuenta que eran más escasos los materiales que fomentaran un aprendizaje sobre las especies de plantas, debido a que, por carecer de rostro y de voz, era más difícil generar cercanía e interés por ellas.

Esta realización, consolidó uno de los pilares de su proyecto: dotar a las plantas de personalidades e historias, hacerlas más “animadas” para suscitar una voluntad de cuidado y protección desde la empatía. Recordándonos que las plantas, al igual que las distintas especies de animales, conforman una comunidad, con vínculos y relaciones a su propia manera.

No por nada el nombre del proyecto es “Floranima” donde anima hace referencia a la animación (como en las caricaturas o dibujos animados), pero a su vez significa “alma” en latín, y nos lleva a pensar en los “animistas”, quienes creen que los elementos del mundo natural están poseídos de alma y por ende son dignos de respeto.

Floranima por tanto tiene como objetivo dotar a cada especie de su propia personalidad, y a su vez, respetar los fundamentos propios de un trabajo de divulgación científica, como por ejemplo mostrar las claves de identificación de cada especie: detalles de las hojas, flores, tronco y ramificación de las plantas, entre otras. De esta manera, las infografías (disponibles para descargar a través de facebook e instagram) sirven como guías de campo para niños y adultos, para llevarlas a caminatas y aprender un poco más acerca de las especies endémicas de Chile, de forma lúdica y creativa.

Guía de campo para celular ©Claudia Zavala

Bosque Es-cle-ró-fi-lo

Claudia decidió iniciar su proyecto ilustrando a las especies del bosque esclerófilo, debido a que esta subregión vegetal del Chile mediterráneo es sobresaliente a nivel mundial por su característica de hotspot. Este anglicismo se usa para hacer referencia a una zona de alto endemismo, que a su vez sufre de alta presión y amenaza, por lo que su preservación es prioritaria.

En el caso del bosque esclerófilo, su riqueza radica en la hibridez de sus especies, ya que reúne especies muy distintas entre sí, como por ejemplo el pinchudo quisco y el frondoso quillay. Además, más de la mitad de su flora es endémica (1957 especies que solo existen en la zona central de Chile). Lamentablemente, por coincidir con la zona más habitada del país, se encuentra bajo constante amenaza y ha perdido un 70% de su hábitat original, ya sea debido a la expansión de las ciudades, las plantaciones forestales y los monocultivos agrícolas.

En el mundo son solo 35 los lugares con la denominación de hotspot, y a pesar de esto, la flora de Chile central pareciera estar menos presente en nuestro imaginario. Cuando pensamos en especies emblemáticas de nuestro país, solemos pensar en las Araucarias y los Alerces, más que en los Peumos y los Litres, y esta situación es la que Claudia busca revertir con su proyecto.

©Claudia Zavala

Corto animado

Además de las infografías realizadas como guías de campo, el 2017 Claudia diseñó y produjo un corto animado sobre el bosque esclerófilo. La historia comienza con el brote de Peumino el Peumo, quien es esperado ansiosamente por toda su familia: la comunidad vegetal de la ladera sur. Entre quienes se encuentran: Señor Litre, Jabonudo Quillay, Vertical Bollén, Colliguay y Añañucas de fuego.

Señor Litre presenta a Peumino sus vecinos de la ladera soleada: Chagual, Quisco y Espino. Y le cuanta que todos ellos juntos componen el bosque llamado ‘esclerófilo’, pero que por sus impresionantes características podrían ser conocidos como ‘Superbosque’, ya que por ejemplo, casi no necesitan riego, resisten temperaturas extremas y mantienen sus hojas verdes todo el año. Además, limpian el aire, protegen el suelo de la lluvia y brindan hogar a los animales.

Peumino se encuentra muy cómodo en su hogar, sin embargo muy pronto llegan los problemas: comienza a perder su hábitat, su familia es talada para leña, son remplazados por especies invasoras que secan la tierra propiciando los incendios, y finalmente la ciudad avanza hasta dejar a Peumino completamente rodeado y solo. Tristemente, nos llama a cuidar y a plantar lejos su última semilla.

A pesar de lo devastante de este tópico, que busca conmovernos para que tomemos con una mayor importancia la pérdida de nuestro bosque nativo, el cortometraje es más enternecedor que desalentador, tiene un encanto propio muy rescatable, de manera que incluso los personajes malignos son carismáticos, como el fuego abrazador. Esto hace que funcione muy bien para introducir a los niños en las problemáticas ambientales que hoy nos aquejan, para que así desde un interés generado a través de un vínculo empático, quieran conservar y mejorar la calidad de su entorno.

Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala
Fichas de especies ©Claudia Zavala