Cuando nos damos cuenta de que estas áreas están en una continua degradación, podemos observar el efecto en los ecosistemas y otras especies. Sin embargo, esta crisis no deja exenta a la especie humana, somos vulnerables a sus efectos de la misma manera que los demás organismos vivos de este planeta. Si esta crisis no deja ecosistema ni especie sin cicatrices, ¿nuestra salud mental queda inmune? Al existir el colapso externo, surge una duda inevitable: ¿es la arista psicológica un ámbito urgente y poco observado dentro de la emergencia climática? Todas estas preguntas ya las ha mirado un enfoque integrador y sistémico, la ecopsicología, campo interdisciplinario que explora la relación profunda y recíproca entre las personas y el resto de la naturaleza (Roszak, 1992).
Antes de adentrarnos al diverso y profundo campo de la ecopsicología y cómo ella puede ser una guía para esta crisis, te dejaré datos que no pueden dejar de estar presentes en nuestras conciencias. La crisis climática, está pasando y es real, estos son algunos datos que lo demuestran:
- Desde el año 2018, la OMS nos advertía que 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado (2018), actualmente las cifras se han actualizado y sabemos que el 99% de la población mundial respira aire que supera los límites de calidad recomendados por la OMS (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente [PNUMA], 2021).
- Por otro lado, alrededor de más de un millón de especies que habitan este planeta ya están en peligro de extinción. La existencia de la biodiversidad está directamente relacionada con nuestra salud. La extinción de cualquier especie pone en riesgo directamente a la humanidad. En otras palabras, cada ser vivo lleva consigo una red de relaciones: al perder especies, estamos comprometiendo el 75% de nuestros cultivos y la base del 70% de nuestras medicinas (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services [IPBES], 2019).
- Además, las proyecciones sobre el aumento de la temperatura global en la superficie terrestre son cada vez más adversas (IPCC, 2023), intensificando fenómenos como las olas de calor, cuya letalidad ya es una realidad documentada. Ejemplo de esto son las más de 61.000 muertes humanas relacionadas con el calor registradas en Europa durante el verano de 2022 (Ballester et al., 2023).
- Un último hecho de relevancia y que no quiero dejar de mencionar es que si ya vivimos en una sociedad donde las mujeres representan un grupo de la población con brechas importantes, la crisis climática las aumenta. Se estima que en el futuro más de 150 millones de mujeres y niñas podrían caer en la pobreza extrema, además de que la violencia de género aumenta en tiempos de crisis, y la crisis climática no queda fuera de este dato (ONU Mujeres, 2024) .
Evidentemente la crisis climática nos afecta a todas y todos sin excepción, la ciencia y los datos académicos nos advierten cada vez más sobre el colapso externo tanto para nuestra especie como para el resto del planeta. Aquello puede converger en un sentir, con el cual, cada día más personas se identifican: la ecoansiedad. Hoffman (2025) la define como “un espectro de emociones, estados mentales y problemas diversos, que abarca desde la adaptación hasta el deterioro de la salud mental al observar las crisis ecológicas actuales y prever el impacto futuro del cambio climático”. Recientes estudios realizados en Chile evidenciaron que uno de cada cuatro jóvenes presentaba ecoansiedad, vinculada a la tristeza, preocupación y miedo, teniendo impacto directo en el sueño y la concentración (INJUV, 2024).
Sin embargo, los datos científicos dejan en la periferia una situación interna mucho más profunda, una crisis que no solo nace del cambio climático y de las emociones que pueden derivar de aquello, si no que va más allá, hacia el entendernos dentro de la red de la vida, cuestionarnos el rol que tenemos como especie en este planeta y nuestra identidad ecológica, pero por sobre todo, la relación entre nuestra especie y el resto de la naturaleza.
Esta crisis ambiental nos ha llevado a sentir una profunda desconexión, según Joanna Macy (1991), la cultura industrial nos ha llevado a tener una ideología, consciente o inconsciente, de que somos seres individuales y aislados de la naturaleza; una verdadera ilusión de separación con la trama de la vida. Esto quiere decir que estamos en una idea del “yo” muy estrecha. Ampliar sus fronteras e identificarnos con todo lo vivo ayudaría a experimentar una sensación trascendente de unidad, lo que Naess (1987) llama el “yo ecológico”. Es por lo tanto una invitación a entendernos naturaleza, el límite de nuestro “yo” no termina en la piel, sino que se extiende incluso más allá de los ecosistemas que nos sostienen.
