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“Tunquén, un Santuario Herido”: contra la amenaza inmobiliaria, documentar la biodiversidad

Un pequeño valle costero se esconde en la zona norte de Algarrobo en la Región de Valparaíso. Lo llaman Tunquén. El nombre de esta localidad proviene del mapudungún y quiere decir ‘tierra que se abre o agrieta’. De esta forma, este territorio se extiende alrededor de una gran playa rica en biodiversidad. Al norte de la entrada al mar se emplaza la desembocadura del Estero Casablanca. Allí se encuentra el humedal de Tunquén. Al sur, este territorio se agrieta, ya no como una consecuencia de la erosión ambiental, sino por efectos antrópicos: las inmobiliarias. 

En julio de este año, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad (CMS) aprobó la creación del Santuario de la Naturaleza “Playa Tunquén-Quebrada Seca”. Con esta medida, las autoridades buscan “resguardar el ecosistema del lugar”. Sin embargo, para diversas organizaciones medioambientales la decisión de las autoridades deja expuesta el área sur a la continuación de trabajos inmobiliarios. Lo que, por supuesto, es una amenaza constante a este pequeño valle biodiverso del litoral. 

Uno de los mayores problemas medioambientales que aqueja a la zona de Tunquén son las inmobiliarias. © Tunquén, un santuario herido. 

Bajo este contexto el productor audiovisual y fotógrafo José Miguel Sauvalle y la educadora de párvulos y fotógrafa Francisca Santamaría decidieron crear un documental que se encuentra próximo a ser lanzado. Su nombre: “Tunquén, un Santuario Herido”. Luego de meses de investigación, registros, diálogo con expertos y el trabajo conjunto a un equipo interdisciplinario este corto pretende documentar el daño medioambiental y hacer un  llamado a la protección de la biodiversidad de la zona. Endémico habló con los creadores sobre la localidad y lo que implicó la creación de este cortometraje.

Endémico: ¿Cómo surge el interés de documentar lo que está sucediendo en Tunquén? y ¿Qué relación tienen ustedes con este territorio?

José: Es el lugar al que he ido toda mi vida y donde hoy viven mis padres. Cuando comenzó la pandemia me encontraba en Tunquén. Allí pasé 6 meses visitando a diario los ecosistemas de la zona. Aproveché mi tiempo para registrar cada rincón con mi cámara, lo que me permitió entender poco a poco lo que verdaderamente existe en ese lugar,  y así, involucrarme de manera activa en su protección.

Francisca: A fines del 2020, José me invitó a conocer Tunquén y hablando de diferentes temas él se dio cuenta de que compartir fotografías del lugar no iba a ser suficiente para llegar a la enorme cantidad de personas que se necesita que apoye esta causa. Ahí se le ocurrió hacer un documental. 

Playero de Baird (Calidris bairdii) es un ave migratoria que llega a las costas chilenas desde Alaska y Canadá. © Francisca Santamaría.

¿Qué desafíos contempló rodar este corto?

Francisca: ¡Muchos! yo jamás había hecho video, por lo que fue un tremendo desafío. José me ayudó y fui comprendiendo cómo funcionaba, ya que es muy distinto a la fotografía. Por otro lado, no contábamos con presupuesto. José recibió una donación de un privado, pero no era suficiente para costear lo básico, por lo que el corto se realizó prácticamente con lo mínimo. 

Otro punto fue aprender sobre cómo funcionaba todo este ecosistema. Tuvimos que investigar muchísimo, hablar con expertos de diferentes áreas, aprender sobre geología, las especies del sector y su importancia, para también poder elegir después qué era lo más importante de mostrar. Ahí la agrónoma Josefina Hepp fue clave, ella nos contactó con expertos que fueron muy importantes en el proceso y nos ayudó a identificar la flora del sector, entre otras cosas. Liliana Iturriaga también fue relevante, ella ha trabajado mucho en temas de conservación en Chile y tiene una larga historia con Tunquén.

El guión se armó y desarmó 100 veces, nos costó mucho elegir qué información debíamos comunicar para que fuese fácil de entender y que no se extendiera tanto. Detrás de cada frase en el documental, hay mucha información que no verá la luz, pero esperamos poder sembrar esa semillita de interés, para que después la gente pueda seguir investigando o aprendiendo sobre este tipo de ecosistemas.

Especie endémica Liolaemus nitidus, habitantes del territorio de Tunquén. © Francisca Santamaría.

José: Además de las dificultades técnicas, con la producción andando, encontramos acontecimientos que nos obligaron a hacer cambios estructurales en el guión, como nuevas declaraciones de Santuario, que lamentablemente solo le daban plusvalía a los terrenos inmobiliarios, dejándolos expuestos para su construcción.