Frente a este complejo panorama de cuestionamientos existenciales y nombres emergentes para un sentir colectivo, emerge un ámbito integrador y sistémico, la ecopsicología, campo que explora las interacciones entre la especie humana con la naturaleza, de una manera holística, terapéutica y filosófica, buscando generar un nuevo paradigma donde la especie humana esté integrada en el mundo natural, haciéndole frente a la histórica separación de las personas y la naturaleza (Rios Morales, 2022), siendo este vínculo además esencial para la salud (roszak, 1995). La ecopsicología, por lo tanto, no es simplemente terapia en la naturaleza, sino una redefinición a nivel paradigmático de nuestra especie y de la salud mental, es un cambio estructural en el entendimiento de lo que significa ser humanas y humanos en este mundo.

¿Cómo puede, entonces, la ecopsicología ser una brújula ante la triple crisis planetaria? Su principal aporte es situándonos en una reconstrucción de nuestra propia autodefinición. Nos invita a una reconfiguración radical de lo que significa ser humana y humano en relación al mundo, transformando no solo nuestros pensamientos, sino la raíz de nuestros hábitos y conductas. Este nuevo paradigma se construye sobre conceptos que desafían nuestra lógica tradicional, llaves que actúan como herramientas críticas, para abrir paso a una idea más colectiva y vinculada con el mundo. A continuación te presento algunos de ellos:
Biomímesis: “La naturaleza como maestra”. Aunque este concepto nació en los campos de la biología y la arquitectura como una metodología de diseño basada en principios naturales, la ecopsicología expande sus dimensiones. Nos invita a transitar de una mirada extractivista a una desde el aprendizaje, reconociendo a la naturaleza como nuestra mentora, permitiéndonos encontrar respuestas a problemáticas que aún no logramos resolver, incluso en el área emocional.
Inconsciente ecológico: es la memoria ancestral que habita en nuestro inconsciente. Theodore Roszak postula que nuestra mente está tejida biológicamente a la historia de la vida. Por lo tanto la ecopsicología observa este concepto entendiendo que, nuestra salud mental no es algo aislado, sino que está anclada a la salud del planeta, si la Tierra enferma, nosotros sentimos ese impacto, por esto mismo, reconocer el vínculo que tenemos de forma innata con la naturaleza significa tener más bienestar.
«Frente a este complejo panorama de cuestionamientos existenciales y nombres emergentes para un sentir colectivo, emerge un ámbito integrador y sistémico, la ecopsicología, campo que explora las interacciones entre la especie humana con la naturaleza, de una manera holística, terapéutica y filosófica».
Simbioceno: término acuñado por Glenn Albrecht, el Simbioceno a diferencia del Antropoceno (la era donde la actividad humana se ha convertido en la fuerza dominante) es una propuesta de una nueva era, donde la armonía entre todos los organismos del planeta es esencial, invitándonos a transitar a una época basada en la simbiosis, la colaboración mutua entre todos los organismos vivos.
Ecodependencia e interdependencia: dos conceptos estrechamente relacionados que desafían el mito de la autosuficiencia. Por un lado, la ecodependencia, bajo la mirada de Yayo Herrero, desmiente la fantasía de autonomía de la especie moderna. Nos recuerda que somos, ante todo, cuerpos finitos y vulnerables que requieren de aire, agua y suelo para subsistir. Complementariamente, el concepto de interdependencia, inspirado en el pensamiento de Joanna Macy, rompe la ilusión de que somos algo separado y autónomo, sino que dependemos profundamente de una red de cuidados y relaciones con nuestra especie, otras especies y ecosistemas, todo lo que ocurre en la red de la vida no es ajeno; todo nos atraviesa y nos constituye.
Ecofeminismo: la ecopsicología nos invita a mirar la crisis con lentes morados, reconociendo que la herida de la Tierra y la de los cuerpos vulnerados nacen de una misma lógica de dominio. Desde la mirada de Alicia Puleo, el ecofeminismo es una corriente filosófica y práctica, que articula la defensa de los derechos de las mujeres con la crítica a la explotación ecológica, fundándose en la ética del cuidado y sosteniéndose sobre un razonamiento crítico.
Biofilia: según Edward O. Wilson, la biofilia apela a la afinidad innata de la especie humana a todo lo viviente, la necesidad de conexión incluso emocional con otros sistemas vivos, hábitat, especies, ecosistemas, etc. Mucho antes de ser un concepto biológico, el psicoanalista Erich Fromm la definió como el amor por todo lo que está vivo. La ecopsicología nos ayuda a recordarnos a través de este concepto que el sentido de pertenencia con la naturaleza no es algo que debamos construir desde cero, sino algo que debemos recuperar y recordar.

La ecopsicología llega a ser un amplio campo que no solo nos otorga una nueva perspectiva, sino también prácticas basadas en su teoría, cada vez más esenciales en un mundo donde la falta de conexión con lo natural, se vuelve cada vez más normal y cada dia, tanto la ciencia como la experiencia individual nos dan luces de que no solo está perjudicando al resto de los organismos vivos, sino que también a nuestra especie, de manera orgánica y también psicológica.
Los postulados que la ecopsicología nos regala, nos invitan a cambiar la forma en que vemos la realidad, dejándonos cuestionamientos fundamentales para un nuevo mundo, donde la naturaleza y la humanidad, no tengan una brecha física ni conceptual. De esta forma, nos lleva a sentir pertenencia, y por lo tanto, a ser naturaleza respetando y defendiendose a sí misma ante la triple crisis planetaria.
¿Cambiaría algo en ti si te considerarás parte de la naturaleza?
Referencias
Ballester, J., Quijal-Zamorano, M., Méndez Turrubiates, R. F., Achebak, H., Beguería, S., Boucher, O., et al. (2023). Heat-related mortality in Europe during the summer of 2022. Nature Medicine, 29, 1857-1866. https://doi.org/10.1038/s41591-023-02419-z
Hoffmann, T. (2025). La Ecoansiedad: Desafíos y oportunidades en Latinoamérica para abordar el impacto del cambio climático y las crisis ecológicas globales en la salud mental. SciComm Report, 1-17. https://doi.org/10.32457/scr.v4i1.2812
INJUV, Instituto Nacional de la Juventud. (2024). Sondeo Juventudes y Crisis Climática. Departamento de Planificación y Estudios. https://bit.ly/4fFP4kW
Intergovernmental Panel on Climate Change. (2023). Climate change 2023: The physical science basis. Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009157896
Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. (2019). Resumen para los responsables de políticas del informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. https://files.ipbes.net/ipbes-web-prod-public-files/2020-02/ipbes_global_assessment_report_summary_for_policymakers_es.pdf
Macy, J. (1991). World as lover, world as self. Parallax Press.
Naess, A. (1987). Self-realization: An ecological approach to being in the world. The Trumpeter, 4(3), 35-42.
ONU Mujeres. (2024). Justicia climática feminista: Un marco para la acción — Resumen. https://www.unwomen.org/sites/default/files/2024-10/feminist-climate-justice-a-framework-for-action-overview-es.pdf
Organización Mundial de la Salud. (2 de mayo de 2018). 9 de cada 10 personas en todo el mundo respiran aire contaminado, pero más países están tomando medidas [Comunicado de prensa]. https://www.who.int/es/news/item/02-05-2018-9-out-of-10-people-worldwide-breathe-polluted-air-but-more-countries-are-taking-action
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (2021). Making Peace with Nature: A scientific blueprint to tackle the climate, biodiversity and pollution emergencies. https://www.unep.org/resources/making-peace-nature
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (7 de septiembre de 2021). Air Pollution Note – Data you need to know [Recurso interactivo]. https://www.unep.org/interactives/air-pollution-note/
Rios Morales, M. (2022). Psicología y sostenibilidad en el marco de la ecopsicología: La relación espiritual del ser humano con la naturaleza como camino de integración entre la sanación mental y del planeta [Trabajo de fin de grado, Universidad Pontificia Comillas]. Comillas Repositorio Institucional. http://hdl.handle.net/11531/61198
Roszak, T. (1992). The voice of the earth: An exploration of ecopsychology. Simon & Schuster.
Roszak, T. (1995). Where psyche meets Gaia. En T. Roszak, M. Gomes, & A. Kanner (Eds.), Ecopsychology: Restoring the earth, healing the mind (pp. 1-17). Sierra Club Books.