Por otro lado, algunos propietarios comenzaron a talar nativos y cercar las dunas ¡contra la Ley! Les importa tan poco que no dejaban entrar ni a las autoridades para fiscalizar. El ex propietario de los terrenos, siempre se ha mostrado muy agresivo frente a quienes quieren proteger el sector, por lo que encontrarse con él era algo que había que evitar durante todo momento. Además, no sabemos si él o las inmobiliarias pusieron guardias con armas de fuego, expulsándonos violentamente de los lugares donde en un inicio, por acuerdo, sí estaba permitido pasar. Todo eso nos obligó a estar muy alertas y buscar alternativas para poder seguir registrando. 

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Amanecer en humedal de Tunquén. © Francisca Santamaría.

 

¿Con qué sorpresas se encontraron en la creación del documental? 

Francisca: Sabíamos que era un lugar con un alto nivel de biodiversidad, pero durante la producción tuvimos la posibilidad de conocer a cada una de las especies por sí sola, verlas cara a cara y aprender sobre sus costumbres o ciclos para registrarlas. tuvimos la suerte de ver delfines de Risso (Grampus griseus) en dos ocasiones, chungungos (Lontra felina), que mucha gente ni siquiera sabe que están ahí, cururos (Spalacopus cyanus) y polluelos de aves, en los mismos lugares donde la gente pasa todos los días, sin percatarse. Aprendimos mucho sobre las aves residentes y migratorias del sector, y cómo cada una de las especies interactúa con las demás para lograr este equilibrio. En teoría nos enseñan que todas las especies son importantes, pero ver in situ cómo se relacionan y cómo la desaparición de una sola podría afectar a todas las demás, incluyendo a la especie humana, es muy potente.

Sabíamos, por otro lado, que existían restos arqueológicos, y tuvimos la posibilidad de hablar con un arqueólogo que nos contó más sobre los diferentes asentamientos que pasaron por este lugar, sus costumbres, etc. Hay hallazgos de diferentes culturas, en diferentes periodos, y mucho que aún no se ha investigado.

Tunquén desde el mar. © José Miguel Sauvalle

¿Cómo ve, a grandes rasgos, la comunidad de Tunquén lo que está pasando con la creación del santuario y las inmobiliarias?

Francisca: La verdad es que hay de todo, la mayoría de la gente que vive en el sector o que pasa más tiempo allá, comprenden la necesidad de proteger y conservar este lugar, pero también hay quienes van una vez al año o que no comprenden la importancia del ecosistema del  sector y con tal de tener un acceso fácil a la playa se quedan tranquilos, sin importar lo que pase a su alrededor. De todas formas, cada vez es más la gente que se suma a la causa, de Tunquén y de los alrededores. En la medida que la gente conoce su importancia, se involucran más. Justamente, ese es el motivo por el cual hemos intentado mostrar Tunquén a través de este corto.

En ese sentido, ¿de qué forma la creación artística ayuda en la protección del patrimonio natural y cultural?

Francisca: Personalmente creo que es la mejor herramienta que tenemos en este minuto. Cuando uno se da cuenta que las leyes no son suficientes, que existen algunas autoridades que se comportan de manera poco ética, y que las grandes empresas tienen considerado pagar multas en los gastos de sus proyectos, lo único que se me ocurre para generar un cambio es que éste venga desde abajo, desde las personas naturales, la comunidad, y para eso se requiere educación. Creo que el arte es una herramienta para educar, abrir las mentes, conectar a otros con lo que hay afuera.

José: la fotografía nos entrega la herramienta de mostrar el mundo como nosotros lo vemos, de esa manera no se necesitan palabras para explicar lo maravillosa que es la naturaleza y el eventual riesgo en el que se encuentra. La fotografía comunica, comunica sin voz ni palabra y es así como nos permite contar historias, documentar y mostrarle a las personas lo lindo y valioso que nos rodea.

En el caso de Tunquén, permite educar a la comunidad mostrando especies que ni siquiera sabían que existían, y que están prácticamente al frente de sus ojos. Es la mejor manera de hacer ver a quienes no pueden o quieren ver con sus propios ojos. 

 

El documental estará disponible desde el 12 de noviembre en el canal de youtube “Tunquén, un Santuario Herido”

Sobres los creadores:

José Miguel Sauvalle es publicista de profesión. Trabajó en agencias de publicidad durante 4 años, para luego dedicarse a la producción audiovisual con enfoque publicitario. Luego de 7 años dedicado a la publicidad sintió que debía aprovechar las herramientas comunicacionales para darle un sentido social y ambiental. Fue en ese minuto cuando conoció a Fran y “unimos fuerzas para poner en evidencia la riqueza ambiental de Tunquén junto con su escasa protección que lo ponen en riesgo inminente”.

Francisca Santamaría es educadora de párvulos de profesión. Trabajó 7 años en aula y este año (2021) renunció para dedicar su tiempo a proyectos de fotografía, conservación y educación ambiental. Durante el 2021 estuvo trabajando full-time en la producción de este corto y pretende continuar buscando proyectos y trabajos que se relacionen con las temáticas anteriormente mencionadas (fotografía, conservación y educación). También hace clases de fotografía.

Especie endémica Eriosyce subgibbosa. © Francisca Santamaría.

 

Foto de portada: La loica es un ave residente de Tunquén junto al chagual. © Francisca Santamaría.

 

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